El Dossier

Feliz cumpleaños, Ale. Espero y sigas siendo esa gran artista y gran amiga que he conocido desde hace años, y espero y podamos seguir juntas una vez más por todo lo que hemos hecho. Si estas leyendo esto Ale, solo quiero agradecerte por haber apoyado todos mis trabajos, así como he apoyado los tuyos en todo este tiempo. Quiero que sigamos siendo las buenas amigas como lo ha sido en todos estos años, apoyándonos como es debido. Recuerda, yo siempre estaré contigo si tú estás conmigo.

domingo, 30 de agosto de 2026

El buen cumpleaños

N. Reporte 2026300812

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30 de agosto

El sol de la mañana irrumpió con fuerza por la ventana de la habitación de Leo. A diferencia de días anteriores, Leo no tuvo que despertar a Ale ni buscarla por toda la habitación. Cuando abrió los ojos y empezaba a levantarse vio que Ale ya estaba de pie en un escritorio, viendo un calendario mientras señalaba un día en específico. Su corona brillaba casi con intensidad, como si de un pequeño sol naranja y rojo se tratara, irradiando felicidad pura.

—¡Es hoy, es hoy, es hoy! —canturreaba Ale en un tono agudo y musical—. ¡Hoy es el gran día! ¡Hoy es mi fiesta!

Leo se restregó los ojos, sonriendo a pesar del sueño.
—Buenos días a ti también, cumpleañera. Baja un poco la voz, que vas a despertar a toda la calle.

Ale se quedó en silencio entonces, pero su sonrisa era tan grande que casi se le salía del rostro. Ambos se alistaron rápidamente y bajaron a la cocina.

El aroma que los recibió era glorioso. Los padres de Leo estaban de pie junto a la estufa, con delantales puestos. Sobre la mesa del comedor, en lugar del desayuno habitual, había una pila enorme de panqueques, decorados con fresas frescas, crema batida, y una vela pequeña encendida en el centro.

—¡Feliz cumpleaños, Ale! —gritaron los padres de Leo al unísono en cuanto la vieron cruzar el umbral.

La madre de Leo se acercó rápidamente y le dio un abrazo cálido. Ale, aunque no solía iniciar el contacto físico, se dejó abrazar, sus brazos envolvieron suavemente la cintura de la mujer.

—¡Felicidades, jovencita! —añadió el padre de Leo, apagando la estufa y acercándose con un plato lleno de fruta picada—. Creíamos que merecías empezar tu gran día con algo especial. Sabemos que la fiesta oficial es en la tarde, pero queríamos celebrarte en casa también.

Ale caminó hasta la silla, mirando la pequeña vela encendida sobre la montaña de crema batida. Sus ojos brillaban.
—Gracias. Huelen a nubes calientes, me encantan.

Leo se sentó a su lado, sintiéndose agradecido por sus padres. A pesar de no saber absolutamente nada sobre los poderes destructivos de Ale, la trataban con el mismo cariño que le daban a él. Ale sopló la vela (afortunadamente, con un soplido normal y no telequinético) y tomó su tenedor.

—Pronto habrá una gran fiesta —les contó Ale a los adultos, masticando felizmente—. Leo y Tony buscaron un lugar. Y Katy tiene luces. Y Nia va a grabar con su cámara. Y ustedes hicieron la comida grande. Todos ayudaron a preparar todo.

La madre de Leo se sentó frente a ella, apoyando el mentón en las manos, mirándola con ternura.
—Por supuesto que ayudamos, cielo. Todo fue para que te sintieras contenta en este día. Ver esa sonrisa tuya es recompensa suficiente para nosotros.

Ale ladeó la cabeza.
—Mi sonrisa no cambia mucho. Pero por dentro, estoy rebotando como si fuera una pelota.

Leo se terminó su café y miró el reloj de la pared. Las 10:30 a.m.

—Mamá, papá —dijo Leo, limpiándose la boca con una servilleta—. Muchas gracias por el desayuno. Todo el grupo se reunirá en el terreno de la fiesta al mediodía para empezar a montar las cosas. ¿Ustedes llevarán la comida allá a las tres de la tarde, verdad?

—Ya habíamos hablado de eso, hijo, puntuales como un reloj, hijo —confirmó su padre—. El pastel ya está en la nevera de la pastelería, lo pedimos el día de antier, y lo recogeremos de camino.

—Perfecto. Porque antes de ir al terreno, Ale y yo tenemos una pequeña parada técnica. Una sorpresa que el grupo le preparó.

Ale dejó de comer.
—¿Sorpresa? ¿Antes de la fiesta?

Leo asintió con una sonrisa un poco nerviosa, sintiendo la adrenalina matutina en la sangre.
—Sí, estrella del caos. Termina tu desayuno. Nos vamos a ver un espectáculo único en la vida. Algo muy, muy fuerte.

El terreno baldío que habían encontrado era perfecto. Rodeado por muros altos de concreto gris llenos de grafiti y ubicado a las afueras de la ciudad, el espacio ofrecía exactamente lo que Leo y compañía necesitaban: privacidad absoluta y cero objetos frágiles a kilómetros a la redonda. El suelo estaba cubierto de hierba seca, tierra y escombros menores.

Al cruzar la pequeña puerta metálica en el muro perimetral, la mandíbula de Leo se aflojó. Ale, a su lado, abrió sus ojos tranquilos de par en par. El terreno baldío ya no era un basurero industrial.

El lugar había sido transformado de la noche a la mañana en un festival de luces, colores y caos contenido. Decenas de globos de helio, predominantemente naranjas, rojos y dorados, flotaban amarrados a pequeños pesos por todo el césped seco. Tiras de serpentinas holográficas cruzaban de un muro a otro, reflejando el sol de la mañana como arcoíris metálicos. En el centro del terreno, dominando el espacio, había un inmenso trampolín negro con red de seguridad.

Y el grupo entero estaba trabajando a un ritmo frenético. Nia estaba subida a una escalera plegable, pegando tiras de luces LED a lo largo del muro de concreto, mientras Sofi, desde abajo, usaba una cinta métrica para asegurarse de que la distancia entre cada foco fuera matemáticamente equidistante.

—¡No, Nia, el cable naranja va a la izquierda! ¡La saturación lumínica quedará desequilibrada! —dictaba Sofi.

A unos metros de distancia, Tony, sin su chaqueta de cuero y con las mangas arremangadas, estaba acomodando una montaña de paquetes coloridos sobre una larga mesa plegable cubierta con un mantel rojo. Algunas cajas formaban lo que parecía ser un altar de regalos.

Max acababa de cruzar la puerta de entrada corriendo, sudando, con una mochila vacía a la espalda.
—¡Invitaciones VIP entregadas! —gritó Max, respirando entrecortadamente—. ¡Nuestros padres vendrán pronto y el señor de las paletas dijo que traerá el carrito entero!

Katy, que estaba organizando bandejas vacías, platos de unicel y vasos en otra mesa cerca de la zona designada para la comida, levantó la vista al escucharlo.
—¡Excelente, Max!

Sofi se giró al notar la presencia de Leo y Ale en la entrada. Se ajustó la bata blanca, que hoy estaba un poco sucia de polvo y césped, y caminó hacia ellos con su libreta.

—Están aquí —dijo Sofi, asintiendo a modo de saludo—. Les tomó un 20% más de tiempo de lo proyectado por el tráfico matutino, pero están dentro del margen de error. Leo, nos tomó casi toda la madrugada y mañana arreglar el terreno para la fiesta y traer todo el equipo pesado y decoraciones desde nuestras casas y el laboratorio.

Nia bajó de la escalera y corrió hacia Ale, con la cámara apagada colgando del cuello, luciendo agotada pero radiante.
—¡Sorpresa, reina del caos! ¡Tu set de grabación personal está listo!

Ale no dijo nada al principio. Caminó lentamente hacia el centro del terreno. Miró los globos naranjas que bailaban con el viento. Miró las luces que Nia estaba colgando. Miró la mesa llena de regalos que Tony ordenaba, y el gran trampolín. Miró a sus amigos, que estaban llenos de polvo, sudor y cansancio por haber trabajado toda la noche y la mañana solo para ella. El brillo en los ojos de Ale se intensificó. Su corona flotante comenzó a brillar rápidamente, no por hiperactividad ni azúcar, sino por una emoción pura y abrumadora. De repente, su bufanda roja se desenrolló de su cuello. Como si fueran largos tentáculos cálidos y suaves, la tela roja se extendió en todas direcciones. Un extremo se envolvió alrededor de la cintura de Leo, otro alrededor de Tony, otro alcanzó a Max, a Nia, a Katy y a Sofi.

Con un suave tirón simultáneo, la bufanda atrajo a los seis humanos hacia el centro del terreno, reuniéndolos alrededor de ella en un abrazo grupal masivo. Ale los rodeó con sus propios brazos (estirados solo un poco para abarcarlos a todos) y escondió su rostro en el centro del abrazo, riendo suavemente.

—Es el mejor lugar de todos —dijo Ale, con la voz ligeramente ahogada por las camisas y chaquetas de sus amigos—. Todos ustedes... trabajaron mucho para mis luces y mis colores. Gracias. Gracias a mi familia.

Tony le devolvió el abrazo, sonriendo ampliamente.
—Todo por nuestra chica mágica, Ale. Te mereces esto y más.

Max, aplastado entre Leo y Katy, soltó una carcajada.
—¡Ay, nos asfixias de amor, Ale! ¡De nada!

Sofi, que normalmente detestaba el contacto físico, se quedó quieta, aceptando el abrazo de la bufanda con una pequeña sonrisa oculta tras sus lentes.
—El índice de gratitud es proporcional al esfuerzo invertido. Hipótesis confirmada.

Tras unos segundos, Ale soltó la tensión elástica. El grupo se separó, riendo y sacudiéndose el polvo.

Leo se acercó a Tony, con el ceño fruncido pero aún sonriendo.
—Todo esto está increíble, Tony, de verdad. Pero... Tony, ¿cuál era la sorpresa para Ale?

Tony señaló hacia el centro del terreno, más allá del trampolín, donde había una pila enorme de cajas de cartón y madera apiladas estratégicamente, conectadas por cables que Sofi había estado supervisando.

—¿Ven las cajas que están allá? Sofi calculó la onda expansiva y la acústica del terreno —explicó Tony, con una sonrisa pícara—. Y yo invertí el resto de mis ahorros en fuegos artificiales de grado comercial y detonadores de humo de colores. Pensábamos llevarla ver la demolición de un edificio cercano, pero luego de pensarlo un poco nos dijimos, ¿Por qué ver a extraños hacer una explosión controlada... cuando nosotros podemos hacer nuestra propia explosión controlada y privada para inaugurar la fiesta?

Leo miró la pila de cajas conectadas, luego miró a sus amigos (que asintieron uno por uno, sonriendo), y finalmente miró a Ale, que lo observaba con esa expectación contenida que le temblaba en las puntas de los dedos. Respiró hondo. Todos los días habían sido reglas: no explotes esto, no estires aquello, cuidado con el fuego. Pero hoy no era un día cualquiera.

—Está bien, Ale —dijo Leo, dando un paso atrás y abriendo los brazos hacia el terreno baldío, entregándole el escenario—. Es tu día. Los muros son altos, nadie puede vernos, y este lugar es tuyo. Puedes hacer todo lo que desees con tus poderes. Sin reglas. Sin sutileza.

Leo sonrió con complicidad.
—Sé tú misma.

Ale se quedó inmóvil por un segundo, procesando el permiso absoluto. Luego, su sonrisa se transformó. Ya no era la pequeña curva pacífica de siempre: era una sonrisa amplia, radiante, libre.

—Gracias, Leo —susurró.

Ale caminó hacia el centro del terreno. Se remangó sus enormes mangas naranjas. Y entonces, elevó ambas manos frente a ella, como una directora de orquesta subiendo al podio antes de la sinfonía. El aire del terreno empezó a vibrar.

—Todos atrás de la línea de Sofi —ordenó Tony, y el grupo se refugió tras una marca de cal en el suelo, con Nia ya grabando con ambas manos firmes.

Ale hizo el primer movimiento: un gesto suave hacia arriba con la mano derecha.

La pila de cajas de cartón se despegó del suelo. No cayeron ni se tambalearon: ascendieron flotando con elegancia imposible, girando lentamente, subiendo diez, veinte, treinta metros hacia el cielo del mediodía, hasta convertirse en pequeñas siluetas suspendidas sobre el terreno baldío. Los fuegos artificiales de Tony dentro de ellas arrastraban los cables de detonación como cintas de un ramo gigante.

Ale levantó la vista. Su bufanda roja se elevó flotando a sus espaldas como las alas de un director de orquesta caótico. Su corona dorada giró una vez, majestuosa.

Y comenzó la sinfonía. Con un movimiento de muñeca de la mano izquierda, la primera caja estalló en una explosión de chispas doradas que llovieron lentamente sobre el terreno. ¡PUM! Ale inclinó la cabeza al ritmo del estruendo, como siguiendo un compás.

—¡Ooooh! —gritó Max, con los ojos reflejando las luces.

La mano derecha de Ale dibujó un arco en el aire, y tres cajas más explotaron en secuencia —¡PUM, PUM, PUM!— liberando columnas de humo de colores: rosado, naranja y violeta, que se entrelazaron en espirales ascendentes. Ale giró las palmas y el humo respondió, retorciéndose en figuras danzantes contra el cielo.

—¡Está dirigiendo las explosiones! —exclamó Nia, sin apartar la cámara, con lágrimas de emoción artística en los ojos—. ¡Es literalmente una orquesta del caos! ¡Ale, eres un genio!

Ale elevó el ritmo. Sus brazos se movían con gracia fluida, cada gesto una detonación, cada detonación una nota. Caja tras caja florecía en el cielo en pétalos de luz. Con un dedo hizo estallar una caja en chispas verdes; con un giro completo de su muñeca, otra estalló en una corona de fuegos azules que se abrió como una flor gigante.

Sofi tenía la boca ligeramente abierta, la libreta colgando olvidada de su mano.
—Está sincronizando veinticuatro detonaciones independientes con precisión milimétrica... —murmuró—. Es la exhibición de control telequinético más avanzada que he registrado. Y la está usando para hacer arte.

Katy tomaba fotos sin parar, riendo.
—¡La portada! ¡Esta es la portada del póster del cumpleaños!

Para el gran final, Ale juntó ambas manos frente a su pecho y luego las abrió hacia el cielo en un gesto expansivo, como quien abraza al mundo entero.

Las últimas seis cajas estallaron simultáneamente en una explosión monumental de fuego rosado —su fuego, el fuego del caos, controlado a la perfección— que formó en el aire una figura enorme y luminosa: una corona flotante coronando el cielo, con un corazón en medio de la corona, igual que la corona que siempre lleva en su cabeza.

El eco del último ¡PUM! rodó entre los muros de concreto y se perdió en la distancia.

Las chispas doradas caían lentamente como lluvia de estrellas alrededor de Ale, que bajó los brazos con suavidad y se giró hacia sus amigos. Su rostro estaba iluminado por el resplandor descendente, con la sonrisa más feliz que le habían visto jamás.

—Eso fue... —Leo buscó palabras, con el corazón latiéndole fuerte por la emoción y no por el miedo—. Eso fue hermoso, Ale. Literalmente hermoso.

—¿Lo vieron? —preguntó Ale, caminando hacia ellos entre la lluvia de chispas—. Las explosiones también pueden bailar. Solo hay que pedirles permiso con las manos.

Tony se rió, sacudiendo la cabeza con admiración.
—Feliz cumpleaños, reina del caos. Nadie en la historia de los cumpleaños ha inaugurado su fiesta con una sinfonía pirotécnica telequinética.

Ale volvió a abrazarlos por unos segundos más, y Algodón, que había observado todo desde lo alto del muro, bajó de un salto para restregarse contra sus botas.

—Ya pueden venir los invitados —declaró Ale, con la corona girando triunfal—. La fiesta ya tiene magia.

El cumpleaños había empezado oficialmente en cuanto se abrió la gran puerta metálica del terreno. Los padres de Leo fueron los primeros en llegar, cargando cajas de pizza, grandes tazones con ensalada, bolsas de hielo y una inmensa caja de pastelería que requirió de ambos para transportarla. Al entrar y ver las luces, el trampolín y a su hijo sano y salvo junto a Ale, sonrieron aliviados.

—¡Ale, cariño, feliz cumpleaños! —dijo la madre de Leo, abrazándola por segunda vez en el día—. El lugar quedó espectacular. Parece un salón de eventos de verdad en lugar de un cuchitril.

Poco después, el resto de los invitados llegaron de uno por uno. Llegaron los padres de Max, Nia, Katy, Tony y Sofi. Todos traían pequeños obsequios, comida casera y sonrisas de felicitación para la peculiar amiga de sus hijos. Incluso entre los invitados estaba el señor Noe, un conocido vendedor de paletas de la calle, llegó empujando heroicamente su carrito de paletas heladas por la rampa de concreto.

—¡Dije que vendría y aquí estoy! —anunció el señor Noe, limpiándose el sudor—. ¡Paletas gratis para la cumpleañera y sus amigos!

La música sonaba a través de los parlantes que Tony había instalado en las esquinas del terreno. La tarde se convirtió en un banquete comunitario bajo el sol de agosto. Max, que había encontrado un pequeño moño negro en la caja de utilería, se la había puesto al cuello y había asumido el rol de mesero principal con entusiasmo exagerado, casi caricaturesco. Trotaba de mesa en mesa balanceando bandejas de unicel.

—¡Pizza de pepperoni para la mesa tres! —anunciaba Max—. ¡Ensalada sin aderezo para la jefa Sofi! ¡Y una ración de atún premium para la mesa de Algodón y sus peluditos amigos!

Los gatos de Ale no eran simples espectadores; eran parte fundamental de la decoración interactiva. Estaban por todas partes: durmiendo sobre el techo del carrito de paletas, jugando con los cordones de los zapatos de los invitados, o acurrucados en el regazo de los adultos.

La madre de Nia, acariciando a un pequeño atigrado naranja, miró a su hija.
—Nia, este gatito tiene los mismos colores que el filtro que usaste en tu último video. Creo que me lo llevaré a casa. Necesitamos un asistente de dirección peludo.

El padre de Katy, desde otra mesa, asintió vigorosamente.
—Y yo me llevaré a esta gatita negra. Con un collar holográfico se vería genial en el escaparate de la tienda.

Nia, que estaba sentada en el suelo con el bloc de notas, anotaba febrilmente.
—Paletas heladas del señor Noe: textura fría y excelente. Pizza casera: 9/10, un poco quemada en los bordes pero añade carácter. —Nia hablaba sola mientras masticaba—. La estética felina está fomentando la adopción espontánea. Evento logísticamente perfecto.

Katy, que iba de aquí para allá con su cámara, pasaba repartiendo fotos a las familias.
—¡Foto de recuerdo gratis hoy, a cinco dólares a partir de mañana! —bromeaba Katy—. ¡Click! ¡Ahora vean a Max intentando hacer malabares con las paletas!

En la cabecera de la gran mesa larga estaba sentada Ale, con la normalidad de siempre, balanceando los pies. Su bufanda roja descansaba en el respaldo de una silla que estaba a su lado. Su plato estaba lleno de pizza, gomitas y una paleta que ya estaba por derretirse. De vez en cuando alguien se acercaba para darle un abrazo, ofrecerle más comida o simplemente charlar.

Leo observaba todo desde el otro extremo de la mesa. Miró a los gatos subirse a los regazos de los adultos mientras recibían caricias por parte de ellos, a Max resbalando con una cáscara de plátano (para deleite de Ale), a Tony conversando con el señor Noe, a Sofi calculando la distribución del hielo. Habían convertido un cumpleaños en el que temían que fuera una catástrofe mundial a ser la fiesta de barrio más entrañable del año.

Ale se levantó de pronto y caminó hacia Leo. Llevaba dos paletas en la mano. Le tendió una de color azul.

—Toma, Leo. Es de tu color favorito —dijo Ale, su sonrisa más suave y sincera que nunca.

Leo tomó la paleta, sorprendido de que ella lo recordara.
—Gracias, Ale. ¿Te estás divirtiendo? ¿La comida está bien?

Ale asintió enérgicamente.
—La comida es muy buena. Max es un mesero gracioso porque se cae. Y las personas grandes son amables. Los gatos están más felices que antes porque se van a ir a casas con ventanas. Es el mejor cumpleaños del mundo, Leo.

—Aún falta lo mejor, reina del caos —le prometió Leo, señalando hacia el cielo, que empezaba a oscurecer—. En un rato abriremos los regalos. Y luego cortaremos el pastel.

A medida que se acercaba la noche, las luces LED de colores que Nia y Sofi habían colgado a lo largo de los muros cobraron vida, bañando el espacio en un resplandor cálido y festivo. Los invitados se reunieron alrededor de la mesa principal.

En el centro de la mesa descansaba la reina de la comida de toda la fiesta: un enorme pastel de chocolate de tres pisos, cubierto con un glaseado oscuro y brillante. Estaba decorado con decenas de chispas de colores anaranjado fosforescente que simulaban su Fuego del Caos. En la cima, coronando el pastel, había una perfecta figura de mazapán de Algodón usando una pequeña capa de vampiro. Las velas parpadeaban sobre el chocolate y las chispas de colores.

Todos comenzaron a cantar las mañanitas. Ale estaba de pie frente al pastel, con los ojos reflejando la luz de las velas, maravillada. Cuando la canción terminó, en medio de los aplausos, Ale cerró los ojos por un segundo, tomó aire y sopló. Las velas se apagaron limpiamente, desatando una ovación de los invitados.

—¡A cortar el pastel! —anunció el padre de Leo, buscando un cuchillo largo.

Ale, con una sonrisa pícara y sus ojos ya abiertos, llevó la mano a su espalda.
—Yo quiero cortarlo. Déjenmelo a mí.

Con un rápido movimiento, la inmensa guadaña roja y negra se materializó en sus manos. Los padres de los chicos dieron un paso atrás, sorprendidos por el enorme y amenazante ‟accesorio.”

Leo saltó al frente de inmediato, agitando las manos frenéticamente y riendo con un nerviosismo que casi le parte la voz.
—¡Jajaja! ¡Qué graciosa eres, Ale! ¡Qué gran chiste! ¡Usar tu... utilería gigante para el pastel! Muy teatral. Pero creo que usaremos un cuchillo de cocina normal. Es más higiénico, ya sabes, por el... polvo.

Ale bajó la guadaña lentamente, parpadeando.
—Era un chiste —repitió Ale, asintiendo como si lo hubiera planeado—. Soy muy graciosa. Usaremos el cuchillo pequeño de metal aburrido.

Leo soltó un suspiro de alivio tan profundo que casi apaga las velas de nuevo, mientras le pasaba el cuchillo a Ale para que hiciera el primer corte (guiando su mano para evitar que partiera la mesa por la mitad).

El pastel fue un triunfo absoluto. El chocolate era denso y húmedo, y las chispas crujían deliciosamente. Los invitados comieron en silencio durante los primeros minutos, fascinados por el sabor.
—Esto es mejor que cualquier pastel de bodas que haya probado —comentó la madre de Katy, repitiendo porción.

Tras devorar el pastel, llegó la hora de los regalos. Ale fue guiada hacia la mesa cubierta de tela roja, donde se apilaba la montaña de cajas coloridas. Se sentó en el suelo, cruzando las piernas, con un gato siamés a su lado ayudando a morder el papel de regalo y uno manchado jugaba con los listones.

Nia, cámara en mano, encuadró el rostro de Ale.
—¡Primera reacción a los regalos en tres, dos, uno, acción!

El primer paquete que Ale abrió fue el de los padres de Leo. Era un álbum de fotos con una hermosa cubierta de cuero naranja oscuro, vacío, esperando llenarse de recuerdos.
—Para tu nueva vida aquí, Ale —dijo la madre de Leo.

Ale pasó la mano por el cuero y sonrió. —Lo llenaré con las fotos que me vende Katy.

El siguiente fue el regalo de Leo. Rompió el papel rápidamente y se encontró con una inmensa caja de Legos de 5.000 piezas. Ale miró el dibujo de un castillo medieval en la portada y luego las miles de pequeñas piezas plásticas a través de la ventana de la caja.
—Bloques de colores pequeños —dijo Ale, fascinada—. Puedo construir paredes para que los gatos duerman. Y luego puedo desarmarlas. Muchas gracias, Leo.

Luego abrió el regalo conjunto de Sofi y Tony. Cuando rompió el envoltorio y encontró unos extraños aparatos negros, ladeó la cabeza. Tony se acercó, enchufó uno de los proyectores a una extensión y apagó las luces cercanas. Inmediatamente, el muro de concreto detrás de Ale se llenó de un cielo estrellado y nebulosas en movimiento, mientras una lámpara de plasma de cristal en la mesa reaccionaba al tacto, disparando rayos púrpuras hacia los dedos de Ale.

Ale tocó la esfera de plasma. Sus ojos brillaron.
—Luz que hace cosquillas. Estrellas en la pared. Es como magia, pero de la que hace Sofi. Me encanta.

Finalmente, llegó el turno del gran paquete cuadrado que se movía un poco. Ale rasgó el papel rojo y sacó un enorme Loro de Peluche. El peluche era chillón, exagerado, con plumas amarillas y azules claros, y tenía un botón en el ala.

Ale abrazó al loro, hundiendo su rostro en las plumas falsas.
—Es muy grande. Y muy colorido. Se llamará Señor Plumas —dijo Ale.

Katy, que estaba tomando fotos de cada apertura (¡Click, click, click!), gritó:
—¡Presiónale el ala izquierda, Ale!

Ale apretó el botón oculto en el ala del peluche. Un mecanismo de grabación de voz barato y distorsionado, oculto dentro del loro, reprodujo una grabación, cuya voz era inconfundiblemente la de Max. El loro abrió el pico de plástico y graznó con la voz distorsionada de Max:
«¡PREPÁRATE PARA MI LLEGADA, GUSANO! ¡EL CAOS NO SE CREA NI SE DESTRUYE, SOLO SE TRANSFORMA EN MI VOLUNTAD!»

Ale soltó una carcajada cristalina y genuina, una risa que pocas veces se le escuchaba.
—¡Dijo mi frase de villana! ¡Dijo mi frase! —celebró Ale, apretando el botón otra vez para que el loro volviera a amenazar al público.

Los invitados aplaudieron, riendo ante lo ridículo del peluche parlante. Ale miró a todos sus amigos —a Leo, Tony, Max, Sofi, Nia y Katy— y a sus respectivas familias. Sus ojos tranquilos ya no estaban a medio cerrar; estaban abiertos, llenos de vida y de agradecimiento.

—Son los mejores regalos del mundo —anunció Ale en voz alta, abrazando al loro con una mano y tocando la esfera de plasma con la otra—. Y ustedes son las mejores personas.

Nia bajó la cámara, con una sonrisa de satisfacción total.
—Y corten. Ese es un final de película, señores.

La fiesta fluía con una energía cálida y relajada. Los padres charlaban en mesas apartadas, el resto de los amigos revisaban por segunda vez los regalos, y los gatos inspeccionaban las cajas de los regalos vacías. Leo aprovechó que Ale estaba sentada a solas en el borde del gran trampolín, abrazando a su nuevo loro de peluche y mirando cómo el proyector de galaxias de Tony teñía el muro de concreto de colores violetas y azules. Se sentó a su lado, dejando que sus piernas colgaran por el borde del trampolín. La música seguía sonando, pero a un volumen más bajo.

—Oye, Ale —empezó Leo, su voz suave, cargada de una sinceridad que rara vez dejaba ver bajo su capa de estrés protector.

Ale giró la cabeza. Su corona flotante tintineó suavemente. —¿Sí, Leo?

—Creo que me falta preguntarte una cosa... o más bien me faltaba decirte algo desde la primera vez que te vi. —Leo se frotó las manos sobre las rodillas, mirando hacia las luces de la fiesta—. Estaba pensando... ya han pasado cinco años. Cinco años desde que te encontramos. Desde que mi vida se volvió... bueno, una locura constante.

Ale parpadeó, escuchando atentamente.

—Han sido cinco años de esconder explosiones, de inventar excusas para brazos elásticos y de huir de ferias y terrenos baldíos —continuó Leo, soltando una pequeña risa cansada pero genuina—. Y aunque me pasé casi toda esta semana al borde de un colapso nervioso... quería decirte que conocerte fue de las mejores cosas que me ha pasado. A mí, y a los demás. Nia no sería la misma sin tus locuras para grabar, Sofi no tendría anomalías que estudiar, y Max... bueno, Max no tendría a alguien que le siga la corriente. Y yo... no tendría a la mejor amiga del mundo. Te agradezco por haberte quedado con nosotros, Ale.

Ale no sonrió de inmediato. Ladeó la cabeza, procesando las palabras de Leo.

—A veces me pregunto... —Leo dudó un segundo, mirándola a los ojos—. ¿Tú crees que el grupo seguiría siendo el mismo si tú no estuvieras aquí? Digo, antes éramos normales. Demasiado normales.

La respuesta de Ale fue instantánea. No hubo duda en su tono suave y calmado.
—No. Ustedes no serían los mismos. —Ale apretó un poco al loro de peluche contra su pecho—. Están mucho mejor conmigo. Es fácil verlo cuando estamos juntos. Nia se ríe más fuerte. Tony no se aburre. Katy tiene cajas con dinero. Sofi anota más rápido en su libreta. Y tú, Leo... tú corres más rápido.

Leo se rió a carcajadas ante la brutal y literal honestidad de la chica. Era cierto. Ella los había obligado a salir de la monotonía, a vivir al límite, a ser mejores versiones (y más rápidas) de sí mismos.

—Tienes razón, estrella del caos. Estamos mucho mejor contigo —Leo le devolvió la sonrisa, sintiendo una paz absoluta—. Entonces, las cosas deben ser así. Solo tienes que seguir siendo tú. Que Ale sea simplemente Ale.

Ale sonrió, una sonrisa brillante y pura, y apoyó su cabeza en el hombro de Leo por un segundo.

En ese momento de perfección emocional, el universo (o el subidón de serotonina de Ale) decidió que ya había habido demasiada tranquilidad. A unos cinco metros de ellos, Max estaba intentando hacer malabares con tres trozos de pizza (a petición de Nia), resbaló espectacularmente con una servilleta. Cayó de espaldas, lanzando las porciones de pizza volando por los aires directamente hacia la mesa de las bebidas donde estaba la madre de Katy.

Ale, que acababa de levantar la cabeza del hombro de Leo, vio el accidente en cámara lenta. Su instinto de ‟ayudar a sus amigos” se activó. Y olvidando por completo las quinientas advertencias de Leo sobre mantener la magia en secreto frente a los invitados normales, Ale reaccionó siendo simplemente ella.

Sin levantarse del trampolín, Ale levantó una mano hacia la mesa de bebidas. Su brazo se estiró con un ¡ZIIIIP! sonoro y evidente. La manga naranja se alargó ocho metros en un parpadeo, cruzando por encima de la cabeza del padre de Leo y de Max. Su mano atrapó los tres trozos de pizza en el aire, a centímetros de la cara de la madre de Katy, y en el mismo movimiento fluido, regresó a su hombro con un ¡pop!. Al mismo tiempo, para evitar que Max se golpeara la cabeza contra el suelo de tierra, Ale usó su telekinesis. Max se detuvo a un palmo del suelo, flotando boca arriba en el aire, sostenido por una fuerza invisible. Ale, aún sentada junto a Leo, sostenía la pizza en una mano y a su amigo en la otra (mentalmente), con su habitual sonrisa pacífica.

—Pizzas a salvo —anunció Ale en la calma repentina—. Y nuestro amigo Max no se rompió la cabeza.

El silencio cayó sobre el terreno baldío como una losa de plomo. La música seguía sonando en los parlantes, pero nadie se movía. Los padres de los chicos, los invitados, el señor Noe, e incluso los gatos, todos miraban boquiabiertos el brazo de Ale (que se acababa de encoger de vuelta a la normalidad) y a Max que seguía flotando.

El padre de Leo, que tenía una botella de refresco a medio abrir, fue el primero en hablar, con la voz temblando ligeramente.
—Leo... hijo... ¿acabo de ver a tu amiga estirar su brazo a través del patio y hacer levitar a tu amigo?

Leo cerró los ojos con fuerza. Inhaló profundamente. Exhaló. Miró a Ale, que le devolvía la mirada con esa inocencia letal. ‟Que Ale sea solo Ale”, había dicho él mismo hace diez segundos. Vaya momento para aplicarlo. Leo abrió los ojos, miró a su padre, luego a todo el grupo de amigos que estaban igual de petrificados, y forzó la sonrisa más grande y falsa que pudo encontrar en su repertorio.

El resto de los amigos se quedaron paralizados por el momento. El papá de Leo miraba todo con los ojos desorbitados, con la botella de refresco a medio abrir todavía en su mano. Los demás adultos compartían la misma expresión de asombro y desconcierto. El silencio en el terreno era intenso y casi incomodo, roto solo por el lejano sonido del tráfico y el ronroneo de los gatos, quienes olvidaron a la tensión a los pocos segundos. Ajena a la gravedad de la situación, Ale seguía sosteniendo a Max y la pizza.

—¿Leo? —repitió su padre, su voz temblando ligeramente—. ¿Qué... qué es ella?

Leo cerró los ojos y respiró hondo. Era el momento. No más mentiras, no más excusas ingeniosas de Tony. La verdad había salido a la luz, de la forma más caótica posible. Abrió los ojos y miró a sus amigos, que asintieron en silencio, dándole su apoyo.

—Mamá, papá... a todos... —empezó Leo, su voz temblando un poco al principio, pero cobrando fuerza a medida que hablaba—. Esta es la verdadera Ale. Y sí... tiene poderes.

Como si ese fuera el momento de presentarse, Ale bajó a Max al suelo y volvió a estirar uno de sus brazos mientras levantaba el otro y, con un movimiento elegante, hizo levitar una pequeña llamarada de fuego, iluminando su rostro con un brillo mágico y pacífico.

—No es peligrosa —se apresuró a añadir Leo, al ver la reacción de asombro en los rostros de los adultos—. Bueno, a veces... pero nunca con intención de lastimar a nadie. Solo es... Ale.

Tony dio un paso al frente, asumiendo su rol de diplomático.
—Señores, sé que esto es mucho para asimilar. Pero les aseguro que hemos pasado los últimos meses aprendiendo a vivir con ella. Nos ha enseñado a ver el mundo de una forma... diferente.

Nia asintió con entusiasmo, levantando su cámara.
—¡Es la mejor actriz y modelo que un cineasta podría pedir! Su caos es... inspirador.

Sofi se ajustó los lentes.
—Y científicamente fascinante. Su capacidad para manipular las leyes de la física desafía toda lógica conocida.

Katy sacó una de sus fotos y se la mostró a sus padres.
—Además, es una gran modelo para nuestra línea de productos. ¡Miren qué bien se ve con los gatitos!

Max, con su sonrisa habitual, se acercó a Ale y le dio una palmada en el hombro.
—Y es la mejor amiga que alguien podría tener. ¡Incluso si a veces hace explotar cosas!

Los adultos, que al parecer intentaban procesar toda la información mientras escuchaban, cambiaron sus expresiones de asombro a comprensión, para la suerte de los chicos.

El padre de Leo se acercó a Ale, mirándola con curiosidad y respeto.
—Así que... ¿tienes magia?

Ale sonrió, su corona flotando con un brillo tenue.
—Sí. Y me gusta hacer cosas bonitas con ella.

—¿Y puedes estirar tu cuerpo como tú quieras? —siguió la madre de Max todavía asombrada.

—Sip, es de las cosas que más me gusta hacer, y por las que me conocen —Ale seguía sonriendo mientras estiraba su cuello y torso para demostrarlo.

—¿Ya has estado con nuestros hijos por tantos años sin que ellos hayan salido heridos? —añadió el padre de Sofi mientras veía que Tony estaba por decir algo pero es detenido por Leo.

—¡Por supuesto que sí! —concluyó Ale al contraer su cuerpo mientras todos observaban—. Ellos me cuidan a mí, y yo los cuido a ellos, son mis verdaderos amigos.

Las expresiones de los adultos se hacían más evidentes, poco a poco comenzaban a entender a Ale y su extraña naturaleza, así como también estaban entendiendo más el por qué a sus hijos les caía tan bien ella. Los chicos notaban que poco a poco comenzaban a sonreírle de verdad a Ale, sin importar que tenga poderes capaces de destruir toda la cuidad si se aburría. Ya entendían bien por qué era una buena amiga para ellos, y lo podrían ser para los adultos también.

La madre de Leo se acercó, con lágrimas en los ojos, y abrazó a Ale con ternura.
—Oh, cariño. Hemos estado tan ciegos. No nos dimos cuenta de lo especial que eres. Tengas poderes o no, te seguimos queriendo.

Los demás padres se unieron a las felicitaciones, expresando su alegría de que sus hijos tuvieran a una amiga tan extraordinaria. La tensión se disipó, reemplazada por un ambiente de aceptación y celebración.

—Realmente sigues siendo una buena amiga, Ale —añadió la madre de Nia—. incluso con eso, eres alguien maravillosa.

—Esos poderes te quedan como anillo al dedo, y me encantan —mencionó el padre de Max después.

—Tienes todos mis respetos, Ale —agregó el señor Noe—. Me encantaría seguir viendo cómo manejas ese fuego, lejos de mi mercancía.

—Queremos que sigas con nosotros por más tiempo —concluyó la madre de Sofi—. De verdad queremos saber más sobre ti cuando estés con nosotros.

Esas palabras resonaron en Ale como verdaderos agradecimientos por estar al lado de sus amigos en todos estos años, y cada palabra la ponía más contenta que antes. La emoción hizo que repentinamente estirara un brazo y provocara una explosión un poco lejos del terreno. Esa explosión fue lo de menos para todos, ya todos sabían que era capaz de hacer eso y otras cosas más, y se demostró con los adultos riéndose por lo ocurrido.

Lo que quedaba de la noche transcurrió con un ambiente de diversión, conversaciones entre todos, y un enorme alivio por parte de los chicos sabiendo que ahora sus padres y el señor Noe conocen la verdad. Ale, ya sin necesidad de ocultar sus poderes, se divirtió haciendo pequeñas demostraciones mágicas para los invitados. Hizo levitar los globos, estiró brazos, piernas y cuello para el asombro de los adultos, creó figuras de fuego en el aire y hasta ayudó a Max y Nia a hacer malabares con varias pelotas a la vez. La música sonaba más fuerte, las risas se multiplicaban, y el terreno baldío se llenó de una energía mágica y contagiosa.

Cuando la noche llegó a su fin, y los invitados comenzaron a despedirse, Leo se acercó a Ale.

—Ha sido el mejor cumpleaños, Ale —le dijo Leo, con una sonrisa sincera.

Ale asintió, sus ojos brillando con felicidad.
—Sí, Leo. Ha sido el mejor cumpleaños. Porque ustedes estaban aquí, y todos me aceptaron tal y como soy. Eso es lo que me hace feliz.

El grupo de amigos se despidió, prometiendo reunirse pronto para nuevas aventuras. Sabían que, con Ale en sus vidas, la normalidad era cosa del pasado, pero no la cambiarían por nada del mundo. Porque en medio del caos, habían encontrado una amistad verdadera y mágica.

Al otro día, el grupo regresó al terreno para la inevitable tarea de limpiar el escenario de ayer. El solo acababa de salir y la luz dejaba ver el rastro que había dejado la fiesta: vasos de plástico, platos de unicel, restos de confeti, globos desinflados y manchas de glaseado de chocolate.

Sofi venía enumerando tareas con su tono habitual.
—La limpieza debe ser sistemática. Además, la población felina en el laboratorio ha alcanzado un número crítico. Debemos ordenar mejor el cuarto de los gatos; la distribución de cajas de arena actuales es estadísticamente ineficiente para 33 especímenes.

Katy, que venía cargando una escoba y una bolsa de basura gigante, suspiró, pero con una sonrisa en el rostro.
—¡Ay, pero qué gran noche fue! Mis fotos se van a vender como pan caliente. ¿Vieron la cara del señor Noe cuando Algodón se robó uno de sus pedazos de pizza? Épico.

Llegaron a la puerta de metal del terreno y entraron. Se detuvieron en seco. En medio del desorden, sentada con las piernas sobre la hierba seca, estaba Ale. No estaba usando su guadaña, ni haciendo levitar nada. Estaba absorta jugando con un viejo y enorme reloj despertador de doble campana (que nadie sabía de dónde había salido), dándole golpecitos a las manecillas con un dedo. Al escuchar los pasos, Ale levantó la vista. Su sonrisa tranquila iluminó su rostro.

—Hola a todos —dijo, poniéndose de pie de un salto, dejando el reloj en el suelo—. Ahora las cosas serán mejores. Los papás de Leo y los papás de ustedes ya saben la verdad. Vieron el Fuego del Caos y no salieron corriendo.

Leo se frotó la nuca, recordando la larga y exhaustiva charla explicativa llena de verdades que tuvieron que darles a los adultos después del pequeño accidente de anoche con Max.

—Sí, Ale... lo saben. Más o menos —dijo Leo, acercándose con una sonrisa cansada pero afectuosa—. Pero eso no significa que podamos relajarnos. Todavía tienes que aprender mucho sobre cómo ser alguien... bueno, alguien "normal" en este mundo. No puedes ir haciendo estallar cosas cada vez que te emociones.

Ale asintió solemnemente.
—Lo prometo. Seré muy normal. Solo haré explosiones chiquitas cuando nadie mire. O cuando sea otro cumpleaños.

Justo cuando terminó de hablar, el viejo reloj despertador en el suelo, que tampoco sabían cómo había sido programado, empezó a sonar. El ensordecedor tintineo de las campanillas metálicas llenó el terreno, haciendo eco contra los muros de concreto.

Tony se echó a reír, un sonido cálido y sincero, mientras el grupo entero negaba con la cabeza ante lo absurdo de la escena.

—Bueno —dijo Tony, mirando a la chica de la guadaña y los colores brillantes—. Al menos, seguimos teniendo a una amiga tan divertida. Y eso, con o sin explosiones, sigue siendo lo mejor para todos.

Ale sonrió, y con un leve movimiento de su dedo, el reloj dejó de sonar. El caos, por ahora, estaba en paz.

The End

martes, 11 de agosto de 2026

The Alejany mod

A inicios del 2025 les había contado que tenía planes para contar algunas cosas que había encontrado en Garry's Mod, pero nunca lo hice en ese año por falta de tiempo y otros compromisos que aparecieron de repente. Sin embargo, recientemente he estado pensando si debía hacer esto en algún momento, y justamente encontré una buena razón para hacerlo.

De todos los mods que tengo en mi colección, supe exactamente cuál era el adecuado para empezar a hablar de todas las cosas que tiene este juego tan adictivo para alguien con una imaginación tan amplia. Para ser el primer artículo basado en este juego, me pareció una buena opción haberlo elegido como el tema del momento.

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Hace unos días Ale había publicado una imagen que formaba parte de las novedades que sacó allá por junio de este año. De seguro ya habrán visto la imagen en sitios como Twitter o Deviantart. El punto es que poco después sacó esta versión de fondo transparente y las manos vacías para que así pudiéramos colocar lo que se nos ocurra.

Es aquí cuando aparece mi amigo Spider1pac, quien hizo la versión de la imagen que ven en pantalla. Para ese entonces creí que solo se trataba de un chiste más de esta variante, hasta que días después avisó que estaba trabajando en un mod para este juego.

Como buena jugadora de este sandbox le pregunté si mostraría algo de lo que estaba trabajando, y así pasó días después. Realmente me impresionó que el progreso de la creación del mod fuera tan lento pero seguro. Aunque bueno, a los primeros días hubo algunos problemas que entorpecieron las primeras experiencias con el mod, y lo pude comprobar al ser parte de los beta-testers. Ya después de unos cuantos arreglos, el mod quedó finalmente listo para jugar.

A decir verdad, creo que se me hizo algo interesante tener que estar al tanto de un mod acerca de algo que ha hecho Ale, y más porque ha mostrado el cómo se trabaja en algo como lo es un Nextbot. Por cosas como esta que llego a estar al tanto de todo.

Y bueno, ya ustedes se estarán preguntado cómo fue mi experiencia con el mod. Siéndoles honesta, fue algo que ya me esperaba que pasara sabiendo cómo funcionan este tipo de cosas y para qué las usan los jugadores.
Miren, no soy de jugar con Nextbots cuando tengo la oportunidad, de hecho, desde la primera vez que jugué al Gmod nunca toqué los Nextbots porque creí que no le vería el chiste a estar corriendo mientras una imagen estática te persigue y te mata con un simple toque.

Pese a esto, estuve pensando si debía meter uno sabiendo que tengo mapas grandes y compatibles con los Nextbots. Fue una decisión que parecía no tener fin, hasta que pasó lo que les conté de mi amigo, y ya saben, ahí definitivamente metí un Nextbot. Aunque bueno, Ale fue la segunda. Spider ya había hecho otro usando a Stella, su OC. Ya lo había probado también con un buen resultado, pero de eso lo hablaré otro día.

Y bueno, ¿cómo es la experiencia jugando con Ale? Para empezar, tengo que aclarar que la imagen que están viendo del Nextbot es un peluche de ella hecho con IA. Se ve chistosa. Las primeras veces que usé el mod (fuera de probarla para buscar errores) fueron cuando quería hacer otra cosa además de hacer boludeces con los Ragdolls y los NPCs.

He dicho que recurrí a mapas grandes para probar el mod, aunque una muy pequeña parte son compatibles con los Nextbots. Por ejemplo, en el mapa que ven en la imagen de arriba (gm_viridis) fue donde probé el mod por primera vez junto a otras cosas, y la verdad es que fue una experiencia bastante divertida. Los primeros ruidos que soltaba Ale al moverse y al tocarte eran adecuados para ella, aunque posteriormente serían cambiados por otros con las actualizaciones.

Ya que mencioné ese mapa, debo mencionar que se ha vuelto en uno bueno para probar los dos Nextbots que tengo, y el de Ale es un claro ejemplo de todas esas demostraciones.

Me sigue dando risa que tenga ruidos de juguete chillón cuando salta.
Gm_suburb_construct_v1 (la imagen que ven ahora) es también otro mapa que suelo elegir primero para probar el Nextbot. La diferencia está en que aquí me suelo divertir más con dejar que me atrape y me persiga, lo típico. En la imagen pueden ver el patio de juegos que incluye el mapa, y elegí ese sitio para tomarle foto al peluche porque, bueno, a Ale le gustan los juegos, y las atrapadas es de sus favoritos.

Visitar los suburbios es una de mis cosas favoritas cuando encuentro mapas que esté ambientados en ciudades como esa, y estar correteando por un Nextbot está entre las otras cosas que suelo hacer cuando ya exploré todos los rincones del mapa. Apenas hace unos días me di cuenta de que es capaz de tirar todas las cosas que estén en su camino, sin importar que las haya soldado en el suelo y todo, realmente me encanta que los Nextbots hagan eso.

Resulta también chistoso que los ruidos que suelta al haberte tocado van desde un sonido dramático que a veces suena en otros medios, algunos gestos que casi no suelo escuchar bien, hasta un grito que es casi un jumpscare. Digo casi porque a mí no me pegó el susto por lo bajo que suena, de hecho, me da risa cuando me toca ese grito.

Todo esto deja ver que las actualizaciones dejaron algo mejor de lo esperado a este mod, y eso se hace nota a medida que uno se va divirtiendo con todas las cosas que se pueden hacer con el Nextbot.

El resto de todos los mapas que tengo no son compatibles con el Nextbot, es decir que no se moverá cuando lo haga aparecer, solo saltará. Eso no sería tanto problema para mí, digo, aproveché eso para sacar unas cuantas capturas y compartirlas en algunos lados. Aunque eso sí, le quita un poco lo divertido al mod cuando eso pasa.

Pero dejando eso a un lado, todo lo que se ha mostrado a lo largo de todas las veces que he jugado con el Nextbot han sido algo que terminaron por darme cuenta de que este tipo de mods tienen su encanto; en pocas palabras, ya entendí por qué a la gente le gusta jugar a las atrapadas con los Nextbots, incluso si llegan a usar vehículos para que vayan más rápidos.
Gm_construct_extended_bunker, que es el mapa de la captura, es de esos donde el Nextbot no se moverá al agregarlo.

Como conclusión, este Nextbot es uno de los más divertidos que he probado, y no solo porque trae al juego a uno de los personajes que creó Ale, sino porque todo lo que identifica a un Nextbot está perfeccionado a su modo, un verdadero juguete chillón resultó ser Ale aquí.

Para ser de los primeros Nextbots que he puesto al juego, creo que fue una buena decisión haber sido de los primeros jugadores en probar ese mod. A este punto les puedo asegurar que cada vez que empiezo una partida pongo el Nextbot solo para reírme un rato por los ruidos que saca, y eso le suma puntos.

Estuvo por un tiempo como un mod privado en la Workshop del juego hasta que recientemente está rondando por ahí en la Workshop por si algún curioso desea probarlo.

Si les gustó el mod no duden en agradecer a mi amigo por el buen trabajo que ha hecho. Ya verán que tarde o temprano sacará cosas más interesantes relacionadas con este juego tan adictivo y creativo.

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Bien amigos, eso ha sido todo por hoy. No fue un artículo tan largo ni tan corto, digo, no se podía profundizar demasiado en algo tan simple como lo es un mod para el Gmod. Tengan por seguro de que estaré subiendo más cosas relacionadas a este juego por todo lo que tiene para ofrecer además de los Nextbots.

Un saludo a mi amigo Spider1pac, quien fue el que realizó este mod. Realmente ha hecho un buen trabajo al estar metido también con los mods de este juego.

Como fue algo mediano tardé menos de lo que tenía previsto desde que comencé a trabajar en este mod. Como sea, ya veré que saldrá primero como siguiente artículo, si cuento con el tiempo suficiente para terminarlo. Estaré trabajando en una historia especial y en otra cosa en lo que queda del mes.

Así pues, espero y tengan un buen día, persigan mods con vehículos, no le pongan físicas a los objetos, pongan vehículos a sus partidas de Gmod, y yo me despido. Se me cuidan, gente.

Recuerden que pueden comentar y dar su opinión de este articulo para continuar con cosas interesantes como esta, también puedes compartir tus ideas en los comentarios, cualquier sugerencia será aceptada de mi parte.

Si quieres mandar tu idea al blog puedes hacerlo en mis redes sociales para darle una revisada y confirmar su aceptación, se dará el crédito al autor.

De antemano les agradezco por sus vistas en el Blog.

lunes, 10 de agosto de 2026

Para atrapar a un Nui Rama | Por: Khzickhack

El pequeño jardín de flores que tenía Hafu se había vuelto el escenario de un problema tan complejo como extrañamente ridículo. Un Nui Rama había llegado de repente y se quedó en medio de las flores desde hace una hora, Hafu asumió que estaba limpiándose las alas o algo por el estilo, por lo que no le tomó importancia al principio.

Pasó más de una hora y Hafu notó que el Nui Rama no se iba y creyó que estaba por quedarse en su jardín, cosa que no podía permitir y se puso manos a la obra. Lo primero que hizo fue tratar de expulsarlo usando la típica técnica de lanzarle agua con la manguera del jardín, y si bien funcionó a los primeros minutos el Nui Rama no tardó en reaccionar de forma hostil contra el Matoran, que tuvo que refugiarse hasta que se calamara.
Así fue exactamente por todo el día, todos los intentos de sacar al Rahi fueron en vano. Incluso por las noches tuvo problemas para estar al tanto de lo que hacía. Fuera de que el ruido de las alas era tan molesto, temía que pudiera entrar a su refugio y lo atacara, cosa que era poco probable por la entrada tan pequeña.

Lo primero que pensó fue que el Nui Rama se encontraba ‟polinizando” las flores de su jardín, aunque no entendía exactamente por qué seguía estando ahí si ya había acabado con todo, a menos que se haya hecho una especie de panal donde pudiera hacer algo, y precisamente eso preocupaba a Hafu. No tenía la mínima idea de por qué decidió quedarse con él en primer lugar.

Después de muchos intentos fallidos por querer expulsar al Rahi, terminó por pensar en otras ideas para aprovechar a su nuevo inquilino. Para eso tuvo que llamar a otro Matoran que pudiera ayudarlo con unas cuantas cosillas, y que mejor que haber traído a Onepu para solicitar apoyo (de lo contrario hubiera llamado a Kopeke).
Ya después de unos cuantos días, ambos Matoran estuvieron pensando en que lo mejor sería aprovechar lo que sea que esté haciendo para el beneficio de ellos pese a la reacción que tendría el Nui Rama. La imagen que ven arriba fue tomada antes de que Hafu cometiera el error de subirse encima del bicho y tratara de montarlo, gran parte de su jardín quedó hecho un desorden por lo ocurrido.

Si bien Hafu había rechazado la idea de intentar sacar al Nui Rama, hubo momentos en los que quiso retomar esa idea junto a Onepu, los resultados no fueron los esperados, tal como el que he mencionado. Hicieron de todo para sacarlo, usaron cuerdas, la manguera otra vez, engañarlo con otras flores, pero nada. Fue ahí cuando decidieron no volver a intentarlo.

Con el paso de los días notaron que el Nui Rama se había acostumbrado a estar en el jardín de Hafu, pero había una diferencia notable que confirmó las sospechas de Onepu: de alguna manera, el Rahi logró crear miel por cuenta propia.

Fue un poco difícil para los dos entender bien todo lo que sucedía, pero tenían en mente de que, en caso de dicha miel pudiera a servir para algo, lo venderían para así sacar algo de provecho con el inquilino. El problema era que el panal que había hecho estaba a tan altura que debían usar un equipo de seguridad para hacer el trabajo, sin contar que el Nui Rama actuaba de forma hostil con tan solo acercarse a una rama.

Con tantos intentos fallidos, tuvieron que llamar a unos cuantos Matoran del aire para que hicieran el trabajo sucio mientras ellos preparaban lo necesario tales como frascos, cajas de madera, platos, y un atomizador con agua jabonosa. Los Matoran verdes tuvieron pequeñas dificultades para realizar todo lo pedido ya que era difícil hacer a un lado al Rahi con las cosas que tenían para ahuyentarlo mientras recogían la miel, ni el agua ni una rama quemándose eran suficientes, por lo que tuvieron que recurrir otra vez a las cuerdas.

Eso no fue tanto problema para los Le-Matoran, al estar acostumbrados a lidiar con Rahis que vuelan se las arreglaron para someter al Nui Rama mientras el resto seguía con el trabajo de sacar la miel, algo que resultó ser más tardado de lo que se tenía previsto. Y si preguntan, no hubo presupuesto para traer a un Toa que se encargara del Rahi.
El resultado fue más que satisfactorio para todos. Quitando las dificultades, la recompensa fue algo que agradó a los Matoran por el sabor tan particular de esta miel: de consistencia firme, con un sabor dulce y ligeramente agrio, agridulce en pocas palabras. Es lo que uno esperaría de un Rahi que nunca había hecho esto y que alguien lo ve por primera vez.

A modo de agradecimiento, los dos Matoran le dieron unos cuantos frascos para que pudieran disfrutar de tan preciado material culinario, aunque para ellos esto era casi descortés por tanto esfuerzo que hicieron, esperaban un mejor premio.

La miel restante la utilizaron para cualquier cosa que tuvieran en mente. Vendieron una gran cantidad de esto a otros seres para ver que opinaban y los resultados fueron variados, a algunos les fascinó y a otros les repudió, estas opiniones fueron la base para un negocio tan curioso. En muchos lugares se vendieron de forma tan acelerada y en otros nadie prestó atención, incluso si decían que lo obtuvieron atrapando a un Rahi volador, eso era lo que atraía a todos casi de inmediato.

Por si fuera poco, las ganancias fueron todo un logro al haber aprovechado tal cosa inusual que pareció en el jardín de Hafu, quien se había quedado con gran parte de lo obtenido con las ventas. Consiguieron una buena cantidad de plata luego de vender esta miel en un mercado de mala muerte en Pepetongo.

Con el tiempo las ventas se hicieron cada vez más moderadas. Algunos sí se llevaban una buena cantidad, otros ni se acercaban a ver, pero el punto es que todo esto pasó hasta que se acabó el recurso. Algunos sí se sintieron mal por esto, y a otros no les pareció para tanto, aunque muchos coincidían en que todo esto fue algo que nadie esperaba por parte de dos Matoran.

¿Quién iba a pensar que Hafu y Onepu harían un pequeño negocio con un Rahi que se puso de inquilino en el jardín? Con respecto al Nui Rama, pasó a ser la mascota del Matoran de roca al haberse adaptado a todo lo que ha hecho desde que llegó, aunque todavía no se acostumbra a tenerlo tan cerca de él.

Para un momento como el que tuvieron los dos, es algo que se debe admirar por las ideas que tuvieron al final del día y el resultado que hubo al vender miel de Rahi, que es algo que no se ve en todos los días. Y no, no le estoy quitando el crédito a los Matoran de aire que ayudaron a los dos, ellos también fueron de gran ayuda para todo lo que ocurrió. En fin, fue un tiempo tan agitado que terminó con un buen resultado.

jueves, 6 de agosto de 2026

Diane Foxington Bubble Butt

Hace unos años había publicado un artículo hablando de todas las cosas buenas que tiene Diane en la primera película de Los Tipos Malos, la cual fue uno de esos en los que tardé más de lo que esperaba en realizarse. Hoy hice algo parecido con la segunda película.

Estuve pensando bastante si debía hacer esta segunda parte o no, pero llegué a la conclusión de que debía hacerlo luego de haber revisado mis cosas y de haber visto la peli. A diferencia el anterior artículo, aquí quise analizar con más detalle cada frame de la peli en donde se deja ver lo buena que está.

Como primer artículo de agosto se me hizo una buena opción para iniciar el mes con algo bueno hablando de un buen personaje como ella.

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No es secreto de que Diane se ha vuelto en una de las mejores waifus que nos ha dado Dreamworks, y con justa razón. En ambas películas ha dejado ver que ella tiene lo suficiente para ser un buen personaje que ha estado por encima del resto de protagonistas que tiene ambas pelis.

Y claro, ya todos saben que Diane está en mi lista de waifus por todo esto y porque tiene cosas que resaltar en su diseño, la cual también hablaré aquí más adelante.

Algo que he llegado a notar en Los Tipos Malos 2, es que, a medida que veía el tiempo en pantalla de Diane, me hizo pensar que la hicieron más thicc. No estoy tan segura, pero en algunas escenas he llegado a pensar demasiado en eso, quizás por todo el material que vi para hacer artículo alteró mi vista a Diane, pero debería pensarlo mejor.

En fin, de ser el caso, hicieron una buena mejora con darle más curvas a Diane en la siguiente película, dejando ver que tiene más cosas que ofrecer este buen personaje. Estoy segura de que, canónicamente, Diane es thicc en toda regla.

Además de todo esto, ella también ha dejado ver que tiene tanto que mostrar tras la primera peli. Con esto me refiero a que los fans supieron ver todos esos momentos donde deja ver su curvatura si uno observa con atención, por lo que ellos (y yo también) ya tenían por seguro de que en la secuela tendrían más momentos así, y era verdad.

Si en la primera película Diane hizo un buen trabajo con lucir su trasero en la prisión donde iban a ser encerrados la pandilla y que ella rescata, en la secuela hay un momento similar, aunque duran sólo unos segundos.

En una parte de Los Tipos Malos 2, Diane visita en la cárcel a su antiguo enemigo, el profesor Marmalade. Este le revela que Kitty planea utilizar la estación espacial MOON-X, que cuenta con un imán que, al combinarse con un metal llamado ‟macguffinita”, puede robar todo el oro del mundo. Con esta nueva información, Diane localiza a las Bad Girls y se dirige a la base MOON-X para detenerlas.

Pues sí, es un momento crucial para el desarrollo de la trama, hasta diría que me gusta el elemento de que, en una secuela, alguien tenga que ir a ver al malo de la primera parte como lo es en este caso. Pero lo que más destaca de esta escena son sin duda estos segundos:
Hay que ser honestos, esta breve escena es lo equivalente a la que tuvo en la prisión en la primera película, y con esto me refiero a que deja ver su parte trasera bastante bien.

Crease o no, he hecho todo un análisis a estos segundos mientras realizaba todo este artículo y buscaba todo el contenido relacionado a esta escena. Y es el que están leyendo ahora mismo.

Para empezar, podemos decir con total seguridad que el trasero de Diane tiene una forma redonda por las muchas escenas que ha dejado ver eso en las dos pelis, y digo esto porque me cae que Diane usa ropa ajustada y por eso deja ver demasiado esa parte suya. Estos segundos son un buen ejemplo de lo que hablo.

En esta escena se deja ver todo lo mencionado, pues muchas cosas buenas se pueden ver en Diane en esos segundos. el mejor ejemplo está en que refuerza las palabras que dije sobre que su trasero es redondo, demasiado para alguien como ella. Esto aumenta más con la cola que es igual de gruesa que el resto de su cuerpo, sumando muchos puntos a todo lo bueno que tiene ella.

El hecho de que en la escena esté solo con esa camisa blanca y la corbata también le suma puntos. Creo que la mayoría podemos estar de acuerdo que, si una mujer tiene ese atuendo, se verá más bonita; en el caso de Diane se deja ver que toda su belleza está presente sin importar cómo se vista, seguirá igual de preciosa, pero me estoy desviando.
Este acercamiento más detallado a su parte trasera deja ver mejor todo lo que dije, y con justa razón. Tanto en la imagen como en el gif se deja ver que, efectivamente, Diane tiene una buena figura que siempre hace lucir en determinadas escenas como esta. El traje ajustado hacer lucir muy bien esa cola que tiene y que es más llamativa al moverse, y eso ya de por sí es algo bueno para alguien como ella.

Tengan por seguro de que esa es solo una de las tantas cosas buenas que tiene Diane, al ser una parte en la que los fans se han estado fijando en todo este tiempo, era evidente que tendríamos más escenas donde hace relucir esa parte.

No nos hagamos, el Sr. Lobo tuvo demasiada suerte al tenerla a su lado, digo, al haberse acercado cada vez más a ella en la segunda peli fue todo un afortunado con tener a esta belleza. Si no fuera yo la que estuvo escribiendo esto, tengan por seguro que fue él poco después de iniciar su relación con Diane, con o sin los detalles añadidos.

Del mismo modo, estoy segura de que, si hubiera estado ahí en la prisión, él se hubiera distraído viendo otra cosa y no le habría prestado tanta atención a lo que pasaba, o puede que sí y que al final se quede viendo a Diane como lo hemos hecho nosotros, sería lo adecuado.

En este otro acercamiento deja ver un poco más de todo lo mencionado. Para ser un recorte de la misma escena tiene un par de cosas que lo hacen diferente de los anteriores. Lo primero está en el hecho de que, al ser una versión recortada de la misma imagen, se enfoca más de dejar ver toda esta parte trasera como en las anteriores.

Lo segundo está en que este tipo de imágenes recortadas sirven precisamente para eso, enfatizar todo lo bueno que tiene un personaje animado como lo es Diane. Tanto esta imagen como las que mostré en el otro artículo son una prueba de ello.

Volviendo con lo de su figura, en todas estas imágenes de la misma escena se da a entender un poco lo que había dicho previamente que esta parte es redonda y firme porque estoy segura de que usa ropa ajustada, y eso explicaría por qué es tan notorio en gran parte de sus escenas si observan bien. Esto también aplicaría con lo de que es canónicamente thicc bajo mi punto de vista.

Ya he dicho en reiteradas ocasiones que este detalle me gusta demasiado en personajes animados si nos referimos a darles unos ángulos en donde se llega a ver el traserote y otros puntos tan atractivos, y Diane es uno de los mejores ejemplos en las dos películas. Esta breve escena es un claro ejemplo de cómo se puede llegar a ver algo tan bueno dentro de un personaje, y puedo asumir que los animadores lo hicieron casi a propósito.

No vamos a negar que esa figura que tiene Diane le queda como anillo al dedo, todo lo que la hace ver como una autentica waifu furra es visible a simple vista con cualquier atuendo que tenga en las muchas escenas donde aparezca, y ese traje formal que siempre usa es uno de los mejores por todos los puntos mencionados.
Siguiendo con los acercamientos, otra cosa que había olvidado mencionar es que, al subirle la calidad a la escena, se puede notar las texturas de la ropa. Ya sé que es algo tan obvio que uno notaría también, pero era un dato que había pasado por alto las veces anteriores. Supongo que se debió a que me centré más en los atributos.

Como sea, este punto combina bien con todo lo antes mencionado. Las texturas de tiene ese traje formal ayudan a resaltar mejor la figura que tiene Diane, demostrando que siempre tendrá una forma de lucirse bien y que todos los demás puedan apreciar los detalles más pequeños como estos.

Seamos honestos, este traje que siempre lleva Diane la hace ver más atractiva, incluso me atrevería a decir más de lo que debería. Un traje como ese hace un buen trabajo con demostrar que tiene unos atributos que están a la altura de otros personajes del estudio, y también de otros que tienen ese talento oculto.
Esta pequeña mejora con respecto a la imagen anterior es otra prueba de que todo en Diane es pura perfección. A veces la gente que se dedica a hacer este tipo de edits pueden llegar a ser un poco ‟curiosa”, el que están viendo es uno de esos edits que salieron tan bien que se camuflan con la verdadera escena de la peli.

Aquí la forma y el tamaño son más que evidentes, estando a dos pasos de que la tela se rasgue por la línea del medio ante el mínimo movimiento, recurso que rara vez sale bien en las comedias, pero aquí sirve más para demostrar que esta parte suya no puede resistirse a ser vista y aprovecha cualquier momento para asomarse, a menos que la tela del traje sea bastante resistente como para poder adaptarse a la nueva forma de su trasero; de ser así, esto también pasaría con la camisa y el pecho si seguimos la lógica de la imagen.

A diferencia de edits anteriores, en donde se pueden ver los errores recurrentes al agrandar partes como esta, aquí se hizo de forma tan cuidadosa que todo eso no se nota y pareciera más un verdadero frame de la escena como ya dije. Junto a esto debo decir que también se da la ilusión de que la cola se está hundiendo en medio de esas nalgotas, un buen detalle.

Con esta imagen podemos confirmar que, en efecto, esta escena de apenas unos segundos es uno de los momentos más memorables que tiene Diane en esta película, incluyendo la conversación que tiene con el profesor encerrado, que es crucial para la trama.

Muy probablemente Diane se esté preguntando por qué de repente le quedan tan ajustados los pantalones ahora que sale del interrogatorio con Marmalade.

Por cosas como esta es que la gente adora a esta gobernante que es parte importante de la pandilla protagonista de esta franquicia. Los muchos ángulos sutiles son excelentes en las muchas escenas en donde está.

Aunque bueno, este breve momento no es el único que todos recuerdan de Diane en la segunda película.
Momentos más atrás, en esta misma escena, Diane se dispone a irse luego de entablar la conversación con Marmalade, luego sucede el momento anterior que analizamos.

Y es que en medio de un momento importante para Diane hay un punto tan notorio que muchos terminaron por prestarle más atención a ella que a la información que recibió del conejillo de indias.

Desde el primer o el segundo vistazo podemos estar de acuerdo en algo: ¿por qué esta escena da la ilusión de que el trasero de Diane se vea más grande?

Y es que es la mera verdad, uno ve esta escena con detalle (sin importar si le está prestando atención a la peli) y se dará cuenta de que este breve momento da esta ilusión, como si de verdad el edit que mostré hace rato fuera parte del canon. Eso es lo que me gusta de estos segundos de la escena, uno puede pensar por un rato que tiene un enorme perro y después vuelve a fijar su mirada en la trama, algo así pasa.

Siguiendo con esta idea también se podía mencionar que los muslos son un poco más gruesos en estos segundos, lo cual aumenta lo divertido a todo esto. Esto también deja en claro que cada parte suya tiene algo que atrae a muchos de alguna u otra forma.

Para ser alguien como Diane, creo que es algo que se puede agradecer en parte porque los animadores hicieron algo bueno al momento de crear a este personaje y darle estos puntos de forma indirecta.

Y, a decir verdad. esto es uno de los mayores puntos a favor en este tipo de personajes. A lo que voy es que hacer un personaje thicc como ella es algo que se debe agradecer porque así muchos terminan encontrando cosas tales como las he estado mencionando en todo este artículo.

En este otro recorte de la misma escena podemos ver mejor lo que he dicho de la ilusión que deja los movimientos. Repito, es breve, pero deja una buena vista a lo que uno podría pensar al observar la figura atractiva de Diane. No nos hagamos, estamos seguros de que muchos acabamos siendo furros por ella y sus encantos casi ocultos.

Uno podría argumentar que esta ilusión óptica se debe por la cola, en parte es cierto ya que bueno, está ahí nomás como el buen animal antropomórfico que es. Me sorprende cómo se le cabe esa cosa tan grande y peluda debajo del traje y el resto de los atuendos que ha llevado.

Es casi obvio que todo esto ya es una de las tantas razones por las que queremos a Diane, hay una buena combinación entre su personalidad y su figura tan remarcada que hace que termine siendo un buen personaje en muchos sentidos, y eso algo que también me gusta de Diane.

Lo que más me gusta de todo esto es que esto también deja ver que este tipo de trajes formales le queda tan bien a cualquier chica, no solo a la gobernante. Seamos realistas, ese atuendo es de los mejores que he tenido a lo largo de las dos películas, solo por detrás de su traje de Crimson Paw.

Si pudiera decir algo más de sus curvas, diría que está casi a la par de otros personajes que tienen esa clase de encantos, aunque ella tiene el plus de ser una waifu furra, y culona, cosa que ya la hace en una excelente chica dentro de la animación si nos referimos a diseño.

Cada una de las partes más atractivas de Diane es una razón para quererla junto a esa personalidad que ha dejado ver a lo largo de sus apariciones que le suma muchos puntos en ser alguien tan única. A este punto podemos estar casi de acuerdo con que los zorros son excelentes para el material furry, y ella es un claro ejemplo.
El buen Tail-Blazer nunca decepciona
Si esto fuera parte del canon, tengan por seguro que la escena hubiera mejorado de forma considerable. Todo esto sería algo que pasaría con Diane.

Un ligero aumento en su trasero es lo que necesitaría ella en cualquier momento, aunque eso entorpezca todo lo demás a lo largo del tiempo. De todas formas, sería un buen añadido a todo lo bueno que tiene ella con respecto a sus atributos, y eso es evidente con la ropa interior notándose luego de que se hayan abierto los pantalones, eso combina bien con la camisa blanca y la corbata.

Comparando esta pieza de arte con los frames de la escena, las cosas que mejora son demasiado notables. Además del aumento recibido, el estilo artístico tan característico del artista le da un toque tan curioso al momento que mencioné previamente, jugando con esa ilusión de que uno piensa que ella tiene el trasero así de grande hasta hacerlo real. Ese es el punto fuerte de la imagen, que el autor hace algo bueno con esa idea que muchos dicen con esos segundos.

Ahora bien, ¿esto mejora a Diane? la respuesta sería un rotundo sí. Ya dije que ese aumento de tamaño en sus nalgotas le quedan bien, pero fuera de eso, su personalidad va casi de la mano con esta mejora por las dificultades que podría tener a posteriori. Pero de que la hace más atractiva, lo hace.

Si nos centramos en todo lo que hemos dicho a lo largo de todo este artículo, aquí ya hay unas cosas más que contar. Primero, estamos seguros de que va a necesitar una pequeña mejora en toda su ropa con todo esto que se ha dicho, es demasiado probable que ya no le quede algo que solía usar antes de todo esto; aunque creo que eso no hará falta, sería interesante ver sus curvas bajo ropa ajustada.

Como conclusión a todo lo que he mencionado diré que todo lo que tiene Diane es de admirar. Estas dos escenas donde deja ver su perro y sus muslos siguen siendo una prueba de que se ha vuelto más thicc que en la peli anterior. Una mejora ligera que puede pasar desapercibido, pero que se vuelve evidente cuando observas con atención. Así es como queremos a nuestra adorable gobernante.
Ya para terminar, daré un último dato interesante sobre ella. En estos dos frames extra de la primera película podemos notar el tamaño y la forma del pecho, la cual no es tan grande ni tan pequeño, de un tamaño considerable. Del mismo modo, no es tan redondo para ser de alguien como lo es la gobernadora, pero es una forma tan aceptable para mí y para el Sr. Lobo.

Visto desde el traje formal deja una buena vista mientras uno puede pensar que está algo apretado bajo toda esa ropa, o quizás no. El punto es que el pecho de Diane es uno que también pasa por todo lo que dije, si uno observa con atención notará que tiene su respectivo encanto como sus otros atributos. Esto también reafirma el hecho de que su traje formal la hace más atractiva de lo uno puede pensar al inicio, y el resto de los atuendos que ha llevado ayudan con todo esto.

Todos estamos de acuerdo con que verla así nos entra las ganas de manosear ese pecho en ese atuendo mientras le quitamos la chaqueta y la corbata, aunque bueno, creo que eso pasará si contamos con suerte sabiendo cómo fue ella antes de ser gobernante.

Eso ya confirma por completo que Diane es la verdadera waifu thicc dentro del gran repertorio de personajes que hay en esta pequeña franquicia, cosa que hay que agradecer por lo bien que se sigue viendo a lo largo de sus apariciones en las dos pelis. En todas las imágenes que he mostrado se ha podido ver todas las cosas buenas que tiene por detrás, y eso es lo que la hará en alguien tan conocida fuera de su pasado y su trabajo gobernando.

⟪🌺🍇˗ˋˏ ♡ ˎˊ˗🍀🔷«❉||• •||❉»🔷🍀˗ˋˏ ♡ ˎˊ˗🍇🌺⟫


Es así como llegamos al final de este artículo. Ha sido un artículo bastante interesante de escribir ya que la primera mitad fue fácil de escribir y a la segunda mitad se me hizo complicado escribir todo lo demás sin sonar repetitiva, pero logré dar algo bueno con todo lo que quería dar.

Como el primer artículo de agosto se me hace una buena forma de empezar el mes, ya tenía ganas de escribir esto desde hace unos meses, pero lo moví hasta ahora tras ocuparme con otros asuntos. Realmente hay cosas buenas que se pueden contar sobre Diane.

Los días que siguen tendrán sus respectivos artículos, como el 10 de agosto, por poner un ejemplo. Espero y pasen un buen día, usen esmoquin y corbata, eviten visitar a alguien en las rejas, y yo me despido. Ahí se ven, mi gente.

Recuerden que pueden comentar y dar su opinión de este articulo para continuar con cosas interesantes como esta, también puedes compartir tus ideas en los comentarios, cualquier sugerencia será aceptada de mi parte.

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De antemano les agradezco por sus vistas en el Blog.



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