El Dossier

El caos reina por todas partes, y eso significa que debo darle espacio a la reina del caos en todos los lugares, cosa que he hecho en todo este tiempo. En cada red social debe haber presencia de Ale y sus otros personajes para que todas las personas sepan de su existencia y apoyen a una gran artista. Solo espero y esté haciendo lo correcto a los ojos de Alejany.

domingo, 26 de julio de 2026

Un día perfecto para la diversión (segunda parte)

Al otro día, Leo se encontraba paseando en el bosque, en un intento por buscar a sus amigos al no haberlos visto en la ciudad. Esperaba encontrarlos ahí, repasando el plan o practicando para el metraje de Nia.

Sin embargo, al apartar las ramas de los gruesos arbustos y asomarse al claro, se encontró con un silencio absoluto. No había cámaras, no había trípodes, ni rastro de Max prendiendo malvaviscos. El claro estaba vacío.

—¿Chicos? —llamó Leo, frunciendo el ceño y dando un paso hacia el centro de la hierba.

De pronto, el aire a su alrededor se volvió denso y sofocante. Una ola de calor le golpeó el rostro. El cielo sobre el claro pareció teñirse de un naranja furioso, casi apocalíptico. Y entonces, emergiendo desde la maleza, apareció Ale.

Estaba levitando a varios metros del suelo, exactamente en la misma pose amenazante de ayer, con los brazos extendidos y sus grandes mangas colgando. Su bufanda roja ondeaba dramáticamente como si fueran alas, pero lo que hizo que el corazón de Leo se detuviera fue lo que había debajo de ella.
Un resplandor ardiente, chispas doradas y lenguas de fuego anaranjado parecían estar consumiendo los arbustos a sus pies. El calor daba a entender que Ale no aguantó más
y soltó el fuego del caos.

—¡Ale, no! ¡El bosque! —gritó Leo, entrando en pánico automático, imaginando a los bomberos, a la policía y a sus padres viéndolo por las noticias locales.

Ale poco a poco bajó la mirada hacia él. Mantuvo su vista fijada al frente, mostrando una mirada tan amenazadora como él se lo hubiera imaginado. Su corona flotante seguía ahí brillando con intensidad. Con esa voz suave, tranquila y extrañamente escalofriante en medio del ‟infierno” que la rodeaba, Ale dijo:

—Hoy hace bastante calor, ¿no?

Ladeó un poco la cabeza. Las chispas volaban a su alrededor, iluminando su cabello rojizo, pero su sonrisa seguía intacta, inquebrantable.

—¿Qué tal si jugamos a algo? —continuó Ale, con un tono tan inocente que contrastaba monstruosamente con la imagen destructiva— El primero que parpadee pierde.

Leo se quedó congelado. La frase fue tan tétrica, tan perfectamente pronunciada, que por un microsegundo olvidó que estaba hablando con su amiga que adoraba a los gatos.

Y entonces...

—¡Corte, corte, coooorte! —El grito entusiasta de Nia rompió la ilusión por completo.

La mánager salió de su escondite detrás de un árbol grueso a medio quemarse, bajando la cámara (que estaba a nada de derretirse) con una sonrisa radiante. Al mismo tiempo, Ale chasqueó los dedos y en segundos el ‟infierno” comenzó a disiparse.

Max se asomó desde debajo de los arbustos que estaban ardiendo. Llevaba gafas de protección y estaba apagando el pasto que se había carbonizado. A su lado, Sofi estaba cerrando la válvula de un enorme extintor.

—Por poco y se nos salía de las manos este incendio controlado —informó Sofi, anotando en su libreta— Si las cosas se hubieran salido de las manos, cosa que estoy segura de que iba a pasar en nuestra ausencia, alguien iba a llamar a los bomberos. Y ni hablar de lo que ellos pensarían al ver el fuego del caos.

—¡Hice lo que pude, pero el humo me daba en los ojos! Menos mal que Nia y Katy sacaron a los animales antes de grabar. —se quejó Max, quitándose las gafas y sonriendo al ver al recién llegado— ¡Hola, Leo! ¿Viste eso? ¡El bosque se quemaba de verdad!

Leo soltó todo el aire de sus pulmones, apoyando las manos en sus rodillas mientras intentaba que su ritmo cardíaco volviera a la normalidad. —Ustedes... un día de estos... me van a matar de un susto. Lo juro.

Ale descendió flotando lentamente hasta tocar el suelo. Su expresión no cambió, pero sus ojos se enfocaron en Leo con alegría. —¡Hola, Leo! Tony dijo que las explosiones llaman mucho la atención en la mañana, así que usamos el fuego del caos, pero bajo control para no dañar el bosque. ¿Dije bien las palabras?

—Las dijiste perfecto, Ale. —intervino Tony, saliendo de detrás de otro árbol con los brazos cruzados y una sonrisa divertida— Me tomó media hora convencerla de que no usara el fuego para quemar todo el bosque y darle ‟realismo” a la escena. Tienes que admitir que la línea que le escribí es mucho mejor que la del gusano.

—¡No vuelvan a hacer eso sin mi permiso! —exclamó Leo, incorporándose y frotándose el pecho— ¿Acaso no les preocupa que se lleven a Ale si quema todo el bosque?

Katy bajó de una de las ramas bajas de un roble, apagando el fuego que tenía en su cabello como si nada. —Todo fue perfectamente manipulado para no se hiciera un daño mayor, ni llamáramos la atención de nadie. —anunció Katy con orgullo— Además, esta toma va a ser la introducción del corto. «El Juego del Caos». ¡Las sudaderas con la frase ‟El primero que parpadee pierde” no se van a vender solas!

Nia se acercó a Leo y le dio una palmada en la espalda. —Estamos puliendo las tomas de transición antes de volver a la feria. Ayer grabamos acción pura, pero hoy necesitamos desarrollar el ‟aura” del personaje. Ale es una maestra de la actuación minimalista.

Ale parpadeó, acariciando a Algodón, que estaba encima de una roca. —No sé qué es minimalista. Pero quiero jugar a no parpadear con los de la feria. ¿Ya podemos ir a los juegos que dan vueltas?

Leo sacó el mapa arrugado de su bolsillo, con todas las rutas y horarios que había planificado la noche anterior. Miró a su grupo. Estaban todos sucios de tierra y cenizas, oliendo a humo y rebosantes de energía.

—Está bien. —dijo Leo, rindiéndose ante lo inevitable y mostrando el mapa— Hoy el plan es distinto. Iremos de día para aprovechar la luz para tus tomas, Nia. Tengo una ruta segura que nos llevará por la montaña rusa, los juegos de agua y los puestos de comida, evitando el laberinto de espejos y cualquier cosa inflamable.

Max dio un salto, chocando los puños con el aire. —¡Sí! ¡Día dos en la feria! ¡Esta vez ganaré el peluche de la tortuga, lo juro!

Tony se rió, ajustándose los lentes. —Yo diría que guardes tu dinero, Max. Y tú, Leo, lidera el camino. Veamos cuánto tiempo sobrevive tu ‟ruta segura.”

—Bien. El control de daños está asignado. O bueno, eso espero. —suspiró Leo, levantando la vista hacia Nia— Mientras tanto, tenemos un cortometraje que terminar y una chica a la que mantener ocupada antes de que decida ayudar a reparar el carrusel o la montaña rusa. ¿Cuál es el estatus, directora?

Nia, que había estado revisando obsesivamente su cámara, dio un pequeño salto de emoción.
—¡El estatus es excelente! —anunció Nia, sus ojos brillando detrás de sus lentes de sol— La primera mitad está prácticamente lista. Tenemos la introducción épica en el bosque
con el Fuego del Caos, tenemos el suspenso de ayer con el laberinto de espejos, el caos en el Castillo del Terror, y las tomas estéticas comiendo helado y palomitas.

Katy sacó su libreta de notas, tachando varios elementos.
—Yo ya tengo fotos suficientes para la primera línea de mercancía. La foto de Algodón con su disfraz ya es un clásico instantáneo.

—Entonces, ¿qué nos falta? —preguntó Max, balanceándose sobre las puntas de sus pies, ansioso por volver a la acción.

Nia desplegó su guion, que cada vez tenía más tachones y notas al margen. —Nos falta el ‟montaje de la diversión”. Necesitamos probar el resto de los juegos, subir a un par de atracciones fuertes, y comer en más puestos. Pero... —Nia señaló a
Ale con su bolígrafo— aquí está el truco. Ale tiene que usar sus poderes de forma sutil, y ya no necesitaremos material de cine para grabar.

Sofi se ajustó los lentes rectangulares. —Define "sutil" dentro del contexto de una anomalía física y termodinámica como Ale.

Nia empezó a caminar de un lado a otro frente al grupo. —Sutil, estilo metraje encontrado. Por ejemplo, en los carritos chocones: Ale no puede hacer explotar los autos de los demás. Pero sí puede usar su telekinesis para que su propio carrito se deslice suavemente hacia los lados para esquivar los golpes. En cámara, parecerá que simplemente tiene unos reflejos increíbles.

—O en el puesto de tiro al blanco con agua. —intervino Tony, captando la idea— En lugar de estirar el brazo hasta el objetivo, puede usar un sutil soplo de aire caliente para desviar el chorro de agua de los otros competidores y ganar.

—¡Exacto! —Nia aplaudió— Pequeñas demostraciones inexplicables. Cosas que hagan que el espectador en internet diga: ‟Espera, ¿cómo hizo eso? ¿Eran efectos prácticos?”

Leo lo pensó un momento. Si los poderes de Ale se limitaban a cosas pequeñas y casi invisibles, el riesgo de un incendio masivo o destrucción de propiedad disminuía considerablemente. Y le daba a Ale una ‟regla de juego” que seguir, lo cual siempre ayudaba a mantenerla enfocada.

—Me parece un plan... aceptable —concedió Leo, teniendo mapa todavía en sus manos— Ale, ¿escuchaste a Nia? Pequeños trucos mágicos. Nada de explosiones grandes, nada de fuego en público, y por favor, no estires el cuello como una jirafa. ¿De acuerdo?

Ale ladeó la cabeza y su corona flotante dio un suave tintineo. —Trucos mágicos pequeños. Como los de la maga pelirroja que vino en el cumpleaños de Max y siempre fallaba, y decía que se le estaba agotando el maná. —repitió Ale, sonriendo con ternura— Me gustan los trucos. ¿Podemos ir a los carritos que se chocan ahora? Quiero esquivarlos todos sin mover las manos.

Max dio un grito de guerra.
—¡A los carritos chocones! ¡Yo conduciré, Ale tú me proteges con tu mente!

El pabellón de los carritos chocones fue un desafío para el grupo. Cada uno se había subido a su respectivo carrito para divertirse un poco, aunque para el caso de Katy todo era necesario para sacar una que otra foto con su cámara ya lista. Todo el juego pasó con tranquilidad, Nia grababa el momento y Ale usaba su telekinesis para mover un poquito el carrito de ella y de los demás para evitar cada golpe, estaba usando correctamente su poder de forma sutil como se lo habían pedido. Esa paz duró poco. El juego se estaba llenando cada vez más de invitados, y para Ale significaba más desafío y más diversión, por lo que decidió meterle más ganas al juego si lo que quería era ganar.

Tanto ella como el resto del grupo empezaron a moverse con más fuerza y rapidez tratando de chocar con los otros conductores, Ale lo hacía con toda velocidad como si estuviera divirtiéndose de verdad con el juego y Nia tenía una mano en el volante y la otra sosteniendo su cámara para que no se caiga. En más de una ocasión Ale estiró los brazos para alcanzar los carritos oponentes sin que alguien se diera cuenta y usó la telekinesis para ir hacía ellos. El juego se hacía cada vez más intenso, todos ya estaban chocándose los unos a los otros para ver quién salía victorioso, y claramente el grupo de Ale hacía lo posible por aguantar, hasta que finalmente la sirena volvió a sonar, indicando que el juego había acabado. Los motores se apagaron.

Mientras todos salían, Nia revisaba su cámara contenta por haber grabado todo el juego a pesar de los movimientos bruscos que hizo. A su lado, Ale acariciaba a Algodón que había saltado a sus brazos. Katy, por su parte, revisaba las fotos que había tomado con su cámara sintiéndose agradecida por hacer captado el momento.

No obstante, mantener a Ale dentro de los límites de la física normal era como intentar atrapar el agua con las manos. A medida que avanzaba la tarde, la situación se volvía cada vez más difícil de controlar, y el ‟montaje de la diversión” se convirtió rápidamente en un ejercicio de supervivencia extrema para Leo y el resto.

La primera señal de que las cosas se estaban saliendo de control ocurrió en el Carrusel Clásico. Era un juego tranquilo, con caballos de madera bellamente pintados subiendo y bajando al ritmo de una suave melodía. Todo iba bien hasta que Ale decidió que quería acariciar a todos los caballos al mismo tiempo. Al terminar el viaje, Leo y Tony tuvieron que subir corriendo a la plataforma para literalmente desenredarla. Ale había estirado sus brazos, piernas y cuello como si fuera una manguera, envolviéndolos alrededor de los caballos, los barrotes que los sostenían y el poste central de los espejos, formando un nudo humano increíblemente complejo.

—Estoy abrazando a la manada —explicó Ale, sonriendo desde el centro del nudo, mientras Tony intentaba pasar su pierna derecha por debajo de su brazo izquierdo.

—¡No eres una enredadera, Ale! —resopló Leo, sudando frío mientras el operador del carrusel los miraba con cara de pocos amigos. Nia, por supuesto, grabó todo el proceso de desenredo en cámara rápida, jurando que le pondría música cómica en la edición.

La siguiente parada fue el Juego de las Canicas (el clásico juego donde lanzas canicas a un tablero con distintos agujeros, entre más alto llegue mayor es la puntuación). El feriante le entregó a Ale una cesta con diez canicas de cristal. Ale las miró, miró los agujeros, y decidió que el juego real era otro. En lugar de lanzarlas, las canicas empezaron a flotar en el aire, girando en un círculo perfecto de malabares a un metro de sus manos gracias a su telekinesis. Algodón, fascinado, intentaba atraparlas dando saltos.

El feriante abrió los ojos de par en par. —Oye, ¿cómo hace eso...?

—¡JUGAMOS TODOS! —gritó Leo, entrando en pánico y él, Tony y Sofi lanzaron un puñado de billetes sobre el mostrador— ¡Todos a los seis carriles, ahora!

Para ocultar el truco de Ale, todo el grupo tuvo que invadir los puestos adyacentes y jugar frenéticamente. Max lanzaba las canicas con tanta fuerza que rebotaban fuera de los agujeros; Sofi calculaba la parábola exacta y anotaba puntos sin mirar; y Katy vitoreaba. Mientras tanto, Tony se paró estratégicamente frente al feriante para bloquearle la vista de Ale, que seguía haciendo malabares flotantes con una sonrisa radiante.

Nunca fueron a la montaña rusa porque estaban conscientes de que Ale tomaría la forma de un papalote o un paracaídas apenas empezara moverse el juego a gran velocidad, y eso llamaría la atención de todos, sin contar que Max era asustadizo con ese juego. Tampoco fueron a los juegos de agua ya que, en palabras de Leo, irían ahí en caso de que hubiera algún incendio, además del hecho de que Ale quería ser un globo de agua ella misma.

Pero el mayor reto de resistencia para el grupo llegó en la zona de los Juegos Inflables. Uno de ellos era un castillo saltarín gigantesco y del tamaño de una casa, lleno de redes y toboganes de aire. Al ser de goma y estar lleno de aire, Ale había encontrado su hábitat natural. Entró al castillo y, literalmente, se volvió una con él. Como su cuerpo era elástico, cada vez que saltaba, se estiraba y rebotaba de maneras que desafiaban la gravedad. Llegaba hasta la red superior, se comprimía contra el techo, y luego caía como una pluma, riendo suavemente. De pura suerte su coronita no ponchaba el castillo inflable.

El problema fue que no quería salir. Pasaron veinte minutos. Luego cuarenta. Luego una hora. Afuera del juego, el grupo estaba agotado. Leo estaba sentado en el suelo, con la cabeza apoyada en las rodillas. Max estaba tirado en el césped, habiendo intentado seguirle el ritmo a Ale durante los primeros diez minutos antes de rendirse por falta de oxígeno. Sofi estaba llenando la tercera página de cálculos sobre la ‟elasticidad perpetua en entornos neumáticos.”

Tony revisaba su reloj, compartiendo una botella de agua con Nia.
—¿Crees que tenga un botón de apagado? —bromeó Tony, viendo a Ale rebotar por quincuagésima vez, viéndose como un borrón naranja y rojo a través de la red del castillo.

—No lo sé, pero tengo una hora de metraje fantástico. Esto va a fascinar a los espectadores. —respondió Nia, bajando la cámara, con el brazo ya entumecido— La resistencia de esa chica es un verdadero misterio para la ciencia.

Katy, por su parte, aprovechó la larga espera: había montado un pequeño puesto improvisado sobre una hielera y le estaba vendiendo fotos instantáneas del ‟Gato Vampiro” a los padres que esperaban a sus propios hijos fuera del inflable.

Finalmente, cuando el operador del inflable anunció por altavoz que el tiempo se había acabado, Ale salió tranquilamente por la rampa de salida. No sudaba, no estaba despeinada, y su corona seguía perfectamente alineada. Algodón, que había estado durmiendo plácidamente en el zapato izquierdo de Max, se levantó y se acercó a ella.

—Ese castillo estaba muy blandito. —declaró Ale, con su sonrisa habitual, mirando a sus amigos, que parecían haber corrido una maratón— ¿Están cansados? Podemos ir a un juego donde se sienten. Uno alto.

Leo levantó la vista lentamente. Suspiró, aceptando su destino como cuidador del caos.
—Uno alto, dijo... —murmuró Leo, poniéndose de pie con esfuerzo— Chicos, creo que es hora de enfrentar al jefe final de la feria.
La Rueda de la Fortuna se alzaba imponente sobre la Feria de San Verano, como un colosal disco de metal pintado de blanco que giraba con una lentitud casi hipnótica. Sus góndolas cerradas, cada una de un color distinto, ofrecían la promesa de una vista panorámica de la ciudad y unos minutos de tranquilidad absoluta. El grupo llegó a la base de la atracción, arrastrando los pies (excepto Ale, que no motraba signos de cansancio).

Nia levantó su cámara al instante.
—¡La toma perfecta de establecimiento! —exclamó, enfocando desde el nivel del suelo hacia arriba, capturando la inmensidad de la rueda contra el cielo azul de la tarde— Esto grita ‟clímax narrativo.” La calma antes de la tormenta.

Katy, que ya había guardado su dinero de las ventas del Gato Vampiro, sacó su cámara y empezó a tomar fotos de la rueda y de los rostros cansados pero felices de sus amigos. ¡Click! Una foto de Leo frotándose los ojos. ¡Click! Una foto de Tony mirando la atracción con curiosidad y otra de Max comprando un algodón de azúcar en un puesto cercano.

Mientras hacían la fila, Leo se apoyó en la baranda de metal, hablando con Max, quien estaba intentando comerse el resto de su algodón de azúcar.
—Este es el plan, Max. —dijo Leo, asumiendo su rol táctico por última vez en el día— Es un juego cerrado. Nos sentamos, miramos el paisaje, damos dos vueltas completas y bajamos. No hay nada que Ale pueda...

Leo no terminó la frase. La palabra ‟Ale” se congeló en su garganta al darse cuenta de que la chica no estaba detrás de él.

—¡Chicos! —la voz de Tony, perdiendo su habitual calma, los alertó.

Todos giraron hacia la entrada de la atracción. Ale no había esperado en la fila. Se había acercado al mecanismo de carga inferior de la rueda. Fascinada por los enormes engranajes giratorios y los gruesos cables de acero que hacían subir las góndolas, había extendido la mano para tocar uno de los postes móviles que ascendían.

Y entonces, el caos elástico atacó de nuevo. Al igual que en el carrusel, pero a una escala monumentalmente más peligrosa, el brazo de Ale se estiró al aferrarse al poste que subía. Su cuerpo fue arrastrado hacia arriba, pero en lugar de soltarse, sus piernas se estiraron instintivamente y se enredaron en la baranda inferior de seguridad. Su otro brazo intentó estabilizarse y terminó enrollado alrededor de la cabina amarilla número siete.

En cuestión de tres segundos, Ale se había convertido en un chicle humano estirado a lo largo de quince metros de maquinaria pesada. La noria continuó girando lentamente, y con ella, el cuerpo elástico de Ale se fue tensando, cruzándose sobre sí mismo y enroscándose entre las vigas metálicas como si fuera parte del andamiaje de la estructura.

Desde el centro del nudo, a unos seis metros del suelo, su cabeza colgaba boca abajo. Su corona flotante se mantenía milagrosamente a su lado, ignorando la gravedad.

—Esto aprieta un poquito —dijo Ale, con su voz suave resonando por encima del ruido del motor. Mantuvo su sonrisa tranquila, viendo el mundo al revés.

La multitud en la fila se quedó paralizada. Un niño soltó su globo. Una señora dejó caer sus palomitas.

—¡DETENGAN LA MÁQUINA! —gritó Leo a todo pulmón, saltando la baranda de seguridad y corriendo hacia el operador, que estaba boquiabierto en su cabina.

El operador, reaccionando tarde, pulsó el gran botón rojo de emergencia. La enorme rueda rechinó y se detuvo con un sonido metálico sordo, dejando a Ale enredada en forma de estrella de mar asimétrica a seis metros de altura.

—¡Cielos! ¿De qué está hecha esa chica? —jadeó el operador, mirando la escena con horror— ¡Se va a romper!

—¡No, no se romperá! ¡Tiene una... condición genética... muy flexible! —inventó Tony rápidamente, asumiendo el control de daños mientras se acercaba al operador— ¡Solo necesitamos tiempo para bajarla!

Lo que siguió fue, probablemente, el rescate más humillante y absurdo en la historia de la feria.

Nia, sin dudarlo, encendió la cámara.
—Es material documental puro. «La Caída de la Ícaro Elástica». ¡Sofi, necesitamos tus cálculos!

Sofi se adelantó, abriendo su libreta a toda velocidad, ignorando las miradas estupefactas de los visitantes.
—La tensión estructural en sus ligamentos es inexistente, pero su coeficiente de enredo es nivel ocho. —informó Sofi, levantando la vista y señalando con su bolígrafo— Leo, Max: si desenganchan su pierna izquierda de la cabina amarilla y Tony desenrolla su brazo derecho del engranaje principal simultáneamente, la tensión retroactiva hará que regrese a su forma base como una banda elástica.

—¡Entendido! —Max no esperó más. Empezó a trepar por la estructura de acero con la agilidad de un mono, motivado por la adrenalina.

Leo, suspirando profundamente y sintiendo que todo el parque de diversiones los observaba, trepó por el otro lado, sintiendo la mirada curiosa de Algodón, que los observaba cómodamente sentado desde la caseta de control.

El proceso fue lento y vergonzoso. Max tuvo que tirar de la bota de Ale (que se estiró un metro más antes de ceder), mientras Leo y Tony, desde la plataforma baja, desenredaban sus brazos como si estuvieran lidiando con una manguera de jardín gigante y muy terca.

—Oigan, desde aquí arriba puedo ver el Castillo del Terror. —comentó Ale amablemente mientras Max le desenredaba la rodilla del poste— El vampiro sigue bailando.

—¡Concéntrate en volver a tu tamaño normal, Ale, por favor! —le rogó Leo, desenganchando su mano izquierda del eje central.

Finalmente, tras quince agónicos minutos de instrucciones precisas de Sofi y esfuerzos coordinados, Ale se desenganchó por completo. Con un agudo y sonoro ¡ZIIIP!, su cuerpo se contrajo violentamente en el aire, regresando a sus proporciones normales en una fracción de segundo, aterrizando de pie y con suavidad junto a Leo, como si acabara de dar un salto de gimnasia artística.

La multitud estalló en aplausos y silbidos, creyendo (como Tony había sugerido antes) que se trataba de un acto de escapismo o contorsionismo circense extremadamente elaborado.

Ale, escuchando los aplausos, hizo una pequeña y elegante reverencia, agitando sus grandes mangas.
—Gracias. Fue un buen truco.

Leo se dejó caer de rodillas sobre la plataforma de metal, sintiendo que le faltaba el aire. Max bajó de un salto, riendo a carcajadas.

El operador del juego, aún pálido, se acercó temblando.
—¿E-está todo bien? ¿Quieren... quieren subirse a la cabina ahora?

Leo levantó la vista, miró a Ale (que ya estaba intentando acariciar a uno de los engranajes de nuevo) y luego al operador.
—No. —dijo Leo con voz ronca, pero firme— Creo que ya tuvimos suficientes alturas por hoy. Y suficientes giros. Y suficientes atracciones en general.

Tony se acercó y le dio unas palmaditas en el hombro a Leo, ayudándolo a levantarse.
—Buen trabajo, Ancla. Creo que el montaje de diversión ha concluido oficialmente.

Nia bajó la cámara, con una sonrisa triunfal.
—¡Y fue el cierre más espectacular que podíamos pedir!

El grupo se alejó de la imponente rueda lo más rápido que sus piernas cansadas se lo permitieron. Caminaron en silencio durante un rato, bordeando las atracciones principales hasta llegar a una de las zonas más apartadas y tranquilas de la feria, donde el ruido de los motores y los gritos de la multitud llegaba solo como un murmullo lejano.

Se detuvieron frente a un enorme puesto de juegos de feria. El lugar estaba completamente forrado, del techo al suelo, con una avalancha de peluches de colores pastel. Había filas y filas de elefantes grises, osos marrones, unicornios rosados y celestes, todos apilados bajo un letrero brillante que decía ‟¡Juega y gana!” En la parte inferior, un cartel azul anunciaba el juego: ‟3 peces por 10 pesos.”
Leo se apoyó contra uno de los postes del toldo, exhalando un suspiro que parecía contener todo el estrés de la semana, o de toda la vida. Tony se paró a su lado, cruzándose de brazos y mirando hacia donde Ale observaba los peluches.

—Cada vez es más difícil, Tony. —confesó Leo, bajando la voz— Antes solo se distraía con cosas pequeñas. Ahora... su radio de acción es inmenso. Se sube a castillos inflables, se enreda en ruedas de la fortuna gigantes... Es imposible que se quede quieta por más de cinco minutos sin que las leyes de la física corran peligro.

Tony asintió lentamente, acomodándose los lentes. Su expresión tranquila tenía un matiz de empatía.
—Su curiosidad está creciendo, Leo. Está descubriendo el mundo, y como no tiene un filtro de lo que es peligroso o imposible, simplemente lo hace. Mis excusas no van a ser suficientes si un día decide que quiere ver qué hay dentro del motor de un avión en pleno vuelo. Vamos a tener que pensar en nuevas formas de canalizar esa energía.

Mientras los dos chicos discutían el futuro de su caótica amiga, a un par de metros de ellos, Nia y Katy chocaban los cinco.

—¡Lo tenemos! —celebró Nia en un susurro emocionado, revisando el almacenamiento de su cámara— Revisé las tomas en la caminata. Entre el fuego, los animatrónicos del castillo, los carritos chocones y el ‟rescate” de la rueda de la fortuna... tenemos casi todo el metraje necesario para un cortometraje ganador. La narrativa del caos está completa.

Katy daba saltitos, abrazando su libreta y su bolso.
—¡Y yo tengo material visual para tres colecciones de mercancía distintas! La Reina de los Carritos, El Enredo de la Fortuna y, por supuesto, El Gato Vampiro. ¡Nuestra pequeña productora independiente va a financiar nuestras universidades!

Cerca del mostrador del juego, Sofi había estado observando a Ale en silencio. La deidad del caos estaba hipnotizada por un unicornio de peluche con patas rosadas que colgaba a la altura de sus ojos. Sus mangas se agitaban levemente como si quisiera tocarlo, pero recordando el regaño de Leo, mantenía las manos quietas.

Sofi sacó su libreta, hizo una anotación rápida y se acercó al mostrador, acomodándose los lentes rectangulares.

—Leo, Tony, su análisis del comportamiento errático de Ale es correcto, pero la solución a corto plazo es bastante simple. —dijo Sofi, interrumpiendo la charla de los chicos con su tono frío y analítico— Ale responde a estímulos táctiles y visuales suaves. Si le proporcionamos un objeto inanimado de textura reconfortante y gran volumen, su necesidad de interactuar con el entorno a gran escala disminuirá drásticamente. En resumen: otro peluche calmará las cosas.

Max, que acababa de llegar corriendo después de comprar una botella de agua, escuchó a Sofi y miró el letrero del juego.
—¿Tres peces por diez pesos? —leyó Max entusiasmado— ¡Es un juego de pesca magnética! ¡Sofi, yo lo juego! ¡Soy un pescador experto!

—Negativo, Max. Tus probabilidades de sacar un pez con la marca del premio mayor son del 4.2% debido a tu falta de control motriz fino. —respondió Sofi. Sin inmutarse, sacó una moneda de su bata y lo puso sobre el mostrador, justo frente al feriante que se encontraba viendo su celular— Buenas tardes. Requiero tres intentos, por favor.

El feriante le dio una pequeña caña de pescar con un imán en la punta. Frente a ellos había una pequeña piscina con corriente circular, llena de pececitos de plástico con imanes en la boca. Sofi no lanzó la caña de inmediato. Observó el flujo del agua durante cinco segundos. Calculó la velocidad de la corriente, el peso de los peces y la oscilación del imán de la caña. Con un movimiento clínico, bajó la caña y atrapó un pez amarillo. Lo volteó: tenía un punto rojo pintado en la base. El premio mayor.

—Fascinante, y conveniente. La distribución de los peces ganadores sigue un patrón predecible de flotabilidad —murmuró Sofi.

El feriante parpadeó, sorprendido por lo rápida que fue al conseguir tal premio.
—Eh... felicidades. Elige un premio grande de la pared.

Sofi miró a Ale, que había estado observando la "pesca" con ojos muy abiertos.
—Ale. ¿Cuál es el objeto de tu preferencia?

Ale seguía mirando el peluche del unicornio a punto de decir que lo quería, pero su mirada cambió casi de inmediato y levantó una mano, apuntando directamente a un enorme elefante de peluche gris con orejas rosadas que estaba casi en lo más alto de la pared.
—El señor con la nariz larga. Se ve muy abrazable.

El feriante usó un gancho largo para bajar el enorme elefante y se lo entregó a Ale. El peluche era casi tan ancho como ella. Inmediatamente, Ale lo abrazó con fuerza. Hundió su rostro en la suave tela gris, cerró los ojos y soltó un suspiro de felicidad pura. Algodón saltó desde el suelo para acomodarse justo en medio de las orejas rosadas del elefante, ronroneando.

Tal como Sofi había predicho, el nivel de energía de Ale cayó a cero al instante. Toda su atención y su poder caótico estaban ahora concentrados en mantener su nuevo peluche a salvo y cómodo. Todo lo que estaba observando lo anotaba en su libreta que había sacado mientras Katy tomaba fotos.

—Hipótesis comprobada —dijo Sofi, guardando su libreta.

Leo vio a Ale abrazando al elefante, meciéndose de un lado a otro en su lugar, completamente tranquila. Sintió que por fin podía respirar con normalidad.
—Sofi... eres un genio. —dijo Leo, dejando caer los hombros— Creo que con esto, ya podemos dar por terminada la visita a la feria.

El alivio de Leo duró exactamente lo que tardó el estómago de Max en rugir tan fuerte que Algodón asomó la cabeza por detrás de las orejas del elefante de peluche.

—Tanta adrenalina da hambre. —se justificó Max, frotándose la barriga— ¿Podemos comer algo de verdad antes de irnos? El algodón de azúcar ya se evaporó de mi sistema.

La sugerencia fue recibida con un coro de estómagos gruñendo, incluido el de Tony y el de Nia. Ale, que seguía abrazando a su elefante con una paz monacal, abrió un ojo y asintió lentamente.
—Comer es una buena idea. Las palomitas ya son un recuerdo.

No tuvieron que caminar mucho. A un par de metros de los juegos de habilidad, encontraron un gran remolque pintado de amarillo pastel llamado ‟El Rincón de las Delicias.” Era un paraíso para cualquier persona con debilidad por el azúcar: vendían churros rellenos de chocolate, crepas gigantes con fresas, malteadas espesas coronadas con crema batida, y pequeños pedazos de pastel de todos los sabores.

Tony, con el presupuesto recién inyectado por las ganancias de Katy, se acercó al mostrador y pidió prácticamente una muestra de cada cosa en el menú. Los empleados asombrados juntaron un par de mesas de picnic vacías para acomodar las bandejas repletas de comida que no dejaban de salir por la ventana del remolque.

Sofi observó la montaña de carbohidratos, grasas y azúcares simples apilada frente a ellos. Se acomodó los lentes y esbozó lo más parecido a una sonrisa que su rostro estoico podía permitir.
—Si mis cálculos de ingesta calórica son correctos, —dijo Sofi, con un tono inusualmente ligero— acabamos de preparar un banquete digno del Imperio Romano para pasar la tarde. Solo nos faltan las uvas y un emperador.

Max soltó una carcajada.
—¡Sofi hizo un chiste! ¡Anoten la fecha, Sofi hizo un chiste!

Ale no estaba prestando atención a los chistes. Sus ojos, normalmente tranquilos y entreabiertos, estaban fijos en la mesa. Podía imaginar el sabor de cada cosa antes de probarla: el crujido caliente del churro liberando un río de chocolate oscuro, el frío dulce de la malteada de vainilla, la suavidad de las crepas derritiéndose en su boca. Dejó su enorme elefante de peluche en una silla junto a Algodón y se frotó las manos envueltas en sus grandes mangas naranjas.

—A comer —anunció Ale suavemente.

Y comieron. Todo transcurrió con la mayor normalidad del mundo durante los primeros diez minutos. Intercambiaban anécdotas del día, Nia revisaba el guion final mientras comía una crepa, y Leo por fin sentía que podía bajar la guardia, disfrutando de su comida.

Pero Leo cometió el peor error que un cuidador puede cometer: subestimar la química del cuerpo combinada con la magia del caos. Nadie notó cuántos churros, crepas y pasteles había ingerido Ale a la velocidad de la luz. El primer síntoma fue visual. La pequeña corona dorada que siempre flotaba perezosamente sobre la cabeza de Ale comenzó a girar y a brillar con intensidad. Y luego a girar más rápido. Y más rápido, hasta convertirse en un zumbido borroso como las hélices de un helicóptero.

Sofi dejó caer su bolígrafo.
—Oh, no.

—¿Qué pasa? —preguntó Leo, con la boca llena de churro.

Ale de repente se puso de pie de un salto. No levitó suavemente, sino que rebotó contra el suelo como si estuviera hecha de resortes. Sus ojos estaban abiertos de par en par. Sus pupilas estaban dilatadas y su eterna sonrisa pacífica se había transformado en una sonrisa gigante, maniática y desbordante de hiperactividad. El azúcar había llegado a su torrente sanguíneo. Un tsunami de glucosa chocando de frente contra una entidad cósmica impredecible.

—¡ESTO ES MUY DULCE! —gritó Ale. Su voz, normalmente suave y pausada, salió a toda velocidad, casi chirriante— ¡TODO ES MUY DULCE! ¡LAS LUCES SON DULCES! ¡EL AIRE ES DULCE!

—Ale... cálmate... respira... —intentó decir Tony, dando un paso atrás.

Pero Ale ya no estaba ahí. Con un ¡ZOOOM!, salió disparada en el aire, flotando a una velocidad vertiginosa en círculos alrededor de la mesa de picnic. Su bufanda roja parecía un tornado. El exceso de energía activó sus poderes en todas direcciones sin ningún filtro. La telekinesis se disparó. Las servilletas, los vasos de cartón, los cubiertos de plástico y hasta las sillas de aluminio comenzaron a levitar a su alrededor, orbitando como asteroides atrapados en la gravedad de un planeta enloquecido.

—¡WUUUUU! —reía Ale a carcajadas, estirando sus dos brazos al mismo tiempo, agarrando todos los globos de un puesto lejano con una mano y una bandera de la feria con la otra, mientras seguía girando en el aire, su corona estaba soltando chispas que podrían causar un incendio.

Sofi se escondió debajo de la mesa, cubriéndose la cabeza.
—¡Sobrecarga glucémica! ¡Su metabolismo no puede procesar los sacáridos y los está expulsando como energía cinética y telequinética pura!

Más pequeñas chispas de fuego empezaron a salir y luego a estallar en el aire alrededor de Ale, no como fuegos artificiales diminutos, sino como verdaderos explosivos que podrían reventar toda la feria en cualquier momento ante la mirada desconcertada de toda la gente.

Max intentó atraparla cuando pasó zumbando cerca del suelo.
—¡Ale, frena! ¡Te vas a marear! —Pero Ale solo usó su elasticidad para pasar por encima de él como si fuera un puente.

Nia, por supuesto, no perdió ni un segundo. Se subió a la mesa (esquivando una malteada voladora) y empezó a grabar el huracán de azúcar.
—¡ES EL CLÍMAX! ¡UNA DIOSA CAÓTICA SOBRECARGADA! ¡NO PARES, ALE!

—¡NIA, NO LA ANIMES! —rugió Leo, entrando en modo de pánico absoluto— ¡SI NO LA BAJAMOS AHORA, VA A DESARMAR LA FERIA ENTERA SOLO PARA VER CÓMO FUNCIONA!

Katy ya había agarrado al elefante de peluche y a Algodón y corría a cubrirse detrás del remolque de comida. El vendedor del puesto había bajado la persiana metálica de su ventana con un golpe aterrorizado.

Ale dio una voltereta triple en el aire, estiró su cuello para mirar a Leo desde arriba y gritó con entusiasmo:
—¡LEO! ¡HAGAMOS QUE LA RUEDA GIRE MÁS RÁPIDO! ¡YO LA EMPUJO!

Leo sintió que el alma se le escapaba del cuerpo. El plan sutil se había ido al carajo. Tenían a un huracán hiperactivo suelto y la rueda estaba en su punto de mira. El aviso de Ale no fue una simple amenaza. El exceso de azúcar acumulada en su sistema actuó como un detonador, y sus poderes se desbordaron por toda la feria en una exhibición de caos absoluto y descontrolado.

Salió disparada hacia la multitud principal como un proyectil rojo y naranja. Dejaba tras de sí una línea de fuego que empezaba a incinerar todos los puestos cercanos, iluminando los rostros atónitos de los visitantes y prendiendo más fuego a los puestos de comida cercanos.

—¡ATRÁPENLA ANTES DE QUE LLEGUE A LOS GENERADORES! —bramó Leo, corriendo detrás de ella con los pulmones ardiendo.

Pero atrapar a Ale hiperactiva era como intentar atrapar un rayo. Primero, pasó volando por encima del juego de las Tazas Locas. Con una carcajada aguda, Ale estiró sus dos brazos como ligas gigantes, agarró los bordes de la plataforma giratoria y le dio un tirón tremendo. Las tazas comenzaron a girar al triple de su velocidad normal. Los ocupantes gritaron, algunos de terror, otros de pura adrenalina, mientras Ale salía rebotando hacia su siguiente objetivo.

—¡Wow, miren esos efectos pirotécnicos! —gritó un visitante, señalando el cielo, ajeno al peligro real.

A su paso, la telekinesis de Ale actuaba como un imán descompuesto. Pasó zumbando junto a un vendedor de globos y, sin siquiera tocarlo, todos los globos de helio se soltaron de sus hilos y comenzaron a seguirla como una cola de colores, algunos reventando por el calor que emanaba Ale. Al pasar por el puesto de los patos de pesca, el agua levitó fuera de la piscina y cayó en forma de lluvia inofensiva sobre la gente que aplaudía, creyendo que era parte de un desfile sorpresa, hasta que volvieron a ver las explosiones y todos salieron corriendo.

Max corría detrás de Leo, riendo a carcajadas a pesar de la emergencia.
—¡Es la mejor lluvia de la historia! ¡Corre, Leo, corre!

Katy y Tony intentaban atajarla por el flanco izquierdo. Tony se había quitado la chaqueta y la agitaba en el aire intentando llamar su atención.
—¡Ale! ¡Ven aquí! ¡Tengo más helado! —mintió Tony, esperando que el soborno funcionara.

Pero Ale estaba en otra dimensión. Su cuerpo se estiraba de formas imposibles, rebotando contra los toldos de las carpas como si fuera una pelota de pinball. ¡Boing! Rebotó en la lona del circo de pulgas, en donde los peluches salieron disparados y Katy los recogía. ¡Boing! Se comprimió contra el techo de un puesto de hamburguesas y salió disparada hacia arriba, el fuego de la cocina se intensificó y todos salieron al ver que el puesto se estaba quemando.

Nia corría en paralelo, grabando todo mientras intentaba no tropezar con la gente.
—¡La iluminación es perfecta! ¡El fuego le da un toque de fantasía urbana! —gritaba la mánager, completamente extasiada.

Finalmente, Ale apuntó hacia la enorme Rueda de la fortuna iluminada. Voló hacia el eje central de la atracción, rodeada por docenas de globos levitando y chispas rosadas.
—¡VAMOS A DAR VUELTAS RÁPIDAS! —anunció, preparándose para estirar sus brazos de nuevo y hacer girar la rueda con fuerza bruta.

Leo, que acababa de llegar a la base de la atracción, cayó de rodillas. Era el fin. Destruiría el motor, saldría rodando por la ciudad y todos terminarían en la cárcel. Cerró los ojos, preparándose para el sonido del metal rompiéndose.

Pero el sonido nunca llegó. En lugar de eso, se escuchó un suave y largo bostezo.

Sofi, que venía caminando tranquilamente detrás del grupo calculando el tiempo con su reloj de pulsera, asintió.
—0,0 segundos. El metabolismo ha colapsado. La caída de glucosa es inminente.

Allá arriba, a cinco metros del suelo, la corona flotante de Ale dejó de zumbar y de girar de repente. Sus ojos desorbitados se cerraron a la mitad, volviendo a su estado tranquilo habitual. La sonrisa maniática se desinfló hasta convertirse en su pequeña curva pacífica. Sus brazos elásticos volvieron a su tamaño normal. El fuego se apagó como si le hubieran cortado la corriente, con todos los puestos ya hechos cenizas.

El subidón de azúcar se había agotado. Ale se había quedado sin baterías en pleno vuelo. Como un muñeco de trapo, su cuerpo perdió sustentación y comenzó a caer en caída libre.

—¡CUIDADO! —Tony y Max saltaron al mismo tiempo hacia el punto de impacto.

Pero no hizo falta. Katy, que venía cargando el gigantesco elefante gris de peluche, lo lanzó con todas sus fuerzas hacia donde Ale caía.

Ale aterrizó con un ¡Puff! perfectamente suave sobre la gran barriga del elefante. Su bufanda roja se enrolló alrededor de ella como una manta. Ni siquiera abrió los ojos al tocar el suelo. Estaba profunda y absolutamente dormida, ronroneando casi al mismo nivel que Algodón, quien rápidamente se subió al peluche y se acostó a su lado. Los globos que la seguían perdieron su agarre telequinético y flotaron pacíficamente hasta que Max los agarró de uno por uno.

El silencio se hizo en el grupo, roto solo por los jadeos de Leo, Max y Tony. La multitud alrededor, al ver que la chica ‟voladora” había caído sobre un peluche, rompió en una ronda de conversaciones entre ellos, otros más conversaban sobre todo el desastre que se causó y lo que tardaría en repararse todo, señalando a Ale como la responsable de todo lo ocurrido.

Leo se acercó tambaleándose al elefante de peluche. Miró a Ale dormida, con el rostro hundido en las orejas rosadas del elefante, luciendo tan inocente como un ángel.

—Nunca... —susurró Leo, apoyando la frente contra la tela del peluche—... nunca más le daremos azúcar refinada después de moverse tanto.

Sofi se acercó y le puso una mano compasiva en el hombro.
—Anotado en las variables de contención. Azúcar: amenaza nivel Omega.

Nia bajó la cámara, suspirando de felicidad.
—Chicos... tenemos una película. Una película increíble. Y Ale nos dio el final más épico posible sin romper nada permanente... o bueno, quizás no —Se rascó la cabeza al notar todo lo que ella causó a su pasó, notando los toldos quemados y las pequeñas llamas todavía presentes y que la gente trataba de apagar.

Tony se limpió el sudor de la frente y sonrió, mirando a su extraña y maravillosa familia de inadaptados.
—Bueno. Ahora solo tenemos un pequeño problema... ¿Quién va a cargar a la estrella del caos, al elefante gigante y al gato de vuelta a la casa?

Max levantó la mano débilmente desde el suelo.
—Pido no ser yo. Ya no siento las piernas.

Gran parte de la feria de San Verano seguía funcionando, las luces de muchas atracciones todavía brillaban contra el cielo que se hacía cada vez más oscuro, el paso de Ale había dejado una estela innegable.

Sofi levantó su libreta y empezó a hacer un inventario visual con su bolígrafo, apuntando al caos.
—Daños colaterales estimados. —dictó Sofi con su tono clínico— El motor de la atracción de las Tazas Locas probablemente requerirá una recalibración térmica debido a la fuerza G aplicada. Hemos causado un déficit económico en el vendedor de globos al liberar aproximadamente cincuenta unidades de helio. La lona del circo de pulgas presenta una deformación cóncava no estandarizada en el punto de impacto. Y la máquina de panqueques necesitará una revisión metalúrgica.

Leo se masajeó el puente de la nariz, sintiendo cómo el dolor de cabeza que lo acompañaba desde la tarde amenazaba con convertirse en una migraña completa.

A su alrededor, la gente seguía murmurando. Muchos sentían temor por lo ocurrido, otros trataban de no acercarse a Ale pese a que se había quedado dormida y otros gritaban acerca que debían pagar por arreglar todo el desastre que se produjo, y otros más seguían gritándole a ella y a ellos con tal de que se vayan.

—Supongo que las cosas van a ser así casi siempre con Ale, espero y no sea algo tan frecuente. —suspiró Leo, sacando de su bolsillo la billetera completamente vacía— Escúchame bien, Sofi. No importa cuánto tiempo nos tome. Hablaremos con Katy. Usaremos las ganancias de esa mercancía y de las fotos del gato. Encontraremos la forma de enviar el dinero a la administración de la feria de forma anónima. Repararemos cada motor y pagaremos cada globo. Lo prometo.

Sofi asintió, trazando una línea final en su libreta.
—Me parece una acción moralmente aceptable y logísticamente viable. Me encargaré de redactar la carta anónima con las especificaciones técnicas de las reparaciones necesarias. Aunque sea un gasto que nos tome toda la vida.

Leo asintió, exhausto pero con la conciencia un poco más tranquila. Se giró hacia el resto del grupo. Tony y Max habían formado una especie de camilla humana con los brazos entrelazados, sobre la cual descansaba Ale (envuelta en su bufanda) abrazada al elefante, con Algodón durmiendo a su lado, ambos como unos faraones en sus tronos.

Nia lideraba la marcha de espaldas, grabando la salida casi triunfal, mientras Katy iluminaba el camino con la linterna de su teléfono.

—¡A casa! —susurró Tony, haciendo un esfuerzo para no dejar caer el peso muerto del caos dormido.

—Antes de que pase algo más, por favor —añadió Leo, trotando para ponerse al frente del grupo y guiar la marcha hacia la salida, viendo también cómo el resto de la gente también se iba pero no dejaba de mirarlos con enojo.

Cruzaron el arco de neón de la entrada por última vez esa noche. Dejaron atrás la música, el olor a azúcar tostada y puestos quemados, las luces intermitentes y los juegos desarmados y rotos. La brisa fresca de la noche en la calle normal y silenciosa de la ciudad les dio la bienvenida, y por primera vez en dos días, el grupo entero pudo soltar un suspiro de alivio genuino pese a las quejas de los otros invitados.

Habían sobrevivido al fuego, a la telekinesis, a la elasticidad extrema y al peor enemigo de todos: una sobredosis de azúcar. Tenían el material para su cortometraje, tenían mercancía, tenían un elefante gris y, lo más importante, se tenían los unos a los otros. Mañana, tendrían que lidiar con los daños, la edición de video, y el impredecible despertar de Ale en el laboratorio. Pero por ahora, mientras caminaban bajo las farolas de la calle, solo reinaba la paz.

Al día siguiente, todo se encontraba en total calma, como si lo ocurrido ayer no hubiera pasado. Ale estaba en el patio de juegos sentada en uno de los columpios con la tranquilidad de siempre. Parecía que estaba recordando lo de ayer por lo tranquila que estaba mientras Algodón se revolcaba en el pasto.

—Sabía que te encontraría aquí Ale. —respondió Leo que acaba de llegar al patio— Escucha, lo que pasó ayer fue algo que se salió de nuestras manos, solo te pido que por favor no lo vuelvas a hacer, ¿entendido?

—Ayer fue un gran día. ¿Vistes cómo quedé en la rueda de la fortuna? —respondió Ale sonriendo y levantando la vista para ver a su amigo— Fue divertido haberme subido a todos esos juegos y haber comido tantos dulces, los peluches que me dieron son ahora mis amigos, sobre todo el señor pulpito.

Sí, lo sé, pero entiende que toda esa diversión tuvo sus consecuencias. Ahora tenemos que hacer servicio comunitario para pagar y arreglar los daños que hiciste ayer. —respondió Leo un tanto impaciente sabiendo que ella entendería poco— Solo espero que nuestros ahorros sean suficientes para pagar los daños, no me quiero imaginar la reacción de nuestros padres cuando se enteren.

Ellos también lo hubieran disfrutado. —contestó ella mientras se bajaba del columpio para acariciar a Algodón— Es divertido estar en la feria, y ayer fue un día divertido. ¿Podemos ir otra vez?

¡No! ¡definitivamente no! —gritó casi de inmediato al oír eso— Ya tuvimos suficiente con lo que pasó, y no creo que sea buena idea volver por un tiempo si no queremos que nos vean con mala cara.

Oooouuuu... ¿entonces puedo ir con Katy a vender la mercancía de Algodón? —preguntó mientras tomaba al gato en sus manos y la mascota ronroneaba

Supongo que sí. Ella está haciendo lo posible para sacar el dinero suficiente de todas las reparaciones. —fue la respuesta de Leo luego de respirar profundamente y pensar por unos segundos— Con tu presencia creo se estará más animada que hace un momento.

Al oír esto Ale dejó al gato en el suelo y se estiró par estar a la altura de su amigo con los muchos ánimos de siempre. Su coronita brillaba con normalidad.

¿¡Entonces que estamos esperando!? Tenemos otro día divertido ayudando a Katy con todas sus cosas, ¡andando! —gritó ella antes de salir corriendo a otra parte de la ciudad con Algodón siguiéndole el paso.

Leo se quedó mirando el patio por un momento. Sabía que después de lo ocurrido en la feria tendría que ser más precavido con ella si querían cometer otra locura en un espacio tan lleno de gente, pero por mientras estaba algo relajado al ver que ella estaba decidida a ayudar a Katy con sus ventas para arreglar todo lo que ella hizo.

Solo... solo espero que no vuelva a pasar algo que se salga de control por alguna pequeñez... —fue lo único que pudo decirse a sí mismo antes de seguir a Ale y continuar con su día con normalidad.

The End

miércoles, 15 de julio de 2026

Allosaurus - El depredador definitivo del jurásico | Mundo prehistórico - La Era Mesozoica

Allosaurus [Lagarto Extraño]

Periodo: Jurásico Superior durante el Kimmeridgiano al Tithoniano, hace entre 155 y 145 millones de años

Tamaño: Longitud corporal promedio de 8,5 metros, con algunos individuos que se acercan a los 9,7 metros de largo. Se ha interpretado que algunos especímenes fragmentarios provienen de animales de 12 metros de largo. 2 a 3 metros de alto y un peso de 1,5 a 3 toneladas

Nombrado por: Othniel Charles Marsh, en 1877

Clasificación: Chordata, Reptilia, Dinosauria, Saurischia, Theropoda, Allosauridae

Sinónimos: Antrodemus, Creosaurus, Labrosaurus

Representación Fósil: Probablemente haya más fósiles de Allosaurus que de cualquier otro de los grandes terópodos, su reconstrucción es indudable

Ubicación: Estados Unidos (Norteamérica) y Portugal (Europa)

Alimentación: Carnívoro

Especies: Allosaurus fragilis, ‟Allosaurus anax”, Allosaurus europaeus, Allosaurus jimmadseni

Entre la enorme cantidad de depredadores que hubo durante el jurásico se pueden mencionar a los más conocidos tales como el Ceratosaurus, el Torvosaurus, o el Allosaurus, quien protagoniza el artículo de hoy. Siendo el depredador más abundante de su época, logró dejar ver uno que otro dato importante a lo largo de los años desde que fue descubierto hasta que se soltaron los datos más recientes. De esta forma se volvió en uno de los dinosaurios más populares de hoy en día, sus datos actuales y sus apariciones en los medios lo han hecho en un animal tan notorio.

El Allosaurus ocupa su lugar como uno de los mayores depredadores por su buena forma de cazar a sus presas tanto en solitario como en pequeños grupos cuando se trataba de presas mayores, pero me estoy adelantando. Fue sin duda uno de los mayores cazadores de esa época en donde reinaban los de cuello largo, los mayores animales que hubo en la era mesozoica.

Si bien este dinosaurio ha recibido uno datos más actualizados, es importante mencionar que su descubrimiento e historia inicio siglos atrás, cuando todavía se estaban descubriendo a los dinosaurios. Por lo que este depredador tiene mucha historia que contar para ser un cazador perfecto.

La rareza que fue descubierta tiempo atrás


Para empezar, hay unas pequeñas complicaciones sobre el estudio inicial del Allosaurus ya que hubo una enorme cantidad de nombres acuñados durante la Guerra de los Huesos que ocurrió en el siglo 19. El primer fósil descrito fue de un hueso fue obtenido por Ferdinand Vandeveer Hayden en 1869 (de segunda mano). Dicho fósil provenía Middle Park, cerca de Granby, Colorado, posiblemente estaba en las rocas de la Formación Morrison. Al inicio los lugareños identificaron los huesos como ‟pezuñas de caballo petrificadas.” Hayden envió el espécimen a Joseph Leidy, quien identificó los huesos como la mitad de una vértebra de la cola y tentativamente lo asignó al género de dinosaurio europeo Poekilopleuron como Poicilopleuron valens. Más tarde decidió que merecía su propio género, Antrodemus.

El Allosaurus en si está basado en YPM 1930, una pequeña colección de huesos fragmentarios que incluyen partes de tres vértebras, un fragmento de costilla, un diente, el hueso de un dedo del pie y (que fue muy útil para las discusiones posteriores) el eje del húmero derecho (parte superior del brazo). Othniel Charles Marsh dio a estos restos fragmentarios el nombre formal de Allosaurus fragilis en 1877. Fue nombrado como ‟lagarto diferente” debido a que las vértebras eran diferentes a las de los otros dinosaurios conocidos durante su descubrimiento. Fragilis en latín significa ‟frágil”, en referencia a las características de aligeramiento de las vértebras. Los huesos fueron recolectados de la Formación Morrison de Garden Park, al norte de Cañon City. O. C. Marsh y Edward Drinker Cope, que competían científicamente entre sí, acuñaron varios otros géneros basados ​​en material igualmente escaso que luego figuraría en la taxonomía del Allosaurus. Estos incluyen Creosaurus y Labrosaurus de Marsh, así como Epanterias de Cope.

Ambos Cope y Marsh no siempre dieron un seguimiento a sus descubrimientos (o, más comúnmente, a los realizados por sus subordinados). Por ejemplo, después del descubrimiento por Benjamin Mudge del espécimen tipo del Allosaurus en Colorado, Marsh concentró todo su trabajo en Wyoming. Cuando se reanudaron los trabajos en Garden Park en 1883, M. P. Felch encontró un Allosaurus casi completo y varios esqueletos parciales. Además, uno de los coleccionistas de Cope, H. F. Hubbell, encontró un espécimen en el área de Como Bluff en Wyoming en 1879, pero aparentemente no mencionó que estuviera completo y Cope nunca lo desempacó. Al desembalarlo en 1903 (varios años después de la muerte de Cope), se descubrió que era uno de los especímenes de terópodos más completos conocidos hasta entonces y el esqueleto, ahora catalogado como AMNH 5753, se puso a la vista del público en 1908. Este es el pozo. Monte conocido posado sobre un esqueleto parcial de Apatosaurus como si lo estuviera hurgando, ilustrado como tal en una pintura de Charles R. Knight. Aunque notable como la primera montura independiente de un dinosaurio terópodo y a menudo ilustrada y fotografiada, nunca ha sido descrita científicamente.
La enorme multiplicidad en nombres antiguos hizo que se complicara un poco más en la investigación posterior, y se agravó más por las concisas descripciones de proporcionadas por Marsh y Cope. Incluso en ese momento, autores tales como Samuel Wendell Williston habían sugerido que se acuñaron demasiados nombres. Williston señaló en 1901 que Marsh nunca había podido distinguir adecuadamente al Allosaurus del Creosaurus, por poner un ejemplo. El primer intento más influyente de resolver la complicada situación fue realizado por Charles W. Gilmore en 1920. Llegó a la conclusión de que la vértebra de la cola llamada Antrodemus por Leidy era indistinguible de las del Allosaurus y que Antrodemus debería ser el nombre preferido porque, como nombre anterior, tenía prioridad. Antrodemus se convirtió en el nombre aceptado para este género familiar durante más de 50 años, hasta que James Henry Madsen publicó sobre los especímenes de Cleveland-Lloyd y concluyó que Allosaurus debería usarse porque Antrodemus se basó en material con características de diagnóstico e información de localidad deficientes, si las hubiera. Por ejemplo, se desconoce la formación geológica de la que procede el único hueso del Antrodemus. ‟Antrodemus” se ha utilizado informalmente por conveniencia al distinguir entre el cráneo restaurado por Gilmore y el cráneo compuesto restaurado por Madsen.

Para 1927 ya se habían realizado trabajos esporádicos en los que terminó con el nombre de la cantera de dinosaurios Cleveland-Lloyd en el condado de Emery, Utah, y el sitio de fósiles en sí fue descrito por William L. Stokes en 1945, las operaciones importantes no comenzaron allí hasta 1960. Tras un esfuerzo cooperativo en el que casi 40 instituciones estuvieron involucradas, se recuperaron miles de huesos entre 1960 y 1965, dirigidos por James Henry Madsen. Esta cantera destaca por el predominio de restos del Allosaurus, el estado de los ejemplares y la falta de resolución científica sobre cómo surgió. La mayoría de los huesos pertenecen al gran terópodo Allosaurus fragilis (se estima que allí se han encontrado restos de al menos 46 Allosaurus fragilis, de un mínimo de 73 dinosaurios) y los fósiles encontrados allí están desarticulados y bien mezclados. Se han escrito casi una docena de artículos científicos sobre la tafonomía del sitio, sugiriendo numerosas explicaciones mutuamente excluyentes sobre cómo pudo haberse formado.

Muchas sugerencias han variado desde animales que quedan atrapados en un pantano, quedan atrapados en lodo profundo, son víctimas de la mortalidad inducida por la sequía alrededor de un pozo de agua y quedan atrapados en un estanque o filtración alimentado por un manantial. Independientemente de la causa real, la gran cantidad de restos de Allosaurus bien conservados ha permitido conocer con gran detalle este género, situándolo entre los terópodos más conocidos. Los restos esqueléticos de la cantera pertenecen a individuos de casi todas las edades y tamaños, desde menos de 1 metro hasta 12 metros de longitud, y la desarticulación es una ventaja para describir huesos que generalmente se encuentran fusionados. Debido a ser una de las dos canteras de fósiles de Utah donde se han descubierto numerosos especímenes del Allosaurus, dicho animal fue designado como el fósil del estado de Utah en 1988.
Desde la monografía de Madsen todo el periodo transcurrido ha estado marcado por una gran expansión en los estudios que tratan temas relacionados con el Allosaurus en vida (temas paleobiológicos y paleoecológicos). Dichos estudios han cubierto temas que incluyen la variación esquelética, el crecimiento, la construcción del cráneo, los métodos de caza, el cerebro y la posibilidad de una vida gregaria y el cuidado de los padres. El reanálisis de material antiguo (particularmente de grandes especímenes), nuevos descubrimientos en Portugal y varios especímenes nuevos muy completos también han contribuido a la creciente base de conocimientos.

Junto con el Tyrannosaurus, el Allosaurus es uno de los terópodos grandes más representados en la cultura popular. Es un dinosaurio común en los museos, en particular después de las excavaciones de la mina de dinosaurios de Cleveland Lloyd en 1976, como resultado de un esfuerzo conjunto, 38 museos de 8 países de 3 continentes tienen material de Cleveland-Lloyd o copias de estos. El Allosaurus es el dinosaurio oficial del estado de Utah.

El Allosaurus ha aparecido en los medios desde principios del siglo XX. Es el principal depredador en la novela de Arthur Conan Doyle, El mundo perdido (1912), y en la adaptación cinematográfica de 1925, el primer largometraje con dinosaurios y la versiones de 1960, 1992 y 1998 con una secuela del film de 1992 y una miniserie por la BBC llamada The Lost World (2001) y la serie de televisión basada en el libro con el nombre Sir Arthur Conan Doyle’s The Lost World. Más tarde aparece en el film de 1956 La bestia de la Montaña Hollow, y en el film de 1969 El valle de Gwangi, una combinación del género de terror con el western. Gwangi es creado como un Allosaurus, aunque Ray Harryhausen basa su modelo para la criatura en la pintura de Charles R. Knight de un Tyrannosaurus. Tiene varias apariciones en la película El ruido de un trueno.

En apariciones documentales, el Allosaurus aparece en el segundo y el quinto episodio de la serie Walking with Dinosaurs, y en el especial de ‟La Balada del Gran Al” mostrando la crónica de la vida del espécimen ya mencionado. Aunque ya se sabe que el visto en el quinto episodio se trata del megaraptorido Australovenator. También aparece en dos episodios de Jurassic Fight Club. El Allosaurus también hace su aparición en la serie Dinosaur Revolution. Su representación en esta serie se basó en una muestra con una mandíbula rota inferior que fue descubierto por el paleontólogo Thomas Holtz.

Todo sobre el gran depredador del jurásico


Se trataba de un terópodo grande, con un cráneo enorme en un cuello corto, una cola larga y ligeramente inclinada y extremidades anteriores reducidas. El Allosaurus fragilis, la especie más grande y conocida, tenía una longitud promedio de 8,5 metros y una masa de 1,7 toneladas, con el espécimen definitivo del Allosaurus más grande (AMNH 680) estimado en 9,7 metros, con un peso estimado de 2,3 a 2,7 toneladas. En su monografía de 1976 sobre el Allosaurus, James H. Madsen mencionó una variedad de tamaños de huesos que, según interpretó, mostraban una longitud máxima de 12 a 13 metros. Como ocurre con los dinosaurios en general, las estimaciones de peso son discutibles y, desde 1980, han oscilado entre 1,5 toneladas, 1 a 4 toneladas y aproximadamente 1 tonelada para peso adulto modal (no máximo). John Foster, un especialista en la Formación Morrison, sugiere que 1 tonelada es razonable para adultos grandes del Allosaurus fragilis, pero que 700 kg es una estimación más cercana para los individuos representados por el tamaño promedio.
Se utilizó el espécimen subadulto apodado ‟Big Al”, que ha sido asignado desde entonces a la especie Allosaurus jimmadseni, los investigadores utilizando modelos por computadora, de las cuales llegaron a una mejor estimación de 1,5 toneladas para el individuo, pero al variar los parámetros encontraron una oscilan entre aproximadamente 1,4 toneladas y aproximadamente 2 toneladas. Un proyecto computacional separado estimó que la masa corporal óptima adaptativa en el Allosaurus era de 2.345 kg. En el Allosaurus europaeus se ha medido hasta 7 metros de longitud y 1 tonelada de masa corporal.

Varios ejemplares gigantes han sido atribuidos al Allosaurus, pero en realidad pueden pertenecer a otros géneros. El género estrechamente relacionado Saurophaganax (OMNH 1708) alcanzó quizás 10,5 metros de longitud, y su única especie ha sido incluida en ocasiones en el género Allosaurus como Allosaurus maximus, aunque estudios recientes lo apoyan como un género del animal antes mencionado (Allosaurus anax). Otro espécimen del Allosaurus, alguna vez asignado al género Epanterias (AMNH 5767), puede haber medido 12,1 metros de longitud. Un descubrimiento más reciente es un esqueleto parcial de la cantera Peterson en las rocas de Morrison de Nuevo México; este gran alosáurido puede ser otro individuo de Saurophaganax.

David K. Smith, al examinar los fósiles de Allosaurus por cantera, descubrió que los especímenes de la cantera de dinosaurios de Cleveland-Lloyd (Utah) son generalmente más pequeños que los de Como Bluff (Wyoming) o los de la cantera Dry Mesa de la Universidad Brigham Young (Colorado), pero las formas de los Los huesos en sí no variaron entre los sitios. Un estudio posterior realizado por Smith que incorporó especímenes de Garden Park (Colorado) y Dinosaur National Monument (Utah) no encontró justificación para múltiples especies basándose en la variación esquelética; la variación del cráneo fue la más común y fue gradual, lo que sugiere que la variación individual fue la responsable.

Trabajos posteriores sobre la variación relacionada con el tamaño tampoco encontraron diferencias consistentes, aunque el material de Dry Mesa tendía a agruparse sobre la base del astrágalo, un hueso del tobillo. Kenneth Carpenter, utilizando elementos del cráneo del sitio de Cleveland-Lloyd, encontró una amplia variación entre los individuos, poniendo en duda distinciones previas a nivel de especie basadas en características tales como la forma de los cuernos y la diferenciación propuesta del Allosaurus jimmadseni basada en la forma. del yugal. Un estudio publicado por Motani et al. En 2020 se sugiere que el Allosaurus también era sexualmente dimórfico en el ancho de la cabeza del fémur respecto a su longitud.

Cráneo

El cráneo y los dientes del Allosaurus tenían proporciones modestas para un terópodo de su tamaño y de su época. El paleontólogo Gregory S. Paul da una longitud de 845 mm para un cráneo perteneciente a un individuo que estima en 7,9 metros de longitud. Cada premaxilar (los huesos que formaban la punta del hocico) tenía cinco dientes con secciones transversales en forma de ‟D”, y cada maxilar (los principales huesos portadores de dientes en la mandíbula superior) tenía entre 14 y 17 dientes; el número de dientes no se corresponde exactamente con el tamaño del hueso. Cada dentario (el hueso de la mandíbula inferior que contiene los dientes) tenía entre 14 y 17 dientes, con un recuento promedio de 16. Los dientes se volvieron más cortos, más estrechos y más curvados hacia la parte posterior del cráneo. Todos los dientes tenían bordes en forma de sierra. Se desprendían fácilmente y se reemplazaban continuamente, lo que los convertía en fósiles comunes. Su cráneo era ligero, robusto y estaba equipado con decenas de dientes dentados y afilados.

El cráneo tenía un par de cuernos encima y delante de los ojos. Estos cuernos estaban compuestos por extensiones de los huesos lagrimales y variaban en forma y tamaño. También había pares de crestas inferiores que recorrían los bordes superiores de los huesos nasales que conducían a los cuernos. Los cuernos probablemente estaban cubiertos por una vaina de queratina y pueden haber tenido una variedad de funciones, incluida la de actuar como sombrillas para los ojos, usarse para exhibición y en combate contra otros miembros de la misma especie (aunque eran frágiles). Había una cresta a lo largo de la parte posterior del techo del cráneo para la unión de los músculos, como también se ve en los tiranosáuridos.

Dentro de los huesos lagrimales había depresiones que pueden haber albergado glándulas, como las glándulas salinas. Dentro de los maxilares había senos mejor desarrollados que los de terópodos más basales como el Ceratosaurus y el Marshosaurus; Es posible que hayan estado relacionados con el sentido del olfato, tal vez sosteniendo algo parecido a los órganos de Jacobson. El techo del cráneo era delgado, quizás para mejorar la termorregulación del cerebro. El cráneo y la mandíbula inferior tenían articulaciones que permitían el movimiento dentro de estas unidades. En las mandíbulas inferiores, los huesos de las mitades delantera y trasera se articulan libremente, lo que permite que las mandíbulas se inclinen hacia afuera y aumenten la apertura del animal. Es posible que la caja del cráneo y los frontales también tuvieran una articulación.

Esqueleto postcraneal

El esqueleto poseía 9 vértebras en el cuello, 14 en la espalda y 5 en el sacro que sostiene las caderas. Se desconoce el número de vértebras de la cola y varía según el tamaño individual; James Madsen estimó alrededor de 50, mientras que Gregory S. Paul consideró que eran demasiados y sugirió 45 o menos. Tanto en el cuello como en las vértebras anteriores de la espalda tenían huecos. Se interpreta que estos espacios, que también se encuentran en los terópodos modernos (es decir, las aves), contenían sacos de aire utilizados en la respiración. La caja torácica era ancha, lo que le daba un pecho en forma de barril, especialmente en comparación con terópodos menos derivados como el Ceratosaurus.
El Allosaurus tenía gastralia (costillas del vientre), pero estos no son hallazgos comunes y es posible que se hayan osificado mal. En un caso publicado, los gastralia muestran evidencia de lesiones durante la vida. También estaba presente una furcula (espoleta), pero sólo se ha reconocido desde 1996; en algunos casos las furculas se confundieron con gastralia. El ilion, el hueso principal de la cadera, era enorme y el hueso púbico tenía un pie prominente que pudo haber sido utilizado tanto para la unión de los músculos como para apoyar el cuerpo en el suelo. Madsen observó que en aproximadamente la mitad de los individuos de la Cantera de Dinosaurios Cleveland-Lloyd, independientemente del tamaño, los pubes no se habían fusionado entre sí en las puntas de los pies. Sugirió que se trataba de una característica sexual, ya que las hembras carecían de huesos fusionados para facilitar la puesta de huevos. Sin embargo, esta propuesta no ha atraído más atención.

Las extremidades anteriores del Allosaurus eran cortas en comparación con las extremidades traseras (sólo alrededor del 35% de la longitud de las extremidades traseras en los adultos) y tenían tres dedos por mano, rematados en garras grandes, fuertemente curvadas y puntiagudas. Los brazos eran poderosos y el antebrazo algo más corto que la parte superior del brazo. La muñeca tenía una versión del carpo semilunar que también se encuentra en terópodos más derivados como los maniraptoranos. De los tres dedos, el más interno (o pulgar) era el más grande y divergía de los demás. La fórmula de las falanges es 2-3-4-0-0, lo que significa que el dedo más interno (falange) tiene dos huesos, el siguiente tiene tres y el tercer dedo tiene cuatro.

Las patas no eran tan largas ni adecuadas para la velocidad como las de los tiranosáuridos, y las garras de los dedos de los pies estaban menos desarrolladas y más parecidas a pezuñas que las de los terópodos anteriores. Cada pie tenía tres dedos que soportaban peso y un espolón interior, que Madsen sugirió que podría haberse utilizado para agarrar en los juveniles. También estaba lo que se interpreta como el resto en forma de férula de un quinto metatarsiano (el más externo), quizás utilizado como palanca entre el tendón y el pie.

Piel

Se han descrito impresiones de la piel del Allosaurus. Una impresión, de un espécimen juvenil, mide 30 cm cuadrados y está asociada con las costillas dorsales anteriores/región pectoral. La impresión muestra pequeñas escamas que miden entre 1 y 3 mm de diámetro. Una gran impresión de piel del espécimen ‟Big Al Two”, asociada con la base de la cola, mide 20 cm x 20 cm y muestra grandes escamas que miden hasta 2 cm de diámetro. Sin embargo, se ha observado que estas escamas son más similares a las de los saurópodos y, debido a la presencia de restos no terópodos asociados con la cola de ‟Big Al Two”, existe la posibilidad de que esta impresión de piel no sea de un Allosaurus.

Otro fósil de Allosaurus presenta una impresión de piel de la mandíbula, que muestra escamas que miden entre 1 y 2 mm de diámetro. El mismo fósil también conserva impresiones de piel del lado ventral del cuello, mostrando escudos anchos. Se ha informado de una pequeña impresión de piel del cráneo de un Allosaurus, pero nunca se ha descrito.

Cuando se daba la gran vida el cazador

Como ya se sabe, el Allosaurus presentaba la morfología típica de los terópodos: una postura bípeda sobre dos grandes patas y una larga cola que se extendía para contrarrestar el peso de la cabeza, unida a un cuello curvado en forma de S.‭ ‬La característica más distintiva del Allosaurus son los pequeños cuernos situados sobre sus ojos, que son excrecencias especiales del hueso lacrimal del cráneo. ‭Repasando las teorías sobre su función, estos abarcan desde posibles armas o parasoles para evitar el deslumbramiento en los ojos,‭ ‬hasta la más ampliamente aceptada: el reconocimiento de congéneres,‭ ‬y posiblemente una exhibición para atraer a una pareja.

La ubicación de los ojos en el cráneo muestra que, aunque el Allosaurus tenía visión binocular,‭ ‬esta se limitaba a veinte grados. ‭Esto significa que el Allosaurus tenía que asegurarse de que su presa se mantuviera directamente delante de él,‭ ‬ya que, si esta giraba bruscamente,‭ ‬podría salir fácilmente de su campo de visión.‭ ‬Aunque el Allosaurus seguiría viendo a la presa,‭ ‬solo podría utilizar un ojo y, por lo tanto, carecería de percepción de la profundidad, lo que podría provocar que fallara el ataque. Aunque parezca sencillo señalar que el Allosaurus solo tendría que girar la cabeza para recuperar la percepción de la profundidad, un ataque exitoso requiere una sincronización milimétrica con un margen de error mínimo. Una pérdida de la percepción de la profundidad durante tan solo una fracción de segundo podría haber sido suficiente para que una presa evitara ser mordida.

Los restos fósiles del Allosaurus fragilis son abundantes y ampliamente distribuidos de la Formación Morrison, una unidad geológica que aflora en el oeste de Estados Unidos. La paleontología de este depredador ápice ha revelado que su entorno era complejo y dinámico, caracterizado por llanuras aluviales, bosques de galería y un clima semiárido con marcadas estaciones. Un vasto sistema de llanuras de inundación, pantanos, canales fluviales y lagos poco profundos caracterizaban la Formación Morrison, y dichos puntos estaban situados al este de una cordillera en crecimiento (ancestral de las Montañas Rocosas) y al oeste de Mar de Sundance (una vía marítima epicontinental que retrocedía). El clima era predominantemente semiárido a estacionalmente húmedo, con lluvias probablemente monzónicas. Existían estaciones secas y húmedas pronunciadas, lo que influía en la disponibilidad de recursos y en el comportamiento de la fauna.

Es el terópodo grande más común en la Formación Morrison, con hallazgos desde Nuevo México hasta Montana, y desde Oklahoma hasta Utah. Esa distribución tan amplia parece indicar que era un organismo altamente adaptable, capaz de explorar diversos microhábitats dentro del sistema de llanura aluvial. Se han encontrado especímenes en estratos que representan desde canales fluviales activos hasta llanuras fangosas y áreas lacustres, sugiriendo que era un depredador generalista y oportunista. Los yacimientos de cantera masivos, como la Cantera de Cleveland-Lloyd (Utah) y la Cantera de Dry Mesa (Colorado), donde se han recuperado decenas de individuos de Allosaurus, plantean interrogantes sobre su comportamiento. Las hipótesis incluyen eventos catastróficos (atrapamiento en pantanos o crecidas repentinas) o comportamiento gregario oportunista alrededor de carroñas, aunque no hay consenso sobre si cazaba en grupo de manera estructurada.

Compartía el ecosistema de Morrison con una de las faunas de dinosaurios más diversas del Mesozoico. La vegetación variaba desde bosques ribereños de coníferas, helechos arborescentes y helechos (bosques de galería), hasta sabanas de helechos con árboles ocasionales como la conífera Brachyphyllum, similar a la araucaria. Entre los fósiles animales descubiertos se incluyen bivalvos, caracoles, peces con aletas radiadas, ranas, salamandras, tortugas, esfenodontos, lagartos, crocodilomorfos terrestres y acuáticos, varias especies de pterosaurios, numerosas especies de dinosaurios y mamíferos primitivos como docodontos, multituberculados, simetrodontes y triconodontos. Los dinosaurios conocidos de Morrison incluyen los terópodos Ceratosaurus, Ornitholestes, Tanycolagreus y Torvosaurus, los grandes saurópodos Camarasaurus, Brachiosaurus, Apatosaurus, Brontosaurus, Barosaurus, Diplodocus, y los ornitisquios como el Camptosaurus, el Dryosaurus y el Stegosaurus. El Allosaurus se encuentra comúnmente en los mismos sitios que el Apatosaurus, el Camarasaurus, el Diplodocus y el Stegosaurus.

Por el otro lado, el Allosaurus europaeus es conocido a partir de restos fósiles hallados en la Formación Lourinha, en Portugal. Un entorno costero y ribereño dinámico reflejaba su paleoecología, similar al de la contemporánea Formación Morrison en Norteamérica, pero con una fauna endémica distinta. La Formación Lourinha se depositó en un ambiente deltaico y de llanura aluvial, con canales fluviales, marismas y proximidad al océano Atlántico primitivo (Mar de Tetis). El clima era semiárido con estaciones húmedas y secas marcadas, evidenciando por depósitos de caliche y ríos estacionales. El paleoambiente de la Formación Lourinha incluía vertebrados como cocodrilos, tortugas, pterosaurios y mamíferos primitivos que completaban el ecosistema. Entre los dinosaurios se pueden mencionar los grandes saurópodos como el Dinheirosaurus y el Lusotitan; los estegosáuridos Miragaia y Dacentrurus además de otros terópodos probablemente competidores del Allosaurus europaeus como el ceratosáurido Ceratosaurus, la especie de megalosáurido Torvosaurus gurneyi, y posibles celurosaurios.

Estilo de vida

La abundancia de fósiles del Allosaurus y de individuos de casi todas las edades ha permitido a los científicos estudiar sobre cómo creció el animal y cuánto tiempo pudo haber durado en su vida. Algunos restos como los huevos pueden llegar tan lejos en la vida del animal; se ha sugerido que los huevos triturados que se hallaron en Colorado son de un Allosaurus. Según el análisis histológico de los huesos de las extremidades, la deposición ósea parece detenerse entre los 22 y los 28 años, lo que es comparable al de otros terópodos grandes como el Tyrannosaurus. Del mismo análisis, su máximo crecimiento parece haber sido a los 15 años, con una tasa de crecimiento estimada de unos 150 kg por año.

Los brazos son muy robustos en comparación con los de los grandes terópodos posteriores, y las manos terminan en tres dedos provistos de grandes garras. El desarrollo conservado de los brazos sugiere que desempeñaban un papel clave en el modo de vida del Allosaurus, pero el método concreto de su uso sigue siendo objeto de un intenso debate entre los paleontólogos.
Se ha informado de tejido óseo medular (mineralización efímera, derivada endosóticamente, ubicada dentro de la médula de los huesos largos en aves hembras grávidas) en al menos un espécimen del Allosaurus, una espinilla de la cantera Cleveland-Lloyd. Hoy en día, este tejido óseo sólo se forma en las aves hembras que se encuentran poniendo huevos, ya que se utiliza para suministrar calcio a los cascarones. Su presencia en el individuo se ha utilizado para establecer el sexo y demostrar que había alcanzado la edad reproductiva. Sin embargo, otros estudios han puesto en duda algunos casos de hueso medular en dinosaurios, incluido este individuo de Allosaurus. Los datos de aves existentes sugirieron que el hueso medular de este individuo podría haber sido el resultado de una patología ósea. Sin embargo, con la confirmación del tejido medular que indica el sexo en un espécimen de Tyrannosaurus, puede ser posible determinar si el Allosaurus en cuestión era realmente hembra.

Cacería

Aunque parece una conclusión inevitable que el Allosaurus fuera un animal depredador, al igual que el Tyrannosaurus, se le ha acusado de ser simplemente un carroñero. Esto se debe principalmente a la cabeza y la dentición,‭ ‬ya que, aunque la cabeza tiene una estructura muy robusta,‭ ‬la fuerza de mordida del Allosaurus era muy débil para un terópodo de gran tamaño; algunos estudios sugieren que era incluso menor que la de un gran felino actual, como el leopardo.

Por este motivo, hay que fijarse en otras partes del cuerpo,‭ ‬en particular en los brazos, que eran proporcionalmente más grandes que los de terópodos de gran tamaño mucho más tardíos, como el tiranosaurio.‭ ‬También hay un gran número de lesiones en los brazos, entre ellas avulsiones de tendones,‭ ‬es decir, cuando el tendón que une el músculo al hueso se desgarra,‭ ‬a veces con parte del hueso aún adherido. Ahora bien, un cadáver no se resiste cuando un carnívoro se alimenta de él, por lo que este tipo de lesiones deben de haber sido causadas por un enfrentamiento con otro dinosaurio, aunque, por el contrario, es razonable pensar que podrían haber sido provocadas en una lucha con otro Allosaurus.

Incluso si el otro dinosaurio fuera otro Allosaurus,‭ ‬esto sigue demostrando que el Allosaurus podía ser extremadamente agresivo cuando era necesario. ‭ ‬Si hubiera utilizado los brazos durante la caza,‭ ‬el Allosaurus podría haber sujetado a un animal mientras colocaba la boca para atacar un punto vulnerable, como la garganta.‭ ‬Un objetivo así no requeriría necesariamente una gran fuerza de mordida,‭ ‬sino solo la suficiente para causar algún daño a las venas o tal vez obstruir la tráquea. Esto significaría que su modo de ataque no era especialmente refinado, ya que, mientras que el Tyrannosaurus podía utilizar fácilmente su tremenda fuerza de mordida para matar con un mordisco en la nuca, y el Deinonychus podía perforar la yugular con su garra en forma de hoz, el Allosaurus no tenía más remedio que enzarzarse físicamente con su presa.

Dieta

Muchos paleontólogos aceptan al Allosaurus como un depredador activo de animales grandes. Existe evidencia dramática de ataques de alosaurios a los Stegosaurus, incluida una vértebra de la cola de un Allosaurus con una herida punzante parcialmente curada que se ajusta a una punta de cola de un Stegosaurus y una placa del cuello de otro Stegosaurus con una herida en forma de ‟U” que se correlaciona bien con el hocico de un Allosaurus. Los saurópodos parecen ser candidatos probables como presas vivas y como objetos de carroña, basándose en la presencia de raspaduras en los huesos de saurópodos que se ajustan bien a los dientes de alosaurio y la presencia de dientes de alosaurio desprendidos con huesos de saurópodos. Sin embargo, como señaló Gregory Paul en 1988, el Allosaurus probablemente no era un depredador de saurópodos adultos, a menos que cazara en manadas, ya que tenía un cráneo de tamaño modesto y dientes relativamente pequeños, y era muy superado en peso por los saurópodos contemporáneos. Otra posibilidad es que prefiriera cazar juveniles en lugar de verdaderos adultos.

Al igual que la gran mayoría de los carnívoros, los Allosaurus también consumían carroña cuando se les presentaba la oportunidad, a veces con nefastas consecuencias: regresando con el yacimiento de Cleveland Lloyd que alberga los restos de decenas de ejemplares, en muchos casos jóvenes, una de las probabilidades mencionadas era que se vieron atraídos hasta una ciénaga por los cadáveres de dinosaurios herbívoros atrapados previamente allí, y luego quedaron atrapados uno tras otro. Usaban el olfato como principal medio para detectar su alimento, a juzgar por el gran desarrollo de los lóbulos olfativos en comparación con el resto del cerebro.

En cuanto al método de caza, es muy probable que prefiriesen la emboscada. Aunque podían alcanzar grandes velocidades, no podían mantener éstas durante una larga carrera, por lo que preferían esperar agazapados en el bosque a que la presa llegara a su alcance. Con sus tres garras prensiles en cada mano, se servían para aferrarse a su presa, mientras que utilizaban sus potentes mandíbulas, capaces de ejercer más presión que las de un cocodrilo, para matarla por asfixia.

El Allosaurus es el carnívoro de gran tamaño más abundante en los yacimientos donde aparece registrado, por lo que es posible que fuera el depredador dominante de su área de distribución. Otros grandes terópodos que convivieron son el Ceratosaurus, de menor tamaño y dotado también de protuberancias craneales similares a cuernos, y el gigantesco aunque escaso Torvosaurus.

Independientemente de cuál fuera su estrategia real, una prueba fehaciente de que el Allosaurus era un depredador activo proviene de una vértebra fosilizada que muestra un impacto causado por una púa de la cola (thagomizer) de un Stegosaurus. Como herbívoro, el Stegosaurus no habría tenido motivo alguno para atacar a un Allosaurus ya muerto, ya que solo un animal vivo habría podido suponer una amenaza. Otro fósil de estegosaurio muestra una marca de mordedura en una de sus placas del cuello que parece haber sido infligida por un Allosaurus. Estos restos fósiles indican que el estegosaurio pudo haber constituido una parte importante de la dieta del animal pese al blindaje que llevaba. Independientemente de lo activo que fuera como cazador, es casi seguro que no dejaría pasar la oportunidad de una comida gratis cuando se le presentara. También hay hallazgos fósiles significativos que indican que se alimentaba habitualmente de los cadáveres de dinosaurios, posiblemente incluso de miembros de su propia especie.

Grandes presas y fuerza de mordida

Pero bueno, volvamos con la cacería de saurópodos. Las investigaciones realizadas en los años 1990 y la primera década del siglo XXI pueden haber encontrado otras soluciones a esta cuestión. Robert T. Bakker, al comparar al Allosaurus con los mamíferos carnívoros cenozoicos con dientes de sable, encontró adaptaciones similares, como una reducción de los músculos de la mandíbula y un aumento de los músculos del cuello, y la capacidad de abrir las mandíbulas de manera extremadamente amplia. Aunque el Allosaurus no tenía dientes de sable, Bakker sugirió otro modo de ataque que habría utilizado tales adaptaciones del cuello y la mandíbula: los dientes cortos, de hecho, se convirtieron en pequeñas estrías en un borde cortante en forma de sierra que recorría la longitud de la mandíbula superior, lo que habría sido conducido a la presa. Este tipo de mandíbula permitiría ataques cortantes contra presas mucho más grandes, con el objetivo de debilitar a la víctima.

Otro estudio llegó a conclusiones similares utilizando análisis de elementos finitos en el cráneo de un Allosaurus. Según su análisis biomecánico, el cráneo era muy fuerte pero tenía una fuerza de mordida relativamente pequeña. Utilizando únicamente los músculos de la mandíbula, podría producir una fuerza de mordida de 805 a 8.724 newtons, pero el cráneo podría soportar casi 55.500 newtons de fuerza vertical contra la fila de dientes. Anteriormente los autores sugirieron que el Allosaurus usaba su cráneo como un machete contra su presa, atacando con la boca abierta, cortando la carne con los dientes y arrancándola sin astillar los huesos, a diferencia del Tyrannosaurus, que se cree que era capaz de triturar huesos.

También sugirieron que la arquitectura del cráneo podría haber permitido el uso de diferentes estrategias contra diferentes presas; el cráneo era lo suficientemente liviano como para permitir ataques a ornitópodos más pequeños y ágiles, pero lo suficientemente fuerte como para ataques de emboscada de alto impacto contra presas más grandes como estegosáuridos y saurópodos. Sus interpretaciones fueron cuestionadas por otros investigadores, que no encontraron análogos modernos a un ataque con hacha y consideraron más probable que el cráneo fuera fuerte para compensar su construcción abierta al absorber las tensiones de la presa que luchaba. Los autores originales señalaron que el Allosaurus en sí no tiene un equivalente moderno, que la fila de dientes es adecuada para tal ataque y que las articulaciones en el cráneo citadas por sus detractores como problemáticas en realidad ayudaron a proteger el paladar y disminuir el estrés.

Otra posibilidad para manipular presas grandes es que los terópodos como el Allosaurus eran ‟devoradores de carne” que podían morder carne de saurópodos vivos que eran suficientes para sustentar al depredador, por lo que no habría necesitado gastar el esfuerzo para matar a la presa directamente. Esta estrategia también habría permitido potencialmente que la presa se recuperara y fuera alimentada de manera similar más adelante. Una sugerencia adicional señala que los ornitópodos eran las presas de dinosaurios disponibles más comunes, y que los Allosaurus pueden haberlos sometido mediante un ataque similar al de los grandes felinos modernos: agarrar a la presa con sus extremidades anteriores y luego darle múltiples mordiscos en la garganta para aplastarla. la tráquea. Esto es compatible con otras pruebas de que las extremidades anteriores eran fuertes y capaces de sujetar a sus presas.
Los estudios realizados por Stephen Lautenschager et al. de la Universidad de Bristol también indican que el Allosaurus podía abrir sus mandíbulas bastante y soportar una fuerza muscular considerable. Cuando se comparó con el Tyrannosaurus y el terizinosáurido Erlikosaurus en el mismo estudio, se encontró que el Allosaurus tenía una abertura más amplia que cualquiera de los dos; el animal era capaz de abrir sus mandíbulas en un ángulo máximo de 92 grados. Los hallazgos también indican que los grandes dinosaurios carnívoros, al igual que los carnívoros modernos, tenían mandíbulas más abiertas que los herbívoros.

Un estudio biomecánico publicado en 2013 por Eric Snively y sus colegas encontró que el Allosaurus tenía un punto de unión inusualmente bajo en el cráneo para el músculo longissimus capitis superficialis del cuello en comparación con otros terópodos como el Tyrannosaurus. Esto habría permitido al animal realizar movimientos verticales rápidos y contundentes con el cráneo. Los autores descubrieron que los golpes verticales propuestos por Bakker y Rayfield son consistentes con las capacidades del animal. También descubrieron que el animal probablemente procesaba los cadáveres mediante movimientos verticales de manera similar a los halcones, como los cernícalos: el animal podría haber agarrado a la presa con el cráneo y las patas, y luego tirar hacia atrás y hacia arriba para quitar la carne. Esto difiere del manejo de presas previsto para los tiranosáuridos, que probablemente desgarraban la carne con sacudidas laterales del cráneo, similar a los cocodrilos. Además, el Allosaurus era capaz de ‟mover la cabeza y el cuello con relativa rapidez y con un control considerable”, a costa de energía.

Otros aspectos de la alimentación incluyen los ojos, los brazos y las piernas. La forma del cráneo del Allosaurus limitaba la visión binocular potencial a 20° de ancho, un poco menos que la de los cocodrilos modernos. Al igual que con los cocodrilos, esto puede haber sido suficiente para juzgar la distancia y el tiempo de los ataques de la presa, aunque su nervio ocular era insignificante y no se menciona en ninguno de los documentos autorizados sobre los sentidos del animal, por lo que se desconoce su agudeza visual, mientras que su sentido del oído era pobre. Los brazos, en comparación con los de otros terópodos, eran adecuados tanto para agarrar presas a distancia como para apretarlas cerca, y la articulación de las garras sugiere que podrían haber sido utilizadas para enganchar cosas. Finalmente, la velocidad máxima del Allosaurus se ha estimado entre 30 y 55 km/h.
Un artículo sobre la morfología cráneo-dental del Allosaurus y cómo funcionaba ha considerado poco probable el ataque con la mandíbula con hacha, reinterpretando la abertura inusualmente amplia como una adaptación para permitir que el Allosaurus dé un mordisco impulsado por músculos a presas grandes, siendo los músculos de la mandíbula más débiles una compensación para permitir la ampliación de la brecha.

Recientemente se han propuesto otras hipótesis importantes. El desgaste natural de los grandes saurópodos durante las mortandades de la estación seca puede haber sido importante para la evolución de los grandes terópodos en la Formación Morrison, porque cuando los saurópodos sucumbieron a las condiciones de sequía, sus cadáveres proporcionaron literalmente toneladas de calorías constantes, de bajo riesgo y de alta recompensa. La investigación de campo también respalda esta idea, porque los cadáveres de saurópodos fueron atacados por los Allosaurus en todas las etapas de descomposición, lo que indica que, como en los buitres modernos, los patógenos de descomposición en las últimas etapas no fueron un disuasivo significativo para estos carnívoros.

Un estudio de huesos de saurópodos de la Formación Morrison también informó marcas de mordeduras generalizadas en huesos de saurópodos en regiones de baja economía, sin evidencia de curación, lo que indica que los grandes terópodos hurgaban en saurópodos de gran tamaño y, por lo demás, se concentraban en presas pequeñas cuando estaban disponibles. Esto también es lógico, ya que un solo Barosaurus o Brachiosaurus muerto tenía suficientes calorías para sustentar a varios terópodos grandes durante semanas o meses, y los terópodos grandes eran los únicos animales en el entorno capaces de consumirlos. Los individuos discapacitados como Big Al y Big Al II probablemente eran físicamente incapaces de cazar debido a sus numerosas heridas, pero aun así pudieron sobrevivir, probablemente como carroñeros de saurópodos gigantes.

Comportamiento social

Desde la década de 1970 se ha especulado que el Allosaurus se alimentaba de saurópodos y otros dinosaurios grandes cazando en grupos. Esta representación es común en la literatura semitécnica y popular sobre dinosaurios. Robert T. Bakker ha extendido el comportamiento social al cuidado de los padres y ha interpretado la pérdida de dientes de alosaurio y huesos masticados de animales de presa grandes como evidencia de que los alosaurios adultos llevaban comida a las guaridas para que sus crías comieran hasta que crecieran, e impedían que otros carnívoros hurgaran en la basura orgánica, en la comida. Sin embargo, en realidad hay poca evidencia de comportamiento gregario en los terópodos, y las interacciones sociales con miembros de la misma especie habrían incluido encuentros antagónicos, como lo demuestran las lesiones en la gastralia y las heridas por mordeduras en el cráneo (la mandíbula inferior patológica llamada Labrosaurus ferox es una de ellas) Este tipo de mordeduras en la cabeza puede haber sido una forma de establecer dominio en una manada o de resolver disputas territoriales.
Aunque el Allosaurus pudo haber cazado en manadas, se ha argumentado que éste y otros terópodos tenían interacciones en gran medida agresivas en lugar de interacciones cooperativas con otros miembros de su propia especie. El estudio en cuestión señaló que la caza cooperativa de presas mucho más grandes que un depredador individual, como se infiere comúnmente en el caso de los dinosaurios terópodos, es rara entre los vertebrados en general, y los carnívoros diápsidos modernos (incluidos lagartos, cocodrilos y aves) rara vez cooperan para cazar en de tal forma. En cambio, son típicamente territoriales y matarán y canibalizarán a los intrusos de la misma especie, y también harán lo mismo con los individuos más pequeños que intentan comer antes que ellos cuando se agregan en los sitios de alimentación.

Según esta interpretación, la acumulación de restos de múltiples individuos de Allosaurus en un mismo sitio; por ejemplo, en la Cantera Cleveland-Lloyd, no se deben a la caza en manada, sino al hecho de que los individuos de Allosaurus se juntaban para alimentarse de otros alosaurios discapacitados o muertos, y a veces morían en el proceso. Esto podría explicar la alta proporción de juveniles y subadultos presentes, ya que los juveniles y subadultos mueren desproporcionadamente en los modernos sitios de alimentación grupal de animales como cocodrilos y dragones de Komodo. La misma interpretación se aplica a las guaridas de Bakker. Hay alguna evidencia de canibalismo en Allosaurus, incluidos dientes desprendidos de Allosaurus encontrados entre fragmentos de costillas, posibles marcas de dientes en un omóplato y esqueletos de alosaurio canibalizados entre los huesos en las guaridas de Bakker.

El cerebro y los sentidos

Las tomografías computarizadas de los cráneos de Allosaurus han revelado algunos detalles interesantes sobre la vida de este animal. El cerebro es similar al de los cocodrilos, y el Allosaurus tenía bulbos olfativos muy grandes, pero presentaba una zona poco desarrollada para interpretarlos. ‭Podría ser que el Allosaurus se basara únicamente en el reconocimiento de unos pocos olores,‭ ‬como los de sus presas,‭ ‬la carroña‭ ‬o incluso los de otros ejemplares de su propia especie. El oído interno parece estar mejor adaptado a los sonidos de baja frecuencia, y el análisis del sistema vestibular —la parte que controla el equilibrio— muestra que solía mantener la cabeza en posición horizontal. Los bulbos olfatorios eran grandes y parecen haber sido muy adecuados para detectar olores, aunque el área para evaluar los olores era relativamente pequeña.
Patologías

En 2001, Bruce Rothschild y otros publicaron un estudio que examinaba la evidencia de fracturas por estrés y avulsiones de tendones en dinosaurios terópodos y las implicaciones para su comportamiento. Dado que las fracturas por estrés son causadas por traumatismos repetidos y no por eventos singulares, es más probable que sean causadas por el comportamiento del animal que por otros tipos de lesiones. Las fracturas por estrés y las avulsiones de tendones que ocurren en las extremidades anteriores tienen un significado conductual especial, ya que si bien las lesiones en los pies pueden ser causadas por correr o migrar, las presas resistentes son la fuente más probable de lesiones en las manos. El Allosaurus fue uno de los dos únicos terópodos examinados en el estudio que exhibió una avulsión del tendón, y en ambos casos la avulsión ocurrió en la extremidad anterior. Cuando los investigadores buscaron fracturas por estrés, descubrieron que el Allosaurus tenía un número significativamente mayor de fracturas por estrés que en el Albertosaurus, el Ornithomimus o el Archaeornithomimus.

De los 47 huesos de la mano que estudiaron los investigadores, se encontró que tres contenían fracturas por estrés. De los pies, se estudiaron 281 huesos y se encontró que 17 tenían fracturas por estrés. Las fracturas por sobrecarga en los huesos del pie ‟se distribuyeron en las falanges proximales” y se produjeron en los tres dedos que soportan el peso en números ‟estadísticamente indistinguibles”. Dado que el extremo inferior del tercer metatarsiano habría contactado primero con el suelo mientras un Allosaurus estaba corriendo, habría soportado la mayor tensión. Si las fracturas por estrés de los alosaurios fueron causadas por daños acumulados al caminar o correr, este hueso debería haber experimentado más fracturas por estrés que los demás. La falta de tal sesgo en los fósiles de Allosaurus examinados indica un origen de las fracturas por tensión de una fuente distinta a la carrera. Los autores concluyen que estas fracturas se produjeron durante la interacción con la presa, como un Allosaurus que intenta sujetar con sus patas a una presa que lucha. La abundancia de fracturas por estrés y lesiones por avulsión en un Allosaurus proporciona evidencia de dietas ‟muy activas” basadas en depredación en lugar de carroña.

La escápula y el peroné izquierdos de un espécimen de Allosaurus fragilis catalogado como USNM 4734 son patológicos, probablemente debidos a fracturas curadas. El espécimen USNM 8367 conservó varias gastralia patológicas que conservan evidencia de fracturas curadas cerca de su mitad. Algunas de las fracturas no cicatrizaron bien y ‟formaron pseudoartrosis.” Se recuperó un espécimen con una costilla fracturada de la cantera Cleveland-Lloyd. Otro espécimen tenía costillas fracturadas y vértebras fusionadas cerca del final de la cola. Se informó que un macho aparentemente subadulto de Allosaurus fragilis tenía patologías extensas, con un total de catorce lesiones separadas. El ejemplar MOR 693 presentaba patologías en cinco costillas, la sexta vértebra del cuello, la tercera, octava y decimotercera vértebra posterior, la segunda vértebra de la cola y su galón, la gastralia de la escápula derecha, la falange manual I, los metatarsianos III y V del ilion izquierdo, la primera falange del tercer dedo y la tercera falange del segundo. El ilion tenía ‟un gran agujero... provocado por un golpe desde arriba.” El extremo cercano de la primera falange del tercer dedo estaba afectado por un involucro.
Movimientos

El descubrimiento de un espécimen juvenil con una extremidad trasera casi completa muestra que las piernas eran relativamente más largas en los juveniles, y los segmentos inferiores de la pierna (espinilla y pie) eran relativamente más largos que el muslo. La morfología general del Allosaurus depende de la edad del individuo, y los ejemplares jóvenes presentan sistemáticamente unas patas proporcionalmente más largas que los adultos. Esto sugiere que los Allosaurus jóvenes eran muy rápidos, quizá se encontraban entre los dinosaurios más veloces de aquella época y lugar. Esto tendría mucho sentido, ya que, cuando eran pequeños, las únicas presas a las que podían acceder los Allosaurus jóvenes eran animales más pequeños y ágiles.‭

A medida que el Allosaurus envejecía y aumentaba de tamaño, necesitaba más alimento, que solo podían proporcionarle dinosaurios más grandes. Dado que estos suelen ser más lentos y pesados, el Allosaurus se transformó con la edad para tener patas más cortas y robustas que le permitieran afrontar mejor el esfuerzo que suponía enfrentarse a ellos. Para este tipo de presas, la alta velocidad sería un lujo innecesario, y unas patas más largas y ligeras solo habrían sido más propensas a sufrir lesiones.

El hueso del muslo se volvió más grueso y ancho durante el crecimiento, y la sección transversal menos circular, a medida que las inserciones de los músculos se desplazaron, los músculos se acortaron y el crecimiento de la pierna se ralentizó. Estos cambios implican que las piernas de los jóvenes tienen tensiones menos predecibles en comparación con las de los adultos, que se habrían movido con una progresión hacia adelante más regular. Por el contrario, los huesos del cráneo parecen haber crecido generalmente de forma isométrica, aumentando de tamaño sin cambiar en proporción.

Curiosamente, aunque el Allosaurus no está directamente emparentado con ellos, esta morfología cambiante (con ejemplares jóvenes de patas más largas y más rápidos) también se observa en tiranosauridos como el Albertosaurus. Esto podría constituir un ejemplo de evolución convergente en los terópodos de mayor tamaño, aunque los marcadores genéticos responsables de dicho crecimiento podrían tener su origen en etapas más remotas de la evolución de los dinosaurios.

Big Al y Big Al Two


En 1991, se descubrió ‟Big Al” (MOR 693), un espécimen de Allosaurus parcialmente articulado y 95% completo, que medía unos 8 metros de longitud. MOR 693 fue excavado cerca de Shell, Wyoming, por un equipo conjunto del Museo de las Montañas Rocosas y el Museo Geológico de la Universidad de Wyoming. Este esqueleto fue descubierto por un equipo suizo, dirigido por Kirby Siber. Chure y Loewen. En 2020 identificaron al individuo como un representante de la especie Allosaurus jimmadseni. En 1996, el mismo equipo descubrió un segundo Allosaurus, ‟Big Al II.” Este espécimen, el esqueleto mejor conservado de su tipo hasta la fecha, también se conoce como un Allosaurus jimmadseni.
La integridad, preservación e importancia científica de este esqueleto dieron su nombre a ‟Big Al.” El individuo en sí estaba por debajo del tamaño promedio del Allosaurus fragilis, ya que era un subadulto estimado en sólo un 87% de crecimiento. El espécimen fue descrito por Breithaupt en 1996. Diecinueve de sus huesos estaban rotos o mostraban signos de infección grave, lo que pudo haber contribuido a la muerte de ‟Big Al.” Los huesos patológicos incluían cinco costillas, cinco vértebras y cuatro huesos de los pies. Varios de sus huesos dañados mostraban signos de osteomielitis, una infección ósea grave. Un problema particular para el animal vivo fue la infección y el traumatismo en el pie derecho que probablemente afectaron el movimiento y también pudieron haber predispuesto el otro pie a sufrir lesiones debido a un cambio en la forma de andar. ‟Big Al” tenía una infección en la primera falange del tercer dedo del pie que estaba afectado por un involucro. La infección duró mucho tiempo, tal vez hasta seis meses. También se sabe que ‟Big Al II” tiene múltiples heridas.

Clasificando al lagarto extraño


Varias especies inicialmente clasificadas dentro o referidas al Allosaurus no pertenecen al género. Allosaurus medius fue nombrado por Marsh en 1888 por varios especímenes de la Formación Arundel del Cretácico Inferior de Maryland, aunque la mayoría de los restos fueron trasladados por Richard Swann Lull a la nueva especie de ornitópodo Dryosaurus grandis, a excepción de un diente. Fue transferido a Antrodemus por Oliver Hay en 1902, pero Hay luego aclaró que se trataba de un error inexplicable de su parte. Gilmore consideró que el diente no era diagnóstico, pero lo transfirió a Dryptosaurus, como Dryptosaurus medius. La referencia no fue aceptada en la revisión más reciente de tetanuros basales, y Allosaurus medius simplemente fue catalogado como una especie dudosa de terópodo. Puede estar estrechamente relacionado con el Acrocanthosaurus.

Allosaurus valens fue una combinación de Antrodemus valens utilizada por Friedrich von Huene en 1932; El propio Antrodemus valens también puede pertenecer a Allosaurus fragilis, como sugirió Gilmore en 1920.

Allosaurus lucaris, otro nombre de Marsh, se le dio a un esqueleto parcial en 1878. Posteriormente decidió que justificaba su propio género, Labrosaurus, pero esto no ha sido aceptado, y al Allosaurus lucaris también se considera otro espécimen del Allosaurus fragilis. El Allosaurus lucaris, se conoce principalmente por las vértebras, compartiendo caracteres con el mismo Allosaurus. Paul y Carpenter afirmaron que el espécimen tipo de esta especie, YPM 1931, era más joven que el Allosaurus y podría representar un género diferente. Sin embargo, descubrieron que el espécimen no era diagnóstico y, por lo tanto, el Allosaurus lucaris era un nomen dubium.

Allosaurus sibiricus fue descrito en 1914 por A. N. Riabinin sobre la base de un hueso, posteriormente identificado como un cuarto metatarsiano parcial, del Cretácico inferior de Buriatia, Rusia. Fue transferido a Chilantaisaurus en 1990, pero ahora se considera un nomen dubium indeterminado más allá de Theropoda.

Allosaurus meriani fue una nueva combinación de George Olshevsky para Megalosaurus meriani Greppin, 1870, basada en un diente del Jurásico superior de Suiza. Sin embargo, una revisión reciente del Ceratosaurus lo incluyó en Ceratosaurus sp.

Apatodon mirus, basado en un fragmento de vértebra que Marsh pensó que era una mandíbula de mamífero, ha sido incluido como sinónimo de Allosaurus fragilis. Sin embargo, Chure lo consideró indeterminado más allá de Dinosauria, y Mickey Mortimer cree que la sinonimia de Apatodon con Allosaurus se debió a la correspondencia con Ralph Molnar por parte de John McIntosh, mediante la cual este último supuestamente encontró un documento que decía que Othniel Charles Marsh admitió que el holotipo de Apatodon En realidad era una vértebra dorsal de un alosáurido.

También quedan varias especies sobrantes de las sinonimizaciones de Creosaurus y Labrosaurus con Allosaurus. El Creosaurus potens fue nombrado por Lull en 1911 por una vértebra del Cretácico Inferior de Maryland. Actualmente se le considera un terópodo dudoso. El Labrosaurus stechowi, descrito en 1920 por Janensch basándose en dientes aislados similares al Ceratosaurus de los lechos de Tendaguru en Tanzania, fue incluido por Donald F. Glut como una especie de Allosaurus, ahora se considera un ceratosaurio dudoso relacionado con el Ceratosaurus. Labrosaurus sulcatus, nombrado por Marsh en 1896 por un diente de terópodo de Morrison, que al igual que Labrosaurus stechowi ahora se considera un dudoso ceratosaurio parecido al Ceratosaurus.

Allosaurus tendagurensis fue nombrado en 1925 por Werner Janensch por una espinilla parcial (MB.R.3620) encontrada en la Formación Tendaguru de la era Kimmeridgian en Mtwara, Tanzania. Aunque tabulado como una especie tentativamente válida de Allosaurus en la segunda edición de Dinosauria, estudios posteriores lo ubican como indeterminado más allá de Tetanurae, ya sea un carcarodontosaurio o un megalosáurido. Aunque oscuro, era un terópodo grande, posiblemente de unos 10 metros de largo y 2,5 toneladas de peso.

Kurzanov y sus colegas en 2003 designaron seis dientes de Siberia como Allosaurus sp. (lo que significa que los autores encontraron que los especímenes eran más parecidos a los de Allosaurus, pero no les asignaron o no pudieron asignarles una especie). Fueron reclasificados como terópodos indeterminados. Además, los informes del Allosaurus en Shanxi, China, se remontan al menos a 1982. Estos fueron interpretados como restos de Torvosaurus en 2012.

Un astrágalo (hueso del tobillo) que se cree pertenece a una especie de Allosaurus fue encontrado en Cabo Paterson, Victoria, en lechos del Cretácico inferior en el sureste de Australia. Se pensaba que proporcionaba evidencia de que Australia era un refugio para animales que se habían extinguido en otros lugares. Esta identificación fue cuestionada por Samuel Welles, quien pensó que se parecía más a la de un ornitomimido, pero los autores originales defendieron su identificación. Con quince años de nuevos especímenes e investigaciones que analizar, Daniel Chure volvió a examinar el hueso y descubrió que no era un alosaurio, sino que podía representar un alosauroide. De manera similar, Yoichi Azuma y Phil Currie, en su descripción de Fukuiraptor, notaron que el hueso se parecía mucho al de su nuevo género. A este espécimen a veces se le conoce como ‟Allosaurus robustus”, un nombre informal de museo. Probablemente perteneciera a algo similar al Australovenator, aunque un estudio consideró que pertenecía a un abelisaurio.
Allosaurus amplexus

En 1877, el Allosaurus era una novedad para la ciencia. Este dinosaurio depredador había sido descrito apenas el año anterior por Othniel Charles Marsh a partir de un escaso número de fragmentos, entre los que se incluían partes de la columna vertebral y de las extremidades. Por ello, se sabía muy poco de este dinosaurio cuando el rival de Marsh, Edward Drinker Cope, recibió varias vértebras de un dinosaurio desconocido excavado en las inmediaciones de Cañon City, Colorado. Las partes centrales de las vértebras se distinguían por presentar una superficie cóncava, en forma de copa, en el extremo posterior, lo que llevó a Cope a atribuirlas a un dinosaurio «opistocélo» similar al saurópodo Camarasaurus. En aquella época, casi cada fragmento óseo único recibía un nombre, y Cope denominó a este misterioso dinosaurio Epanterias amplexus.

Una parte importante de su colección acabó finalmente en el Museo Americano de Historia Natural, y en 1921 los paleontólogos Henry Fairfield Osborn y Charles Craig Mook, de dicha institución, publicaron un nuevo análisis de muchos de los saurópodos que Cope había descrito. Entre ellos se encontraba el Epanterias. Sin embargo, en lugar de ser un saurópodo, Osborn y Mook descubrieron que el Epanterias era un terópodo ‟que, en la actualidad, no puede distinguirse del Allosaurus de Marsh.” Aun así, los huesos revestían una importancia especial, ya que parecían ser una quinta parte más grandes que los huesos correspondientes de otros dinosaurios terópodos hallados en la formación Morrison, del Jurásico Tardío. Cope no lo sabía en aquel momento, pero había descrito un ejemplar especialmente grande de un dinosaurio al que su rival había dado nombre apenas un año antes.

¿Qué tamaño tenía exactamente el Allosaurus de Cope? Es difícil afirmarlo con certeza. Se han encontrado tan pocos restos que los paleontólogos solo pueden hacer estimaciones. En un correo electrónico enviado a la lista de correo «Dinosaur Mailing List» en 2003, Mickey Mortimer estimó que el espécimen Epanterias medía casi 40 pies de largo. Si esta cifra es correcta, los ejemplares más grandes de Allosaurus habrían alcanzado el tamaño de un tiranosaurio, lo que, en consecuencia, indica que la mayoría de los ejemplares conocidos de Allosaurus proceden de animales relativamente jóvenes. Quizás, con el tiempo, se encuentre un ejemplar más completo de un Allosaurus de tamaño tan gigantesco.

Allosaurus anax

Allosaurus maximus fue una nueva combinación de David K. Smith para Saurophaganax maximus de Chure, un taxón creado por Chure en 1995 para restos de alosáuridos gigantes de Morrison de Oklahoma. Estos restos se conocían como Saurophagus, pero ese nombre ya estaba en uso, lo que llevó a Chure a proponer un sustituto. Smith, en su análisis de variación de 1998, concluyó que Saurophaganax maximus no era lo suficientemente diferente de Allosaurus como para ser un género separado, pero sí justificaba su propia especie, Allosaurus maximus. Esta reasignación fue rechazada en una revisión de tetanuros basales.

En 2024, un estudio publicado por Danison y colaboradores determinó tras un análisis exhaustivo de los restos referidos al Saurophaganax eran químericos, tratándose de una combinación de restos de saurópodos y de alosáuridos. Más concretamente, los restos referidos a saurópodos parecen representar en su mayoría diplodocidos afines al Apatosaurus, con el ejemplar OMNH 1135 representando un neosaurópodo indeterminado que presenta similitudes con el Apatosaurus y el Camarasaurus. Por otro lado, la otra parte de los restos si son representativos de terópodos alosauridos, algunos siendo identificados por los autores como Allosaurus sp. mientras que otros parecieron lo suficientemente diagnósticos como para que se describiera a partir de ellos a una nueva especie de Allosaurus, la cual nombraron Allosaurus anax, o ‟Rey de los lagartos diferentes.” El holotipo, aunque no diagnóstico, parece presentar más afinidades con los arcos neurales de los dipolodócidos juveniles. Aun así, gracias a lo fragmentario del ejemplar, Saurophaganax maximus fue denominado un nomem dubium.

Sin embargo, el Allosaurus anax está bajo revisiones debido a que el paper que da esos datos todavía está bajo debate. Es posible que termine siendo invalidado y el nombre de Saurophaganax termine regresando.
Sinónimos

Creosaurus, Epanterias y Labrosaurus se consideran sinónimos menores de Allosaurus. La mayoría de las especies que se consideran sinónimos de Allosaurus fragilis, o que fueron mal asignadas al género, son oscuras y se basan en restos muy fragmentarios. Una excepción es Labrosaurus ferox, nombrado en 1884 por Marsh por una mandíbula inferior parcial de forma extraña, con un espacio prominente en la fila de dientes en la punta de la mandíbula y una sección trasera muy expandida y doblada hacia abajo. Investigadores posteriores sugirieron que el hueso era patológico, mostrando una lesión en el animal vivo, y que parte de la forma inusual de la parte posterior del hueso se debía a la reconstrucción con yeso. Ahora se considera un ejemplo del Allosaurus fragilis.

En su libro de 1988, Predatory Dinosaurs of the World, el artista y autor independiente Gregory S. Paul propuso que el Allosaurus fragilis tenía cuernos altos y puntiagudos y una constitución esbelta en comparación con una segunda especie postulada, Allosaurus atrox, además de no ser una especie diferente debido a la rareza. el Allosaurus atrox fue nombrado originalmente por Marsh en 1878 como especie tipo de su propio género, Creosaurus, y se basa en YPM 1890, una variedad de huesos que incluye un par de piezas del cráneo, porciones de nueve vértebras de la cola y dos vértebras de la cadera, un ilion y huesos del tobillo y del pie. Aunque la idea de dos especies comunes de alosaurios de Morrison se siguió en algunos trabajos semitécnicos y populares, la tesis de 2000 sobre los Allosauridae señaló que Charles Gilmore reconstruyó erróneamente que USNM 4734 tenía un cráneo más corto que los especímenes referidos por Paul al atrox, refutando supuestas diferencias. entre USNM 4734 y supuestos especímenes de Allosaurus atrox como DINO 2560, AMNH 600 y AMNH 666.

El Allosaurus agilis, visto en Zittel, 1887, y Osborn, 1912, es un error tipográfico de Allosaurus fragilis. El ‟Allosaurus ferox” es un error tipográfico de Marsh para el Allosaurus fragilis en el título de una figura del cráneo parcial YPM 1893 y YPM 1893 ha sido tratado como un espécimen de Allosaurus fragilis. Asimismo, el ‟Labrosaurus fragilis” es un error tipográfico de Marsh (1896) para Labrosaurus ferox. ‟Allosaurus whitei” es un nomen nudum acuñado por Pickering en 1996 para los especímenes completos de Allosaurus a los que Paul se refirió como Allosaurus atrox.

‟Madsenius” fue acuñado por David Lambert en 1990, basándose en restos del Monumento Nacional de Dinosaurios asignados al Allosaurus o al Creosaurus (un sinónimo de Allosaurus), y el paleontólogo Robert Bakker lo describiría como ‟Madsenius trux.” Sin embargo, ‟Madsenius” ahora se ve como otro sinónimo de Allosaurus porque la acción de Bakker se basó en la falsa suposición de que USNM 4734 era distinto del Allosaurus de hocico largo debido a errores en la reconstrucción de Gilmore de 1920 de USNM 4734.

‟Wyomingraptor” fue acuñado informalmente por Bakker para los restos de alosáuridos de la Formación Morrison del Jurásico superior. Los restos desenterrados están etiquetados como Allosaurus y se encuentran en el Museo Geológico de la Tate. Sin embargo, no ha habido una descripción oficial de los restos y ‟Wyomingraptor” ha sido descartado como un nomen nudum, siendo los restos atribuibles al Allosaurus.

Especies actuales

Se han nombrado seis especies de Allosaurus: A. amplus, A. atrox, A. europaeus, la especie tipo A. fragilis, A. jimmadseni y A. lucasi. Entre ellas, Daniel Chure y Mark Loewen en 2020 sólo reconocieron las especies A. fragilis, A. europaeus y la recién denominada A. jimmadseni como especies válidas. Sin embargo, A. europaeus no muestra ningún carácter único en comparación con la especie norteamericana, por lo que se requiere una reevaluación de su validez.

Allosaurus fragilis es la especie tipo y fue nombrada por Marsh en 1877. Se conoce por los restos de al menos 60 individuos, todos encontrados en la Formación Morrison del Jurásico superior (Kimeridgiano-Tithoniano) de los Estados Unidos, repartida por Colorado, Montana, Nuevo México, Oklahoma, Dakota del Sur, Utah y Wyoming. Los detalles del húmero (parte superior del brazo) del Allosaurus fragilis se han utilizado como diagnóstico entre los terópodos de Morrison, pero el Allosaurus jimmadseni indica que este ya no es el caso a nivel de especie.

El Allosaurus jimmadseni ha sido descrita científicamente basándose en dos esqueletos casi completos. El primer espécimen que llevaba la identificación fue desenterrado en el Monumento Nacional de los Dinosaurios en el noreste de Utah, y posteriormente se reconoció que el individuo original ‟Big Al” pertenecía a la misma especie. Esta especie se diferencia del Allosaurus fragilis en varios detalles anatómicos, incluido un pómulo con un margen inferior recto. Los fósiles se limitan al miembro Salt Wash de la Formación Morrison, y el Allosaurus fragilis solo se encuentra en el miembro superior de Brushy Basin.

El A. fragilis, A. jimmadseni, A. amplus y A. lucasi se conocen a partir de restos descubiertos en la Formación Morrison del Jurásico superior Kimeridgiano-Tithoniano de los Estados Unidos, repartida por Colorado, Montana, Nuevo México, Oklahoma, Sur Dakota, Utah y Wyoming. El Allosaurus fragilis se considera el más común, conocido por los restos de al menos 60 individuos. Durante un tiempo, a finales de los 80 y principios de los 90, era común reconocer al Allosaurus fragilis como la especie de hocico corto, siendo el taxón de hocico largo Allosaurus atrox. Sin embargo, análisis posteriores de especímenes de Cleveland-Lloyd Dinosaur Quarry, Como Bluff y Dry Mesa Quarry mostraron que las diferencias observadas en el material de la Formación Morrison podrían atribuirse a variaciones individuales. Un estudio de los elementos del cráneo del sitio de Cleveland-Lloyd encontró una amplia variación entre los individuos, lo que cuestiona distinciones previas a nivel de especie basadas en características tales como la forma de los cuernos lagrimales y la diferenciación propuesta del Allosaurus jimmadseni basada en la forma de los yugal. El Allosaurus europaeus se encontró en el miembro Porto Novo de la Formación Lourinhã de la edad de Kimmeridgian, pero puede ser el mismo que el Allosaurus fragilis.

El material de Allosaurus de Portugal se informó por primera vez en 1999 sobre la base de MHNUL/AND.001, un esqueleto parcial que incluye un cuadrado, vértebras, costillas, gastralia, galones, parte de las caderas y piernas. Este espécimen fue asignado al Allosaurus fragilis, pero el descubrimiento posterior de un cráneo y un cuello parciales (ML 415) cerca de Lourinhã, en el miembro Porto Novo de la Formación Lourinhã de la edad de Kimmeridgian, impulsó el nombramiento de la nueva especie como Allosaurus europaeus. por Octávio Mateus y colegas. La especie apareció antes en el Jurásico superior que el Allosaurus fragilis y se diferencia de otras especies de Allosaurus en los detalles craneales. Sin embargo, más material puede mostrar que se trata del Allosaurus fragilis, como se describió originalmente.

La cuestión de las especies y los posibles sinónimos se complica porque el espécimen tipo de Allosaurus fragilis (YPM 1930) es extremadamente fragmentario y consta de unas pocas vértebras incompletas, fragmentos de extremidades, fragmentos de costillas y un solo diente. Debido a esto, varios científicos han interpretado el espécimen tipo como potencialmente dudoso, lo que significa que el género Allosaurus en sí o al menos la especie Allosaurus fragilis sería un nomen dubium (‟nombre dudoso”, basado en un espécimen demasiado incompleto para compararlo con otros especímenes o clasificar). Para abordar esta situación, Gregory S. Paul y Kenneth Carpenter (2010) presentaron una petición a la ICZN para que el nombre A. fragilis se transfiriera oficialmente al espécimen más completo USNM4734 (como neotipo), decisión que fue ratificada por la ICZN. el 29 de diciembre de 2023.

Extinción


A finales del periodo jurásico las presas potenciales del Allosaurus desaparecieron poco a poco con la llegada del nuevo periodo en la era de los dinosaurios. Es posible que todo esto haya causado una especie de efecto dominó, sumado a que familias de otros dinosaurios tales como los tiranosauridos comenzaban a evolucionar; esto significa que a medida que evolucionaron los tiranosáuridos, reemplazaron a los dinosaurios como el Allosaurus como los terópodos dominantes de Norteamérica.

Tomen esto con pinzas, ya que no he encontrado información al respecto.

Con el tiempo, la cadena alimenticia del jurásico se vio afectada, y ha provocado la desaparición de más de un depredador apex de varias zonas. Los que habitaron Norteamérica y Europa desaparecieron poco a poco hasta quedar extintos, entre ellos estaba el Allosaurus. Así fue como este carnívoro y toda su familia desapareció de todas partes, dando paso a otras familias de depredadores para que ocupen su puesto como los mayores cazadores de sus territorios.

Opinión


Para ser uno de los dinosaurios más conocidos de todos, creo que fue uno de los mejores cazadores de su época, y eso se ha podido ver a medida que se descubrieron más ejemplares que soltaban más datos acerca de cómo fue durante el jurásico. Ya de por sí fue un dinosaurio tan notorio desde que fue descubierto años atrás, y con el tiempo se ha vuelto en un animal cada vez más famoso al punto de ser uno de los dinosaurios más famosos, y eso me gusta.

Tiene su lugar en la lista de dinosaurios favoritos, aunque no en un puesto tan alto, pero le terminé agarrando cariño a medida que leía más sobre él. Eso también incluye que terminé con una que otra figura del Allosaurus en los últimos años, teniendo una buena cantidad de juguetes del animal.

Lo que más me agrada de este animal es que supo cómo adaptarse a un entorno tan grande y amplio como lo fue Norteamérica y Europa durante el jurásico, logrando darle caza a animales que eran excelentes presas para él, y eso incluye competir con otros carnívoros de menor o mayor tamaño. Eso demuestra que es, en efecto, el depredador definitivo del jurásico.

Y sí, estoy bastante segura de que el Allosaurus se ha vuelto en uno de los dinosaurios más famosos hoy en día, estando a la misma altura que el Tyrannosaurus, el Velociraptor o el Spinosaurus. Resulta demasiado curioso cómo ha obtenido su fama a medida que iban llegando más datos sobre este animal, logando dar así un mejor vistazo de lo que fue durante la gran época de los grandes herbívoros, un buen logro para este espectacular animal.
Allosaurus fragilis
Big Al
‟Allosaurus anax”

Fuentes


https://www.smithsonianmag.com/science-nature/a-truly-exceptional-allosaurus-30879252/
https://es.wikipedia.org/wiki/Allosaurus
https://es.wikipedia.org/wiki/Allosaurus_fragilis
https://es.wikipedia.org/wiki/Allosaurus_europaeus
https://es.wikipedia.org/wiki/Allosaurus_jimmadseni
https://en.wikipedia.org/wiki/Allosaurus
https://en.wikipedia.org/wiki/Morrison_Formation
https://www.prehistoric-wildlife.com/species/allosaurus/
https://www.mundoprehistorico.com/portfolio/allosaurus/
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9285543/



El Post del Momento

Un día perfecto para la diversión (segunda parte)

Al otro día, Leo se encontraba paseando en el bosque, en un intento por buscar a sus amigos al no haberlos visto en la ciudad. Esperaba enco...

Lo Más Visto