El Dossier

Por fin, el banner del blog dejó de ser una pequeñez que no dejaba ver bien el inicio del blog. Ahora sí tiene el tamaño adecuado para encajar con todo lo que tiene el blog para ofrecer. No pienso tocar el banner hasta octubre, aunque tenga que cambiar todo el fondo del blog otra vez.

martes, 10 de marzo de 2026

Todas las cosas buenas que lleva Raven Team Leader 💜🖤

Hay que reconocer algo, hayan jugado Fortnite o no, las skins femeninas se han vuelto en una de las mejores cosas que han sacado en estos últimos días. Buscar las mejores partes de cada una es algo que los mejores observadores han podido ver, y han dejado obras de arte que de seguro han visto antes.

Son muchas las skins que han pasado por todo esto y que se han vuelto en las favoritas de muchos. Pero estoy totalmente de acuerdo con que Raven Team Leader se ha vuelto en una de las mejores por las muchas cosas que tiene como skin curiosa.

Puedo decir con seguridad que, de todas las skins culonas, Raven es mi favorita.
Definitivamente ese seríamos nosotros
Hace varios ayeres hice un artículo hablando de todo lo bueno que traía Raven en sus fanarts debido al enorme cariño que recibió al poco tiempo de debutar en el juego. Dicho artículo se volvió en el más visto de septiembre en 2024, y las razones sobran.

Este artículo sería la segunda parte del otro debido a que he encontrado la motivación suficiente para hacer esta siguiente parte. ¿Razón? un mod para Left 4 Dead me hizo recordar que les debía todo esto. Así fue como empecé a trabajar en esto, hablando de todas las cosas buenas que sigue teniendo nuestra osita caderona favorita.

Será mejor ir con el compilado de una vez.

Me cae que tarde o temprano escribiré un artículo sobre el mod antes mencionado.

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Para este artículo quise hacer algo diferente al anterior. Además de los fanarts que tanto nos gusta, quise agregar también capturas que han tomado algunos en el juego, así como videos que complementan tan bien todo esto. De esta manera se hace una lista tan interesante con todas las cosas buenas que han sacado los jugadores con Raven.

Es así como terminé realizando esta lista, una que es igual de interesante (o mejor) que la anterior que hice en el otro artículo. Me tomé el tiempo de poner lo mejor para que lo puedan disfrutar.

Empezamos bien con esta imagen, cuyo estilo artístico es de los más interesantes de los muchos fanarts que he visto.

Para los que han estado al tanto del juego, ¿a Raven si le darían unas cuantas balas en medio de la partida? De ser así, tengan por seguro de que algo bueno les espera, las muchas expresiones que da ella lo dicen todo.

Ya pasando con todo lo demás, también hay otras cosas buenas de las que se pueden hablar. Por un lado, tenemos el estilo de la imagen que le queda bien a ella, y por el otro lado, bueno, tenemos una excelente vista a esa parte trasera tan bien hecha por el artista.

Podemos estar de acuerdo en que la mayoría de los artistas que dibujan a Raven lo hacen de una manera tan bien hecha, y con bien hecha me refiero a que se dan el esfuerzo de dibujar tremendo perro, y nosotros lo agradecemos. En el caso de esta imagen, el buen trasero de Raven está bien ilustrado como debe ser, luciendo como un par de puffs en donde uno ya desearía sentarse una vez acabe la partida, lo cual sería divertido que pasara.

Ya todos sabemos que, si alguien quiere representar de buena manera a esta skin, la mayoría hará destacar esta buena parte que tiene. Eso es lo que nos gusta de los artistas, que saben hacer algo bien con esta skin cuando se trata de remarcar algo como lo es su carita toda chistosa o su enorme perro. Ambas cosas son lo más destacable en Raven.

Con la imagen se da un buen ejemplo de todo lo que se menciona. Hay una expresión bien divertida junto a una buena vista a su trasero, siendo una buena combinación para un personaje tan interesante como lo es ella. Estamos totalmente seguros de que al final pudimos disfrutar de ese enorme perro cuando acabó la partida de turno, cada uno pudo decir lo bien que se sintió la experiencia.
Esta otra imagen del mismo artista es 100 veces mejor que el anterior.

Está de más decir que la vista a su trasero es perfecta, haciendo ver todo lo bueno que tiene a primera vista. Primero tenemos el hecho de que los disparos hacen rebotar levemente esos glúteos, unos movimientos tan llamativos, a decir verdad. Lo segundo está en el tamaño de los glúteos y los muslos, siendo de un tamaño y grosor más que aceptables, son perfectos para alguien como ella.

Si en la anterior imagen eran un par de puffs, aquí ya son un par de almohadas en las que uno desearía poner la cara y disfrutar del momento, algo que todos haríamos sin dudar. En caso de que seas otro jugador, ten por seguro que una nalgada la distraerá y perderá de vista a quien sea que estaba apuntando.

Con esta imagen se hace una mejor vista de todo lo bueno que tiene Raven, reforzando todas las palabras que dije en la anterior imagen. Y es que sí, esta otra es una mejora considerable a todo lo que tiene Raven en medio del juego, y eso podría servir como distracción para todos los demás si la ven, aunque sabemos que otras skins también pasan por eso.

Sería interesante que, al acabar una partida, tengas como recompensa una noche tranquila con Raven y decides poner la cara en ese colchón que tiene ella. Sería una de las mejores experiencias que tendrían al contar con una de las mejores skins que tiene el juego, las razones para aceptar esta idea son demasiado evidentes.

De lo que todos podemos estar de acuerdo es que esta imagen es quizás una de las mejores de las que hacen destacar el buen trasero que tiene Raven. Es una buena forma de hacer ver a este personaje en uno de los más interesantes por lo que tiene.

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Aquí, esto sería algo que todos haríamos con Raven.

Algo que quizás no nos habíamos preguntado es el que tan pesadas son las nalgotas de Raven. Esta imagen nos puede dar una idea de lo pesadas que pueden ser.

Fuera de eso, estamos totalmente seguros de que esa sería la expresión que pondría al sentir las manos de alguien más, cosa que es muy obvia al ser una waifu tan atractiva. Esa sería una forma de agradecerla por habernos ayudado en la partida de turno. Aunque también sería algo que cualquiera haría en medio del juego.

Cualquiera que haga eso podría decir lo que se siente y la expresión que tuvo al sentir esas manos. Por ejemplo, si alguien hace esto, sus palabras serán de pura satisfacción al sentir algo tan suave y cálido en sus manos; y de paso, diría todo lo bueno que fue el juego al lado de Raven y de sus compañeros, aunque las opiniones de los demás dependerán de lo que piensen ellos.

Y es que sí, querer comprobar las cosas buenas que tiene el trasero de Raven es una de las cosas que más de uno desea. En caso de que alguien lo haga, tengan por seguro que a ella le terminará gustando, aunque unos pocos sean los que terminen haciéndolo con total confianza. Porque sí, ella decidirá quienes lo hacen al acabar una partida, y en los que ella más confía como los primeros.

Hacer esto sería de las cosas más interesantes.

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Cuando se trata de querer enseñar la mejor parte indirectamente, hacer esta postura es quizás una buena idea si estás observando algo en específico. Claro que esto solo aplica con las mejores skins del juego, las que tienen mucho que mostrar.

En esta imagen pasa esto, y de la mejor manera posible. El color morado que tanto caracteriza a Raven hace de mucha ayuda a cómo lucir tan bien ese perro, y eso incluye también la forma y el tamaño. Así es como logra hacer una buena vista a esa buena parte trasera.

Ya que he mencionado todo esto, hay unas cuantas cosas que decir de la imagen y la forma que tiene esa parte. Por un lado, tenemos el hecho de que la forma es perfectamente redonda y de un tamaño más que aceptable, lo cual ya es algo bueno. Esto deja ver que, en cualquier ángulo, el perro que tiene Raven siempre se verá bien, aunque esté diciendo lo obvio.

La postura en la que está ella también es de las mejores. Tal parece que lo está haciendo a propósito, aunque prefiero pensar que lo hace indirectamente, dando así una mejor vista a lo que ofrece. Es una de las mejores formas de mostrar esa parte cuando hace otra cosa en el proceso, si saben a lo que me refiero.

En el caso de Raven se agradece que haya hecho esto sin importar si es algo intencional, con que deje una buena vista a su trasero ya es suficiente.

Por imágenes así, uno ya entiende porque ella es una verdadera waifu thicc como otras que hay en el juego, de las mejores de su clase.

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Pasando ahora con los videos, este de aquí es uno de los mejores a pesar de su corta duración (20 segundos es muy poco para mí).

Creo que todos estamos de acuerdo con que el emote de ‟Party Hips” se ha vuelto en el favorito de muchos que se dedican a hacer este tipo de cosas, siendo una de las primeras opciones que tienen de sus colecciones. Es algo que hemos notado cuando entramos a este interesante mundillo que hay en el fandom de Fortnite.

En este video se hace un buen ejemplo de lo que hablo, dando una buena vista a esa parte como en las otras imágenes. Pese a que solo dura 27 segundos, el video es lo suficientemente bueno como para estar atento a cada movimiento que se hace. Es algo que me gusta de este tipo de videos, al menos en Twitter, que duran poco, pero sigue siendo disfrutable a nivel visual.

Si se combina la duración y el emote tenemos un buen video en donde la skin de turno hace un deleite visual con sus movimientos. Ya dije que en este se hace un buen ejemplo, y la iluminación deja ver mucho mejor lo grande y redondo que es el trasero de Raven. Que lindo.

Es algo que me gusta de este tipo de videos, que siempre buscan el modo de hacerlos ver bien para que el público lo disfrute. Si elijen a las mejores skins, la cosa mejora bastante como en este ejemplo que he mostrado.
Siguiendo con las imágenes, quise agregar estas en el mismo puesto ya que son similares, aunque son de autores diferentes.

Como sea, en estas cuatro imágenes se conserva la buena vista a su parte trasera, solo que aquí la iluminación hace un mejor trabajo. El cómo se llega a ver ese perro con ese juego de luces hace que esta vista sea mucho más disfrutable para ser unas capturas tomadas del juego, dejando así unas imágenes tan interesantes (lo sé, no tengo buen conocimiento a las iluminaciones y todo eso).

De esta manera se consigue todo lo que acaban de ver, y la verdad es que es una buena manera de hacer unas tomas tan interesantes dentro del juego. Para tratarse de una skin como la de Raven, se hace un buen trabajo con todo lo mencionado, logrando toda esa buena vista a su trasero.

Es algo que me gusta de los jugadores experimentados, que llegan a hacer cosas tan buenas como esa, y los resultados son perfectos.

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Siguiendo con los videos, en estos dos se hace un mejor trabajo al usar un escenario tan interesante como lo es una pantalla blanca. De los ocho videos que tenía el autor, elegí estos dos por ser los mejores a nivel visual. Aunque tienen que saber que ambos son fragmentos de un video que está por ahí en Youtube (la duración lo deja en claro).

Esta cuenta dedicada al culturismo del juego ha hecho un buen trabajo con lograr hacer ver tan bien todo lo que tiene Raven. Y es que la iluminación y los emotes que eligió de los dos videos hacen un buen trabajo como en el anterior, logrando así una hermosa vista, casi que mejor.

Con lo que tiene ella sigue siendo lo mismo, una buena forma y enfoque a su trasero de la mejor manera posible. Creo que todos aquí podemos estar de acuerdo también con que le han metido tantos detalles a la skin que se agradece por ese trabajo. Uno se quedaría mirando todo detalle posible, incluyendo el esponjoso trasero de Raven.

Hay que agradecer que este autor tiene más de una skin que funciona para este tipo de videos, cada una mejor que la anterior, y Raven es solo la punta del iceberg. Estos dos videos son la muestra clara de su talento.
Esta captura es otro ejemplo de lo bien que hace con las skins que tiene. Si los videos ya son algo bueno, las imágenes también los son, aunque se me hace difícil decir cuál es mejor.

Algo que de verdad agradezco de estos artistas es que mezclen videos e imágenes en sus publicaciones, dejando ver que de verdad les fascina hacer este tipo de cosas. En este puesto se deja ver bastante eso, y con esta skin hace de la vista mejor de lo que uno espera.

El caso es que todo eso es uno de los mejores puntos que tiene la gente que se dedica al culturismo dentro del juego, y ver su contenido es todo un placer que a muchos les gusta hayan jugado Fortnite o no, como ya dije antes.

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Fácilmente todos seríamos Meowskulls
Regresando con los fanarts, esta es una situación en la que fácilmente podría estar Raven en caso de tener a alguien cerca.

Y es que es la verdad. Cualquiera que esté cerca de ella no dudará en hacer esto que se ve en las imágenes, y todo dependerá de cómo lo haga uno. Podemos estar seguros de que el enorme trasero de Raven es una de las cosas más suaves y blandas que uno podría tocar, estando a la misma altura que otros personajes con la misma talla como Ruby o Loserfruit (de la cual pienso hacer lo mismo con ella).

El punto aquí es que el momento que podemos ver deja en claro que Raven puede sentir tanto sorpresa como placer al sentir esas manos ahí, y eso ya sería suerte para nosotros. A lo mejor y tardamos un buen rato en hacer esto porque nos gustaría aprovechar todo eso que tiene, vamos, les recuerdo que Raven es una skin amada por muchos.
Esta otra imagen sigue con lo que ya hemos visto con las anteriores, o sea dar una excelente vista a esa parte. Creo que todos tendríamos la misma cara que Meowskulls si estuviéramos en el mismo lugar que ella, nadie va a dudar eso.

Eso también reafirma lo que había dicho antes, que su cara combina bien con lo thicc que es, dando así unas expresiones tan llamativas que se mezclan con la curvatura de su físico, y eso es lo que fascina de ella.

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¿Alguien más está de acuerdo con que así luce en realidad Raven?

Solo piénselo. Sería interesante que, debajo de ese traje esté una chica morena y con un buen cuerpo, lo cual explicaría el por qué se ve tan bien. Es algo que muchos de nosotros hemos estado pensando desde que apareció por primera vez.

Junto a todo esto, se podría explicar todo lo bueno que tiene. Porque sí, estoy segura de que Raven es una chica disfrazada que tiene un cuerpazo, todo lo que ven es la prueba de ello. Por lo que sí, eso sería lo bastante seguro; aunque es válido que digan que Raven es 100% furra y conserva el cuerpazo, lo cual también sería algo bueno.

Pero sigamos con lo primero. Que (posiblemente) sea una chica morena le suma puntos a todo lo bueno que tiene Raven, quedando mejor de lo que ya era en un inicio. Además, si uno ve con más atención la imagen, notará que la parte trasera luce bastante liso; eso ayuda bastante en dejar ver bien el enorme perro que tiene, y a lo mejor aumenta un poco en su suavidad, no sé, la verdad.

De lo que sí puedo estar segura es que, siendo humana o furra, Raven seguirá siendo una waifu tan atractiva y con muchos encantos por donde se la mire. Cosas buenas tiene ella para ser un personaje tan curioso.

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Grrr ⁓

Bueno, aquí hay otro buen ejemplo de todo lo thicc que representa Raven, y la pose que hace ayuda bastante con demostrarlo.

Hay que hacer mención también de los muslos, que es otra parte buena que lleva Raven al ser de las mejores. Y es que vamos, uno también puede fijarse en los muslos cuando se trata de ver todo lo bueno que tiene una skin thicc como ella, lo cual está bastante bien.

En esta imagen se deja una buena vista a sus muslos, como ya se dijo al inicio. Pero también debo hacer mención de que combina bien con el traje y el tamaño de su trasero, logrando así un 3x1 en la imagen. Combinaciones así son algo que me encantan si lo hacen tan bien.

Además, se añade puntos por la expresión que hace Raven, dejando en claro el punto anterior que ya mencioné. Se nota que le gusta que la gente esté pensando en todas las cosas que podría hacer con sus curvas, aunque casi siempre lo hace sin querer queriendo, sería casi lo obvio.

Sin sonar repetitiva, diré que esa imagen es una de las mejores por todas las cosas que mencioné: unos muslos y trasero tan notorios, una mirada tan curiosa, los colores resaltan a la perfección, y el estilo artístico le queda bien. Y fíjense que esto podría aplicar para todas las imágenes que han visto.

Cosas así hacen de Raven en un buen personaje que se puede plasmar en todo tipo de arte o captura tomada del juego. Que lindo.

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No nos podemos olvidar de la variante rosada de Raven. Si bien se queda por detrás de la coloración original, también tiene sus cosas buenas, las cuales ya hemos visto en los anteriores artículos.

En la imagen es uno de los muchos ejemplos, dejando ver que el rosa es otro color que le queda tan bien a Raven. Aparte, el autor hizo algo bueno con darle esa pequeña mejora en sus atributos, aunque es difícil saberlo en la última parte buena (refiriéndome a su trasero). Todo lo demás está tan bien hecho que uno luego piensa si así de verdad es ella en el juego, sea uno pajero o no.

Puedo afirmar que la variante rosada ayuda mucho con darle una buena imagen a todo lo thicc que representa, aunque, como ya he dicho, la coloración original es mucho mejor. Pero de lo que sí puedo estar segura es que los detalles plateados brillan más cuando está vestida de rosa, es algo que he notado recientemente tanto en los fan arts como el en juego. También estoy segura de que ustedes también se dieron cuenta de este pequeño detalle, ¿o nada más yo?

Esta variante tiene unas pequeñas mejoras que son poco visibles en la versión original. Una de ellas es que deja ver sus atributos como si fueran más blandos que en la anterior, supongo que es por el hecho de que el color me hace pensar en cosas tan suaves y cálidas como un par de almohadas. Lo mismo pasa con el blanco que tiene esta versión, ayuda mucho con todo lo mencionado. Por cosas como estas es que la versión rosada tiene su encanto.

Si la pudiera comparar con la versión original, creo que las diferencias son demasiado notorias. Por un lado, la versión morada resalta demasiado los colores sombríos, dando la idea de que es una chica gótica la que está detrás de ese traje. Por el otro lado, la versión rosada deja la idea de que es alguien que dice ser ruda y seria, pero tiene un lado tierno que a veces se le escapa.

Fuera de todo eso, la versión rosada de Raven puede llegar a la misma altura que la original en el punto de vista de otros, lo cual está bastante bien. En mi caso ya dije me gusta un poco más que la morada, le queda tan bien ese color.

La versión original también tiene lo suyo en la imagen, con todo lo bueno estando presente todavía.

En la imagen se sigue viendo la misma postura, y el color sigue siendo de gran ayuda para dar una excelente vista a sus atributos. Los detalles plateados son de un tono más oscuro, encajando bien con el resto de los colores de Raven. La forma y el tamaño de sus atributos siguen viéndose tan bien como en la imagen anterior, siguiendo con la idea de que ella es una verdadera waifu thicc.

La expresión que tiene también ayuda a dejar una buena vista a la imagen, Es como si supiera el hecho de que a nosotros nos gusta que haga este tipo de cosas (y las de las imágenes anteriores) con sus atributos, y por eso da esa postura, para que sepa que le agrada ser una waifu thicc.

Si pudiera hablar con más detalle acerca de sus atributos, me cae que no acabaría, por lo que trataré de resumir este punto. Primero hay que hablar del pecho, que es un tamaño considerable para la mejora que le dio el autor de la imagen a Raven, casi puedo decir que no hay mucha diferencia entre esta con la skin original. También puedo decir que, en ambos casos, se nota que está algo apretado en ese traje, lo cual encaja bien con todo lo mencionado.

Mencionando ahora su parte trasera, también hay cosas que se deben mencionar. Primero, el hecho de que tenga una mano en una nalga deja en claro que hasta ella le agrada esta pequeña mejora que recibió, aparte de que uno se puede dar la idea de lo blanda que es. La forma y el tamaño siguen siendo igual, pero eso ya es lo de menos, para mí es un tamaño más que aceptable. Lo mismo pasa con sus muslos, que son de un buen tamaño y grosor para una waifu como ella.

En resumen, todo está bastante bien hecho en Raven que la hacen ver en mejor waifu de lo que ya es. Son exactamente las mismas palabras que he dicho con otras de su clase, pero en su caso es algo en el que todos podemos estar de acuerdo sin dudarlo.

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Siguiendo con los videos, aquí se hace más énfasis en lo que he mencionado sobre la variante rosada de Raven.

El segundo video es otra muestra de que esta variante tiene su respectivo encanto, el emote que todos aman logra mejorar bastante la situación. De las cosas que más adoramos de esta combinación es que resalta más las palabras que dije en el punto anterior, que todos sus atributos la hacen ver en una mejor waifu thicc que uno podría pensar.

En el primer video hay un punto de vista mucho más interesante. Hace lucir bien el pecho y las caderas en ese traje, siendo así una linda combinación que a uno le encanta cuando observa con atención. El símbolo del corazón roto también es un detalle que ayuda con la forma thicc de ella.
Estas dos imágenes son también prueba de que esta parte suya debe tener un lugar en las muchas cosas que hace el fandom cuando se trata de este tipo de cosas.

La primera imagen da un buen vistazo a su cuerpo de la mejor manera posible, exactamente como en el video, pero creo que está a la misma altura. Detalle como los tonos plateados, su cinturón o sus caderas le suman puntos a la curvatura de esta skin. Es de esos acercamientos que uno hace en los videojuegos por alguna razón, y le queda tan bien que decide compartirlo con otras personas. Al menos eso es lo que pienso.

En la segunda imagen tenemos un mejor acercamiento a sus pechos, dejando ver el tamaño que tienen, ni tan grandes ni tan pequeños, el tamaño justo para alguien de su clase. Esto confirma que, para una waifu como Raven, su mayor fuerte es ser caderona. Sigo pensando en que deben estar apretados en ese traje, eso deja ver el tamaño y la forma que tienen.

Para resumir, estos dos videos y las imágenes son prueba clara de que la variante rosada de Raven es una de las mejores si nos referimos a skins que tienen más de un diseño. Hace ver bien sus atributos al moverse con los emotes elegidos, logrando así verse como alguien de buenas curvas.
En estos otros dos videos no hay mucho que decir, es lo mismo, pero con la skin original.

De manera resumida, el primer video sigue viéndose tan bien con ese acercamiento a su pecho, torso y cadera, con los detalles ya mencionados sumándole puntos a lo que se ve y lo que se vio. Es difícil elegir entre este video o el otro con la versión rosada.

Del segundo video se puede resumir en que todo sigue igual de bien que en los anteriores, con la diferencia de que el escenario está casi a la misma altura que los otros.

Por lo que sí, estos dos videos con la versión original están a la misma altura que los vistos en la skin rosada, o al menos eso es lo que pienso al ser una skin que tanto me gusta.

De esta manera puedo asegurar que estos videos son de los mejores de la lista por todas las cosas que se muestran, sobre todo los que enseñan el torso. La gente que se dedica al culturismo en el juego debe prestar más atención a esta parte.

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Para terminar, estas son posiblemente unas de las mejores capturas que alguien pudo tomar directamente del juego. Se agregan los mismos puntos que he mencionado antes, pero también se debe hacer mención de otros más que se pueden observar en las capturas.

Para empezar, la primera imagen de las cuatro es una total belleza, dando la idea de que sabe exactamente lo que tiene como personaje thicc, y eso es lo que agrada de la imagen. Todo lo demás que conté está presente aquí, con buenos detalles y todo. Incluso podría funcionar como fondo de pantalla para ordenador, digo yo.

De las siguientes hay más de lo mismo, unas excelentes vistas a su trasero en pleno movimiento con un emote diferente. Pero la ventaja es que el escenario le queda bastante bien a Raven, los tonos fucsia y rosado contrastan con los tonos morados de ella.

Estas cuatro imágenes son una prueba de que todo puede salir bien si cuentas con esta skin que todos aman, y agradecemos que los resultados son satisfactorios.
Aquí solo voy a hacer mención de las dos primeras imágenes.

En ambas se hace un buen acercamiento a sus muslos, sobre todo en la primera. Uno ya puede darse la idea de que tan gruesas son y con ello que tan suaves son. Todos los detalles que tiene la skin ayudan bastante con lo mencionado. Eso también aplica para la pose que está haciendo, dando una mejor vista a todo.

Sería interesante que, al terminar una partida, alguien que tenga esa skin ponga algunos emotes que tiene y el resto saque captura o video con los mejores ángulos posibles. Así podremos colaborar al lado de una de las mejores skins que han sacado.

¿Qué más puedo decir? Todas estas imágenes son unas de las mejores capturas que han tomado con esta skin, tal como lo dije. Se esforzaron con dar lo mejor, y el resultado es perfecto, logrando mezclar las cosas buenas que hay en Raven.
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¿Estamos de acuerdo con que esto claramente pasaría?

Para concluir con esta lista, diré una vez más que Raven tiene tantas cosas buenas que nadie va a negar que todos aman esta skin por estas razones. Es una verdadera waifu thicc que supo ocupar su lugar entre las mejores que hay en el juego, puesto que todavía mantiene por el cariño que recibe.

Las imágenes que han visto en la lista son un ejemplo claro de que el público adora a Raven por una que otra razón, y estamos seguros de que la razón principal es por el enorme perro que tiene si uno observa bien.

Fuera de eso, también adoramos esa skin por esa combinación de tierna y atractiva al mismo tiempo, lo cual también está presente en otras skins pero en ella resalta más ese punto. Por ende, hay de más de una razón por la cual adoramos a esta skin. Tiene demasiadas cosas buenas que es difícil no amarla para ser una simple skin del juego.

En fin, esta lista fue una prueba más de que Raven es una de las mejores skins que ha sacado Fortnite a lo largo del tiempo que lleva. Han hecho un buen trabajo con hacerla tan interesante en cuanto a diseño para que al final se volviera en una de las mejores waifus que nos ha dado.

He dicho que es una de mis favoritas por todo lo que dije, aunque tiene su lugar en los puestos más altos dentro de mis waifus favoritas del juego. Todo salió tan bien en ella que tiene su lugar como una de las mejores, y eso se agradece.

𝌄🌺🍇˗ˋˏ ♡ ˎˊ˗🍀🔷«❉||• •||❉»🔷🍀˗ˋˏ ♡ ˎˊ˗🍇🌺𝌄


Es así como se termina este artículo. Fue una lista que salió tan bien, casi a la misma altura que los anteriores, pero eso lo debatiré luego.

Ahora que he terminado con este artículo, toca seguir con otros que había dejado pendiente, entre ellos uno que me había sugerido un amigo mío acerca de una celebridad. Ya veré cuándo hacer ese artículo, tal vez después del que voy a hacer.

En fin, espero que pasen un buen día. Comenten cuál ha sido su imagen y/o video favorita, busquen contenido de Raven Team Leader, no le metan dinero al Fortnite, y yo me despido. Nos vemos, gente.

Recuerden que pueden comentar y dar su opinión de este articulo para continuar con cosas interesantes como esta, también puedes compartir tus ideas en los comentarios, cualquier sugerencia será aceptada de mi parte.

Si quieres mandar tu idea al blog puedes hacerlo en mis redes sociales para darle una revisada y confirmar su aceptación, se dará el crédito al autor.

De antemano les agradezco por sus vistas en el Blog.

jueves, 26 de febrero de 2026

El momento menos esperado | 𝒞𝒶𝓃𝒸𝒾𝑜𝓃𝑒𝓈 𝒸𝑜𝓂𝓅𝓊𝑒𝓈𝓉𝒶𝓈 - Capítulo 1

Dicen que hay veces en las que puedes conocer a tus mejores amigos en el momento menos esperado. Cuando tienes una vida totalmente normal siempre deseas lo mejor de ti mismo, pero nunca sabes lo que te espera hasta que algo pasa. Tú no lo sabías, pero lograste entender tu suerte cuando te topaste con tu mayor ídola.
¿Es la chica más preciosa que has visto, verdad? No fue fácil conocerla de poco a poco. Tuviste que aprender a pensar en lo que fueron tus viejas amistades para conseguir una que creías inalcanzable. No esperabas ser el amigo de una famosa cantante.

Te pasaste toda tu vida aprendiendo sobre ella sin saber que la conocerías un día. Tanto aprendizaje para llegar a este punto fue, al menos para ti, una especie de preparación para lo que se acercaba aunque no supieras todo.

¿Cómo fue que sucedió todo esto? ¿Cómo fue que formaste una gran amistad con una celebridad? Todo comenzó hace tiempo, cuando no eras más que un simple fan de la cantante.

[2007]

Creciste en una colonia en algún lugar de la capital del país, ni tan recordada ni tan olvidada, en una casa donde casi nunca había silencio: tu papá era taxista de noche y tu mamá trabajaba turno doble en una fábrica de cosméticos. Eras hijo único y, desde los 15 años, aprendiste a estar solo sin sentirte solo. Tenías lo necesario para no aburrirte tanto dentro como fuera de casa.

En el 2006, con 19 años recién cumplidos, tu padre había cambiado de trabajo y tú madre se había ido a otro estado para visitar a un familiar suyo. Sin embargo, el nuevo trabajo de tu padre apenas podía mantener todo en la casa. Tuviste que hacerte cargo de la casa mientras él no estaba, resolver las cuentas y fingir que estaba bien cuando en realidad el estrés y el cansancio te estaban carcomiendo.

En esos meses oscuros, la tele era tu única compañía. Una noche de insomnio, mientras esperabas a que tu padre regresara, te topaste con la audición de una chica de Guadalajara en Latin American Idol. Cantaba ‟Déjame ir” con una voz rota que parecía entender exactamente lo que tu sentías. La chica se llamaba Paty Cantú.

Desde esa noche, empezaste a seguirla como quien sigue una luciérnaga en medio de un bosque por la noche.

Grababas las galas en VHS y las veías una y otra vez.

Te aprendiste todas las canciones de su primer disco y su anterior dúo musical de memoria.

Cuando sacaron ‟Afortunadamente no eres tú” como segundo álbum en 2010, lloraste en tu cuarto porque sentías que alguien más en el mundo también había aprendido a soltar.

Guardabas cada entrevista, cada foto, cada aparición en los premios. No era una obsesión enfermiza; era supervivencia. Paty era la prueba de que se podía estar roto y aun así hacer algo hermoso con los pedazos.

Nunca habías ido a un concierto (no tenías dinero), nunca habías mandado carta ni comentario en Hi5. Tu fandom era silencioso, privado, casi sagrado.

Y ahora, en octubre de 2010, con tu mamá llegando de visita a tu casa y tu papá trabajando en una agencia de diseño gráfico, y tú trabajando en una cafetería lejos de casa y que apenas te alcanzaba para pagar la renta en la casa que ahora vives... te encontrabas caminando al lado de la misma mujer que, sin saberlo, le había salvado la vida a alguien cuatro años atrás.

Ciudad de México, finales de octubre de 2010.

En una calle recurrente de la capital, sábado por la tarde.

Tenías 24 años y un ritual sagrado: cada vez que salía un disco de Paty Cantú, te tomabas el día libre del trabajo, te ponías la misma sudadera gris con capucha (la de la suerte) y te ibas directo a la Mixup más cercana a comprar la edición física el mismo día del lanzamiento. Era tu manera de decirle gracias a la niña que, cuatro años atrás, había cantado ‟Déjame ir” en Latin American Idol y le había salvado la vida sin saberlo.

Esa tarde entraste con el corazón a mil mientras escuchabas las conversaciones de otras personas y la música de otros artistas. El disco nuevo se llamaba ‟Afortunadamente no eres tú” y ya habías llorado con el primer sencillo en la radio. Buscaste entre los estantes como loco (con algunos viéndote por unos segundos) hasta que lo encontraste: portada blanca, ella con el cabello corto y esa mirada que parecía entenderlo todo.

Tomaste el último ejemplar de la pila... y sentiste que alguien más lo jalaba suavemente del otro lado.

—Perdón... creo que ese es mío —dijo una voz conocida, demasiado conocida.

Levantaste la vista despacio, como en cámara lenta de una película antigua pero mala.

Y entonces, la viste. Paty Cantú, en persona. Con jeans rotos, una sudadera negra oversized, lentes de sol encima de la cabeza y una sonrisa nerviosa. Sin maquillaje. Sin seguridad. Sola.

—Ay, no... lo siento, yo... —balbuceaste, soltando el CD como si quemara.

Ella se rio bajito, esa risa que habías escuchado mil veces en entrevistas pero que en vivo sonaba más cálida.

—No, tranquilo. Hay más, ¿no? —miró la pila vacía y puso cara de drama— Ay, no me digas que ese era el último.

Tragaste saliva. Tu cerebro gritaba ‟¡di algo normal, idiota!”, pero tu boca decidió soltar otra cosa:

—¿Quieres... el mío? O sea, te lo regalo. Total, yo... puedo descargar el pirata y ya.

Paty te miró un segundo, como evaluando si estabas bromeando o eras un loco. Luego soltó una carcajada sincera.

—¿En serio me estás ofreciendo tu ejemplar físico el día del lanzamiento? Eres el fan más raro que he conocido... y eso ya es mucho decir.

Te pusiste rojo hasta las orejas.

—No soy raro, soy... considerad@.

Ella se mordió el labio, divertida.

—Oye, ¿cómo te llamas, fan considerad@?

[Aquí debe ir tu nombre, inventa uno]

—[T/N]... —repitió ella como probando el nombre— ¿Sabes qué? Hoy tengo el día completamente libre por primera vez en meses. Mi manager cree que estoy en una entrevista de radio, pero me escapé. ¿Te parece si compramos los dos el disco (yo invito) y... no sé, nos lo escuchamos juntos en algún lado? Prometo no ser pesada.

Al escuchar eso sentías que el mundo se detenía.

—¿Estás... estás hablando en serio?

—Muy en serio. Pero con una condición. —levantó un dedo— Nada de fotos, nada de videos, nada de contarle a nadie. Solo dos personas escuchando un disco que todavía no sabe nadie cómo suena completo. ¿Trato?

Tú asentiste como muñeco de resorte.

—Trato.

Paty sonrió de oreja a oreja, tomó dos copias del disco que convenientemente habían aparecido en el mostrador (gracias, empleado fan también) y le guiñó un ojo.

—Perfecto. Conozco un café aquí cerca que tiene bocinas decentes y nadie me molesta. ¿Vienes, [T/N]?

Y así, sin más, tú, como el fan que había planeado pasar la tarde solo en su cuarto llorando con el disco nuevo, terminó caminando por la avenida al lado de Paty Cantú, con el corazón latiéndole tan fuerte que temía que ella lo escuchara.

Lo que ninguno de los dos sabía todavía es que ese día no solo iban a escuchar ‟Afortunadamente no eres tú” por primera vez juntos... sino que iban a empezar una amistad que ninguno estaba buscando, pero que los dos, en el fondo, necesitaban desesperadamente.

Cruzan la calle. Sientes el semáforo en 7 segundos y aprietas el paso sin darte cuenta. Paty te sigue con las manos en las bolsas de la sudadera, como si esto fuera lo más normal del mundo. El aire huele a elote asado y gasolina de los taxis. El frío de octubre está más que presente, pero tienes la espalda empapada.

—¿Frío? —pregunta ella, notando que tiemblas.

—No... solo son nervios —dices, y te sale la voz más aguda de lo normal.

Ella se ríe bajito. Esa risa. La has oído en entrevistas, pero en vivo suena como si te abrazara.

Llegan al café: ‟El Árbol de Café”, un lugar chiquito en la esquina de la calle donde pasaban y que daba dirección a otra. Podías ver una puerta de madera que chirría, mesas de formica, bocinas que suenan bajito ‟La despedida” de Julieta Venegas.

Paty empuja la puerta y el olor te golpea sin avisar: café de olla, canela, pan de muerto recién hecho, se estaban preparando para noviembre.

—Aquí nadie me molesta. —susurra ella mientras busca una mesa al fondo— El dueño es amigo de mi tía.

Te sientas frente a ella. La mesa es tan pequeña que sus rodillas casi tocan las tuyas. Sientes que te vas a desmayar.

Respira, pendejo. Respira.

Ella saca los dos discos del morralito. Los pone entre ustedes como si fueran reliquias.

—¿Listo? —pregunta, y sus ojos cafés te miran directo.

Tú solo asientes. No confías en tu voz.

Pone el disco en un pequeño estéreo portátil que traía en el morral (sí, en 2010 todavía existían). Sube el volumen apenas lo suficiente.

Las primeras notas de ‟Afortunadamente no eres tú” empiezan a sonar.

Y pasa algo que nunca habías vivido:

Estás escuchando el álbum el mismo día del lanzamiento, y con la persona que canta todas las canciones.

Ella cierra los ojos. Mueve los labios siguiendo la letra sin cantar en voz alta.

Tú no puedes cerrar los ojos. La estás viendo. Y piensas, en cursiva y todo junto:

Esto no puede estar pasando, esto no puede estar pasando, esto no puede estar pasando...

Cuando tu respiración se hace más agitada ella abre los ojos de golpe y te pilla mirándola.

—¿Qué? —pregunta con media sonrisa.

—Nada... es que... tus canciones me salvaron la vida —te sale sin filtro.

Paty se queda callada dos segundos. El estribillo explota en las bocinas.

Y de pronto ya no es la Paty Cantú famosa. Es una chava de 26 años que te mira como si entendiera perfectamente lo que acabas de decir.

—¿Te salvaron la vida? —repite en voz baja.

Tú asientes. Sientes la garganta cerrada al no tener una palabra que soltar. Ella estira la mano por encima de la mesa y te aprieta los dedos suavemente por un segundo. Solo un segundo.

—Gracias por decírmelo. —susurra— A veces una se olvida de que las canciones llegan tan lejos.

Y ahí, entre el olor a canela y el sonido de su propia voz saliendo de unas bocinas baratas, algo se rompe y se reconstruye al mismo tiempo. El disco sigue. Tú sigues temblando. Ella sigue ahí. Y por primera vez en cuatro años, ya no te sientes solo.

Tú te pones a mirar de un lado a otro sin saber bien que hacer o que decir, hasta que casi de inmediato sacas un tema para romper el hielo.

—¿Sabes? he estado leyendo una y otra vez esa noticia de que estuviste pasando la voz para apoyar a los enfermos de Fibrosis Quística, y creo que has hecho un buen trabajo con dar tu aporte hace un mes.

Ella simplemente sonríe al escuchar eso, sabiendo que, como fan, estarías al tanto de todo lo que ella estaba haciendo.

—Ya me daba la idea de que un día alguien diría eso, pero me alegra que tú también hayas dado de tu parte, ¿verdad?

Hay un silencio. Ella se acomoda el cabello detrás de la oreja (gesto nervioso que has visto en mil videos pero que ahora está a treinta centímetros).

—Sí... podría decir que sí... en mi anterior trabajo andaban diciendo eso y donamos un poco de lo que teníamos para apoyar.

Sientes que el mundo se hace más pequeño. Solo existen ella, tú y la niebla que estaba apareciendo afuera.

—Y no solo eso, en todo este tiempo he estado escuchando todas tus canciones una y otra vez, incluyendo las que tuviste cuando tenías tu dúo musical. —continúas—Y ahora estoy aquí, escuchando tu álbum más reciente contigo... y por primera vez no me siento como alguien tan diferente de los demás.

Paty te mira como si acabaras de abrirle una puerta que nadie más había visto. Y entonces hace algo que ningún fan en el mundo real hubiera imaginado: Se levanta, da la vuelta por la mesa chiquita, se sienta a tu lado en la banca corrida y te abraza.

No es un abrazo de famosa a fan. Es un abrazo de alguien que también ha estado al tanto de todo lo que ella hacía sin perder cada detalle, tanto tú como ella sabían que esto era algo más que un trabajo propio de un fan, era otra cosa. Tú la abrazas de vuelta. Huele a vainilla, a lluvia y a algo que no puedes nombrar. Permanecen así hasta que la última canción termina. Cuando se separan, ella sonríe.

—¿Sabes qué, [T/N]?

—¿Qué?

—Hoy no quiero volver a Guadalajara. Había dicho que mi manager cree que estoy en una entrevista de radio... y tengo todo el fin de semana libre.

Tú parpadeas.

—¿Qué... qué estás diciendo?

—Que si tú quieres... podemos seguir escuchando el disco otra vez. Y mañana... no sé, ¿me enseñas toda la ciudad? Nunca he estado en esta parte más que de pasada.

Sientes que te vas a desmayar otra vez. Por primera vez, un famoso hablaba con un fan de una manera que no esperabas que hiciera, y eso te dejaba con menos ideas de querer decir algo sin soltar un grito de emoción.

—¿T-todo el fin de semana?

Ella se ríe, esa risa que ahora es solo para ti.

—Todo el fin de semana. Pero con una condición.

—Dime.

—Que sigas siendo tan honest@ como ahorita. Me gusta esta versión de ti.

Nunca creíste en milagros, pero en este punto entiendes que acabas de recibir el más grande de todos: la misma Paty Cantú no solo está en tu ciudad. Se va a quedar. Estuviste recordando esas veces en las que habías estado pendiente de cada cosa nueva que estuviera sacando Paty o de cada noticia relacionada a ella por el resto de la tarde. Nunca habías esperado que un momento como este estuviera pasando, pero está sucediendo. Quizás no haya sido el momento adecuado para el encuentro, pero ya no importa, ahora sabes que debes estar más que contento por lo que está pasando.

Al salir, notas que la noche había aparecido, la niebla se había ido y los faroles parecían pequeñas lunas flotando. Caminan por la calle sin hablar. Solo se oye el eco de sus pasos en el empedrado y, muy lejos, un mariachi que termina una última canción en la plaza. Paty lleva las manos en las bolsas de la sudadera, observando el camino por donde iban. Tú vas a medio metro, con el corazón latiendo tan fuerte que temes que ella lo escuche. Llegan al final de la calle. Ahí está tu casa: pintada de blanco, portón de herrería, una bugambilia morada que se trepa por todo el muro.

Te detienes. Respiras hondo tratando de mantener la cordura al lado de ella.

—Esta es mi casa —dices, y la voz quiere temblar.

Ella alza la vista. La luz del farol da la ilusión de que la casa está pintada de dorado. Pero su sonrisa aún era más que notable.

—¿Aquí vives?

—Sí. Hace poco estuvo de visita mi mamá... pero este fin de semana se fue a casa de mi tía en Lagos de Moreno. Está sola la casa.

Paty te mira un segundo largo. Lee tu miedo como si fuera un libro abierto.

—Oye, —dice suave— si te incomoda que me quede, puedo buscar dónde...

—No. —te sale rápido, casi desesperado— No es eso. Es que... quiero que estés cómoda. Y mi casa no es un hotel ni nada. Solo quiero que te sientas bien. Que sepas que para mí esto no es un trofeo ni una locura de un fan. Es... —buscas la palabra— ...es un regalo que no merezco, pero que voy a cuidar con la vida.

Ella sonríe. Esa sonrisa que ya no es de cantante famosa, sino de una chava de 26 años que acaba de encontrar refugio en el sitio menos esperado.

—Entonces déjame entrar, [T/N]. No necesito hotel. Necesito sentirme en casa.

Abres el portón. El patio huele a bugambilia y a tierra mojada. Prendes la luz del zagüán: la bombilla parpadea dos veces antes de quedarse.

Ella entra. Mira todo con ojos enormes: las macetas de tu mamá, el sillón viejo de terciopelo verde, las fotos de tu papá en la pared.

—Qué bonito huele. —dice— Huele a... hogar.

Tú cierras la puerta. El mundo exterior y sus conocidos ruidos desaparecen para dar paso al silencio.

Te quitas la sudadera (de repente sientes calor) y la cuelgas con cuidado.

—Tengo dos cuartos. —dices— Tengo un cuarto especial que está cerrado con llave porque, bueno, soy muy especial con algunas cosas. El otro mío... es el mío. Tú puedes quedarte ahí. Yo duermo en la sala, en el sillón. O en el suelo, me da igual.

Paty se quita la sudadera. Debajo trae una playera gris sencilla que dice "Guadalajara" en letras deslavadas.

—No. —dice con firmeza— Tú duermes en tu cama. Yo duermo en el sillón. O... —se muerde el labio, dudando— ...si no te incomoda... la cama es grande, ¿no? Podemos dormir... cada quien en su lado. Como amigos. Solo dormir. Te lo juro.

Tú sientes que te vas a arrepentir de soltar cualquier respuesta sin importar lo que ella diga, y que ese error sería el fin de todo.

—¿Estás segura?

—Más segura que de muchas cosas en mi vida —contesta, y su voz es tan sincera que duele.

Sin saber que decir, entras al cuarto. Es sencillo: cama matrimonial con la cobija de tigre, un buró con una lámpara de lava que ya no funciona, pósters viejos de Paty (obviamente) que ahora te dan una pena mortal, quizás por el hecho de que la cantante está contigo. Ella los ve y se ríe bajito.

—No los quites. Me hace feliz que estén ahí.

Te cambias en el baño en menos de 30 segundos (un pijama de franela a cuadros que un familiar tuyo te regaló hace un año). Cuando sales, ella ya está sentada en la orilla de la cama, con una sudadera tuya que encontró en el respaldo de la silla (le queda enorme y le llega casi a las rodillas).

—Te la robé. —dice, levantando los brazos— Huele a ti. Me gusta.

Tú apagas la luz grande. Solo queda la lámpara de noche que da un tono naranja cálido y otoñal.

Se meten a la cama. Cada quien en su lado. Hay casi un metro de distancia, pero sientes su calor como si estuviera pegada a ti. Regresa el silencio. Después de un rato, su voz en la oscuridad:

—[T/N]...

—¿Sí?

—Gracias por hoy. Nadie me había regalado un día así nunca, mucho menos un fan como tú.

Tú cierras los ojos. Sintiéndote agradecid@ de haber sido tan cortés con la cantante que tanto has admirado y ahora está contigo pasando la noche.

—Gracias a ti por quedarte.

Ella se mueve. Muy despacio, su mano cruza el espacio vacío y encuentra la tuya debajo de la cobija.

No es romántico todavía.

Es algo más grande.

No hay besos, no hay abrazos, no hay promesas, nada. Solo está la pesada sensación de que las cosas podrían cambiar al siguiente día; y tal vez eso sería algo bueno, pero deberías pensar en cómo decirle a tu familia y a tus amigos que aquella celebridad de la que hablabas tanto estuvo contigo un día entero y se quedó en tu casa por una noche, sería difícil para ellos comprender todo lo que pasó, pero podrían entenderlo.

Todo se encontraba en un silencio total. La noche estaba al tanto de todo lo que sucedía. Solo se oyen los ruidos de alguien abriendo una puerta a lo lejos, los ladridos de un perro, y una moto pasando rápidamente por la carretera.

Abres los ojos de golpe. El corazón te late tan fuerte que parece que va a despertar a Paty. Pero ella sigue dormida a tu lado, con el cabello desparramado en la almohada y una mano todavía rozando la tuya.

No puedes volver a dormir. No son los nervios. Es algo más grande: una mezcla de euforia y pánico a que todo sea un sueño. Te levantas con cuidado, como si cualquier movimiento brusco pudiera romper esa extraña pero bonita bendición. Te pones las chanclas que hacen un ruido tan bajo en el piso pero que puedes oír bien. Vas de puntitas hasta salir del cuarto, entras a la sala y te acercas a un mueble que descansaba en una esquina.

Usas una silla del comedor para subirte y bajar algo que estaba arriba de ese mueble. Encima está una caja de zapatos envuelta con cinta canela. La caja que no has abierto en más de un año porque te dolía demasiado. Sentías eso cuando bajaste y volviste a mirar la caja.

Te sientas en el sillón de terciopelo verde, prendes la lámpara de pie que da una luz amarilla tenue y abres la caja como quien abre una tumba querida.

Dentro está todo tu mundo de antes:

El primer CD de Paty comprado el día que salió (2008), con la funda rota de tanto usarlo.

Un boleto falso que tú mismo imprimiste para un concierto que nunca pudiste pagar.

Una carta de tres hojas que escribiste a los 19 años y que nunca enviaste.

Unas pulseras de tela que hiciste con los colores de la portada del primer disco.

Fotos impresas de ella en Latin American Idol, con márgenes escritos a mano: ‟Gracias por existir.”

Y, lo más guardado: un cuaderno Moleskine negro donde escribiste, día tras día, cómo sus canciones te mantuvieron vivo cuando quisiste desaparecer.

Hojeas el cuaderno con manos temblorosas. Encuentras una página fechada el 14 de febrero de 2009:

«Hoy cumplieron dos viviendo fuera de casa.

Hoy ella sacó "Afortunadamente no eres tú".

Escuché la canción 27 veces.

Lloré 26.

La número 27 sonreí.

Gracias, Paty.

Aunque nunca lo sepas.»

Cierras el cuaderno. Respiras hondo. Y entonces tienes una idea. Buscas un plumón negro, una hoja blanca y escribes con letra cuidadosa:

«Gracias por salvarme antes de conocerme.

Y gracias por quedarte ahora que me conoces.

Este pueblo y esta casa son tuyos mientras quieras.

~[T/N] (el fan que ya no es solo fan)»

Doblas la hoja. La metes dentro del cuaderno, en la página del 14 de febrero de 2009.

Vuelves al cuarto. Paty se ha movido en la cama; ahora está boca arriba, con un brazo encima de la cabeza. Respira tranquila. Dejas el cuaderno dentro del cajón que tiene la mesita de noche, apagando la lámpara de paso. Luego te metes de nuevo a la cama, con mucho cuidado. Esta vez no hay un metro de distancia. Te quedas cerca, lo suficiente para sentir su calor. Y justo cuando vas a cerrar los ojos... la mano de Paty, dormida, busca y encuentra la tuya otra vez. Como si supiera que habías vuelto. Sonríes en la oscuridad total. Y por primera vez en toda tu vida, duermes sin miedo a despertar.

El gallo del vecino canta antes de que salga el sol. Tú eres el primero en despertar. Paty sigue dormida, abrazando la almohada como si fuera una persona. 

Te levantas en silencio, te pones unos jeans y una playera negra. Vas a la cocina, pones café de olla y calientas pan de elote del día anterior, todo mientras un vecino enciende la radio y los ruidos de los coches que pasan adornan la fría mañana.

A las 7:10 entras al cuarto otra vez. Paty ya está despierta, sentada en la cama, con el cabello revuelto, se limpia la cara con la manga de tu sudadera y dice con voz ronca:

—Hace días que no me sentía tan relajada. Fue una buena noche contigo.

Solo puedes sonreír como idiota al escuchar ese pequeño halago. Pero luego recuerdas la realidad:

—Tengo que entrar a las 8:30 a la cafetería... está como a veinte minutos en combi, casi saliendo a la carretera a Lagos. No es un trabajo tan fascinante, pero... bueno, es mi trabajo.

Ella te mira fijamente.

—¿Y si voy contigo?

Tú parpadeas.

—¿A la cafetería? No... no es un lugar para ti, ni para otra famosa como tú. Es un changarro, hay moscas, techo de lámina, al jefe le da igual lo que me pase, los clientes son traileros y abuelitas que piden café de olla...

—¡Exacto! —dice ella con una sonrisa traviesa— Nadie va a imaginar que estoy ahí. Puedo ayudarte, o solo sentarme en una esquina con una gorra. Quiero ver cómo es tu vida de verdad. No solo la parte bonita que me mostraste ayer.

Tú lo dudas, y mucho. Sabías que tu trabajo no sería bien visto por una celebridad como lo es ella, y eso ya ponía en riesgo el estado actual que estabas teniendo con ella. Solo te limitaste a seguir preguntando por su idea.

—¿Y si alguien te reconoce?

—Nadie me va a reconocer con gorra, sudadera y sin maquillaje. Además... —baja la voz— ...quiero pasar contigo cada minuto que pueda antes de que tenga que volver a la realidad.

Tú sientes que te ganaste la lotería, otra vez.

—Va... pero si te aburres o te arrepientes, regresamos de inmediato. No quiero que se den cuenta de quien eres realmente y pasar por un momento vergonzoso.

Ella salta de la cama, emocionada como si volviera a ser una niña.

—¡Trato! Déjame usar tu baño y me pongo algo tuyo que me quede gigante.

Regresaste a la cocina, pensando en todo lo que había dicho Paty sobre querer ir contigo a tu trabajo. Era mala idea ir con ella y fingir que se trataba de alguien más, pero no había otra manera de hacerla pasar desapercibida del público. Solo deseabas que todo saliera bien mientras el día siguiera. Media hora después salen de la casa.

Paty lleva:

Tu sudadera gris de la suerte (la misma que usaste ayer)
Una gorra algo desgastada que encontró en tu clóset
Sus botas vaqueras del día anterior
Y una sonrisa que no le cabe en la cara

Toman la combi de las 8:05 que pasa por la plaza. El chofer los mira raro, pero no dice nada.

Veinte minutos después bajan en la desviación. Caminan cinco minutos por un camino de terracería. A la mitad del camino entran a un túnel de carrizo que deja entrar un poco de la luz del día, cuando salen están cerca del trabajo que habías mencionado. La cafetería se llama ‟El Último Trago”. Es un localito con techo de lámina, seis mesas y sillas de plástico, servilleteros hechos con tapas de frascos viejos, y un letrero medio deslavado. Afuera hay dos trailers estacionados.

Paty se detiene frente a la puerta.

—¿Aquí trabajas?

—Aquí trabajo —dices, casi avergonzado.

Ella te toma de la mano y te jala adentro.

—Pues hoy voy a ser tu compañera de turno. Enséñame a hacer café de olla como Dios manda.

Nuevamente, te parece mala idea que eso haga, pero no tienes otra opción luego de haber aceptado la propuesta de ella. Solo puedes rogar a que todo salga bien en todo el día mientras trabajas. El jefe, don Ramiro (un señor chaparrito y bigotón), los ve entrar tomados de la mano y alza una ceja.

—¿Y esta quién es, [T/N]?

—Una... amiga. —dices, tragando saliva— Viene a ayudarme hoy.

Don Ramiro se encoge de hombros.

—Mientras no espante a los clientes, por mí está bien.

Paty se ríe y se pone el delantal, ya lista para trabajar a tu lado. El resto del domingo transcurrió de una manera tan tranquila que consideraste que fue suerte que todo haya salido bien; aprendió a moler canela y piloncillo. Los dos sirvieron cafés a traileros que estuvieron mirando a ella raro, pero no la reconocieron, o eso fue lo que Paty pensó. Cantó bajito ‟Me quedo sola” mientras lava tazas (y tú sientes que tarde o temprano la van a descubrir si no se calla).

En la hora muerta (11 a.m.) se sientan atrás del mostrador, comen tacos de barbacoa que trajo un cliente y se cuentan cosas que nunca le han dicho a nadie. A las 3 de la tarde cierran. Don Ramiro les dice que se pueden ir. Salen caminando por la terracería mientras te sientes agradecid@ de que todo haya salido bien y no hayan sospechado de ella a pesar de que su voz casi la delataba. Paty se quita la gorra, el viento le mueve el cabello.

—¿Sabes qué? —dice de pronto.

—¿Qué?

—Tal vez este trabajo no es tan malo después de todo, es uno ideal para alguien como tú

Tú la miras. No sabes qué decir.

—Y el día todavía no termina —agrega ella.

Sin que lo esperes, ella empieza a correr mientras te grita que la persigas, ahí mismo, en medio del camino de terracería, con olor a barbacoa y café quemado, con dos trailers pasando y pitando. No lo dudaste más y le seguiste el paso, casi riendo sin motivo aparente, pero querías que el día no acabara.

Cuando la alcanzas, notas que habías dejado la cafetería y habían llegado al parque. Tienes demasiadas cosas que preguntarle, pero no sabes por donde empezar. Sabías que tenías que aprovechar cada momento con ella antes de que todo volviera a la normalidad, así que decidiste preguntar lo primero que se te vino a la mente.

—¿Por qué hiciste eso? —preguntaste—¿Por qué empezaste a correr y me dijiste que te persiguiera?

—Porque quería que tuvieras un recuerdo de estos dos días. —dice bajito— Algo que no se pueda borrar con el tiempo. Un sello. Para que cuando yo me tenga que ir... sepas que todo esto pasó de verdad.

Sientes tiemblas, aunque no del todo.

—¿Te... te vas a ir?

—Aún no. —contesta rápido— Todavía tengo hasta mañana en la tarde. Casi 24 horas más contigo.

Te toma de la mano y empieza a caminar otra vez, como si acabara de decir la cosa más normal del mundo.

—Y quiero aprovechar cada minuto. —sigue— Quiero que este domingo sea tan perfecto que duela cuando lo recordemos.

Tú aprietas su mano.

—Entonces vámonos a casa. —dices— Y hacemos que duela bonito.

Caminan los veinte minutos de regreso en silencio, pero ya no es un silencio incómodo. Es un silencio lleno de cosas que no necesitan decirse con palabras. Cuando llegan a casa, el sol está cayendo en señal de que está llegando el atardecer. La luz entra por las ventanas y pinta todo de naranja.

Paty se quita las botas en la puerta y camina descalza hasta la sala. Se tira en el sillón de terciopelo verde y te jala para que te sientes a su lado.

—¿Sabes qué quiero hacer ahora? —pregunta.

—Dime.

—Quiero que me enseñes tus canciones.

Tú te quedas helado.

—¿Mis... canciones?

Ella asiente.

—Ayer vi una guitarra en tu cuarto. Y en las paredes habían letras, creo que de canciones, o algo así. Quiero oírlas. Todas. Aunque estén feas, aunque estén a medias. Quiero conocer esa parte de ti también.

Tú tragas saliva. Nunca le has cantado a nadie. Ni siquiera a tu mamá. Pero es ella, y aunque sea la cantante que tanto has admirado, nunca te habías puesto a pensar en si alguna vez le ibas a enseñar esa pequeña parte tuya que tienes.

Ya lo habías pensado bien. Entonces vas a ese cuarto que cerrabas con llave, entras y vas por la guitarra, respirando despacio porque sabías que era el momento.

Y durante las siguientes tres horas, en la sala de tu casa, le cantas todo lo que has escrito en los últimos cuatro años.

Canciones de desamor.

Canciones de tu papá y tu familia.

Canciones que escribiste pensando en ella sin saber que un día ella las iba a escuchar.

Y ella escucha. Llora. Se ríe. Canta los coros cuando se los sabe.

Y cuando terminas la última (una que se llama ‟Niebla en octubre” y que escribiste exactamente hace un año), ella te abraza fuerte y te dice al oído:

—Eres increíble, [T/N]. Y voy a hacer que el mundo escuche esto algún día. No será hoy ni será mañana, pero lo voy a hacer. Te lo prometo.

Después se quedan abrazados en el sillón hasta que oscurece. Encienden una sola lámpara. Ponen el disco ‟Afortunadamente no eres tú” otra vez, pero esta vez en volumen bajito, como si fuera música de fondo en un momento tan cotidiano. Comen pan de elote con cajeta que sobró, como si tuvieran todo el tiempo del mundo (aunque saben que solo les quedan horas). Y cuando la luna se cuela por la ventana, Paty se acurruca en tu pecho y dice la frase que te va a acompañar el resto de tu vida:

—No quiero que esto termine mañana.

Tú le acaricias el cabello.

—Entonces no termina... —susurras— Solo cambia de forma.

Y los dos saben que es verdad. Lo que empezó como un encuentro imposible en una tienda de discos se convirtió, en menos de 48 horas, en la amistad más importante que tendrán nunca.

El gallo canta otra vez. Tú abres los ojos despacio, con esa sensación extraña de quien despierta de un sueño demasiado perfecto. La cama está fría del lado de Paty. Te incorporas casi de golpe. El cuarto está impecable. La sudadera gris de la suerte está doblada en la silla, perfectamente acomodada. La gorra, desaparecida. El cuaderno Moleskine sigue en el cajón, como si nunca lo hubiera tocado, aunque ella haya abierto el cajón más de una vez. La guitarra volvió a su rincón.

No hay nota. No hay mensaje en el celular (porque ni siquiera tienen el número del otro). No hay nada. Te levantas lentamente y aún con sueño. Revisas la sala, la cocina, el patio. Todo yace vacío. Solo queda ese olor: una mezcla de su perfume de vainilla, café de olla y algo que no puedes nombrar.

Te sientas en el sillón y te quedas mirando la nada. Y entonces lo sientes: un extraño dolor que está empezando a llegar, no físicamente, sino emocionalmente. Es un dolor limpio. Que tiene forma de recuerdo.

Te das cuenta de que no estás llorando por haberla perdido. Estás llorando porque, por primera vez en años, tienes algo que vale la pena recordar. Te levantas recordando que todavía tienes que ir al trabajo, y tal vez eso ayude a ordenar mejor las cosas que estás pensando, vas a necesitar una distracción para todo lo que acabas de pasar.

La combi te deja en la desviación como siempre. Caminas los cinco minutos de terracería con la guitarra colgada al hombro (porque hoy pensabas escribir en las horas muertas) y la pulsera de tela que te dejaste puesta en la muñeca.

Llegas al lugar, y te congelas. El letrero de ‟El Último Trago” está en el suelo, partido en dos. Las mesas y sillas se encontraban afuera del local, la puerta de lámina está cerrada con candado y una cadena gruesa. Hay un papel pegado con cinta canela que dice, con letra apresurada de don Ramiro:

«Cerrado por deudas y problemas con el dueño del terreno. Fueron unos problemas que se han estado acumulando en todos estos años, y lo que ganábamos apenas alcanzaba para mantener el local. Fueron unos días difíciles, pero lo peor fue tener que decirle adiós a ese trabajo que mantuve por años con la ayuda de ustedes. Pero bueno, son cosas que pasan, y que todos nos sentimos mal.

Gracias por todo.

Lo siento mucho.

Atte. Ramiro»

Te quedas parado ahí, mirando el papel como si no entendieras las palabras. El mundo se te cae encima. Sin aviso. Sin liquidación. Sin nada. No hay muchas opciones para conseguir otro trabajo: la fábrica de tequila, el campo, o irte a Guadalajara a buscar suerte. Y tú ya no tienes ni para el camión.

Te sientas en una banquita, y de pronto empiezas a reír. Es una risa rara, entre llanto y locura. Porque la vida es así de cabrona: te da el fin de semana más perfecto de tu existencia... y el lunes te quita el trabajo. Te quedas ahí casi una hora, mirando el cielo, a la carretera, el local ahora cerrado, todo tu alrededor. Sientes el vacío conocido de siempre, pero esta vez viene acompañado de algo nuevo: Una chispa. Porque si Paty Cantú pudo aparecer de la nada en tu pueblo y cambiarte la vida en 48 horas, tal vez tú también puedes hacer algo imposible.

Regresas a tu casa, respirando profundamente, aunque no tan aliviad@ por lo que acaba de pasar. Echas una ojeada a la casa que aún se encontraba vacía. Todavía dudas en si harás lo que tienes en mente, pero sabes que al menos, si lo intentas, tendrás un motivo para seguir siendo lo que eres. Vas al cuarto. Abres el cuaderno en la página donde dejaste tu nota.

La lees una y otra vez como si fuera una manera de seguir motivándote a hacer lo que tienes planeado. Bajas y dejas el cuaderno en la mesa del comedor, dejándolo abierto porque piensas anotar otra cosa después. Regresas al cuarto y traes la caja en donde tienes todas las cosas que tienes relacionadas a Paty.

Debajo de todas esas cosas hay algo más: una foto de ella en el 2009 que recortaste de una revista. Era una pequeña forma de recordarla mientras estabas lejos de casa, pero ahora tenía más valor en eso luego de verla en persona, sonríes al recordarlo, porque ya no estás solo. Aunque ella no esté físicamente, algo dentro de ti cambió para siempre.

Sales al patio. El sol sigue ahí brillando como siempre, como si no quisiera irse. Sacas tu celular (un Nokia viejo que apenas tiene crédito). Abres el bloc de notas, y empiezas a escribir el primer mensaje que le vas a mandar cuando tengas cómo contactarla algún día:

«Paty... hoy cerraron la cafetería. Me quedé sin trabajo. Pero también me quedé con tu promesa. Y con eso me basta para empezar de nuevo.»

Te pones la sudadera gris de la suerte (la que ella usó). Tomas la guitarra y un cuaderno que tenías guardado en ese cuarto que consideras especial, y, por primera vez en mucho tiempo, escribes una canción que no es de dolor. Escribes una canción de esperanza. Porque ahora sabes que los milagros de verdad existen. Y que a veces duran exactamente 48 horas para cambiarte la vida para siempre.

Conforme pasan las horas, la mesa se llena de papeles y hojas rotas, producto de un trabajo personal que tenía más peso de lo que aparentaba. Sin trabajo, tenías todo el tiempo para planificar una letra que describiera la esperanza, el milagro que tuviste de conocerla y disfrutar de dos días completos con ella. El resultado sería satisfactorio o desastroso, pero al menos hiciste el intento por alguien. Y eso lo vale todo para ti.

Esto no es el final. Es el principio de la historia que algún día le vas a contar al mundo cantando. O tal vez no, pero al menos oirás a esa cantante que admiras cantando las letras que has escrito luego de pasar por un momento totalmente inesperado.



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