Pasó más de una hora y Hafu notó que el Nui Rama no se iba y creyó que estaba por quedarse en su jardín, cosa que no podía permitir y se puso manos a la obra. Lo primero que hizo fue tratar de expulsarlo usando la típica técnica de lanzarle agua con la manguera del jardín, y si bien funcionó a los primeros minutos el Nui Rama no tardó en reaccionar de forma hostil contra el Matoran, que tuvo que refugiarse hasta que se calamara.
Así fue exactamente por todo el día, todos los intentos de sacar al Rahi fueron en vano. Incluso por las noches tuvo problemas para estar al tanto de lo que hacía. Fuera de que el ruido de las alas era tan molesto, temía que pudiera entrar a su refugio y lo atacara, cosa que era poco probable por la entrada tan pequeña.
Lo primero que pensó fue que el Nui Rama se encontraba ‟polinizando” las flores de su jardín, aunque no entendía exactamente por qué seguía estando ahí si ya había acabado con todo, a menos que se haya hecho una especie de panal donde pudiera hacer algo, y precisamente eso preocupaba a Hafu. No tenía la mínima idea de por qué decidió quedarse con él en primer lugar.
Ya después de unos cuantos días, ambos Matoran estuvieron pensando en que lo mejor sería aprovechar lo que sea que esté haciendo para el beneficio de ellos pese a la reacción que tendría el Nui Rama. La imagen que ven arriba fue tomada antes de que Hafu cometiera el error de subirse encima del bicho y tratara de montarlo, gran parte de su jardín quedó hecho un desorden por lo ocurrido.
Si bien Hafu había rechazado la idea de intentar sacar al Nui Rama, hubo momentos en los que quiso retomar esa idea junto a Onepu, los resultados no fueron los esperados, tal como el que he mencionado. Hicieron de todo para sacarlo, usaron cuerdas, la manguera otra vez, engañarlo con otras flores, pero nada. Fue ahí cuando decidieron no volver a intentarlo.
Con el paso de los días notaron que el Nui Rama se había acostumbrado a estar en el jardín de Hafu, pero había una diferencia notable que confirmó las sospechas de Onepu: de alguna manera, el Rahi logró crear miel por cuenta propia.
Fue un poco difícil para los dos entender bien todo lo que sucedía, pero tenían en mente de que, en caso de dicha miel pudiera a servir para algo, lo venderían para así sacar algo de provecho con el inquilino. El problema era que el panal que había hecho estaba a tan altura que debían usar un equipo de seguridad para hacer el trabajo, sin contar que el Nui Rama actuaba de forma hostil con tan solo acercarse a una rama.
Con tantos intentos fallidos, tuvieron que llamar a unos cuantos Matoran del aire para que hicieran el trabajo sucio mientras ellos preparaban lo necesario tales como frascos, cajas de madera, platos, y un atomizador con agua jabonosa. Los Matoran verdes tuvieron pequeñas dificultades para realizar todo lo pedido ya que era difícil hacer a un lado al Rahi con las cosas que tenían para ahuyentarlo mientras recogían la miel, ni el agua ni una rama quemándose eran suficientes, por lo que tuvieron que recurrir otra vez a las cuerdas.
Eso no fue tanto problema para los Le-Matoran, al estar acostumbrados a lidiar con Rahis que vuelan se las arreglaron para someter al Nui Rama mientras el resto seguía con el trabajo de sacar la miel, algo que resultó ser más tardado de lo que se tenía previsto. Y si preguntan, no hubo presupuesto para traer a un Toa que se encargara del Rahi.
El resultado fue más que satisfactorio para todos. Quitando las dificultades, la recompensa fue algo que agradó a los Matoran por el sabor tan particular de esta miel: de consistencia firme, con un sabor dulce y ligeramente agrio, agridulce en pocas palabras. Es lo que uno esperaría de un Rahi que nunca había hecho esto y que alguien lo ve por primera vez.A modo de agradecimiento, los dos Matoran le dieron unos cuantos frascos para que pudieran disfrutar de tan preciado material culinario, aunque para ellos esto era casi descortés por tanto esfuerzo que hicieron, esperaban un mejor premio.
La miel restante la utilizaron para cualquier cosa que tuvieran en mente. Vendieron una gran cantidad de esto a otros seres para ver que opinaban y los resultados fueron variados, a algunos les fascinó y a otros les repudió, estas opiniones fueron la base para un negocio tan curioso. En muchos lugares se vendieron de forma tan acelerada y en otros nadie prestó atención, incluso si decían que lo obtuvieron atrapando a un Rahi volador, eso era lo que atraía a todos casi de inmediato.
Por si fuera poco, las ganancias fueron todo un logro al haber aprovechado tal cosa inusual que pareció en el jardín de Hafu, quien se había quedado con gran parte de lo obtenido con las ventas. Consiguieron una buena cantidad de plata luego de vender esta miel en un mercado de mala muerte en Pepetongo.
Con el tiempo las ventas se hicieron cada vez más moderadas. Algunos sí se llevaban una buena cantidad, otros ni se acercaban a ver, pero el punto es que todo esto pasó hasta que se acabó el recurso. Algunos sí se sintieron mal por esto, y a otros no les pareció para tanto, aunque muchos coincidían en que todo esto fue algo que nadie esperaba por parte de dos Matoran.
¿Quién iba a pensar que Hafu y Onepu harían un pequeño negocio con un Rahi que se puso de inquilino en el jardín? Con respecto al Nui Rama, pasó a ser la mascota del Matoran de roca al haberse adaptado a todo lo que ha hecho desde que llegó, aunque todavía no se acostumbra a tenerlo tan cerca de él.
Para un momento como el que tuvieron los dos, es algo que se debe admirar por las ideas que tuvieron al final del día y el resultado que hubo al vender miel de Rahi, que es algo que no se ve en todos los días. Y no, no le estoy quitando el crédito a los Matoran de aire que ayudaron a los dos, ellos también fueron de gran ayuda para todo lo que ocurrió. En fin, fue un tiempo tan agitado que terminó con un buen resultado.



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