El Dossier

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lunes, 16 de febrero de 2026

Lalaoopsy: The fall of Lalaloopsyland - Un muy extraño crossover que funcionó tan bien

En todo el tiempo que llevo de ser escritora, han surgido ideas que podía considerar raras. Crossovers que mezclan franquicias que no tienen nada que ver para dar un fanfic tan extraño; y eso lo puedo confirmar cuando les digo que en algún punto mezclé series preescolares con franquicias como Terminator o Alien. Ya pueden darse una idea de lo que hice con ambas. Pero les recuerdo que todos esos fanfics fueron solo para mí, por lo que tuvieron la suerte de no leer algo que podría considerar cringe.

En 2017 entré tanto al fandom de Lalaloopsy como al de Halo, siendo este un paso importante para lo que sería actualmente. En un artículo mencioné que ambas franquicias funcionaron para escribir uno que otro fanfic hace tiempo, aunque la mayoría no terminaron de funcionar tan bien y otras resultaban ser calcos de los juegos.
(Imagen de relleno)
Sin embargo, dos años después de ese descubrimiento, me puse a trabajar en una historia que mezclaba estas dos franquicias, pero el detalle está en que hice lo posible para que la historia fuera coherente con ambos mundos y que la trama llegará a ser interesante para el público.

Es así como nació el fanfic de Lalaloopsy: The fall of Lalaloopsyland. Un fanfic que tenía el posible potencial de ser una historia que podía destacar de todas las demás que han hecho los fans de la línea de muñecas, si no fuera por el hecho de que la historia fue escrita solo para mí.

Tal parece que es buen momento para empezar con el artículo.

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2019 fue un año con muchas cosas que puedo contar con los dedos de las manos, una de ellas fue el fanfic ya antes mencionado, pero lo curioso está en que ésta es una curiosa mezcla que de alguna manera logró cumplir con lo que había prometido por aquel año.

Por ahí en el 2021 había empezado con esto de escribir fanfics de Lalaloopsy, los dos primeros que publiqué en Wattpad fueron los más recientes que escribí, aunque la de El Reino Perdido la escribí basándome en otra historia que escribí en 2016, de donde salió el concepto de la Isla Cristal. Ya deben saber que tendrá una versión reescrita que saldrá en algún momento.

De hecho, el haber imaginado crossovers de Lalaloopsy con Halo lo he tenido desde el 2014, siempre me imaginaba qué sería de la UNSC si llegara a Lalaloopsylandia, cosas de niñas a los 11 años. Y al igual que la forma en la que escribo todo, las ideas para estos crossovers fueron mejorando cada vez más, hasta llegar a esto que voy a contarles a continuación.

. . .

¿Cómo surgió la idea para The fall of Lalaloopsyland? Es difícil decirlo con exactitud, ya que a veces esas ideas surgen sin motivo alguno. Lo más acertado sería por el hecho de que ambas franquicias tenían un fandom de los cuales entré, sería lo más cercano a una razón para haber escrito todo esto.

Otra teoría que tengo es porque había realizado muchas ideas para fanfics de las muñecas, pero ninguna logró funcionar al ser historias que escribí sin tomar en cuenta lo que era el lore de la franquicia. Poco a poco empecé a escribir cosas mejores mediante todo lo que se tenía de la franquicia y así crear algo interesante. Es posible que de esta manera haya surgido el fanfic.

O simplemente fue el hecho de que, en ese año, volví a tener una Xbox 360 y pude jugar todos los juegos de Halo hasta que dejó de funcionar la consola.

Como han visto, hay más de una posible razón por las que decidí escribir esta historia sin importar cual sea el resultado. A decir verdad, cuando volví a leer la historia me di cuenta de que varios puntos salieron tan bien incluso para el año en que lo escribí.

¿De qué trata The fall of Lalaloopsyland? La historia se sitúa un año después de los sucesos de We're Lalaloopsy (la serie de Netflix), Storm E. Sky ya se había integrado en la sociedad de las lalas tras haber sido aceptada por todos.

Durante una de las tantas celebraciones que suele hacer Crumbs durante el cumpleaños de Storm, ella ve que las estrellas brillan más de lo normal, aunque Dot simplemente le dice que no tiene por qué preocuparse y que la siguiente noche estudiaría el fenómeno reciente. Al día siguiente, ella y Jewel conversaban hasta que la rosada le pregunta de dónde vino, dejando sin palabras a Storm E. El resto del día trata sobre ella y su mascota intentando decirles la verdad, aunque eso signifique ponerlas en un posible peligro.

El día pasa, y Dot sigue estudiando las estrellas que no dejan de brillar intensamente. Hasta que un día, decidió contarles su origen, aunque esta acción se vio interrumpida por una explosión, seguido de disparos, una multitud bajando, y luego, el ataque. Es así como el Covenant llega a Lalaloopsylandia.

Ellos comenzaron el ataque de inmediato al creer que las lalaloopsies eran personas, cosa algo evidente, pero el punto es que lograron encontrar este mundo de alguna manera. Aquí es donde sale lo bueno del primer capítulo, durante el ataque, Storm E. decide enfrenarse a ellos sin dudar y logra ser un problema para el Covenant. A mitad de la pelea es cuando llega la UNSC para detener el ataque, o al menos llevarse a los civiles a un lugar seguro.

Más delante llega una revelación interesante: Storm E. es un experimento creado por la organización. Oyeron bien, Storm E. es una creación de la UNSC y que dejaron en Lalaloopsylandia para mantenerla alejada tanto del Covenant como de los humanos. ¿Por qué la crearon? no sé, nunca toqué ese tema cuando escribí la historia.

Al ver cómo Rosy se pone a ayudar a unos Marines que fueron heridos durante el ataque, los humanos toman la decisión de quedarse en ese mundo para proteger a las lalaloopsies, aunque eso signifique no encontrar una manera de salir de Lalaloopsylandia una vez haya terminado el problema.
Toda la historia empieza a partir de este punto, con Storm E. Sky volviendo a integrarse en la UNSC e iniciando una guerra que se volvió inevitable en su hogar. El inicio de la guerra en Lalaloopsylandia es, por así decirlo, un cruce entre el inicio de Halo Reach y Halo Wars 2. Del primer juego porque la UNSC está dispuesto a salvar ese mundo pese a que no tienen ni idea de dónde se han metido, y del otro juego porque fue una llegada tan repentina como inesperada y deben valerse de unas viejas naves para detener al Covenant.

Y hablando de ellos. Así como no he tocado el tema de los orígenes de Storm, tampoco he profundizado sobre el motivo por el cual El Pacto llegó a la tierra de las lalas. Algunas ideas que tengo para justificar esa llegada están en que llegaron por accidente al intentar distraer a los humanos que estuvieron defendiendo una colonia bajo ataque; otra sería que, tanto los humanos como el Covenant, ya supieran de la existencia de Lalaloopsylandia y este haya sido una vía de escape para uno de los dos sin saber que había seres inocentes habitando allí. Amabas propuestas son fantasiosas, pero creo que una es más creíble que otra para entender bien lo que está pasando en la trama.

Sabiendo que están atrapados en una tierra desconocida, el Covenant no tiene otra opción más que acabar con los habitantes y la UNSC para tomar a Lalaloopsylandia como terreno suyo, y probablemente haya vitrificación. Una vez hayan ganado la guerra, buscarían el modo de salir y volver con el resto de las naves que perdieron en su huida. No irónicamente, ellos demuestran a las lalaloopsies que tan peligrosos son al matar a uno de sus habitantes (Sir Battlescarred) luego de capturarlo para interrogarlo. Si se lo están preguntando, el villano de este fanfic es un Sangheili que no le he puesto nombre.

Los primeros días fueron difíciles para la sociedad de las lalas. La UNSC había tomado casi sin permiso varias residencias de los habitantes para instalar pequeños puestos de defensas. No eran sitios tan armados ni tan grandes debido a los recursos limitados que tenía la nave al llegar. La plaza principal de Lalaloopsylandia (la que vemos en la serie de Netflix) se convirtió en la base principal de los humanos tras el primer ataque, y en donde llevan a cabo los planes para sus siguientes objetivos.

Para la UNSC, Lalaloopsylandia era más una tierra sacada de un cuento infantil que un campo de guerra, incluso con lo que estaba sucediendo.
Para las lalaloopsies, este cambio no sería bien visto. Aunque no culpan a Storm E. por la llegada de los humanos y del Covenant, saben que ahora su mundo y su existencia corren peligro al estar involucrados, y no tienen idea de lo que harán ahora. Storm E. confía en ellos para que la guerra acabe lo más pronto posible, recordando su vida pasada con los Marines en donde ganó algo de experiencia en el campo de batalla al lado de viejos amigos y su mascota.

A pesar de las cosas que están sucediendo, algunas de las lalas harían lo posible para adaptarse a la nueva sociedad. Pickles y Pepper serían las encargadas de preparar la comida, Peanut trataría de entretener a los Marines durante los momentos tranquilos, Rosy seguiría estando entre el equipo médico, y las mascotas serían desplazadas a sitios seguros, lejos del exterior del Lalaloopsylandia. ¿Y cómo no? las mascotas causarán uno que otro pequeño problema al personal de la nave.

Uno de los puntos más interesantes que se explora en la trama es lo que ve la UNSC a medida que van explorando este mundo. Saben que les tocó el mismo destino que las colonias humanas, y que solo será cuestión de tiempo para que caiga. Sin embargo, no saben realmente lo que harán con las lalas si Lalaloopsylandia es tomada por el Covenant. Sería complicado llevarlas a una colonia humana que siga en pie, de hecho, sería algo muy arriesgado si lo hacen, por lo que tienen como prioridad mover las residencias lo más lejos del Covenant.

Y bueno, durante una redada en el faro de Marina descubren que sí hay una posibilidad de salir de Lalaloopsylandia. Para eso idean un plan en donde un Pelican con Marines intente cruzar el pequeño portal que se ha formado con tal de saber si logran regresar por donde vinieron y así pedir ayuda tanto para buscar la salida fácil como para ayudar en la Batalla de Lalaloopsylandia. Mientras esto ocurre, el resto de la UNSC (con la ayuda de las lalaloopsies) trata de distraer al Covenant lo más que puedan.

Al final, consiguen traer ayuda para continuar la guerra, pero con un resultado inesperado. Así como trajeron más naves humanas, El Pacto también trajo refuerzos para hacerle frente ya que, fuera guionazo o conveniencia para la trama (¿ambas cosas son lo mismo?), un pequeño grupo de infiltración se cuela y mata a los Marines menos a uno, quien fue el que dio la señal de ayuda. Los refuerzos Covenant llegaron al seguir a las naves humanas que estaban destruyendo.

Pero no todo es tan malo, entre los refuerzos que trajo la UNSC hay varios escuadrones de SCDO, más Marines, más recursos para las bases; y la cereza del pastel: el mismísimo John-117, el Jefe Maestro.

Es así como termina la primera temporada del fanfic. Porque sí, este fanfic lo hice a modo de serie, y tenía la idea de hacerle más de dos temporadas, pero me estoy adelantando. Cuando acabé de escribir la primera temporada hubo cosas que me hicieron pensar en la capacidad de escritura que tenía por esos años, lo cuales se resumen en que estaba preparándome para lo que vendría después, es decir que ya me había preparado para escribir mejores historias.

Aún me sigue sorprendiendo todo el empeño que le puse a los inicios de esta historia y el cómo llegué a concretarla hasta el final de la temporada. Creo que es de los pocos fanfics a los que le metí demasiado cariño y dedicación para entregar una gran historia, y eso sería solo el comienzo.
La segunda temporada arranca ahí donde lo dejó el primer final. Con Storm E. y los Marines preparándose para el siguiente ataque tras descubrir que el Covenant ha estado construyendo sus bases en puntos lejanos de Lalaloopsylandia sin que se dieran cuenta. Varias de las batallas antes vistas fueron solo una distracción para dar el siguiente paso.

En esta segunda temporada he aprovechado las cosas que se han llegado a ver tanto en la serie de 2013 como en la de Netflix, sobre todo con las ubicaciones. En otras palabras, me puse a utilizar lo que ambas series no profundizaron.

Cabe destacar que la segunda temporada tiene dos tramas. La primera consiste en que Storm, sabiendo que el Covenant podría extinguir a las lalas, decide entrenar a cuatro de las ‟mejores” lalas para que tengan lo suficiente para valerse por sí mismas en caso de que pasen un peligro similar. La subtrama trata de la UNSC intentando buscar el origen de las lalaloopsies y de Lalaloopsylandia. Si al terminar la guerra se irán, no lo harán con las manos vacías. Intentarán conseguir toda la información posible del lugar en donde están ahora aprovechando que se encuentran atrapados con sus habitantes. Luego discutirán sobre si deben revelar esta información a la ONI.

Otro punto que se debe mencionar es que, durante la segunda temporada, las interacciones entre las lalaloopsies y la UNSC va haciéndose cada vez más sólidas, es decir que ambos mundos empezaron a verse con buenos ojos. De hecho, algunos Marines sugerían la idea de construir una nueva ciudad para las lalas una vez haya acabado la guerra, pero era algo absurdo de tan solo pensarlo, con las residencias tomadas ya habría sido suficiente como para rediseñarlas.

En ese lapso de tiempo, la humanidad se tomó el tiempo de perfeccionar las culturas de las lalas para, según ellos, demostrar que ambos tienen muchas cosas en común a pesar de lo que están pasando. Varios miembros (tanto personal de la nave como militares) acabarían agarrándole cariño a ellas, diciendo que a pesar de lo que está sucediendo han logrado encontrar una verdadera razón para quedarse en Lalaloopsylandia y detener la guerra. Esto no sería bien visto por el capitán de la primera nave. En palabras de él: 

‟Si Lalaloopsylandia cae, será culpa de ustedes y no de ellas; el Covenant nos trajo a una trampa sin saber de la existencia de este lugar y ahora tratarán de tomar esa tierra como suya. Tenemos casi como obligación trabajar con esas muñecas si queremos salir de aquí y detener al Covenant antes de que todo salga mal. Ya hemos perdido demasiado con la guerra principal que sucede allá afuera, y no vamos a dejar que hagan lo mismo aquí. Continuaremos con la batalla... solo no se encariñen con ellas. No vaya a ser que se arrepientan cuando volvamos.”

A partir de aquí es cuando llega una parte interesante del fanfic. Tras unos pocos capítulos la serie toma un rumbo distinto para centrarnos en las lalas queriendo saber que lugares hay en Lalaloopsylandia que no hayan explorado. Son pequeños arcos históricos que separé a modo de ‟novelas” para así complementar la trama principal que tiene el fanfic. Fueron varias ‟novelas” que escribí como contenido adicional, pero mencionaré las más interesantes que toman lugar en esta parte de la temporada. Aunque eso sí, debo aclarar que no están en orden cronológico y ninguna fue terminada.

Juego de poder: Durante una redada en Lalaloopsy Town, el grupo protagonista descubre que varias flotas del Covenant se están dirigiendo a las afueras del pueblo para comenzar con las excavaciones y así ampliar sus bases. En esa misma historia, Dot y Ace tratan de usar la tecnología Covenant para sus propios beneficios, con Dot diciendo que, si los humanos han aprendido a usarlo, ¿por qué ellas no? Bueno, los resultados no han sido tan favorables que digamos. Durante esta historia, se estaría dando inicio al equipo que formaría Storm E. con sus amigas para proteger Lalaloopsylandia, del mismo modo, las habitantes sabrían de la existencia de otros lugares que ellas poco o nada conocían. En esa misma historia he introducido nuevas lalas, las que solo conocemos por los juguetes y que no han aparecido en un medio animado, ha sido una buena oportunidad de agregar cosas nuevas.

Las profundidades de Lalaloopsylandia: ¿Qué hay debajo de la tierra que sostiene Lalaloopsylandia? ¿Qué hay más allá de los cielos? Son preguntas que se han hecho desde que comenzó la guerra, y que ahora están preparadas para resolver. Cuando viajan a la Cueva de la Oscuridad Impenetrable se dan cuenta de que hay una instalación humana bajo tierra. La UNSC ha estado construyendo una base secreta desde que llegaron para realizar armamento pesado y así acabar con las flotas del Covenant. Pero eso no sería lo preocupante. Las unidades de Operaciones Especiales harían acto de presencia para sabotear la base luego de recibir información de un pequeño pelotón que siguió a Dot. Y hablando de Dot, ella es la que protagoniza esta historia al ser la que se planteó todas estas preguntas y desea resolverlas.
¿Qué podría salir mal para los Marines?
Trampa de los oscuros: A esta historia le tengo un cariño especial. La idea es que actúe como como un capítulo extra para las lalaloopsies una vez que haya terminado con el fanfic. El protagonista sería Forest Evergreen, quien al visitar las playas de Lalaloopsylandia se da cuenta de que hay remanentes de la guerra, pero no vinieron aquí para dar una revancha, quieren algo de valor: la especie de Forest. Es importante mencionar que él es el único de todas las lalas presente en esta historia y que sabe que, posiblemente, Lalaloopsylandia no vuelva a ser un sitio seguro tras la guerra. ¡Pero hey! al menos en esta historia dejo ver que tan peligroso se ha vuelto Forest al convertirse en un Spartan.

El misterio de Storm E. Sky: Si bien dije que no profundicé sobre los orígenes de Storm E. al inicio del fanfic, en la segunda temporada he dejado algunas pistas sobre su pasado que resuelve unas pocas cosas ya antes vistas. En esta historia varios de los personajes quieren saber lo que fue Storm E. antes de llegar a Lalaloopsylandia, esto debido a la llegada de sus hermanas Cloud E. Sky, Brezee, y Rainy (que, por cierto, a esta última la agregué a último minuto). Repito, no se aclara del todo el pasado de Storm, solo se sueltan pequeños datos curiosos acerca de su vida en la UNSC. Y si preguntan, no he metido un problema a resolver para esta parte, al menos por ahora.

Juego de sombras: Ubicado casi casi al final de la segunda temporada, las lalaloopsies han comenzado a ver al Jefe Maestro y al resto de Spartans como un símbolo de seguridad y de que la batalla que está sucediendo al fin terminará. Tanto las pequeñas como las mayores ven eso en los Spartans, y un pequeño equipo sería el que notaría lo que ellas ven. Dicho equipo son los llamados Killer Recon, un pequeño equipo de Spartans dedicados a las misiones silenciosas. Pero eso no es lo importante. Un grupo de Sangheilis ha tomado la plaza principal, y amenazan con destruirla si no dejan que las lalas se rindan, iniciando así una de las batallas más difíciles de la UNSC. Durante el suceso, Storm E. y compañía saldrían de la plaza y viajarían más allá en buscar de un lugar lejano para llamar la atención de los Covenant, que les están pisando los talones. Y, por cierto, este especial tiene dos partes.

La llegada de los oscuros: Los oscuros son una tercera facción que está presente en el fanfic a partir de la segunda temporada, y esta historia narra cómo llegaron a Lalaloopsylandia solo para quitarse de encima a las dos facciones y apoderarse del territorio. No hay mucho que decir aquí. La trama va de eso, en cómo ve tanto el Covenant como la UNSC a esta tercera facción que apareció de repente.

La batalla entre la luz y la oscuridad: Este capítulo también es corto, por no decir que es el más corto de todos los que voy mencionando. Todo se resume en un intento del Covenant por deshacerse de los oscuros para centrarse en su misión principal.

Sólo sombras: Aquí casi nada hay que decir. Este especial lo hice al poco tiempo de terminar un arco especial de la serie, pero que no le había dado una trama como tal. Pero, al momento de hacer este artículo, encontré una idea para este título, y les aseguro que les va a fascinar.

La última en pie: Retomando a lo del pasado de Storm, aquí se dan más indicios de su vida con la UNSC. En este especial se nos relata lo que pasó con ella antes de llegar a Lalaloopsylandia, siendo participante de una batalla donde era todo o nada. No se explora del todo lo que pasó durante esa batalla, solo se describe lo que ella vivió al final y cómo perdió a sus primeros amigos. Al final, la dejan en Lalaloopsylandia para que esté fuera de todos los peligros que ha visto y que pudo haber visto si se quedaba por más tiempo. La UNSC tenía miedo de que llegara a las ciudades y los civiles la vieran.
El inicio de la segunda temporada sería esto más o menos
Sueño de una noche en el pasado: Igualmente, no hay mucho que decir de este. Es un título que no tiene trama, pero que podría ubicarse después la serie, mostrando las consecuencias de la guerra en Lalaloopsylandia.

El reto de Jewel Sparkles: Aquí se deja a un lado todo el ambiente bélico y sombrío que tanto caracteriza a Halo para pasar a la comedia y la tranquilidad de las dos series de Lalaloopsy. En esta historia, Jewel trata de recuperar su puesto como líder de la plaza principal, creyendo que, al irse los humanos, recuperaría su puesto de princesa junto a todas las demás. Otras lalas como Suzette la Sweet o Lady Stillwaiting le recomendarían no intentarlo. Ya han visto cómo se comportan los humanos, y no quieren que se enojen por lo que ellas hacen. Aun así, Jewel hace lo posible para recuperar lo que le quitaron. Spoiler: no lo consigue.

Guerra del destino: De vuelta en las profundidades, La UNSC encuentra una nueva ubicación a lo lejos de las residencias. Dicho lugar sería un enorme río subterráneo en donde se construye una presa, con los oscuros cerca, deben expulsarlos cuanto antes. Así se dan dos batallas en las que deben ganar, uno bajo tierra y el otro durante la construcción de la presa. Durante los ataques, las lalas pronto descubrirán lo que realmente es proteger algo tan importante para los humanos. Dot aprendería a manejar un Pelican perfectamente tras varios días de entrenamiento, y sería ella quien logre rescatar a sus amigas y al personal de la construcción.

Prisioneros: La UNSC lleva a cabo el arriesgado plan de destruir uno de los cruceros del Covenant, pero para hacerlo tienen que rescatar a los prisioneros que fueron capturados días atrás. Pensaban llevárselos lejos y esperar el momento adecuado para salir de Lalaloopsylandia y, de esta manera, revelar la existencia del lugar al resto del imperio Covenant. Cuando Storm E. escucha eso inmediatamente prepara un plan sin estar del todo segura en lo que está haciendo, pero debían evitar que el plan del Pacto funcionara.

Los muchos accidentes de Pillow Featherbed: Regresamos con las historias normales y sin batallas. Aquí, el personal médico trata de comprender el gusto de Pillow por dormir casi todo el día, las palabras de Rosy no ayudan con eso. A lo largo de la historia se puede destacar varios momentos donde el personal se pregunta si tiene narcolepsia o la guerra le está teniendo problemas de sueño, con uno que otro momento donde Pillow intenta permanecer despierta.

El fuego de la noche: El equipo de asalto del Covenant planea un ataque silencioso en las residencias alejadas de la plaza principal por la noche. Esto despierta a las lalas, quienes no dudan en buscar un lugar donde esconderse en medio del ataque, con vehículos pesados inclusive. Las únicas luces que se verían durante la noche serían las de los vehículos y de las armas, porque sí, todo el capítulo ocurre de noche. Además, en este capítulo tendremos más participación de los Hunters, siendo la especie que más aparece durante esa noche sin contar a los Sangheili. Esa fue una de las noches más difíciles para las lalas.

Cuando los ángeles lloran: Aquí marco el final de otro arco de la serie, uno que narra la historia de un ser apodado como ‟La luz de la vida”, alguien que vino en el (posiblemente) momento equivocado, pero que significa una pequeña dosis de esperanza para la UNSC. Este capítulo marcaría la muerte de este ser y cómo esto afectó gravemente tanto a las lalaloopsies como a los humanos, que estaban cerca de ganar la guerra y pierden, otra vez. A pesar de lo que pasó, el suceso hace que Storm E. y sus amigas sigan preparándose para convertirse en el grupo de Spartans que ahora son, con el Jefe Maestro apoyándolas.

Tras el final de la segunda temporada, se deja en claro algunos puntos que se han visto a lo largo de los capítulos y ‟novelas”. Primero hay que mencionar que la UNSC está cada vez más decidido a construir residencias fuera de la plaza principal y de las otras casas, teniendo como punto de referencia la presa. A esto se tiene que sumar la construcción de un enorme muro en la zona más alejada que han podido llegar, dando inicio al elemento de la zona restringida, la cual se ha vuelto en un punto importante para el fanfic.
La idea de la zona restringida surgió luego de haber leído un fanfic de otra serie que tocaba ese tema, más o menos. Aquí, es un trabajo secreto que el personal hace lejos de las lalas por dos razones: uno, ahí preparan el armamento pesado para sus siguientes misiones como el que se vio en Prisioneros; dos, este lugar sería construido para preservar la especie en caso de que el Covenant ganara la guerra y cristalice Lalaloopsylandia. Tienen poco tiempo para seguir investigando los orígenes de la especie a la que están ayudando.

Otro punto a mencionar es el caso de las pequeñas, las hermanas de varias lalaloopsies. Ellas serían las que entenderían lo real que es el mundo para los humanos cuando empezó la guerra contra el Covenant, dejando de lado lo que pensaban que eran ellos fuera de su mundo, o al menos lo que eran antes. A lo que voy con esto es que, desde la primera temporada, las hermanitas creyeron que los Spartan y los Marines son verdaderos héroes y que salvarán Lalaloopsylandia del Covenant, cosa que es verdad, pero no se puede decir lo mismo de lo que sucede afuera. Los Marines les termina contando la verdad. Ellos no eligieron ser héroes porque quisieron, lo hicieron porque necesitaban que la gente tuviera quien los protegiera de una amenaza tan peligrosa como ellos, y son pocos los que logran vivir para contarlo. Estando en Lalaloopsylandia pasan por lo mismo, pero también tienen un deseo fuerte por proteger este mundo, aunque no lo conozcan del todo. Saben lo que es perder uno, y no quieren que estos seres pierdan el suyo al involucrarse sin querer en su guerra, y cuando todo termine se lo agradecerán.

Con este punto en mente, Storm E. y Bea deciden que, efectivamente, están decididas a dar un paso impensable para su especie: ellas y dos más se convertirían en Spartans para proteger su mundo. Esto sería mala idea para los verdaderos Spartans que oyeron todo, pero tarde o temprano descubrirían que fue buena decisión. Este punto lo hablaré más adelante.

La tercera temporada inicia con una nueva etapa para las lalaloopsies (todavía no aparecen las Spartans), pero en este punto está más que acostumbradas a la presencia de los humanos, con unas diciendo que sería difícil volver a adaptarse a la normalidad cuando acabe la guerra. Pero, no todo puede ser perfecto. El Covenant ha robado información sobre Lalaloopsylandia durante el ataque en ‟El fuego de la noche”, y están buscando otras localizaciones donde podrían habitar estos seres. Lalaloopsy Town fue recuperada por los humanos, la presa está fuertemente armada, y las localizaciones pequeñas han sido tomadas como bases, por lo que les queda un punto no explorado: la puerta de entrada a la tierra de las Lala-Oopsies. Han leído la historia de esa tierra secreta, y deciden ir a buscar el lugar. No lo hacen tranquilamente, hacen una excavación por todos lados siguiendo las letras del cuento hasta encontrarlo. Tras descubrir Lala-Oopsieland, se inicia una carnicería por el control del lugar, con la UNSC llegando algo tarde por no creer que existiera el lugar desde un inicio. Es aquí cuando el nuevo equipo de Spartans aparece por primera vez liderados por Bea.
Y bueno, es aquí donde termina el fanfic hasta ahora, ya que no lo he terminado. El fanfic quedó en hiatus desde el 2022 por varias razones: falta de tiempo, interés que disminuía, poca fe que le tenía a la tercera temporada, y, sobre todo, la creación de este blog hizo que dejara de lado la serie.

Pero no todo fue malo, este fanfic dejó un legado que ha perdurado al día de hoy, y ese es el modo que escribo tanto los artículos como los fanfics. Las dos historias que he publicado el año pasado conservan el mismo estilo que le había dado a The fall of Lalaloopsyland en sus comienzos. Eso deja en claro que mi estilo de escritura se fue perfeccionando con el tiempo.

Hay más cosas que puedo contar sobre este fanfic, pero debo ir por partes para que puedan entender bien cada punto. Y que mejor manera de hacerlo que hablar del equipo de Spartans-Lalaloopsies que se creó en medio de la guerra.

. . .

Tres chicas y un chico han sido cuidadosamente seleccionados para la guerra, por una decisión tomada por Storm E. Sky desde que se prolongó la guerra. Al provenir de una tierra con ausencia de adultos, fue fácil ingresarlas al programa de entrenamiento, contando también que su mundo estaba siendo atacado. Durante todo este entrenamiento, los cuatro entendieron que, si lo que necesitaban era alguien que protegiera a Lalaloopsylandia de futuros peligros ante la ausencia de la UNSC, ellas estarían ahí para proteger.

Las lalaoopsies que estuvieron en esa decisión consiguieron superar todas las pruebas desde el primer día, un curioso logro para unos seres como estos, que parecen semejarse a los humanos. Las mascotas tuvieron la suerte de pasar sin aumentaciones, eran lo suficientemente inteligentes como para hablarle a ellas sin problemas, ningún miembro de la UNSC sabe cómo comunicarse de la misma forma con esos animales.

Como resultado, se ha creado un nuevo equipo de Spartans con estas muñecas, y tras su primera misión en equipo se ha demostrado que tienen mucho que ofrecer para un equipo conformado por jóvenes (?).

Aún queda saber el cómo pueden ver con los ojos de botón y porqué no hay adultos en la isla de Lalaloopsylandia. Son muchos los misterios que quedan por resolver en este mundo.

Esta es la lista de cada uno de los miembros del equipo:

Bea Spells-a-Lot

La conocida sabionda de Lalaloopsylandia es la líder de este equipo, fue la que estaba dispuesta a todo para cumplir con su decisión de salvar su tierra y a sus nuevos amigos. Si bien no estaba del todo segura con la decisión de Storm E. con formar un equipo para proteger su hogar, poco a poco empezó a disfrutar su nueva vida a pesar de las cosas que ha tenido que ver en el campo de batalla.

Bea fue de las primeras en confiar en la UNSC, en especial por saber todo lo que ha pasado tanto Storm E. como el Jefe Maestro (aunque ella no sabe nada del proyecto Spartan), de hecho, ella ha estado al lado del 117 en contadas ocasiones para demostrar que ella también puede estar a su altura, aunque a él poco o nada le importe lo que sea ella, casi siempre.

Bea es alguien muy leal y confía mucho en sí misma. Es muy fuerte y dedicada, y no permite que nada la distraiga de proteger a sus seres queridos. Es muy responsable y persistente en varias ocasiones.

Sin embargo, la vida difícil que ha vivido en Lalaloopsylandia a partir de la guerra le marcó una seriedad muy notable, lo que provocó que también fuera algo seria y de mal genio, fácil de enfadarse y provocando que muchas veces se enfade con las demás. No siempre es buena idea coordinar con ella por estos defectos. Algunos Marines suelen dudar de ella cuando están en medio de una misión debido al carácter que ha tenido por la prolongación de la guerra, pero pocos se han atrevido a decírselo directamente.

Pero lejos de lo antes mencionado, también ha demostrado tener un lado cálido y amigable con quien confía, llegando a ser vista como un familiar para muchos (Storm E. la ve como una figura fraternal y Specs la ve como una figura materna), ella También puede mantener la cabeza fría en situaciones en las que muchos podrían parecer desesperados.
Bea-1610

Dentro de la UNSC, Bea es una lala que ayuda a otros con sus conocimientos acerca de Lalalopsylandia basados en libros. Ella ha sido un punto importante para los humanos cuando llegaron por primera vez, siendo la que dio la bienvenida a los humanos después del primer ataque. Bea también ha demostrado aprender de sus errores a medida que avanzó la serie.

Su biblioteca fue desmantelada y trasladada a la plaza principal, donde fue actualizada para almacenar más libros tanto de la historia de Lalaloopsylandia como de la humanidad.

Durante la guerra, Bea ha estado a la altura de muchos soldados que ha conocido, y eso se puede confirmar con los muchos testimonios de personas que han estado en las misiones donde participó a pesar de la personalidad que adquirió en batallas. Entre todos ellos destacan los Marines, que han estado al lado de Bea cada vez que aparece sola o con compañía de su equipo.

Ha conseguido varios logros a lo largo de la guerra que se ha estado considerando en darle un rango mayor, pero tarde o temprano se decidirá eso. Pero si de algo están de acuerdo es que Bea es de las mejores Spartans que han tenido, aunque se haya quedado en Lalaloopsylandia para proteger a su gente de futuros peligros. Su pequeña hermana es lo que más le importa además de toda su gente, quiere lo mejor para ella, y no dudará en enfrentarse a cualquier amenaza que se le presente.

En sus misiones fuera de los territorios conocidos de Lalaloopsylandia, ha sido una fuente importante para muchos que han instalado sus bases en los sitios que han visitado, tal como lo es la presa que construyeron. Al ser ella la inteligente y la líder del grupo, saben que los planes para algunas de las misiones pueden llegar a ser milagrosas, de lo contrario no fallan en sacar a todos de un apuro.

Al principio, Bea se había negado a aceptar el título de líder en su equipo, diciendo que no podía tenerlo porque ella solamente se dedicaba a enseñar a la gente, y no lo cambiaría por algo que no deseaba ser tras ver lo que sucede en batalla. Sin embargo, luego de entender que Lalaloopsylandia ya no sería el mismo lugar que antes, supo que no había otra opción más que aceptar el liderazgo y seguir adelante.

Dale un arma a Bea y verás cómo logra deshacerse de todos en su rango de ataque, es una tiradora con experiencia, aunque no a la altura de Dot. Sabe manejar cualquier tipo de arma que se encuentre en su camino, aunque las que combine el disparo con la mira telescópica son su especialidad.

Pese a lo que ha pasado en la guerra, no deja su lado divertido y amable, sabe qué fue de ella en el pasado y recodará eso cada vez que esté fuera de casa. Esos pensamientos también los usa para motivar a sus amigos cada vez que tengan una situación complicada, siempre hallará la forma de subir los ánimos a su equipo.

Dot Starlight

Nos preocupamos hacia dónde vamos... no de dónde venimos. El Covenant quería ponernos unos contra otros, pelear entre nosotros, para poder triunfar. Pero eso nunca pasó. Y vamos a detenerlos. Es lo que somos, es lo que hacemos ⁓ Juego de Poder

Una chica que sabe mucho de la astronomía y del espacio es parte de este equipo, ideal para varias misiones en donde se requiera observar los cielos. Además de su gusto por el espacio, es una hábil piloto, capaz de manejar cualquier tipo de vehículo que se encuentre por su camino, prefiriendo los aéreos por encima de los otros.

Ella es de las que tienen toda una corazonada para ver y hacer las cosas bien, considerando la guerra de su mundo como el siguiente paso de la historia de Lalaloopsylandia, una nueva visión a lo que ya han visto y conocido.

Tiene un perfil bajo con los Killer Recon (equipo en donde ella es miembro recurrente) compensado por su actitud “sabia”, es atenta, desordenada, mal guarda secretos porque según ella guardarlos es la antítesis del conocimiento, y es confiada, lo que puede traer problemas, muchas de las misiones se deben a este punto de ella, que en la mayoría de los casos fue por simples descuidos.

Tiende a ser muy impaciente y se enoja muy fácilmente cuando las cosas no salen según lo planeado, sin embargo, también es de fuerte compromiso y perseverancia cuando se fija una meta.
Dot-207

Le gusta arreglar/construir cosas, ser aventurera y creativa, como al resto de sus amigas. Esto se ha podido ver en las muchas misiones que tienen, siendo la que más disfruta dar un paseo y observar los siguientes movimientos de los enemigos antes de entrar en acción.

Su observatorio fue actualizado y se convirtió en un puesto de vigilancia de la UNSC, en donde suelen ir antes de planear una misión fuera de la plaza principal y cerca de los lugares ocupados por el Covenant. También suele ir ahí para pensar mejor cuando quiere un momento a solas, luego de discutir o de completar un objetivo.

Es fácilmente manipulable, pero también sabe manipular a los demás. Es sumamente inteligente e ingeniosa, pero no siempre sabe lo que quieren los demás. También suele mostrar un lado tímido y sensible cuando algo parece no salir según lo planeado o cuando algo no le gusta.

A pesar de ser la voz de la razón y la paz, Dot suele verse afectada por la actitud de sus compañeros de equipo, así como por las discusiones, y se controla para sofocar la violencia. Se siente tranquila visitando la biblioteca de Bea, conversando con su mascota ave, observando el cielo, o leyendo la historia de su mundo. Dot tiene un aura de calidez y preocupación que se destaca de la de sus compañeros de equipo. Ella es gentil y amable y, a menudo, la única que evita que los Spartans y SCDO se separen o peleen entre sí. Ella es muy inteligente y reconoce la importancia de la UNSC y cómo esto afecta al equipo.

Dot en un inicio era parte del equipo de los Killer Recon, grupo del cual posteriormente dejaría para unirse al equipo de Storm E. Este cambio fue un poco duro para el resto del equipo pese a la verdadera naturaleza de la chica, esperaban que alguien como ella fuera un verdadero miembro del equipo, pero ella ya tiene al suyo y no lo cambiaría.

Otra cosa por la que también se le conoce a Dot es en su gran capacidad para manejar un francotirador, no a la altura de otros Spartan con esta habilidad, pero si es la mejor en Lalaloopsylandia. Cualquier arma que tenga una mira telescópica tendrá los tiros asegurados cuando pase por las manos de Dot, van desde un simple francotirador a una pequeña magnum; las manos de Dot se centran en cualquier arma con un gran alcance.

Dot es claramente la tiradora, científica, y la experta en armas del equipo, todo lo que caiga en su área lo analizará hasta dar con la naturaleza del objeto. Por cierto, en su muñequera posee pequeños contendores para recoger algunas muestras de ciertas cosas que encuentra. Además, ellas es la conductora de casi todos los vehículos en donde va con sus amigos, tal fue el caso de un viejo Longsword que fue el vehículo insignia del equipo hasta la destrucción de este. Se tiene aún pendiente buscar otro vehículo insignia para el equipo.

A diferencia de sus amigos, ella sabe manejar armamento de plasma con una mejor precisión. Tiene en su observatorio algunas armas del Covenant escondidas por dos razones: uno, quiere usar esa tecnología para mejorar el estilo de vida de Lalaloopsylandia a pesar del poco conocimiento que tiene. Dos, si un peligro similar ocurre, ya tendrá un as bajo la manga para hacerle frente a la amenaza.

Uno de sus mayores sueños es salir de Lalaloopsylandia y ver por primera vez el mundo de los humanos, o al menos el planeta de origen de ellos, que no se diferencia tanto de su mundo. Eso es lo que motiva a Dot a seguir luchando, sabe que al final de la guerra le espera un premio mayor de parte de los humanos.

Hay tantos lugares para ver y explorar. ¿Qué hay debajo del mar? ¿Qué hay más allá del cielo? ¿De dónde vienen todas estas extrañas criaturas que ves en el campo de batalla? Ahora tengo el poder de ir a donde quiera y encontrar esas respuestas ⁓ Las profundidades de Lalaloopsylandia

Forest Evergreen

Matatu miró a Forest a los ojos. Eran los ojos de un ser que había sido llevado más allá de la locura, sólo para regresar. Habían visto una oscuridad tan profunda como cualquier oscuro habría conocido y, sin embargo, de alguna manera volvieron a la luz. No eran los ojos de un ser que se jactaba ⁓ Trampa de los oscuros
(Es evidente que estas frases son sacadas de Bionicle, pero modificadas de manera floja)

Quizás sea él el más atrevido de todo el equipo. Muchas de sus acciones son un tema de conversación entre el personal de la UNSC por cómo lo hace y sus resultados, de hecho, algunas de sus acciones están prohibidas para este equipo; entre todas estas está que vaya a sus misiones con su mascota, es el único que hace esto y no ha dado una respuesta clara del por qué lo hace.

Forest es de espíritu libre y sin preocupaciones. Tiene una gran devoción por ayudar a sus amigos y a su gente, pero esta amabilidad se extiende incluso a personas que no conoce en absoluto.

Al principio era muy confiado e imprudente, pero sus numerosas aventuras le han hecho madurar. Cuando los Timber Rangers llegaron por primera vez a la isla, él al poco tiempo se convirtió uno de los ODST que solo quería completar la misión, pero aprendió una lección de trabajo en equipo cuando fue capturado por el Covenant en una de esas misiones.
Forest-269

Algo que deja de que hablar sobre Forest es su arma principal, el cual es una combinación de una ametralladora con un lanzacohetes. Dicha arma es un prototipo que quedó abandonado en una vieja instalación en la tierra y que trajeron a Lalaloopsylandia sin saberlo; fue él quien la encontró en una de sus misiones en solitario, no la ha entregado con los superiores y se la quedó como su arma personal.

En sus muñecas posee dos cuchillos de combate, así como en su espalda carga un hacha que hace del armamento de este chico en uno muy llamativo. Rara vez usas sus cuchillos de combate, en su lugar usa con más frecuencia su hacha.

La enorme curiosidad de Forest para encontrar cosas en su área es un signo interesante, se demuestra que él visitando lugares nuevos aumenta su nivel de inteligencia y orientación. Por este tipo de especialidades se le considera una brújula andante por parte de los Marines.

Tiene un buen sentido de la orientación, capaz de reconocer las cosas más pequeñas de un camino especifico y volver por donde vino sin problemas. Debido a esto, se desconoce por qué eligió un GPS para su armadura sabiendo que no es necesario para alguien como él; según sus palabras, hay veces en las que puede contar con uno de estos para entender mejor las ubicaciones de determinados lugares que él considera nuevos, aunque sea las mismas ubicaciones que visitaron más de una vez.

Él es un hábil soldado con las armas de corta distancia, ya sean armas blancas o de fuego. Forest tiene una excelente precisión a la hora de enfrentarse a sus atacantes en espacios cerrados, una simple escopeta (sin importar cuanta munición tenga) es suficiente para deshacerse de un puñado de enemigos, de ahí tocará pelear con las manos, y con algo filoso. Su fuerza es un elemento muy interesante en este chico, puede que haya obtenido algo de ello con las aumentaciones y pruebas que le han dado para que fuera Spartan, queda pendiente investigar acerca de eso.

Si se trata de tener una vida en medio de la guerra, Forest ha aprendido a adaptarse sin muchos problemas. Su cabaña podrá estar cerca de los territorios ocupados por el Covenant, pero ha dedicado varias noches en construir un pequeño refugio bajo tierra en caso de que sea atacado mientras está adentro, aunque no está del todo seguro en si funciona del todo. Aún sigue con su tradición de buscar jarabe en los árboles con su castor, pero de forma más limitada por la reducción de los bosques. Su principal motivación para seguir con eso es en la buena aceptación que tiene por parte del personal.

Hay veces en las que apoya a Dot con su deseo de explorar los mundos de los humanos. Según sus palabras, hay algo que los está esperando afuera, más allá de los límites que hay en Lalaloopsylandia. Probablemente sea algo que nunca hayan visto y que no figura en la historia de su mundo, pero cuando sea el momento, darán el siguiente paso en la historia de las lalaloopsies.

Puede que haya hecho algunas cosas que cuestionan a él y un poco a su equipo, pero Forest ha demostrado que es un buen Spartan que se esfuerza en ser algo más que eso, ha aprendido a aceptar que su vida ha cambiado por completo y que tarde o temprano se lo agradecerá a sus nuevos amigos los Marines y el resto del personal.

Storm E. Sky

¡Basta! El futuro traerá las respuestas a tus preguntas, pero sólo si dejas de hablar el tiempo suficiente para descubrirlo Eso es lo que siempre dices. Cuando deje de ser verdad, dejaré de decirlo ⁓ El misterio de Storm E. Sky
La primera líder por excelencia. La que dio la idea de convertir a sus amigas en un equipo de Spartans para proteger a Lalaloopsylandia de cualquier amenaza que apareciera. Algunos Marines la consideran casi como una veterana, pero ella siempre niega que es eso, que ella sólo es una novata que busca desesperadamente el deseo de sobrevivir en una guerra donde ellas no merecían estar involucradas.

Suele ser conocida por tener estándares extremadamente altos, generalmente no acepta cosas que no sean de su agrado o gusto. Es un poco gruñona, pero eso se debe más al hecho de que aún piensa que la guerra fue por su culpa cuando en realidad no es así. Puede ser un poco pesada con Bea (llegando al punto de tener una rivalidad con ella) y en ocasiones prefiere no asumir sus propias responsabilidades. También se sabe que en ocasiones es desleal.

Sin embargo, se sabe que Storm E. cuida mucho a sus amigos, independientemente de su personalidad, razón por la cual en los sucesos de ‟Sueño de una noche en el pasado”, está muy feliz de reencontrarse con Forest y Dot y se preocupa de que no les haya pasado nada malo.

Además, con el paso del tiempo y su reintroducción en la UNSC, se vuelve más abierta, relajada y además elimina casi por completo su personalidad negativa, aunque sigue siendo un poco gruñona. Esto es mucho más visible a partir de la segunda mitad de la segunda temporada, poco antes del arco final.
Sky-297

Es muy amable, es la más amigable del equipo, después de Dot. Tiene buenas relaciones con todos los Timber Rangers (grupo donde ella y Forest son miembros recurrentes) y trata a sus hermanas como iguales y no como subordinadas. En general, bromea en tiempos de peligro y paz, elevando la moral de quienes lo rodean. Siempre tiene una actitud feliz y es valiente y confiable. En momentos de alta tensión entre sus compañeros, intenta calmarlos y unirlos, aunque muchas veces es en vano. Ella nunca se toma demasiado en serio los comentarios groseros y perdona fácilmente a sus amigos si cometen un error.

La mayoría de los Marines suelen decir que así era en su vida anterior antes de llegar a Lalaloopsylandia, pero no con esa frecuencia que tiene ahora, lo cual se agradece.

De todos los Spartans que han llegado, casi todos se han llevado bien con Storm E. desde que la conocieron por primera vez. Para ser una muñeca viviente, supo cómo llevarse bien con los mejores soldados sin intentarlo del todo, algo que a sus amigas les costó. Algunos de ellos ya sabían de la historia de Storm E. y su llegada, mientras que otros no sabían de su existencia hasta ahora. Esto hizo que ganara más popularidad entre toda la rama militar de los cruceros de la UNSC.

En el campo de batalla ha demostrado ser una verdadera guerrera cuando tiene un arma a la mano, aunque no siempre llega a dar tiros acertados ni es tan buena con todas las armas debido al enorme tiempo que pasó fuera de la UNSC. Todavía le cuesta adaptarse a ellas. Lo mismo pasa con las armas del Covenant, no sabe usarlas bien por el tiempo que estuvo ausente.

Aun así, su mayor fuerte es hacer ataques sorpresa, hacer que los enemigos no sepan de donde vino. Suele escoger los lugares más oscuros o apartados de los campos de batalla para así cortarles las salidas a los enemigos y así acabar de uno por uno. Solo los Sangheilis más experimentados son capaces de hacerles frente, si es que su táctica está saliendo bien, de lo contrario cualquiera del Covenant puede frenarla.

Dentro del arsenal, ella se especializa en armas de medio alcance, un par de subfusiles son sus armas más icónicas. Son muy pocas las armas que sabe utilizar bien a pesar del tiempo que pasó, y le enseñó a su equipo a cómo usarlas poco después de haber empezado la guerra, en parte porque no tenía idea de lo que pasaría con las lalaloopsies a pesar de que le prometieron que estarían bien al lado de los humanos. Con el tiempo empezaría a usar más armas para formar el equipo del cual ahora es parte.

Hay veces en las que, tanto Bea como Dot, suelen llamar a Storm E. como la especialista en armas debido al entrenamiento que les dio antes de formar el equipo. Ella no lo ve así, diciendo que se ve más como una líder con experiencia que una especialista.

A pesar de todo lo que está pasando, Storm E. no se rinde y siempre está dispuesta a continuar con su vida en la UNSC con tal de acabar la guerra y salvar su nuevo hogar en Lalaloopsylandia. Siendo ese el principal motivo para iniciar toda su nueva vida con los Spartans y los Marines.
Este equipo se ha vuelto con el tiempo en uno de los más conocidos dentro de las filas de la UNSC en Lalaloopsylandia, logrando así un mayor reconocimiento del que esperaban. Pese a esto, tanto los superiores y los Spartans como el personal de las naves están decididos a no mencionar nada de ellas una vez que acabe la guerra, sería difícil explicar la ausencia de ellos en todo este tiempo.

El Jefe Maestro no es el único Spartan que aparece en el fanfic. En la primera temporada había un total de cuatro Spartans en la primera nave que llegó. Posteriormente, con la llegada de los refuerzos, llegan más hasta dar con un total de 13, sin contar a John 117 y el equipo de Storm E.

Para las imágenes de las Spartans usé una herramienta llamada Vanity, logrando una especulación de lo que podrían ser cuatro muñecas si se añadieran a las filas del Mando Espacial de las Naciones Unidas. Tal vez sea una idea rara, pero hey, he hecho una cosa que podría darle un visto bueno tanto al fandom de Lalaloopsy como al de Halo.

Pero volviendo al tema, todo eso del equipo de Spartans-Lalaloopsies fue una idea que dejé a medias cuando escribí los primeros fanfics de la franquicia de muñecas. No fue hasta el tercer fanfic cuando decidí retomar el concepto, y fue hasta llegar a la serie cuando decidí perfeccionarlo. De esta manera fue que le di más cariño a esa idea que se ha vuelto en una de mis favoritas.

Como dato curioso: incluso con sus armaduras puestas, las lalaloopsies siguen siendo pequeñas a comparación de un Spartan promedio.

Continuando con el lore de The fall of Lalaloopsyland, hay más cosas de las cuales debo mencionar para que se hagan una idea de todo el trabajo que he hecho en esos años.

Una de las cosas que solía hacer en mis primeros fanfics al meter cosas de Halo era meter el contenido eliminado de la franquicia, en especial los vehículos. Pues bien, en este fanfic lo he vuelto a hacer, solo que los vehículos eliminados (en su mayoría de la UNSC) los he elegido sabiamente para que encajen bien con la trama del fanfic. Otros elementos eliminados tales como armas, escenarios y personajes no los he agregado para no saturar la historia con tantos elementos, ese había sido el principal defecto de mis primeros fanfics.

Y no, no he metido la idea de que en Lalaloopsylandia hay una instalación Forerunner escondida. Eso iba a desentonar negativamente en el fanfic.
Algo que de verdad me costó bastante fue escribir el inicio de la serie. Verán, cuando el fanfic estaba en etapa de desarrollo, tuve demasiadas ideas sobre cómo describir la llegada del Covenant a Lalaloopsylandia, algunas más creíbles que otras. Por ejemplo, la primera idea que había puesto para el inicio era que Storm E. tuviera visiones sobre su pasado y el futuro que parecía inminente; esto pone nerviosa a Storm E que, en medio de una reunión importante, decide contárselos a todas. Pero eso no pasa porque, en ese mismo evento, ocurre el primer ataque del Covenant.

Había otras ideas que pudieron haber funcionado para el inicio del fanfic, tal como la llegada a Lalaloopsylandia en el punto de vista de la UNSC y el Covenant. Dichos inicios los terminé descartando ya que quería que el fanfic fuera más de Lalaloopsy que de Halo. Es por eso que mejor me puse a trabajar en un inicio en el punto de vista de ellas.

Es importante mencionar que, en este fanfic, no hay IA's, no hay Flood, no hay facciones rebeldes, ni Profetas. Y Lalaloopsylandia no está ubicada en un anillo Halo. Todos esos elementos los quité para hacer de la historia algo diferente a lo que se ha visto en la franquicia. Aunque bueno, con el Flood sí lo he estado considerando en estos últimos días por una sencilla pregunta: ¿una lalaloopsie podría ser infectada por el parasito? Puede que no, o tal vez sí; pero eso da la posibilidad de incluir a estas aberraciones al fanfic para ver qué es lo que sucede.

¿Se acuerdan del artículo que hice hablando de Painkiller? en ese artículo mencioné que la última vez que utilicé a los monstruos de dicho juego fue en este fanfic. Todo esto se debe a una razón. La primera versión del fanfic tenía a esos monstruos como un remplazo del Covenant, con los últimos actuando como una facción rebelde y que ayuda a la UNSC al final de la primera temporada. Esto se debe a que este fanfic iba a ser en un inicio una precuela del primer fanfic de toda mi trayectoria (uno de Equestria Girls que escribí en 2014), porque sí, los primeros fanfics que había escrito se conectaban aún si había inconsistencias. El final original para la serie dejaba en claro eso.

Ahora que lo pienso, podría utilizar a los monstruos del juego para la facción de los oscuros. Sería una buena oportunidad de volver a utilizarlos sin alejarme de la trama principal.

Como el fanfic ya había pasado por muchos cambios, entre ellos desvincularlo de Equestria Grils por el final que le di a la franquicia dentro de mis historias, poco a poco se fueron descartando las ideas originales. Los monstruos del juego antes mencionado se quitaron, las facciones rebeldes y similares arrancados de raíz, y el Covenant ahora tomó más protagonismo. La versión original de The fall of Lalaloopsyland iba a estrenarse en la wiki de fans de Lalaloopsy en inglés un 20 de octubre de 2021, pero dicho estreno se canceló tras iniciar el reinicio de la historia hasta cancelarla en 2022.

Ya dije que la serie tiene un final, o bueno, lo tenía. Ese es un pequeño defecto mío a la hora de escribir fanfics. Siempre que empiezo uno suelo saltarme toda la trama para planificar el final de este. Con este fanfic pasó exactamente eso, pero, a decir verdad, creo que el final que había planeado no le hacía justicia a todo lo que escribí, y por eso debo hacerle un cambio, aunque primero debo retomar la serie si eso es lo que quiero.
The fall of Lalaloopsyland también ha sido una fuente de inspiración para los fanfics que vendrían después. Fue lo que dije previamente, pero hay cosas que también valen la pena mencionar por eso.

Creo que ya saben que, en 2021, había publicado un fanfic sobre el ship de Forest x Storm E. Dicho fanfic tuvo éxito al inicio, pero de un día a otro decidí cancelarlo porque, ahora que lo he vuelto a leer, me doy cuenta de que no tenía idea de lo que estaba escribiendo. El fanfic de ¿Solo somos amigos, o algo más? fue una puerta que abrí con la inspiración que me había dado la historia anterior, y de paso, me daría el valor de compartir mi escritura frente a todos ustedes. La historia del ship fue la primera, y no lo habría logrado sin la ayuda del crossover.

Tras la cancelación de dicho fanfic, y el reinicio de la otra, decidí mejor ponerme a trabajar en la siguiente obra que marcaría al fandom de Lalaloopsy. Así fue como nació la historia de El reino perdido, también recibiendo inspiración de la otra historia. Ya sabrán lo que pasó con ese fanfic. Tuvo éxito, pero la historia no era lo que esperaba y me había estancado con la trama de la isla; es por eso que dejé la historia en hiatus y posteriormente anunciaría un reinicio, tal como le pasó al otro fanfic. Para el momento en el que publiqué el cuarto capítulo de El reino perdido, The fall of Lalaloopsyland ya se había cancelado.

En si los fanfics de Lalaloopsy no tuvieron tanta suerte al llegar al ojo público. Las historias no tenían una dirección clara, y si las tenían no las aprovecharon del todo. Eso fue lo que pasó con los dos fanfics que estuvieron en Wattpad (los que publiqué en el blog no cuentan en eso), y, a decir verdad, sí es algo triste pensar en lo mal que les fue.

Pero no todo resultó tan malo, este fanfic aún dejó algo de inspiración para las historias actuales. Tanto Una vez en tu vida como Anónimas tuvieron su pequeña dosis de inspiración en esta historia. En una por el hecho de que la idea de que algo tan inusual sea visto por una sociedad ya se había visto antes; es decir que, así como los humanos fueron algo inusual para las lalaloopsies, la aldea es algo inusual para la criatura del bosque. La otra historia tiene su inspiración por el hecho de que las protagonistas sean cuatro, aunque esto se debe más porque la inspiración la saqué también de un fanfic de Danganronpa.

Puede que suene algo rebuscado este dato, pero es que fue algo que me di cuenta al momento de escribir este artículo y notar unas pocas similitudes entre esta historia y las otras. De este modo es que el legado del fanfic siguió perdurando más de lo que había pensado al día de hoy.

En resumen, Lalaloopsy: The fall of Lalaloopsyland fue más que un fanfic que escribí tiempo atrás, fue todo un mundo que supe aprovechar en su momento a pesar de los cambios que tuvo con el tiempo, dejando así una gran historia que funcionó tan bien para la escritora de esos años. Recordar el tiempo que pasé escribiendo esta historia me hace ver lo lejos que he llegado en esto de escribir fanfics y cómo me ha motivado a compartir cosas nuevas con ustedes, algo que, sinceramente, no esperaba que pasara.

Ojalá y algún día me lleguen los ánimos para compartir la historia tanto en Wattpad como en el blog y en la wiki en inglés. Si eso pasa, estoy segura de que será una gran historia que les va a fascinar por todo lo que les he contado. Es uno de mis mejores trabajos.

. . .


Todo esto que leyeron fue producto de una serie fanfic que he escrito hace tiempo como ya lo he dicho. Y el resultado que dejé para este artículo fue sin duda una gran retrospectiva y reflexión sobre el cariño que le puse a esa serie en un inicio, dejando toda la información posible para que sepan en lo que había estado trabajando antes de saltar a la fama de ahora.
Ya tenía tantas ganas de hablar de este fanfic luego del éxito que tuvieron las otras el año pasado, dejando ver que el talento de escribir historias ha mejorado tan bien como lo he dicho. Una gran historia dio paso a otras más que todos conocen por parte de mí.

Ah, y, por cierto, este no fue el primer crossover que hice con Lalaloopsy. Unos meses antes ya había escrito otra historia donde las lalas se cruzan con algo más grande y se involucran en una guerra colosal. La inspiración salió de una película que se estrenó en 2019, por parte de un universo cinematográfico. Pero de eso lo hablaré otro día.

Como ya dije, espero y algún día me anime a publicar la serie hasta donde lo dejé para que vean todo el trabajo que he hecho. Espero y sea así.

Sin duda fue uno de mis mejores trabajos en mi carrera como escritora, y deseo que el fandom de Lalaloopsy (el fandom de Halo ya está ocupado con otra cosa) me reconozcan por eso, por haber creado una serie tan interesante que mezcla esta franquicia con otra que tanto adoro.

𝌄🌺🍇˗ˋˏ ♡ ˎˊ˗🍀🔷«❉⠞⠟⠞❉»🔷🍀˗ˋˏ ♡ ˎˊ˗🍇🌺𝌄


Es así como acabamos con este artículo. Es probablemente uno de los artículos a los que más esfuerzo le metí durante el desarrollo, dejando como resultado todo lo que acaban de leer.

Valió la pena dedicar la mitad del mes en esto, me siento agradecida por haber compartido algo que había hecho hace tiempo. Y ahora que lo he terminado es momento de ponerme a trabajar en otro artículo del cual ya tenía ganas de escribir, solo que no encontraba el momento exacto de hacerlo, y ahora lo tengo.

Con esto dicho, nos vemos en otro día. Yo me despido, y adiós. Chaito.

Recuerden que pueden comentar y dar su opinión de este articulo para continuar con cosas interesantes como esta, también puedes compartir tus ideas en los comentarios, cualquier sugerencia será aceptada de mi parte.

Si quieres mandar tu idea al blog puedes hacerlo en mis redes sociales para darle una revisada y confirmar su aceptación, se dará el crédito al autor.

De antemano les agradezco por sus vistas en el Blog.

lunes, 24 de noviembre de 2025

¡𝐔𝐧 𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐭𝐚𝐝𝐚! •~•

Para la reina del caos Ale todo podría parecer un juego, y en parte así lo llega a interpretar, y entre todas esas cosas está en mostrar sus habilidades frente a muchas personas. Si bien estaba consiente de que ningún amigo estaba preparado para ver una mano asomando por la ventana mientras la dueña seguía en la cocina buscando la tostadora o algo peor, ese día, sin embargo, decidió que iba a “hacer las cosas con calma”, aunque nada de eso tenía algo que ver con provocar el caos como le gustaba hacer de vez en cuando.

Ale llevaba toda la mañana moviéndose de un lado a otro como si fuera un resorte con cafeína. Se repetía una y otra vez que primero la orden y después el demostramiento, mientras una de sus manos alcanzaba la repisa y la otra doblaba una toalla a tres metros de distancia. ‟Todo está bajo control” ...fue lo que ella se dijo cuando notó que uno de sus brazos se asomaba por la cortina de una de las ventanas.

El reloj marcaba las diez y media. Y eso significaba que aún había tiempo para lo que tenía en mente. Solo debía recordarse que debe mantenerse estirada y elegante, esto último era lo más importante.

“Tranquila, Ale, tú puedes” se dijo cuando oyó que estaban tocando la puerta. Se había armado de valor antes de abrirla, y cuando abrió se quedó quieta pero no se sorprendió tanto, conocía a esas personas. Frente a ella estaban Nia, Sofi, Max y Leo, unos amigos suyos, y todos sonriendo con aire sospechoso. Sofi sostenía una libreta gruesa, llena de notas y una grabadora pequeña y Nia no dejaba de exclamar que estaban para una entrevista sorpresa.

—¡Entrevista sorpresa! —anunciaba todavía Nia levantando el brazo.
—¿E... E-Entrevista…? —repitió Ale, aún recuperándose de la leve impresión.
—Así es —dijo Sofi con una sonrisa casi profesional— Después de que te hayamos conocido, decidimos hacer una pequeña crónica, para el boletín del grupo.
—¿Dese cuando tenemos boletín? —preguntó Leo.
—Desde hoy —respondió Nia sin dudar.

Ale estuvo parpadeando unas cuantas veces al intentar recordar esa vez en la que, por accidente reveló su elasticidad frente a ellos. Fue una vez en la que intentó alcanzar una galleta en lo alto del refrigerador en casa de Sofi. Y, bueno... su brazo llegó más lejos de lo normal. Se había asustado, claro. Pensó que estaba soñando o que había estirado el refri.

Regresó de su trance y casi de inmediato dejó pasar a sus amigos cuando vio la emoción en sus caras. De algún modo se sentía tranquila con seguirles el juego.

Max fue el primero en entrar a su casa, mirando a su alrededor con curiosidad mientras decía al mismo tiempo que la casa parecía una pista de entrenamiento improvisada. Ale solo se limitó a decir, encogida de hombros, que no tenía la culpa de que el techo sea tan elástico como ella mientras tomaba asiento en la sala.

Sofi se sentó frente a ella, con libreta en mano.
—Primera pregunta —comenzó con tono alegre y a la vez serio— ¿qué sentiste al mostrar tu elasticidad frente a todos?

Ale se acomodó en el sillón, pensativa pero con naturalidad.
—Hmm... Al principio me ganó la vergüenza y después, fue alivio. Ya no tenía por qué esconderlo; después de todo, con ustedes las cosas siempre terminan siendo divertidas, incluida las veces en las que me convierto en un espagueti humano.

Los cuatro rieron. En algo tenía razón Ale con lo que dijo. Max levantó la mano para hablarle a Sofi.

—Anótalo, Sofi: ‟espagueti humano”, posible apodo artístico para una chica de su talla.
—No —respondió Ale con una mirada seria.
—Está bien, está bien, descartado —dijo Sofi, escribiendo igual.

Leo se inclinó hacia adelante.
—Deberías estar orgullosa. Lo que pasó ese día fue increíble.
—Gracias —dijo Ale bajando la vista— Pero fue gracias a todos ustedes.

Hubo un pequeño silencio hasta que Nia aplaudió una vez.
—Perfecto, cierre inspirador para esta primera pregunta. Sofi, anótalo.

Sofi levantó la vista.
—Ya lo hice.

Ale suspiró entre risas.
—¿Van a publicar esto en serio?
—Claro —respondió Nia— ¡Y haremos una segunda parte si hoy pasa algo inusual o divertido!

Leo y Ale intercambiaron una mirada cómplice.
—Oh, no... —dijo él— Eso suena a que algo va a pasar.
—Definitivamente —añadió Ale.

Y así, sin planearlo, el grupo se quedó toda la mañana conversando como el buen grupo de amigos que eran, improvisando ideas para algunos entrenamientos y riendo de los accidentes de los días anteriores. La entrevista se volvió más una charla entre amigos, y el ‟boletín” terminó siendo un cuaderno lleno de garabatos y frases ridículas.

Ale se había levantado de su asiento para, según ella, verse mejor frente a sus amigos. Los cuatro estaban más que de acuerdo. Ella seguía conversando y a la vez contoneándose con una energía desbordante, los brazos balanceándose más de lo necesario y la coronita moviéndose de un lado a otro pero sin alejarse de la cabeza de su portadora.

—¿Saben? —dijo ella con tono optimista— Cuando domine por completo mi elasticidad, podré usarla para cualquier cosa. Imagínenlo: alcanzar cosas en los estantes más altos, colgar la ropa sin moverme, limpiar el techo sin escalera... ¡seré la persona más eficiente del planeta!

Leo sonrió con una mezcla de ternura y preocupación
—Claro, claro. Y también podrás apagar la televisión desde el otro cuarto sin levantarte o agarrar el control.
—¡Exacto! —respondió Sofi, sin captar el sarcasmo para después ver a Ale— Todo será cuestión de práctica.

Max miró de reojo a Sofi mientras revisaba su libreta.
—Práctica, o quizás entrenamiento militar... porque hay que ser realistas... si cada sesión termina como lo estuvimos escuchando mientras llegábamos, el techo de la casa va a pedir vacaciones.

Ale bufó, pero sin dejar de sonreír.
—Exageras. Solo me falta un poco de coordinación y—

De pronto su brazo se estiró sin querer hasta llegar al borde de una ventana lejana, golpeando un florero que quedó vibrando peligrosamente.

Ella se encogió de hombros.
—...y tal vez autocontrol.

Nia suspiró con una media sonrisa.
—Eso es lo que nos preocupa, Ale. Dices que ‟vas a dominarlo” como si fuera un curso de cocina o manualidades.

—Bueno, todo poder necesita práctica, ¿no? —dijo ella, confiada— Y tengo disciplina.

Leo arqueó una ceja.
—¿Disciplina? ¿Tú? ¿La misma persona que estuvo haciendo tanto ruido en su casa?

—¡Eso fue parte del entrenamiento! —protestó, agitando los brazos con orgullo.

Sus amigos se volvieron a reír. Nia fue la primera en hablar.
—Está bien, está bien. Solo no intentes estirarte para abrir la puerta desde aquí.

Ale miró al frente, pensándolo seriamente.
—...No lo había considerado en todo este tiempo, pero ahora que lo dices—

—¡No! —interrumpieron todos de inmediato.

Ale soltó una risita, mirando a otra ventana.
—De acuerdo. Pero cuando sea una profesional, me lo van a agradecer.

Max la observó en silencio un momento. Pensó en decir algo cínico, pero en su lugar sonrió.
—Si lo logras, nosotros te construiremos una pista elástica personalizada. Algo corta y con pocos obstáculos, posiblemente, pero te lo construiremos.

Leo y Sofi tomaron nota de todo lo que había dicho Ale. Se decían entre los dos que la visita estaba siendo más entretenida de lo que esperaban. Leo estaba por decir algo, pero antes de fijar su mirada en Ale, nota que ella estaba sacando algo de un mueble cercano con entusiasmo para luego ver a sus amigos.

―Esto me va a ayudar con los siguientes entrenamientos, lo tenía guardado justo para esta ocasión... y quiero que lo vean. ―dijo antes de meterse a un cuarto con la intención de cambiarse. Ellos solo se quedaron observando la puerta pensando en que era lo que traía ella para la ocasión, aunque sabían que en unos momentos lo verían con sus propios ojos.

Ale sale del vestidor con una energía distinta, lista para empezar. El traje que eligió era de una sola pieza, de tono negro con líneas naranjas en las medias y una tanga de hilo que dejaba ver mucho de su cintura, resaltando su figura atlética y su elasticidad natural. Dicha figura hacía resaltar bastante su figura tan atractiva tipo reloj de arena; era demasiado visible su cintura angosta, caderas anchas, un abdomen suave y delgado con un diminuto y delgado ombligo, y un par de muslos gruesos. Eso también era visible con su par de pechos, los cuales se movían libremente con el traje que llevaba, eran de un tamaño considerablemente grande y con eso desviaba la mirada de sus amigos a esa dirección, aunque también el abdomen hacía lo mismo.

Ese traje tenía un diseño funcional, hecho para soportar estiramientos y movimientos extremos, aunque ella todavía se movía con cierta torpeza y nerviosismo, ajustando las mangas o los hilos de la tanga.
Tanto Max y Leo como Nia y Sofi se la quedaron observando de reojo. Había algo curioso en ella: esa mezcla de torpeza, una figura tan llamativa, su elasticidad, su entusiasmo y fe inquebrantable en que podía mejorar. Era imposible no sonreír ante eso. Max no dudó en meter un dedo en el ombligo visible de Ale.

Ale notó la mirada de sus amigos.
—¿Qué pasa? ¿Por qué me ven así? —preguntó, ladeando la cabeza.

—Nada —respondió Leo con una sonrisa tranquila— Solo pensaba que eres... una amiga especial. Digo, no todos los días conoces a alguien que pueda doblarse como una liga y aun así seguir tan optimista.

Ella se rió, cubriéndose la cara con una mano, la cual se veían demasiado bien con el traje que se había ajustado a sus brazos para dar una sensación de estar pegada al cuerpo. La entrevista continuaba, y el entusiasmo de todos era tan grande que Sofi ya había llenado tres páginas de su libreta con solo verla en su nuevo traje.

—Muy bien —dijo Nia, cruzando las piernas con aire de presentadora de programa de chismes matutino— siguiente pregunta: ¡tu traje nuevo! Cuéntanos, Ale, ¿qué opinas de él?

Ale miró hacia abajo, estirando un brazo para mostrar un poco la elasticidad de su traje mientras mostraba un pequeño sonrojo: el traje de se ajustaba perfectamente a su cuerpo con cada movimiento, se estiraba junto con ella.

—Bueno... —empezó, algo nerviosa— mientras me lo ponía pensé que era un poco apretado, y sí, es algo revelador.

Max ya tenía la mirada perdida en otra dirección, fingiendo mirar una lámpara. Sofi carraspeó para no reírse.

Ale siguió, tratando de sonar más tranquila:
—Pero creo que podré acostumbrarme si lo uso más seguido. Es cómodo cuando me estiro y no se rompe, así que supongo que es una ventaja.

Mientras decía eso, estiró distraídamente un brazo hacia el techo para ilustrar su punto, y todos la miraron con una mezcla de sorpresa y admiración.

—Creo que debería practicar un poco con esto.

—Deberías hacerlo, necesitas mejorar con tus estiramientos —afirmó Leo que revisaba la libreta de Sofi— o más bien deberías mejorar en todo lo que tienes para estirar.

—Podré con eso y más, el traje me va a ayudar con estirarme y otras cosas más —le decía Ale mientras estiraba levemente el otro brazo para luego regresar ambos a su estado normal.

—¿Y funciona? —decía Sofi mientras la analizaba de pies a cabeza, queriendo ver si podía hacer algo más que solo estirarse con ese traje

—Claro que funciona —dijo Ale, inflando el pecho, dejando ver parcialmente estos al haber alzado un poco la parte superior de su traje y queda un poco avergonzada por eso— Bueno, a veces demasiado.
Tanto las chicas como los chicos se quedaron mirando lo sucedido, Nia y Sofi se reían mientras que Max y Leo se miraron por unos segundos queriendo esconder el pequeño rubor que les generó el momento. Ale aún no se acostumbraba a que la gente la estuviera viendo con ese traje por lo revelador que era, pero ellos les daban ánimos de seguir. Nia se ofreció romper el hielo.

—¡Eso fue épico! —dijo Nia aplaudiendo— ¡Deberías hacer eso cuando presentes algo!
—¿Qué cosa? ¿Estirarme sin querer, o expandir un poco mi cuerpo? —preguntó Ale con una sonrisa casi nerviosa.
—¡Exacto! ¡ambos! marca registrada —añadió Nia con tono teatral.

Leo, que la observaba desde el sillón, sonrió de forma genuina.
—Te ves bien, Ale. Se nota que el traje te da confianza, incluso si te cuesta admitirlo.

Eso la sonrojó un poco, y al intentar encogerse de hombros, su brazo todavía extendido rebotó contra la pared y se estiró más.
—Ups... —dijo con voz pequeña, mientras el grupo soltaba una carcajada.

Max, sin contenerse, comentó:
—Bueno, si no te acostumbras, al menos ya puedes alcanzar el techo sin escalera.

Todos rieron de nuevo, incluso Ale, que ya no sabía si sentirse avergonzada u orgullosa.

Sofi, que aún escribía sin parar, levantó la vista y dijo:
—Voy a anotar esto como “declaración de moda flexible”
—¿Eh? —preguntó Ale.
—Sí, para cuando lancemos tu línea de trajes elásticos... si es que llegamos a aceptar nuestra idea en primer lugar —respondió Nia con total seriedad— “Ale, la heroína de la elasticidad”
—¡No, no, no no, ni de chiste! —rió Ale cubriéndose el rostro.

Leo intervino, con su tono tranquilo habitual:
—Yo digo que si algo estamos aprendiendo es que puedes con todo, incluso con ese traje.
—Eso suena alentador y extraño al mismo tiempo, pero te lo agradezco, amigo —respondió Ale, riendo también.

El ambiente se llenó de risas, bromas y uno que otro estirón accidental de Ale que hacía que Sofi soltara un “¡espera, tengo que anotar eso!” entre carcajadas.

Sofi pasó una nueva hoja en su libreta.
—Muy bien, Ale, siguiente pregunta —dijo con aire profesional— ¿qué es lo que más te gusta de tener esa habilidad?

Ale pensó un momento, moviendo un dedo que se estiraba sin darse cuenta.
—Pues supongo que me gusta poder alcanzar cosas sin tener que levantarme. Aunque a veces me paso un poco y termino tocando cosas que no quería tocar...

Nia soltó una risita.
—Sí, eso suena muy... práctico —dijo con una ceja levantada.
Leo la miró de reojo.
—Nia, por favor no empieces.
—¿Qué? Yo sólo digo que tener tanto alcance es una ventaja —respondió, sonriendo con picardía.

Max, que había estado mirando distraído, añadió:
—Y también te da más “flexibilidad”, ¿no?
Ale lo miró confundida.
—Bueno, sí, eso también.
Sofi, anotando sin levantar la vista, murmuró:
—Literal y figuradamente.
Leo se tapó la cara con una mano.
—Sofi no ayudes.

La conversación siguió, entre preguntas y comentarios que parecían cada vez más una comedia accidental.

—¿Y no te da miedo quedarte estirada por accidente? —preguntó Max.
—Antes sí —respondió Ale— pero ya aprendí a volver a mi forma normal. Aunque una vez me enredé tanto que casi necesito la ayuda de ustedes para desenrollarme.
—Oh, eso explica por qué Leo siempre está disponible —dijo Nia con un tono travieso.
Leo tosió nerviosamente.
—¡No es por eso! Solo estaba ahí cuando pasó.
—Ajá, “casualmente” —dijo Sofi, haciendo comillas en el aire sin despegar la mirada de su libreta.
—¡Era un accidente! —insistió Leo.
Ale se reía tanto que apenas podía hablar.
—No sean malos con él, aunque... bueno, sí me salvó más de una vez.

Nia sonrió, cruzando los brazos.
—Vaya, entonces además de elástico, esto suena muy romántico.
Ale se puso roja de inmediato.
—¡No lo es! ¡Solo fue ayuda técnica!
Max levantó una ceja.
—Técnica... ¿eh?
—¡Max! —gritaron los tres al mismo tiempo.

El silencio duró apenas dos segundos antes de que todos estallaran en carcajadas. Sofi, entre risas, escribió: “Conclusión: la elasticidad puede estirarse, pero la paciencia de Leo, no.”

—¡Borra eso Sofi! —dijo Leo, riendo a pesar de sí mismo.
—Demasiado tarde —respondió Sofi— ya está documentado para la posteridad.

La entrevista terminó con un ambiente entre risas, ocurrencias y esa sensación de amistad caótica que los caracterizaba. Ale, aún sonrojada, suspiró.
—No sé si esto fue una entrevista o una comedia improvisada.
—¿Y no pueden ser las dos? —replicó Nia guiñándole un ojo.

Leo, mirando a Ale mientras se mueve de un lado a otro, deja escapar un comentario sin pensarlo demasiado:

—Oye, no me había dado cuenta de que el físico de Ale se viera tan bien. Digo, ese traje... te queda bien, y los colores te favorecen mucho.

Apenas termina de hablar, se hace un pequeño silencio. Nia lo mira con una ceja levantada y Sofi intenta contener la risa, mientras Max suelta un leve “chido” disimulado.

Ale, con las mejillas ligeramente sonrojadas, lo mira con una mezcla entre sorpresa y diversión.
—¿Ah sí? No sabía que estabas tan atento a los detalles, Leo, —responde con una sonrisa algo nerviosa pero divertida.

Leo se da cuenta del tono y se lleva una mano a la nuca, incómodo pero riéndose también—¡No, no! O sea, me refiero a... al diseño. ¡Al diseño del traje! hiciste un buen trabajo con los colores, eso.

Nia no aguanta y comenta con una sonrisa burlona:
—Ajá, claro, al diseño. Seguro.

Todos ríen, incluso Ale, que termina relajándose mientras dice en tono amistoso:
—Bueno, al menos sé que el traje tiene aprobación general.

La tensión se disuelve entre bromas, y Sofi, intentando rescatar la seriedad del momento, dice:
—Entonces puedo asumir que la estética funciona, aunque la próxima vez tal vez debas elegir algo menos revelador Ale.

Ale ríe otra vez, hace un leve movimiento con sus caderas que termina distrayendo a sus amigos:
—No, déjalo así. Ya me estoy acostumbrando a esta versión de mí.

Leo estaba observando la libreta de Sofi en la mano, pero sus ojos ya no estaban en ella. Los tenía puestos en Ale.

Ella notó la mirada y arqueó una ceja, sin entender al principio.
—¿Pasa algo? —preguntó con una ligera sonrisa, cruzando los brazos.

Leo tardó en responder, como si se lo pensara dos veces. Luego, soltó con voz calmada pero sincera:
—Ellos tenían razón... —hizo una breve pausa— El traje te queda bastante bien. Especialmente para el momento.

Ale se sonrojó un poco, intentando mantener la compostura.
—¿Para el momento? —repitió con un tono juguetón, queriendo disimular su nerviosismo.

Leo asintió, sonriendo de lado.
—Sí, no sé... es como si todo esto —dijo señalando sus atributos, la casa, el ambiente tranquilo— te perteneciera. Como si ese fuera tu escenario.

Ella bajó la mirada, mordiéndose el labio por un instante antes de reír suavemente.
—Vas a hacer que me lo crea de verdad.

—Deberías —respondió Nia con naturalidad— Ya no es solo una habilidad o un traje. Es tu forma de ser.

Por un momento, nadie de los cinco habló. Solo se quedaron ahí, mirándose en silencio mientras la luz del atardecer los envolvía.

Ale terminó rompiendo el momento con una broma ligera:
—Entonces... ¿eso significa que les gustó el traje?

Leo carraspeó, intentando ocultar una leve sonrisa nerviosa.
—Digamos que... cumple con su propósito —dijo, desviando la mirada para no ver esa cintura y el par de muslos que ella tiene.

—Ajá, claro —rió ella, divertida— Pondré eso en la entrevista de la próxima vez.

Leo soltó una carcajada, rindiéndose.
—Está bien, me atrapaste. Sí, me gustó.

Ale sonrió, satisfecha.
—Lo sabía.

Leo seguía viendo a Ale cada tres segundos mientras ella se movía de un lado a otro, Max miraba el techo, Nia miraba alrededor de la sala, y Sofi, con su expresión tranquila pero determinada, sostenía aun la libreta en una mano.

Sofi sonrió apenas cunado le llegó una idea tan pronto como revisó sus apuntes.
—Olvidamos probar algo con Ale, y creo que vale la pena hacerlo ahora.

—¿Olvidaron probar algo? —repitió Ale, inclinando la cabeza con curiosidad.

—Sí. No tomará mucho tiempo, eso espero —aseguró Sofi, haciendo un gesto para que los siguieran.

Apenas vio a Ale salir, Sofi rápidamente se acercó a ella y le lanzó una nalgada y con la otra mano le agarró un muslo, el ruido hizo que inmediatamente todos voltearan a verla por lo que hizo y solo pudo decir en su defensa:

—Perdón, pero tenía que hacerlo... fue culpa de ese traje que llevas —respondió inocentemente mientras se cubría la cara con la libreta.

Nia se reía un poco, Max la miraba con un leve desagrado, y Leo trataba de disimular su sonrojo por el momento. En todo el breve camino, Leo no podía quitar la mirada de ella, el traje dejaba una hermosa vista a su bello físico de la cual Ale se estaba acostumbrando a mostrar. La corta conversación entre Sofi y Nia lo hacían sentir tranquilo por momentos.

Los cinco caminaron hasta un terreno baldío con algunas cosas desperdigadas por todo el lugar. A unos metros se encontraba el patio de la casa de Ale.

Antes de empezar el entrenamiento, Ale tomó aire y se apoyó sobre una de las tantas llantas que estaban en el terreno, mirando al cielo de la tarde. Tanto Leo como Sofi se acercaron con una sonrisa tranquila, con Leo dejando una botella de agua a su lado.

—¿Lista para ver hasta dónde puedes llegar hoy? —preguntó.

Ale asintió, aunque en su expresión aún se notaba un leve nerviosismo.
—Supongo que sí, aunque no estoy del todo segura de cómo empezar.

Él cruzó los brazos y la observó con confianza.
—No te preocupes tanto. Ya viste lo que puedes hacer en casa, solo necesitas práctica.

Ella lo miró por unos segundos, como si buscara convencerse a sí misma.
—¿Tú crees que realmente pueda controlarlo algún día?

—Claro que sí, Ale —respondió Sofi sin dudar— Eres más capaz de lo que crees. Y si algo se complica, nosotros vamos a estar aquí para ayudarte.

Ale sonrió suavemente, aliviada.
—Entonces no tengo excusa para rendirme, ¿eh?

—Exacto —contestó Sofi, sonriendo también— Ahora, veamos de qué eres capaz.

Ale se estiró los brazos, preparándose. El ambiente se volvió más liviano, lleno de una mezcla de confianza, curiosidad y la emoción de ver a una amiga flexible entrenar. Ale se colocó al centro, tomó aire y empezó a mover los brazos lentamente, como si calentara antes de una clase de yoga, hasta que uno de ellos se estiró más de lo esperado.

Leo, sentado en una llanta, se incorporó sorprendido.
—Whoa, eso fue como... ¿dos metros? —dijo, intentando medirlo con la vista.

—¡Dos metros y medio! —respondió Ale, con tono triunfante pero algo torpe, ya que su brazo todavía seguía estirado y se enredaba en una cerca cercana.

Ella intentó jalarlo de vuelta, pero terminó girando sobre sí misma como si fuera una liga humana. Nia corrió a ayudarla, pero al hacerlo, la fuerza de la tensión la lanzó hacia atrás, cayendo al suelo cerca del terreno. El sonido del golpe resonó por todo el lugar, y luego hubo un breve silencio.

—Estoy bien —dijo ella, levantando un pulgar desde el suelo.

Ale, riendo, logró finalmente recuperar su forma normal.
—Creo que tengo que trabajar en la parte del “volver al tamaño original sin causar una catástrofe”

—O en no llevarte todo el mobiliario contigo —añadió Max, sacudiéndose el cabello.

Ellos rieron, y Ale volvió a intentarlo, esta vez con más control. Sus movimientos se veían más fluidos, casi gráciles, mientras su cuerpo se adaptaba poco a poco a su elasticidad. Sus amigos la observaban con una mezcla de asombro y orgullo. Era torpe, sí, pero también impresionante.

—Vas mejorando —dijo Leo finalmente.
—Gracias —respondió Ale, jadeando— Aunque creo que necesito un casco para la próxima.

Ale respiró hondo, decidida a mejorar su control.
—Esta vez saldrá bien —dijo con confianza.
Sofi, desde una distancia prudente, levantó una ceja.
—Eso mismo dijiste el otro día y te enredaste con los postes de luz. Tardamos casi una hora en bajarte.

Ella sonrió con seguridad y comenzó su nuevo intento: primero estiró los brazos, luego las piernas, y en cuestión de segundos las extremidades parecían una versión más grande de las manos de goma.

—Ok, ¡esto va mejor! —gritó mientras daba un salto elástico hacia una tabla y rebotaba con energía. Pero el rebote fue demasiado fuerte.

El impacto la lanzó hacia una barra paralela, luego giró en espiral y su pierna se enganchó con una cuerda que estaba colgando en un árbol en donde su coronita se encontraba colgando en una rama. Leo intentó sujetarla, pero terminó atrapado también cuando el otro extremo de la cuerda se enredó en su brazo.

—¡Ale, no te muevas! —dijo él, intentando zafarse.
—¡Eso intento! Pero si me muevo, ¡me estiro más!

En cuestión de segundos, ambos quedaron suspendidos en el aire, girando lentamente como dos marionetas atascadas. Las cuerdas se tensaban y soltaban con sonidos de “boing” cada vez que intentaban moverse. Los otros tres solo estaban mirando un poco sorprendidos por la situación, Sofi no pudo evitar soltar una leve risa.

—Esto parece una trampa diseñada por un payaso con doctorado en física —murmuró Max mientras veía Leo quien tenía su cabeza colgando boca abajo.

Ale, sin poder evitar reír, trató de usar su elasticidad para liberarse, pero cada intento solo los enredaba más.
—Prometo que la próxima vez, bueno... ¡lo haré en cámara lenta! —dijo entre carcajadas.

Finalmente, Sofi y Nia se acercaron para ayudar, soltando las cuerdas casi de golpe y ambos cayeron al suelo. Hubo un silencio de unos segundos y luego los cuatro estallaron en risa.

—Bueno —dijo Leo, quien estaba siendo ayudado por Nia— al menos ya sabemos que tu elasticidad funciona a campo abierto.
—Sí, pero también que necesito un asistente, y un manual de instrucciones.

Los cinco estaban ya reunidos en el terreno, acomodados en una especie de semicírculo improvisado con llantas y tablas. Ale estiraba los brazos como si calentara para un espectáculo de circo, mientras los demás la observaban con curiosidad.

Sofi, con su tono tranquilo pero sincero, miró a Leo y comentó:
—Tenía razón en lo que dije hace un momento con ese traje, le queda bien aunque sea un poco revelador.
Leo casi se atraganta con su propia saliva.
—¿Eh? Sí, sí... —dijo rápido, rascándose la nuca y mirando a otro lado— Supongo que... sí, le queda bien, digo, bien en el sentido funcional, o sea deportivo.
Nia, que los escuchó, arqueó una ceja divertida. —Ajá. ‟Funcional”. Claro.
—Solo debiste haber visto al otro lado, se le notaban bien esos muslos y ese trasero colgados —respondió Max, cuyo comentario hizo sonrojar a Leo y Sofi se rió por unos segundos.

Ale, notando la pequeña escena, giró para mirar a todos con una sonrisa.
—¿Ya están listos para ver mi avance o van a seguir analizando mi guardarropa?

Leo levantó las manos. —¡Listo, lista, listos todos! —respondió, tratando de recuperar la compostura.

Nia dio una palmada en el aire. —¡Entonces empieza el show, Su Majestad de los Estiramientos!

Ale rodó los ojos con una sonrisa y tomó aire.
—Bien, pero no se asusten si las cosas se salen un poco de control, ¿de acuerdo?

Los cuatro intercambiaron miradas nerviosas.
—¿“Un poco”? —preguntó Sofi con voz monótona.
—Sí —respondió Ale con una serenidad sospechosa— Solo un poquito.

Ale cerró los ojos unos segundos, respiró hondo y comenzó su demostración. Sus brazos se alargaron suavemente, como si fueran cintas métricas danzando en el aire (aunque los brazos de Ale se movían con fluidez). La forma en que los movía era casi artística, mientras el sol reflejaba en el suelo una sombra que parecía moverse con vida propia.

Nia, que sostenía una cámara improvisada con su teléfono, murmuró fascinada:
—Ok... esto es oficialmente más cool de lo que esperaba.

Max aplaudía lentamente, sin quitarle la vista de encima. —¡Parece un chicle con ritmo!
Sofi suspiró. —Tu descripción arruinó el momento, Max.
―¿Y?

Leo, en cambio, estaba más enfocado. Sonreía con cierta admiración al verla tan concentrada, diferente de su torpeza habitual. Aunque también habían veces en las que se distraía viéndola de otro modo por el traje.
—Vaya... —susurró— parece que de verdad está controlando su elasticidad.

Ale abrió los ojos y, aún estirada, los miró con una sonrisa confiada.
—¿Ven? Si lo hago despacio y con ritmo, puedo mantener el control. Es como una danza.

Nia asintió emocionada mientras abría la libreta de Sofi. —Sí, sí, una danza elástica. ¡Podríamos hacerle un nombre artístico!

—Por favor, no —dijo Sofi de inmediato, aunque ya sabía que Nia no iba a detenerse.

Ale se movía de un lado a otro, extendiendo un brazo para alcanzar un pedazo de madera a unos metros lejos de ella y luego regresándola con precisión milimétrica. Sus movimientos eran suaves, elegantes, casi hipnóticos.

Cuando terminó, los cuatro aplaudieron con entusiasmo sincero.
—¡Fue genial, Ale! —dijo Leo— Esta vez no rompiste nada, ni me lanzaste por los aires, eso es un gran avance.
—Progreso —añadió Sofi con una sonrisa discreta.

Ale soltó una risita, con las mejillas un poco rojas a la vez que acomodaba la tanga.
—Gracias. Creo que ya le estoy tomando el truco.

Nia bajó la cámara y anunció con dramatismo:
—¡Y esto fue solo el primer acto!

Leo observó el terreno baldío con cara pensativa, hasta que sus ojos se detuvieron en un rincón lleno de varillas metálicas. Una idea absurda, pero brillante a su modo, comenzó a formarse en su cabeza.

—Ya sé —dijo de repente, con una sonrisa que a Sofi le pareció peligrosa— Podemos hacer algo diferente para probar las habilidades de Ale.

Nia levantó una ceja. —¿Diferente en plan “divertido” o “llamen a emergencias”? Aunque no se cómo vayan a reaccionar los de emergencias.
—Divertido —respondió Leo, aunque su tono no inspiraba tanta confianza.

Aun así, al escuchar la idea de Leo, los demás aceptaron la propuesta con entusiasmo. Entre los cuatro comenzaron a colocar las varillas en distintos puntos: algunas formando círculos, otras en posiciones diagonales, y un par de ellas suspendidas con cuerdas, como si estuvieran construyendo una estructura de entrenamiento sacada de un programa de televisión japonés.

Ale, mientras tanto, observaba desde arriba, con el torso estirado y las manos apoyadas en unos árboles.
—¿Están seguros de que saben lo que hacen? —preguntó, inclinando la cabeza con curiosidad.

Max levantó el pulgar, orgulloso. —¡Por supuesto! Es un circuito de elasticidad profesional.
Sofi, sujetando una cuerda que no dejaba de moverse, murmuró: —“Profesional” es una palabra muy fuerte para esto.

Cuando finalmente terminaron, los cuatro se reunieron frente a Ale.
—Listo —anunció Leo, secándose las manos— Bienvenida a la siguiente fase de tu entrenamiento: El Desafío Extensible.

Nia levantó un cartel improvisado hecho con una hoja y un marcador. —¡Edición uno! ¡Con premios imaginarios incluidos!

Ale miró el “campo de entrenamiento” con una mezcla de intriga y resignación.
—No sé si esto parece más un circuito de prueba o una trampa para osos —dijo, bajando lentamente al suelo mientras su cuerpo volvía a la normalidad.

—Ambas cosas pueden ser ciertas —comentó Sofi sin emoción, cruzándose de brazos.

Leo dio una palmada para animarla. —Vamos, Ale, confía. Es solo para ver cuánto puedes controlar tu cuerpo entre obstáculos.

Ale suspiró, pero sonrió con confianza.
—Está bien, pero si algo sale mal, ustedes recogen las piezas.

Los cuatro asintieron al unísono, aunque Nia añadió con picardía:
—¿Te refieres a las piezas del circuito o a ti?

Ale rió. —Ya veremos.

Leo se colocó al centro del gimnasio, dando instrucciones con la seriedad de un entrenador profesional, o al menos de alguien que lo aparentaba bien.
—Muy bien, equipo. Primera fase del Desafío Extensible: coordinación y control. Ale, tú serás la participante principal, obviamente. Max y Sofi, ustedes ayudarán con la parte técnica.

Ale asintió, un poco nerviosa. —¿Parte técnica?
—Exacto —dijo Leo, sonriendo— Solo sigan mis indicaciones y nada puede salir mal.

Famosas últimas palabras.

Antes de que Leo o Nia pudieran decir algo más, Max ya había tomado a Ale de las piernas con entusiasmo.
—¡Vamos a darle impulso! —gritó, mientras Sofi, con su calma habitual, sujetaba el otro extremo y decía:
—Esto probablemente no sea buena idea... pero vamos a hacerlo.

Con un conteo improvisado, ambos comenzaron a estirarla hacia una de las varillas como si fuera una cuerda elástica gigante. Ale trató de seguirles el ritmo, extendiendo los brazos para mantener el equilibrio.
—Chicos, ¿están seguros de que—?

¡Zas!

En un segundo, Ale se soltó y salió disparada hacia la varilla, rebotando en ella con precisión milimétrica hasta que su torso se enredó en una de las cuerdas colgantes. Quedó suspendida en el aire, dando vueltas lentamente como si fuera una decoración viviente de gimnasio, su coronita había caído al suelo y fue recogida por Nia.

Leo y Nia se quedaron congelados mirando la escena.
—¿Qué acabo de ver? —preguntó Nia, con una mezcla de asombro y risa contenida.
Leo parpadeó. —No lo sé, pero estoy entre impresionado y preocupado.

Sofi soltó la cuerda, mirando su obra. —Bueno, técnicamente logramos eso del “control y coordinación”. Solo que en el orden equivocado.
Max, mirando hacia arriba, exclamó orgulloso: —¡Miren eso! ¡Perfecta estabilidad aérea!

Ale, girando lentamente en el aire, suspiró con resignación.
—Chicos... no siento las piernas, en serio.
—Eso significa que funcionó —dijo Sofi sin levantar mucho la voz.

Nia ya no podía contener la risa. —¡Esto sí es una demostración! Aunque… tal vez deberíamos bajarla antes de que se vuelva parte del mobiliario.

Leo corrió hacia las cuerdas, tratando de desatarla, mientras Ale reía entre frustrada y divertida.
—La próxima vez, avísenme si “parte técnica” significa convertirme en una marioneta.

—Anotado —respondió Max, levantando el pulgar.

Después del enredo monumental, Leo y Sofi lograron finalmente liberar a Ale de las cuerdas. Max la recibió con cuidado cuando cayó, aunque ambos terminaron rodando por el suelo entre risas.

—Definitivamente necesito un descanso —dijo Ale, estirando los brazos y volviendo a su forma normal poco a poco.
—Sí, eso fue bastante acrobático —respondió Leo, intentando disimular una sonrisa mientras le ofrecía una botella de agua.

Ale se sentó en el suelo, respirando con calma. Sofi le pasó una toalla y comentó con una media sonrisa:
—Al menos ya comprobamos que tu traje resiste cualquier torsión posible.
—Y que ustedes son un peligro con varillas cerca —replicó Ale entre risas mientras se volvía poner su coronita.

Después de unos minutos de descanso, Nia aplaudió para recuperar la atención del grupo.
—Bueno, chicos, ¿seguimos o cancelamos antes de que alguien salga volando de verdad?

—¡Seguimos! —gritó Max con una energía que no parecía afectada por nada.
Ale suspiró y se levantó, estirando los brazos. —De acuerdo, pero esta vez con coordinación, ¿sí?

Leo asintió con gesto serio. —Prometido.

Colocaron las varillas en nuevas posiciones, formando un circuito improvisado. Esta vez, dos de ellos se encargaron de ambas extremidades: Leo tomó las manos, mientras Sofi se tomó ambas piernas.

—¿Lista Sofi, listo Leo? —preguntó Ale con una sonrisa, ya recuperada del susto anterior.
—Listos —respondieron al unísono.

En un movimiento sincronizado, comenzaron a estirarla lentamente, ayudándola a mantener el equilibrio y a controlar su elasticidad con más precisión. Era casi como una coreografía extraña, pero llena de entusiasmo y confianza.

—Si siguen a este ritmo —comentó Nia, mirando el reloj con tono burlón— nos va a tomar todo el día terminar su entrenamiento.
—No importa —respondió Ale entre risas— Mientras no me vuelvan a colgar de los árboles o postes, puedo con todo.

Los demás rieron. Max, quien acariciaba levemente el abdomen estirado de Ale, añadió:
—Prometemos no repetirlo, a menos que sea parte del ejercicio.

Leo negó con la cabeza, divertido. —Solo tú podrías decir eso con tanta seriedad, Max.

Mientras ellos seguían estirando a Ale, a Nia se le ocurrió otra idea para el entrenamiento y se la contó a Max, quien al escucharlo le empezó a seguir la corriente. Ellos se pusieron a preparar otro escenario para probar la elasticidad de su amiga, creando unas especies de aros más grandes que ellos con materiales que encontraron en el terreno baldío y con cosas del patio de la casa de Ale; lo más visible eran los agujeros que tenía, y Ale suponía que algo tenía que ver con los enredos.

Cuando terminaron, ellos se acercaron a Leo y Ale para avisarles que la siguiente prueba ya estaba lista, diciendo también que ella estaría bien en todo eso a pesar de lo poco que confía Leo con el experimento. Sin embargo, las palabras de Ale lo motivan a aceptar la idea de ambos.

Entre risas y suspiros, Leo y Sofi comenzaron a bajar lentamente a Ale, quien todavía estaba con los brazos y piernas tan estirados que parecía salida de una caricatura.

—Con cuidado, no quiero salir disparada otra vez —dijo Ale, moviendo las manos aunque no pudiera hacer algo con ellas.

—Tranquila, tranquila —respondió Sofi, sosteniéndola como si fuera una cuerda elástica que podía saltar en cualquier momento.

Cuando por fin tocó el suelo, Ale respiró profundo y poco a poco fue volviendo a su forma normal.
—Ay... creo que tengo músculos que no sabía que existían —bromeó, mientras se sacudía el polvo del traje.

Nia, que hasta ese momento observaba con una mano en la barbilla, chasqueó los dedos de pronto.
—Ya se los dije, pero tengo una idea mejor para probar tu elasticidad.

Los otros tres la miraron con la mezcla de curiosidad y miedo que solo una idea de Nia podía provocar.
—Sí me lo habías contado, pero... ¿en qué sentido? —preguntó Leo, ya anticipando el caos.
—En el sentido de “divertido y probablemente innecesario” —respondió Nia con una sonrisa que no inspiraba confianza.

En cuestión de minutos, Max y Nia habían traído una especie de estructura con varios aros gigantescos hechos de tubos de plástico, cartón grueso y pequeñas piezas metálicas. Eran tan grandes que Ale podría pasar varias veces por dentro, aunque lo preocupante era que uno de esos aros tenía cuatro agujeros en formas algo sospechosas, como si hubieran sido diseñados para enredar a propósito.

Ale los observó con una mezcla de intriga y resignación.
—¿Eso es parte de un entrenamiento o de una trampa caricaturesca?
—Depende de tu actitud —respondió Sofi, cruzándose de brazos con una sonrisa.

Cuando terminaron de armar el escenario, Leo se acercó a Ale con una expresión más seria, aunque todavía tenía un toque divertido en la voz.
—Bueno, Ale, ahora sí vamos a experimentar de verdad contigo. Prometo que todo va a salir bien... más o menos.

Ale levantó una ceja. —“Más o menos” no suena muy tranquilizador, ¿ustedes dicen la verdad?

—Confía en nosotros —dijo Nia, sosteniendo su teléfono para grabar y que claramente formaba parte del plan.

Ale suspiró, se estiró los brazos como si calentara y sonrió con decisión.
—Está bien, pero si termino con un nudo nuevo, ustedes me deshacen, ¿queda claro?

—Trato hecho —dijeron los cuatro al unísono, mientras Leo contaba en voz alta para empezar el siguiente experimento.

Ale, decidida (aunque algo temblorosa), dejó que sus amigos tomaran otra vez sus brazos y piernas para estirarlas otra vez, cada uno en una dirección diferente formando una especie de X (con Sofi poniéndose la coronita de Ale). Los aros rechinaban un poco, pero ella, acostumbrada a su elasticidad, se movía con sorprendente ligereza mientras daba una pequeña ayuda a sus amigos.
—Ok, chicos... ¿así está bien? —preguntó mientras metía las manos por el primer aro.
—¡Un poco más arriba! ¡Eso es! —le indicó Nia, agitando una cuerda con una mano desocupada como si fuera una entrenadora de circo.

Ale suspiró y los demás extendieron los brazos para alcanzar el segundo aro, con Ale logrando sujetarse con ambas manos. Luego, con una flexibilidad que haría llorar de envidia a Reed Richards, estiró las piernas y las pasó por los agujeros inferiores del primer aro. Leo y Nia se distrajeron un poco al ver cómo las botas del traje pasaban por los agujeros de los aros, Nia sentía la necesidad de verlo más de cerca.

—Muy bien, muy bien —dijo Sofi, asintiendo con un aire de “científica loca satisfecha con su experimento”.
—Ahora... ¡procedimiento dos! —anunció Nia con una sonrisa sospechosamente entusiasta.

Antes de que Ale pudiera preguntar qué significaba eso, sintió que Max y Sofi tomaban sus manos y las amarraban al segundo aro de una manera suave pero firme.
—¿Eh? ¡Un momento! ¿Por qué me están amarrando?
—Es para que no te sueltes —dijo Sofi, como si fuera la cosa más obvia del mundo.

Mientras tanto, Leo y Nia, sin perder tiempo, hicieron lo mismo con sus pies, asegurándolos a la parte inferior del primer aro. En pocos segundos, Ale quedó completamente estirada, con los brazos y piernas extendidos, pareciendo una mezcla entre una estrella y un tendedero de gimnasia experimental.
—¡Perfecto! —dijo Nia, dando un paso atrás para admirar la “obra” a la vez que saca su teléfono otra vez.
—Con esto podremos comprobar tu resistencia estando así de estirada —añadió Sofi, tomando notas en su libreta.

Ale, que apenas podía mover las manos, soltó una risa nerviosa.
—¿Y están seguros de que esto es buena idea?
—¡Por supuesto! —respondió Leo con confianza.
—Solo tienes que aguantar un rato más. ¡Es parte del entrenamiento!

—¿Aguantar un rato? ¿Cuánto es “un rato”? —preguntó Ale, con una gota de sudor bajando por su frente.
—Mmm… lo que tarde en sonar el temporizador de Nia —respondió Sofi.
—¿Temporizador? ¿Qué temporizador?
—Este —dijo Nia, mostrando su celular, que tenía en pantalla un contador de media hora.

Ale abrió mucho los ojos.
—¡¿Media hora?!

Los cuatro la miraron al mismo tiempo, sonriendo con una sincronía sospechosa.
—¡Ánimo, Ale! —gritó Max con entusiasmo— ¡Tú puedes!
—Sí, esto servirá para tu elasticidad, ¡y tu paciencia! —añadió Nia riendo.

Ale suspiró resignada, moviendo los pies mientras pensaba que tal vez debió quedarse practicando en casa.

Sofi, mientras observaba a Ale entre los dos aros como una figura de museo moderno, cruzó los brazos con una sonrisa divertida.
—Sip, teníamos la razón por completo. El traje te queda aún mejor en esta posición —dijo, ajustándose los lentes con aire analítico Resalta la flexibilidad, el color y el—

Pero no alcanzó a terminar su frase. Un ruido la había interrumpido, y cuando cambió su mirada notó que Max estaba jugando con uno de los brazos de Ale como si fuera las cuerdas de un instrumento.

—¿Eh? ¿Qué haces? —preguntó mientras se acercaba a Max que seguía haciendo esos sonidos.
Max giró de inmediato.
—Esto parece una especie de método de tortura medieval, solo que aquí no es letal
—Bueno, en algo tienes razón, lo parece y a la vez se ve como una guitarra u otro instrumento de cuerdas.

Él deja de hacer ruido para acercarse a las manos de Ale, y Sofi ayudó a Ale a estirar su cuello para ver mejor lo que él estaba haciendo. Max simplemente estaba jugando con las manos de Ale estirando los dedos y ‟dándole la mano” de vez en cuando. Sofi y Ale se miraban sin entender del todo lo que su amigo estaba haciendo.

Al mismo tiempo, Leo y Nia se quedaron mirando el torso de Ale que aún mantenía su forma de reloj de arena. Leo, sin pensarlo demasiado, se acercó un poco más para ver mejor. Esto hace que Ale vuelva a estirar el cuello hacia donde están ellos con una mirada un poco nerviosa.

—Se lo que están pensando, ¡pueden seguir mirando, pero no toquen demasiado! —dijo mientras rodeaba a ambos con su cuello.
—No se preocupe —respondió Nia que empezaba a acariciar suavemente uno de los muslos de Ale— intentaremos no incomodarla en lo que nos falta de tiempo.

Así ha sido casi toda la tarde mientras ella seguía estirada así. Leo simplemente estaba observando por los nervios que tenía al verla así y con el traje mostrando lo mejor de ella. Nia seguía poniendo las manos en los muslos, trasero y abdomen de su amiga, a menudo moviéndolas como si hiciera una especie de masaje relajante. Max seguía haciendo ruido con los brazos de Ale.

—¿Eh? ¿Qué... qué pasa? —dijo Ale, con una sonrisa nerviosa cuando sintió que alguien estaba tocando algo que no debía.
—¡Sofi! ¡esa mano! —gritó Nia mientras veía que Sofi puso una mano en uno de los pechos de Ale.
—¿Qué? tarde o temprano alguien iba a hacer eso, y yo quería ser la primera... son tan blandas —fue lo único que ella pudo decir en su defensa.

Ale estaba por decirle algo pero desvió su mirada hacia Leo y Nia, quienes desataron sus pies y siguieron estirando sus piernas. Ale se ponía un poco más tensa por eso.

—¡Chicos! ¡Me están convirtiendo en fideo! —exclamó Ale con voz aguda, mientras sus manos todavía amarradas temblaban en una mezcla entre esfuerzo y pura comedia física.
—¡Aguanta, Ale! ¡no nos tomará tanto tiempo! —decía Leo, que tenía una de las piernas de su amiga y la seguía estirando hasta llegar a la cerca del patio.
—¡Ay no, el traje! ¡Va a estirarse también! —mencionó Nia, llevándose una mano a la cabeza.
—¡Pues que aguante igual que ella! —respondió Leo— después de todo ese traje se adapta a la elasticidad de Ale, tenemos algo de ventaja.

Por el otro lado, Max estiraba el cuello de Ale para que viera lo que estaban haciendo Leo y Nia. Sofi seguía tocando los atributos de su amiga a la vez que jugaba con la coronita que se había puesto. En cuestión de segundos, Ale estaba tan estirada que parecía una versión humana de un adorno de goma.
—¡Por favor Max, haz algo antes de que mi cuello toque el cielo! —exclamó entre risas nerviosas.

Él deja que el cuello de Ale regrese a su lugar mientras ella le dice a Sofi que pare. Por el otro lado, Leo y Nia se preguntaban si soltaban las piernas de Ale de golpe o lo hacían lentamente y con cuidado. Estuvieron pensando por un rato hasta que llegaron a la conclusión de hacerlo despacio, y así lo hicieron. Ellos regresaron con los demás y desataron las piernas de Ale al mismo tiempo que Max y Sofi lo hacían con sus brazos.

Los cuatro se quedaron mirando la escena. Ale parpadeó varias veces, estaba acostada en el sueldo con una expresión de cansancio y con las extremidades todavía alargadas.
—Bueno... —dijo Leo finalmente— Al menos descubrimos que, efectivamente, tu traje es tan resistente como tú.
Ale soltó una risa débil.
—Sí, pero la próxima vez... ¡Sofi no toca nada!

Sofi levantó una mano con una sonrisa nerviosa.
—Prometo no volver a hacerlo... aunque fue un poco divertido.
—¿Todo bien, Ale? —preguntó Nia, conteniendo la risa.
—Sí... aunque si me dejaban así por mucho más tiempo iba a convertirme en una especie de tendedero —respondió Ale, medio resignada.

Leo y Max comenzaron a acomodar sus piernas con cuidado, Sofi y Nia acomodaban sus brazos. Cuando terminaron, Ale trató de levantarse, cayendo suavemente en brazos de Leo y Max (quien no dudó en agarrarle una nalga), estirándose todavía un poco más antes de recuperar su tamaño normal.

Fwooosh.

El sonido de su cuerpo volviendo a su estado original resonó por todo el terreno baldío.

—Ahh... mucho mejor —suspiró Ale, moviendo los hombros con alivio— Aunque siento que ahora puedo alcanzar el refrigerador sin pararme en puntas.
—¡Eso fue épico! —dijo Max, levantando el pulgar— ¡Parecías una superheroína en entrenamiento!
—Más bien parecía una liga humana —añadió Nia con una carcajada— pero igual te veías genial, Ale.
Sofi asintió, acomodándose el cabello.
—Lo importante es que resististe sin romperte, ni tú, ni el traje. Eso ya es un logro.
Leo sonrió, viéndola más tranquila.
—Y además, diste un espectáculo digno de un circo que está lleno de rarezas —bromeó, levantando la libreta de Sofi y el teléfono de Nia que había grabado todo lo sucedido.
Ale soltó una risa suave y se estiró los brazos, literalmente, hasta tocar las cabezas de todos.
—Bueno, si eso no fue entrenamiento, no sé qué fue.

Todos rieron al unísono hasta que Leo dio unas palmadas para llamar la atención de todos.
—Muy bien, equipo, nueva fase del entrenamiento —dijo con una seriedad sospechosa, señalando un punto en medio del terreno— Pónganse todos lejos de aquí... sí, más lejos. Max, un poco más... más... ¡más!

—¿Tan lejos quieres que vaya? —preguntó Max, gritando desde el otro extremo.
—Sí, por si acaso. Nunca se sabe con Ale —respondió Leo, cruzándose de brazos.
Nia arqueó una ceja.
—¿Y qué se supone que va a hacer ahora?
Leo sonrió.
—Ale va a demostrar precisión y control. Quiero que atrape a uno de ustedes y lo traiga hasta aquí.
—¿Atrapar? —repitió Sofi, retrocediendo un paso— ¿Literalmente?
—Exacto —confirmó Leo con un gesto teatral.
Ale se estiró un poco los brazos, giró los hombros y sonrió confiada.
—Eso suena fácil. Solo tengo que apuntar bien, ¿verdad?
—Exactamente —dijo Leo, levantando el pulgar— Piensa que es como lanzar una cuerda, solo que tú eres la cuerda.
Nia rió.
—Esto va a ser buenísimo.

Ale respiró profundo, acomodó los hilos de su tanga, y apuntó con una mano hacia el grupo y dijo con tono heroico:
—¡Estén listos o no allá voy!

Su brazo se estiró de inmediato con un whoosh, atravesando el terreno sin problemas. Los demás apenas alcanzaron a reaccionar antes de que la mano de Ale envolviera sin querer tanto a Sofi como a Max en el mismo movimiento.

—¡Eh, espera, no! ¡Eran “uno de tus amigos”! ¡No dos! —gritó Leo riendo.

—¡No fue mi culpa! ¡Se movieron al mismo tiempo! —respondió Ale, intentando jalar el brazo de vuelta.

Pero el problema era que Sofi y Max no estaban exactamente cooperando.
—¡Suelta, suelta! ¡Nos vas a hacer dar vueltas! —gritó Sofi, mientras Max reía diciendo “¡Weeee, esto es como un parque acuático sin agua!”

El retroceso fue inmediato: Ale tiró del brazo de regreso con fuerza, y los dos salieron volando hacia ella, aterrizando frente a Leo con un sonoro plaf.
—¡Lo logré! —dijo Ale, triunfante, mientras Sofi y Max se quedaban en el suelo medio mareados.
—Sí, aunque tal vez demasiado bien —respondió Leo, rascándose la cabeza.

Nia se acercó y tomó una foto con su celular.
—Esto va directo a algo especial, junto a todo lo demás —dijo entre carcajadas—: “Ale, la elástica que no falla (aunque te lleves a alguien de rebote)”.
Ale soltó una carcajada, mientras sus brazos volvían a su tamaño normal.
—Bueno, no fue tan difícil, aunque la próxima vez apuntaré mejor.
—Sí, por favor —dijo Sofi, aún en el suelo— Mis piernas siguen vibrando.
Leo sonrió satisfecho.
—Perfecto. Ahora sí, creo que estamos progresando.

En ese instante, Max se acercó a Ale para pasar una mano suavemente a la cintura de ella y Ale le da un pequeño codazo mientras mostraba un pequeño sonrojo.
Leo suspiró.
—...bueno, casi progresamos. Pero ahora pasemos al siguiente ejercicio: estiramiento sincronizado.

—¿Sincronizado con Ale? —preguntó Sofi, levantando una ceja.
—Exacto —respondió Leo con total confianza— Si logramos seguir su ritmo, tendremos coordinación perfecta.

Nia se rió.
—Perfecta, ajá, o acabaremos con las piernas hechas nudo. Cincuenta y cincuenta.
Ale se colocó al frente, estirándose de una forma más natural.
—Solo sigan mis movimientos, ¿sí? No es tan difícil.
Max levantó el pulgar.
—¡Fácil! Si tú puedes hacerlo, nosotros también.
—No estoy segura de eso —murmuró Sofi, ya sospechando lo peor.

Ale empezó suave: brazos al frente, giros de cintura, piernas un poco abiertas. El grupo la imitaba torpemente como si fuera el primer día de un gimnasio.
—¡Eso! —decía ella— ¡Uno, dos, tres!

Hasta ahí todo iba bien hasta que Ale, sin pensarlo, extendió sus brazos hasta tocar la cerca del patio de su casa.

—¡Eh! ¡Eh! ¡Demasiado lejos! —gritó Max, tratando de copiarla y cayendo de espaldas al instante.
—Max, la idea es “sincronizar”, no “romperte” —dijo Sofi entre risas.
Nia, por su parte, intentaba mantener el equilibrio.
—¿Cómo haces para no caerte cuando te estiras tanto? —preguntó.
—Práctica —respondió Ale, con una sonrisa tranquila— Y algo de genética, creo.
Leo observaba desde atrás, dirigiendo el ritmo.
—¡Muy bien, equipo! ¡Ahora, todos sigan a Ale en el estiramiento lateral!

Ale giró suavemente a la izquierda, pero su torso se alargó tanto que su cabeza quedó justo enfrente de un árbol.
—¡Hola, arbolito! —bromeó.

El resto trató de imitarla, pero el resultado fue un desastre: Nia se enredó con su propia pierna, Sofi quedó casi doblada en forma de “Z” y Max simplemente terminó rodando hacia una esquina.

Leo suspiró, tratando de mantener la compostura.
—Bueno, al menos todos se estiraron. De algún modo.
Ale, riendo, volvió a su tamaño normal y ayudó a levantar a sus amigos.
—Tal vez deberíamos probar algo más simple —dijo ella.
—¿Más simple? —repitió Sofi— Después de esto, lo más simple sería quedarnos quietos y respirar.
—Eso también cuenta como yoga, ¿no? —preguntó Nia con tono burlón.
—Sí, pero sin riesgo de salir volando —añadió Leo, riéndose finalmente.

El grupo terminó sentándose en el suelo, riendo del caos que habían provocado.
Max levantó una mano.
—Propuesta: el próximo ejercicio sea ver quién logra no moverse por cinco minutos o incluso más.
Ale asintió, divertida.
—Me gusta, aunque conociéndolos, seguro alguien tropieza con el silencio.

Ellos permanecieron en pleno descanso mirando al cielo, recordando todo lo que han pasado en este día con la peculiar habilidad de Ale. Observaban como estaba atardeciendo, el cielo se decoraba de unos buenos colores que, con solo verlos, levantaba los ánimos de seguir. Y así fue. Leo se levantó y pidió que los demás lo hicieran también para dar paso a una última prueba a las habilidades de Ale.

—Muy bien, equipo. Llegó el momento de ver cuánto ha mejorado Ale hoy. —Sonrió— Este será el ejercicio final: demostración libre.
Ale asintió, algo cansada pero relajada.
—De acuerdo. Prometo no estirarme demasiado esta vez.
—Gracias, se agradece —dijo Sofi, acomodándose el cabello todavía despeinado del estiramiento sincronizado.
Nia tomó su teléfono para grabar otra vez.
—¡Esto va directo al archivo de entrenamiento legendario!
Max alzó el pulgar con entusiasmo.
—¡Vamos, Ale! ¡Enséñanos tu modo pro!

Ale se colocó en el centro del gimnasio. Cerró los ojos un momento, respirando hondo.
Las luces se reflejaban suavemente en el suelo, y por un segundo todos guardaron silencio.

Entonces, ella empezó. Con un movimiento fluido, estiró sus brazos hacia los lados, perfectamente equilibrada. Después, con elegancia, los movió en círculos amplios y precisos, controlando cada centímetro de su cuerpo. Sus piernas se extendieron de forma coordinada, como si el aire mismo le respondiera. No había esfuerzo, ni torpeza, solo armonía.

Leo murmuró, impresionado:
—Su control es mucho mejor que al inicio. Ya no se tensa ni pierde ritmo.
Sofi asintió, sonriendo.
—Sí, ahora parece algo o alguien completamente natural.

Ale giró en el aire, creando una figura casi circular con su propio cuerpo antes de volver a su forma normal sin tropezar ni tambalearse. Al aterrizar, el suelo ni siquiera crujió: pura suavidad.

Nia, con el celular aún grabando, dijo emocionada:
—¡Eso fue increíble! ¡Hasta pareció coreografía!
Max la observaba con los ojos brillando.
—Al principio apenas podía estirarse sin confundirse, ¡y ahora parece una acróbata profesional!
Ale soltó una risa tranquila.
—Supongo que la práctica sirve, ¿no?
Leo cruzó los brazos, con una sonrisa orgullosa.
—Sirve mucho. Pero lo que más importa es que ya no te da miedo usar tu habilidad frente a nosotros.
Ale lo miró, pensativa.
—Sí, creo que por fin la siento como parte de mí. No algo raro, ni algo que esconder.

Hubo un breve silencio, el tipo de pausa sincera que se da cuando todos se entienden sin decir nada.

Sofi rompió la calma con un tono suave:
—Entonces, ¿mañana seguimos con la segunda parte del entrenamiento?
Nia se levantó enseguida.
—¡Solo si hay desayuno incluido!
—Y si Max no hace nada raro otra vez —añadió Sofi con una sonrisa de lado.
—¡Mira quién habla! ¡tú empezaste a hacer cosas más raras que yo! —protestó él.
Ale rió, quitándose el polvo de su traje.
—Trato hecho: desayuno, sin accidentes, y un poco más de práctica.
—Perfecto —dijo Leo, levantando el pulgar— Hoy terminamos con éxito.

Y así, entre bromas y comentarios, los cinco regresaron a casa. Estuvieron por un rato hablando de los planes que iban a tener para los días siguientes, queriendo ver cómo ha estado mejorando Ale con todo esto. Sofi le prometió que le traería algo especial cuando venga a visitarla, lo cual dejó más que contenta a su amiga. Cuando todos se fueron se dispuso a ordenar la casa por el leve desastre que hizo en la mañana. Sus brazos se extendían tres metros para levantar montones, sus piernas se alargaban para alcanzar cosas en la repisa y una risita suya era constante cada vez que algo hacía pop o rebotaba por error. Cuando terminó de acomodar todo lo mejor que pudo (es decir, 65% acomodado y 35% misteriosamente peor), hizo un repaso en su mente a todo lo que vivió en todo el día con una sonrisa en su rostro.

Ya era muy noche cuando finalmente entró a su cuarto. Se quitó las botas, dejó su traje sobre una silla, se puso su ropa de dormir y se metió en la cama. Estaba tan cansada que ni siquiera apagó la lámpara. Se quedó dormida en cuestión de segundos.

Al día siguiente, luego de haberse levantado con algo de dificultad, se preparó para la novedad del día. Había oído que alguien estaba tocando la puerta y no dudó en abrir, cuando lo hizo vio que se trataba de Sofi que traía una pequeña caja. Ella dejó pasar a su amiga quien al entrar deja la caja en una mesa.

—Buenos días... ¿qué... qué quieres? —preguntó aún recuperándose del sueño que todavía tenía.

—Tus amigos me dieron esto para que pudieras verlo —dijo Sofi señalando la caja que todavía estaba cerrada— Será algo rápido, no creo que tardemos mucho.

Ale se estiró un poco, tomó su coronita extendiendo un brazo de forma exagerada, y se la puso mientras bostezaba.

—Ok, quiero ver, quiero ver

Sofi comenzó a despegar la cinta que había en la caja y después la destapó, en ambas se podía ver una pequeña emoción. En esa caja se había revelado una figura pequeña de Ale hecha a mano. Era una figura con detalles exagerados: la pose dinámica, el brazo extendido, la forma tan marcada de sus atributos, el detalle bien cuidado del traje y una expresión levemente avergonzada.
—¿Esa soy yo? —preguntó Ale.

—Sí —respondió Sofi, sonriendo— Max y yo la hicimos. Nos tomó casi toda la mañana darle forma y pintarla.
Ale se inclinó hacia adelante, impresionada.
—Vaya, se nota el trabajo. ¿Lo hicieron sin referencias?
—Bueno, usamos algunas fotos tuyas del entrenamiento pasado —admitió Sofi— Queríamos que quedara con esa energía de movimiento.

Ale tomó la figura con cuidado, girándola entre sus dedos.
—Tiene hasta mi coronita y esa expresión de “lo tengo todo bajo control... creo”.
Sofi observó mientras se arreglaba el cabello.
—Encaja perfecto con el circuito que hiciste ayer. Es como si fuera parte del concepto.
—Exactamente —dijo Ale, chasqueando los dedos
— Es parte de una idea que estamos preparando. Queremos que todo esto sea más visual, más representativo. Algo que exprese tu estilo en pocas palabras.
Ale asintió con entusiasmo.
—La tuya fue la primera porque ya sabíamos que ibas a destacar en esto, te conocemos muy bien Ale.

Ale miró a Sofi, sonriendo con genuino aprecio.
—De verdad gracias. Es precioso. Y un poco raro verme en miniatura —añadió riendo.
Sofi cruzó los brazos con una sonrisa divertida.
—Bueno, si hacen una mía, que tenga músculos y cara de héroe.
—Ya veremos —dijo Ale— Primero vamos a continuar con el entrenamiento como dije ayer
Sofi levantó la vista.
—¿Qué? pensé que era algo que solo dijiste para sentirte bien
—Lo decía en serio, pero ya verás que te gustará esta siguiente parte del entrenamiento — Afirmó Ale que ya estaba en la entrada de la casa.

Ambas se rieron, relajadas. Ale estiró un brazo y colocó la figura sobre la mesa del comedor, aún con esa sonrisa suave.
—Entonces, esto será parte del proyecto que están preparando, me gusta. Tiene algo especial.

Ambas salieron de la casa para ir a su siguiente dirección y continuar con el entrenamiento. En el camino hablaban de lo que sucedió ayer y lo que ella podría hacer con sus habilidades y su traje, aunque Sofi se limitó a decir que debería usarlo para momentos especiales, y la primera vez que lo usó fue solo el principio. Ale llegaba a avergonzarse un poco al recordar lo que Sofi hizo cuando la habían estirado.

—Creo que... —Sofi se inclinó un poco hacia ella— esta vez te pasaste.

Sofi la mira, sonríe más, y le responde con un encogimiento de hombros:
—Pero estuvo divertido.

Antes de que Sofi pudiera continuar, recibe un codazo por parte de Ale.

—Como sea. Espero que estés preparada para lo siguiente. Ya verás que tendremos nuevos obstáculos y nuevas pistas para que pongas a prueba tu elasticidad —anunció— Ya pasaste por el entrenamiento del entrenamiento, por así decirlo. Ahora viene lo siguiente. Lo mejor de lo mejor.

Ale abrió los ojos de la emoción como si hubiera escuchado música gloriosa. Sofi levantó la mirada, dejando ver que estaba más que confiada en que todo iba salir bien. Ale se quedó viendo por unos segundos el camino que estaban tomando, ella podría regresar sin problemas estirándose, pero ahora quería dar un paso más hacia adelante. Volteo para ver a Sofi que aún sonreía, y supo que estaba más que lista para continuar.

—Andando —dijo levantó una mano como señal de aprobación

Y así fue como empezaron un día más en la enredada vida de Ale. Pasaron por unos pequeños enredos ayer con el entrenamiento y el nuevo traje, pero ahora está decidida a seguir con todo al estar más que motivada por sus amigos, quiere ver lo que es capaz de hacer con poco esfuerzo. Así es la querida reina del caos.

The End












































































MDMABKABD HALP



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