El Dossier

🥂🥂Espero y hayan pasado una feliz cruda con sus familias, amigos, amantes, animales, computadoras, y todos los seres queridos que hayan estado con ustedes en todo este tiempo, y que estarán con nosotros otro año más. En este inicio les traeré contenido nuevo que les va a encantar como las otras veces. Feliz inicio de año para todos ustedes.🥂🥂

martes, 30 de septiembre de 2025

El club de ayudarse sólo | Escrito por: Polixium

Más que una historia, un sueño. Menos que una anécdota, un pensamiento.

Un día como cualquiera (más o menos), un sujeto aleatorio de nombre ‟Jorge” despertó con el mismo pensamiento de siempre: Qué flojera ir a la escuela; pero, que a diferencia de otros, resonaba la responsabilidad de cambiar el rumbo de su vida sutilmente inscribiéndose a un desarrollo humano (o club para los chavos) en su preparatoria. Hizo lo de siempre, tomó el autobús, contempló lo oscuro y calmado que era el entorno en el que se desplazaba y llegó con un pesar sutilmente denso donde lunes a viernes. Después de múltiples módulos y el receso, llegó casi de forma repentina el momento de escoger un camino en su vida, el cual no había meditado hasta ese momento, aún somnoliento.

Intrigado por saber cuál era la opción más óptima para la comodidad de su ocio, revisó un tablero de clubes proveído por un ‟orientador socio-emocional” (trabajador del estado del forzamiento laboral) y no generó empatía alguna por las opciones a su disposición. Se abstuvo de marcar su camino... No obstante, tenía planeado algo más. El orientador al notar que Jorge no decidió, le prohibió la salida del salón con un liviano ‟...tenemos que hablar.” Entonces, una chispa de noradrenalina recorre su cuerpo. Se siente listo para realizar una propuesta cual Maluma a las 3 de la mañana, haciéndole entender al orientador que no le apetece estar en alguna área pre-dispuesta, más bien, quiere forjar su camino creando su propio club, sus propias reglas, sus propios objetivos y sus propios compañeros, todo en la comodidad de su acechante pereza.  Al son del rostro indignado e interesado del orientador se emite la pregunta ‟¿estás seguro?” y Jorge con toda confianza responde con un ‟sip, más que seguro, y se llamará ‛El Club de Ayudarse Sólo’, porque es totalmente para mi, con tal de pasar el año sin problemas”, entonces, sin más que platicar, con un tono imperceptiblemente burlesco el orientador contesta ‟bueno, si serás el responsable de una organización por cuenta propia, supongo podrás pasar el año bien.” Jorge con una expresión orgullosa y segura se retiró del salón, no sin antes voltear y mirar de nuevo a su curioso mentor.

Luego de la jornada común, en contraste con el oscuro color de la mañana, la tarde se proyectaba cálida y brillante... Pero las emociones de Jorge que se hizo el Hardcore por un momento, no. Todo giraba entorno a un ‟¿¡Qué hice!?” reconociendo que dejó el piloto automático encendido mediante las neuro-hormonas que hicieron lo suyo, totalmente contrario a su idea de dibujar un vector. Después de malabarear un rato con sus reacciones, pensó todo más fríamente y dedujo que lo que hizo no estuvo del todo mal, ya que en ningún momento le restringieron su decisión y el objetivo matriz es mejorar como persona ‟pragmáticamente.”

Los días de una semana entera pasaron como el aire y Jorge diseñó un muy complejo plan donde mostraría por medio de videos el como ejecuta varios trabajos parciales por su vecindario y su estado emocional, demostrando así que se ha vuelto ‟menos perezoso” y está dispuesto a trabajar en casi cualquier área. Con orgullo, se lo presentó a su orientador el cual respondió con un tibio ‟...Interesante, supongo funcionará. Lo que importa son los resultados.” Todo parece ir bien. Empezando su travesía de un jugador, tomó labores domésticas en casas ajenas por el módico precio de no vestirse de meido, continuando con el clásico podar el césped, acomodar garages y entregar papel de baño (periódicos) en pleno 2022 con un sueldo no muy atractivo pero suficiente para cubrir las golosinas de los viernes después de la escuela. ¿Que hay de su madre y su pensar al respecto? Ni idea. El chico está bien.

Los días pasan tan rápido que al pensar en ellos en vez de sentirse como un semestre como tal se sintió como un par de días largos. Da el caso que toca entregar proyectos finales, pero Jorge, en vez de pensar en otras materias, está pensando en cuál será su trabajo final para el proyecto que el mismo estableció. ‟Debe ser algo impresionante, algo diferente” pensó. Estuvo todo el día echando chispas para estructurar el nivel y la misión final de su juego intrapersonal y no solo dejar boquiabiertos a la gente de su alrededor, sino a su futuro ser también. En fin, decidió hacer un vídeo músical, donde el alteraría la letra de «Mark Ronson - Uptown Funk (feat. Bruno Mars)» por una que hablaría de los beneficios de chambear con todo y coreografía copiada. Ante su emoción por hacer algo atrevido y el querer descansar de estar bajo el virtual yugo de la institución que lo obligó a formar parte de algo, no esperó un día más y a la mañana siguiente se vistió y preparó para la ocasión, olvidando el resto de sus responsabilidades.
Se subió al autobús, con toda la ceguera emocional y seguridad del mundo picó al botón de reproducir de su bocina portátil y empezó su karaoke inventado:

♫♪ Dicen que flojear es la solución a tu ser
Tal vez es la verdad pero por ratos no es así.
Tareas, quehaceres, son lo de casi siempre. 
Tal vez sientas pesar pero te darán algo más ♪♫

Mientras continuaba la canción, emocionado se desplazaba por el autobús que afortunadamente (?) no estaba atascado de gente. Su alrededor más que intrigado, estaba conmocionado por la confianza que emanaba Jorge.

♫♪ Billetes hallelujah 
Billetes hallelujah
Billetes hallelujah
Para obtener lo que buscas tú
Para lo que te saciará
Debes estar, consciente de que... ♪♫

Por un instante, el entorno cambió a una escena en cámara lenta y Jorge, ante su abrumante emoción, dejó el piloto automático encendido de nuevo, se lanzó a la puerta irresponsablemente abierta del bus y continuó el estribillo, exclamando:

♫♪ SIEMPRE HAY QUE CHAMBEAR ♪♫

Mientras se aferraba con todas sus fuerzas y se trepaba al techo del vehículo. En un acto de locura, siguió bailando y llamando la atención de toda la gente que dirigiera la mirada hacia él, sin abstenerse de continuar a los 4 vientos:

♫♪ SIEMPRE HAY QUE CHAMBEAR ♪♫

Cumplió su cometido, mover masas... Aunque no del modo que esperaba, ya que los chismosos sensacionalistas no desaprovecharon esa oportunidad para hacer TikToks al respecto y por parte de la prensa mandar un helicóptero que andaba de paso a registrar el inconcebible suceso. Unos lo acompañaron, otros se espantaron, podría decirse que varios realmente pensaron en el mensaje del descabellado y embarazoso milagro, pero no era de importancia porque Jorge simplemente se sintió realizado.

En fin, terminó la canción y bajó del autobús sin pena ni gloria... Hasta que se dio cuenta de que no iba rumbo al colegio como esperaba. En vez, quedó varado en medio de la casi nada, entre una amplia gama de calles. En ese momento, Jorge sintió el verdadero terror. Abrumado miró por todas partes y caminó totalmente perdido en línea recta, entonces, cinco chicos que portaban mascaras de papel maché tocan su hombro y salta del susto.

- Hey, tranquilo *responden con voces sutiles*
+ ¿Q-Quiénes son ustedes?
- Somos compañeros 
+ ¿De verdad? No recuerdo haberlos visto
- Pues no, porque quedaste inmerso en tu egoísmo
+ Espera... ¿De dónde me conocen y que hacen aquí? *responde enfadado*
- ...Somos partes de ti
+ ¡Déjense de hacerse los interesantes! Díganme qué son
- Bueno, somos mismo que tú... Personas que buscamos comprender qué queremos y que haremos. En otras palabras, somos parte de ‟El Club De Ayudarse Sólo”
+ ...Debes estar bromeando
- No, somos miembros oficiales.

Jorge en ese momento vuelve a activar el piloto automático y camina sin rumbo por las calles, tratando de dejar algo atrás, pero los chicos lo siguen con la diferencia de conservar un estado sereno. Curiosamente, el cielo gradualmente empezó a tornarse de un color azul marino conservando una iluminación cálida cuál atardecer.

+ ...Si realmente son del mismo club ¡¿Qué hacen aquí y por qué no me habían dicho nada?! *pregunta confundido*
- Estamos aquí porque nuestro proyecto final consistió en hacer una obra de teatro al aire libre, por eso las máscaras. Y mediante dicho perder el miedo a hablar en público. No te dijimos nada porque el orientador notó que realmente estabas determinado a seguir tus propios objetivos a tu propio ritmo en tiempo y forma... Y contigo ya éramos suficientes integrantes para validar nuestras actividades.
+ Con razón lo notaba tan tranquilo y callado...

Aún con el paso desorientado, continuaban caminando al son de sus emociones, amplificadas por el silencio que poco a poco se volvía cada vez mayor ante la ausencia de vehículos que lo interrumpieran. No conforme con eso, la arquitectura de las casas a su alrededor pasaron de poseer un tono común y urbano a uno brutalista. Dada la creciente incertidumbre, Jorge trató de desviar su atención a las bardas amarillas que acompañan las banquetas y caminar cuidadosamente en ellas. En eso, los chicos responden:

- En fin, te queremos dejar algo en claro. Nosotros en realidad no somos parte de un club que busca ayudarse a ‟uno mismo”, sino a comprender que en aún en medio de la nada, hay un todo que nos rodea y podemos apoyarnos con su mera existencia.

Repentinamente, las calles se estrechan gradualmente.

Somos réplicas de cosas pre-existentes, fragmentos de conocimientos que en conjunto solucionamos uno o varios problemas, como si de un rompecabezas se tratase. La manifestación de tu orgullo no fue otra cosa más que un grito de ayuda para llamar a otros seres y brindarte respuestas que tú mismo fabricarías, tal y como lo notificó el orientador.

En eso, llega un punto en donde las calles se transforman en alcantilados, conservando como único camino los delgados pseudo perímetros de las banquetas mientras continua exponiendo una arquitectura brutalista que conforme avanzan se vuelve más abstracta y el cielo se torna cada vez más tenue.

Todo el tiempo vivimos bajo la idea de hacer las cosas por cuenta propia, pero son solo ilusiones creadas por miles de vidas, miles de mentes, miles de espíritus, que dejaron algo por más pequeño o insignificante que parezca. Admiramos tu determinación, pero es hora de entender que todo lo que alguna vez hiciste y hemos hecho no fue solo para nosotros, sino para todos. El existir no se resume a permanecer o ser recordado, sino a resonar.

Después de aquel discurso, el ambiente emocional quedó sofocado por un aire de incertidumbre y profunda reflexión. No se podía oír algo más que las pequeñas corrientes de aire y la respiración de todos los seres presentes. De tanto que caminaron, llegaron a un punto donde la arquitectura era irracional pero particularmente lisa, y en el final se presentó una puerta de apariencia alienígena que conducía a una cueva estrecha, con un punto blanco muy al fondo. Jorge, cabizbajo por el diálogo, su número, su actuar ante una meta desenfocada, la vida y la mentira que vivió y el entorno en donde se encontraba ahora, trató de digerir todo sin quebrarse emocionalmente con incertidumbre. Después de un largo silencio, la puerta por si sola se abre. Jorge mira al frente y piensa en entrar y llegar al punto blanco que hay en el fondo. No sin antes finalizar la conversación.

+ Creo entender lo que necesito hacer ahora, sonará forzado pero... Gracias.
- ¿Gracias de qué?
+ Por aclararme el panorama...?
- No hay necesidad si somos fragmentos de ti
+ ...Bueno. Si me disculpan, me tengo que ir.
- ¿A dónde?
+ ...No lo sé. Ya veré qué me depara los nuevos caminos.

Después de aquella ambigua despedida, caminó a un ritmo más calmado. Conforme avanzaba, el sonido se hacía inexistente y solo se podía apreciar el punto blanco que se tornaba más y más brillante. Su único pensamiento era que algo bueno le deparaba.  Próximo al contacto con la luz, se oía la fauna urbana, una orquesta de sonidos disonantes y personas comunes alrededor. Al entrar y ser uno con dicho, el entorno cambió de ser una ciudad inventada a ser la realidad del autor de este relato, quién despertó confundido debajo de una mesa y un cielo blanco, después de velar un negocio improvisado y, dada la situación, una casa artificial.

Después de estar confundido por severos minutos, comprendí que todo lo sucedido además de un sueño, fue la manifestación de mi orgullo. Tanto del querer destacar como un ser social que cautiva masas como del ser alguien con muchas cosas que ofrecer más allá que el presente que vivo y los ingresos que genero. Tal vez fue producto de convencerme de que tengo que esforzarme de más para conseguir dosis de felicidad o seguridad. Cómo sea, ese sueño finalizó, Jorge ya puso de su parte, ahora me toca a mí entender y hacer algo justo y racional, sin vivir en piloto automático y resonando en mi realidad.

miércoles, 24 de septiembre de 2025

El querido y esperado reencuentro | Anónimas - capítulo 2

Febrero 2011

(Casa de Alicia y Rosa - 8:04 a.m.)

Ese gran día comenzó con un sol filtrándose por la ventana de mi cuarto. Sabía que algo estaba por pasar cuando las primeras luces del día entraban en mi lugar. Hoy no sería la excepción.

Estaba sentada en el piso, rodeada de papeles viejos, cintas, fotos sueltas y una cámara encima de una pila de libros. Rosa entró ya vestida y con una taza de café en cada mano.

Rosa: ¿Dormiste, hermana?

Alicia: *sin mirar* Un poco. ¿Y tú?

Rosa: Nada

Nos sentamos juntas, ella en mi cama y yo todavía en el suelo. Había un silencio largo, pero cómodo. Rosa me pasó una taza y yo decidí iniciar el tema.

Alicia: ¿Crees que vengan?

Rosa: No sé. Pero si no vienen... nos tenemos a nosotras. Nosotras nos vamos a querer por igual.

Yo solo la miré, y Rosa sonrió como solo lo haría ella cuando estaba de buen humor y a mi lado.

Alicia: ¿Y si no es como antes?

Rosa: *más seria* Entonces seguiremos con nuestros caminos como ahora. Pero si vienen... quiero que sepan que pueden quedarse.

(Departamento de Andrea - 8:17 a.m.)

(Narra Andrea)

Desperté casi de repente con el sonido de una notificación. No la abrí y no sentí ganas de hacerlo. Me quedé mirando el techo, sin siquiera moverme de inmediato.

No he hablado con Alicia ni con Rosa ni con Casandra desde hace tiempo, y sin embargo... el día empezó diferente, como si algo interno o invisible me anunciara que hoy no es cualquier día. Seguí mirando el techo, tratando de saber qué era lo especial de este día.

“¿Qué día es hoy?”

La alarma no sonó. No tenía nada pendiente... O eso era lo que creía desde un inicio hasta que recordé el mensaje que había contestado anoche en el grupo de chat.

“No tengo excusas. Solo opciones.”

Me levanté, me preparé, tomé un café sola. No sabía lo que me esperaría, pero tenía que estar lista para lo que vendría después.

Pasé por un viejo mueble y abrí el cajón donde guardaba esa vieja sudadera oscura que alguna vez usé en las reuniones con las otras. La saqué. La olí. Sonreí un poco cuando lo hice, debo admitirlo.

Andrea: *en voz baja* Sería una locura ir, pero también sería una locura no ir.

Estuve viéndome a mí misma en el reflejo de un espejo. Me recogí el cabello en dos coletas. Estuve probando la sudadera; me la quitaba, me la volvía a poner.

“No voy a prometer nada. Solo aparecer.”

(Habitación de Casandra - 9:03 a.m.)

(Narra Casandra)

Había despertado por el sonido del timbre del horno. Mis padres estaban horneando algo. No lo hacían por necesidad, por costumbre, algo que han estado haciendo por tanto tiempo.

Sobre mi escritorio descansaba una pequeña libreta abierta, mostraba una lista con tres posibles rutas para el día. Ninguna mencionaba un reencuentro, pero recordaba el mensaje de ayer, eso era una señal de lo que me esperaría. Al fondo había un papel doblado que decía:

“En caso de que sí.”

“Alicia lo intentará. Rosa estará ahí.”

Antes de salir miré mi cuarto. Había algo que me hizo regresar y ponerme a revisar entre mis cosas si lo que realmente buscaba era una respuesta.

Busqué y abrí una caja de recuerdos sin tocar nada. En el fondo, había una nota vieja con una sola línea escrita por Andrea, en un papel arrugado:

“No hay mapas que indiquen cuándo volver. Tú creas esos mapas.”

Volví a leerla de nuevo. Esperaba que esa frase fuera la respuesta que buscaba. Luego, metí una libreta en mi mochila. No la usual, otra. La que usaba “cuando estaba con ellas.”

Casandra: *sin mirar a nadie* Vamos a ver qué queda. Y si queda algo, escribiré desde ahí.

(Narra Rosa)

Ambas salieron de sus casas sin anunciarse. Ambas tomaron el camino sin avisar si llegarían. Pero algo las empujó, no un mensaje, ni un recuerdo. Sino la idea de que si alguna vez hubo un “nosotras” verdadero, entonces tenía que empezar por atreverse a volver.

Durante toda la mañana, mi hermana y yo fuimos a un terreno baldío en donde limpiamos un viejo salón semi vacío donde nos reuniríamos, sacamos algunas cosas que teníamos guardadas, mantas, cojines, fotos viejas que no sabíamos si poner o esconder. Discutimos si encendíamos unas velas o no.

Rosa: *bromeando* ¿Y si Andrea piensa que es una trampa emocional?

Alicia: Si aparece, ya ganamos.

Cuando todo ya estaba listo, Alicia preparó la cámara, pero no la encendió.

Alicia: Hoy no la uso... a menos que nos lo pidan.

Rosa: *poniéndose su gorra* Eso ya es un cambio.

Las dos nos sentamos en un viejo sillón afuera del salón, vestidas como si no quisiéramos parecer que nos esforzamos demasiado, pero claramente lo hicimos.

Afuera ya caía la tarde. En el interior, la caja compartida esperaba sobre la mesa. Nosotras sin alguna señal de que llegaran nuestras amigas.

Alicia: *nerviosa* ¿Y si no entran? ¿Y si pasan y no se atreven?

Rosa: Entonces nosotras sí. Nosotras vamos a entrar primero.

Y eso fue lo que hicimos. Fuimos las primeras en llegar al lugar donde todo comenzó ese día. Las primeras en sentarse. Las primeras en abrirse, aunque sea solo entre nosotras. Porque para que un reencuentro ocurra, alguien tiene que atreverse primero.

Rosa: *mirando alrededor* ¿Sabes? Si ellas no llegan... yo igual habría querido estar aquí contigo.

Alicia: *sonriendo* Gracias por quedarte.

Cuando todo parecía terminar, vimos que una silueta se estaba acercando con paso apresurado. Mi hermana y yo notamos casi de inmediato de quién se trataba, era difícil olvidar los pasos de nuestra amiga cuando intentaba alcanzarnos estando ya cansada.

Andrea fue la primera llegar, lo cual es raro en ella. Viene sola, con manos en los bolsillos y los audífonos apagados. Caminaba despacio, como si esperara que algo la detuviera.

Se detuvo frente a la puerta. Miró por la rendija. No entró. Sacó de su mochila una llave vieja (la misma que alguna vez puso en la caja compartida). La sostuvo por unos segundos sin mirarnos para luego guardarla otra vez, como si no estuviera lista para soltarla del todo. Se sentó en las escaleras de la entrada, mirando al cielo. No escribe, no revisa el celular. Solo respira.

Rosa: *suavemente* ¿Eres tú o eres una ilusión?

Andrea sonrió al escucharme aunque no se atrevió a mirarme directamente.

Andrea: Depende del día.

Nos sentamos juntas, sin hablar mucho más. Estuve apretando una bolsita de papel en mis manos que llevaba desde que llegamos. Dentro habían cuatro dulces envueltos, uno para cada una. Me temblaban los dedos, pero sonreí igual.

Casandra llegó caminando recta y puntual, como si se hubiera citado con una versión antigua de sí misma. Llevaba un cuaderno bajo el brazo, y unas gafas nuevas. Se detuvo cuando nos vio sentadas afuera.

Casandra: *mirando el edificio* Pensé que lo iban a demoler algún día.

Andrea: Demoler, no. Abandonar, tal vez.

Casandra: Casi lo mismo.

Se unió a nosotras. No preguntó por Alicia, quien había entrado al salón para traer algo en sus propias palabras. Casandra solo se sentó, como si la hubiera estado esperando desde hace más tiempo del que admite.

Alicia salió y nos vio a las tres sentadas en las escaleras. Por un instante, dudaba si acercarse, pero yo me puse de pie para hablarle.

Rosa: *con voz trémula* Ya estás, ¿no?

Alicia asiente. No habla. Solo abre regresa al salón y vuelve a salir con la caja compartida en sus manos, y encima de ella su cámara.

Alicia: *finalmente* Pensé que sería mejor traerla. Unos objetos tan valiosos como lo son esta caja y mi cámara tenían que saber del reencuentro

Nadie dijo nada. Pero en ese momento, las cuatro nos miramos con los ojos de quienes han sido extrañas y hermanas al mismo tiempo. Y entonces, sin señal previa, abrimos la puerta juntas.

(Narra Alicia)

El interior del salón aún seguía siendo un lugar tan extraño como llamativo. El polvo suspendido en el aire. La luz tenue filtrada por cortinas viejas. Una mesa con un mantel ligeramente descolorido. Todo seguía ahí, pero todo se sentía distinto.

Cerré la puerta detrás de ellas. Por reflejo, toqué el botón de la cámara, pero no lo presioné. La dejé a un lado de la caja compartida que descansaba en la mesa.

“Me prometí no capturar nada hoy. Solo recordar. Pero me cuesta. Porque sin lente de por medio, todo me toca directo.”

Vi la esquina donde solía sentarme a editar, y pensé que todo lo que guardé tal vez no era suficiente.

Rosa caminaba por el salón tocando cosas con las yemas de los dedos. El respaldo de la silla, la orilla de la mesa. Un viejo florero sin flores. Se detuvo al ver un dibujo suyo aún pegado en la pared.

“¿Cómo puede seguir aquí? ¿Cómo puede seguir mi voz resonando en este lugar si ni yo sé dónde está?”

Siente un nudo en la garganta, pero lo disimula con una sonrisa. Como siempre.

Casandra dejó el cuaderno sobre la mesa como si ese fuera su lugar de siempre. Se acomodó los lentes. Observaba todo con atención, sin dejarse abrumar.

“Esto no es nostalgia. Es memoria física. El cuerpo recuerda lo que el corazón evita.”

Miró a las demás sin decir nada. Pero en su mente, empezó a ordenar lo que duele y lo que puede sanar.

Andrea miró una ventana rota que nunca arreglamos. El calendario colgado en la pared todavía marcaba marzo del 2010.

“Todo está como si hubiéramos salido un viernes. Y eso me da miedo. Porque yo no soy la misma que se fue ese viernes.”

Se quedó de pie unos segundos. No quería sentarse aún. No quería dar por hecho que estaba cómoda. Pero tampoco quería irse.

Las cuatro estaban dentro. Juntas. Pero no apuradas. El salón parecía contener la respiración, esperando que algo vuelva a comenzar. Y así fue. Las cuatro se sentaron en las sillas que estaban en la mesa, no alineadas, a su modo. Cada una ocupaba su rincón como si el cuerpo todavía dudara dónde encajar. En el centro, la caja compartida.

Andrea giraba una botella vacía sobre la mesa. Rosa acomodaba servilletas aunque nadie las usó. Casandra hojeaba su cuaderno sin leerlo. Y yo estaba en silencio, observando hasta que decidí quitar ese silencio que me incomodaba.

Alicia: *suave, sin mirar a nadie* Entonces... ¿por qué vinieron?

Rosa: *suspira* Porque me prometí que si algún día llamabas yo no iba a ignorarlo. Porque aunque te odié un poquito al principio también te extrañé mucho. Porque lo nuestro no merece terminar con un “visto.” Después de todo, como hermanas somos tan unidas.

Andrea sonríe, apenas terminó de escuchar a Rosa.

Andrea: Yo vine porque no tengo muchas cosas que duren. Pero esto sí duró. Incluso cuando no lo parecía. *Mira a Alicia* Y también porque pensé que si no venía te ibas a rendir. Y tú no eres de rendirte.

Yo solo bajé la mirada. Rosa le pasó un dulce envuelto sin decir nada. Casandra cerró su cuaderno, colocándolo al centro de la mesa.

Casandra: Vine porque quería saber si seguían siendo ustedes, o si las había imaginado mejor de lo que fueron. *Mira una por una* Y hasta ahora están bastante cerca de lo que recuerdo.

Rosa: *bajito, como si se disculpara* ¿Y tú, Alicia? ¿Por qué las llamaste?

Alicia: *después de un segundo* Porque no podía contar esta historia sola. Y porque ya pasé un año diciendo que tal vez algún día volveríamos a contarla juntas... *Levanta la mirada* Hoy es ese día.

La tensión se disolvió un poco. No del todo. Pero lo suficiente como para calmarme. La cámara seguía intacta al lado de la caja compartida como si esperara el momento de usarla. Andrea la ve. Rosa también. Casandra me pregunta:

Casandra: ¿Y el video?

Yo asentí sin soltar una palabra, y con mucho cuidado, me acerqué a una mesa más pequeña en la que había cables, una vieja pantalla de proyector y la laptop. Tenía la mano sobre el touchpad. La pantalla estaba encendida, la barra de reproducción lista. Pero no le daba clic aún. Afuera la noche ya estaba presente. Dentro, el salón se llenó con la luz azul de la pantalla.

Andrea: «“No sé qué grabó Alicia. No sé si habrá un momento mío mirando al piso, queriendo salir corriendo. No sé si me va a doler ver cómo era antes. Tal vez me vea llorar en el video. O tal vez vea lo que nunca me permití decir. Y si lo veo... tal vez me perdone un poco.”»

Andrea cruzó los brazos, pero sin cerrarse del todo. Su expresión es serena, pero los dedos de sus manos tiemblan apenas, lo suficiente.

Rosa: “¿Cómo me verá la Rosa de ahora a la de entonces? ¿Me veré ridícula? ¿Demasiado intensa? ¿Demasiado yo? Ojalá aparezca esa risa que siempre me gustó. Ojalá ellas también rían.”

Mi hermana tenía los ojos vidriosos. Acariciaba el dulce aún sin abrir que le había dado minutos antes, como si eso le recordara que sigue siendo parte de algo.

Casandra: «“Tal vez este video diga cosas que nunca dijimos. Tal vez veamos en los gestos lo que nos faltó en palabras. No me asusta la imagen. Me asusta lo que voy a descubrir que ya sabía y no quise ver.”»

Ella miraba la pantalla fijamente, como si quisiera aprenderse cada píxel antes de que empiece. Pero respira hondo. Estaba lista. O al menos, se obligó a estarlo.

“Grabé este video pensando que lo estaba haciendo por ellas. Por el grupo. Por algo que merecía ser archivado. Pero ahora ya no sé si lo hice por miedo a olvidar o por miedo a sentir. Hoy no soy directora. Solo soy parte.”

Sentí los ojos de las tres sobre mí. Levanté la mirada para recibir una respuesta. Andrea asiente. Rosa sonríe. Casandra parpadea lento, como diciendo hazlo. Y entonces, sin pensarlo más presioné play.

Pantalla se encendió. Se oía el sonido de una cinta rebobinándose. Un parpadeo. Luego, imagen.

[VIDEO CASERO – FECHA: 2011]

La cámara tiembla al inicio. Se escucha a Alicia reír fuera de cuadro.

Alicia: *en el pasado* ¡Ya, ya! ¿Está grabando? ¿Sí? Espera, ¿esa luz roja significa qué...?

La imagen enfoca a Rosa, que está de espaldas, acomodándose un moño frente al espejo.

Rosa: *sin darse cuenta que ya filman* ...igual no me lo van a notar si no les gusta cómo hablo. *ríe sola* Pero si me lo quito... ¿ya no soy yo?

La toma cambia. Ahora es un plano torpe de Andrea, echada sobre una mesa, con un brazo cubriéndose la cara.

Alicia: *fuera de cuadro* ¿Qué estás haciendo?

Andrea: *voz baja* Memorizando el techo. Por si algún día no vuelvo.

Se escucha un suspiro de fondo. Tal vez de Casandra. Luego, la imagen se mueve. Con la cámara en mano, Alicia apunta hacia Casandra, que está escribiendo algo en su cuaderno.

Alicia: *en tono juguetón* ¿Y tú, Casandra, qué anotas?

Casandra: *sin levantar la vista* Algo que quiero olvidar antes de que se me quede para siempre.

Alicia: *más suave* ¿No es eso contradictorio?

Casandra: Exactamente.

Aparece la pantalla en negro por un segundo. Luego, una toma desenfocada de las cuatro sentadas en el suelo, comiendo algo, riendo sin control. Sin palabras. Solo sus voces entrelazadas. Sin guion.

Cuando termina ese primer fragmento, pausé el video en busca de una respuesta de ellas, ninguna de ellas habló aún. Pero el silencio ya era otro, no uno que incomodaba, sino uno que abrigaba por la nostalgia.

“Pensé que el video iba a sentirse más lejano. Que sería como mirar a otras personas... Pero ahí están ellas. Nosotras. Sin luces, sin poses. Y me doy cuenta de algo: cuando estábamos juntas, la cámara no necesitaba que yo dirigiera. Ya tenía todo.”

Parpadee lentamente. Sentí un nudo entre la garganta y el pecho. No quería llorar. No aún. Pero me permití sentir.

(Narra Andrea)

No lo dije por decirlo. De verdad memoricé ese techo. Y al verlo ahora me doy cuenta de que aún recuerdo cada grieta. Cada sombra. Cada sonido de ellas riendo detrás.

“¿Y si nunca me fui del todo? ¿Y si esta soy yo regresando a donde aún soy parte?”

No me moví. Solo crucé las piernas distinto. No miré a las otras aunque quería, pero estuve escuchándolas incluso sin palabras.

(Narra Rosa)

«“Ese moño ya no lo tengo. Lo perdí. Un día se cayó y no lo volví a encontrar. Pero ahí está, en el video. Y no es el moño lo que me duele. Es verme como me veía con ellas. Como si el miedo fuera más ligero cuando estábamos juntas.”»

Solo me limité a tragar saliva. Miré mis manos. Las apreté para luego soltarlas. Ellas no lo sabían pero tuve la sensación de que si alguien me tocaba, iba a llorar. Pero no quiero detener el video.

(Narra Casandra)

“¿Algo que quiero olvidar antes de que se me quede para siempre?”

No sabía lo que eso significaba cuando lo dije. Hoy lo entiendo. No quería olvidar lo que fuimos. Solo no sabía cómo sostenerlo.

No estaba mirando a la pantalla. Miraba a Alicia. Como si entendiera, finalmente, qué intentaba capturar ella. Y por qué falló y acertó al mismo tiempo. Estábamos ahí, juntas, pero sin necesidad de llenarlo todo con palabras como solíamos hacerlo.

La proyección sigue en pausa. La noche avanza. Y por primera vez en mucho tiempo, no estamos huyendo del recuerdo. Estábamos viendo cuando algunas vez fuimos un grupo de amigas soñando juntas, sin saber que un día miraríamos esto con lágrimas contenidas. Entonces Alicia decidió continuar con el video.

La pantalla vuelve a la vida con un corte abrupto: una risa muy fuerte, probablemente de Rosa, interrumpida por alguien tirando algo.

[VIDEO – FECHA DESCONOCIDA, probablemente 2010]

—¡Nooo, Casandra! ¡Eso no era para romperse!

—Andrea, ¡graba bien! ¡No le cortes la cabeza a Rosa!

—¡Alicia, estoy en pijama! ¡Borra esto!

Las voces se sobreponen. La cámara gira, pierde foco, y por unos segundos muestra el techo, las luces, una risa filtrada como eco. Luego vuelve:

Toma 1: Rosa y Casandra discuten si el moño que lleva puesta es “infantil” o “icónico.”

Toma 2: Andrea muestra un mapa de papel dibujado a mano, con rutas para grabar un “documental urbano” que jamás hicieron.

Toma 3: Alicia hace una entrevista a Rosa sin que ella se dé cuenta, pero se ríe y la delata.

Toma 4: Las cuatro están en un parque, enredadas en una sábana porque querían imitar una escena dramática de una película francesa sin subtítulos.

[Audio superpuesto – Alicia en voz en off, grabada en otro momento]

—A veces siento que nunca supimos bien qué estábamos haciendo.

Pero todo parecía urgente. Como si lo que viviéramos no se fuera a repetir. Como si tuviéramos que documentar el mundo, aunque solo fuera el nuestro.

Una última toma se queda un poco más tiempo en pantalla: Las cuatro, sentadas en el suelo, sin actuar. Comiendo papas. Andrea con la cabeza en el regazo de Rosa. Casandra leyendo algo en voz alta. Alicia, fuera de cuadro, dice bajito:

¿Creen que algún día dejemos de vernos?

Andrea: *sin dudar* Sí. Pero igual nos vamos a acordar.

La imagen se queda estática ahí por unos segundos. Luego, vuelve la pantalla negra. La laptop se queda en silencio. El salón también. Ya no hay ni un zumbido. Solo el eco del pasado sobre el presente.

Alicia: *rompe el silencio, suave* Yo grabé eso pensando que lo importante era la historia. Que si lo registraba, no se iba a ir. Pero lo que no entendí es que... ustedes eran la historia. *Se gira un poco, sin hacer contacto visual aún.* Perdón si quise capturar todo sin preguntar. Perdón si no supe parar.

Andrea: *cruza los brazos, pero sonríe apenas* Te odié un poco, sí. Por mostrarme sin que yo supiera. Pero ahora veo eso y pienso... ¿cuántas partes de mí se habrían borrado si no estuvieran ahí? *Levanta la mirada* A veces no quiero recordar quién era, pero hoy me caí bien.

Rosa: *ríe con los ojos húmedos* ¿“Infantil o icónico”? Dios, hablábamos como si todo fuera el fin del mundo. “¡Alicia, estoy en pijama!” ¿Sabes qué? Me encanta estar en pijama. Me encantaba que me grabaras aunque me quejara por la mínima cosa. Porque tú eras la única que me veía aunque no dijera nada. *Mira a las demás* Extrañaba esta versión de mí. La que salía con ustedes.

Casandra: *toca el cuaderno en la mesa* Recuerdo cada uno de esos días. No porque los tuviera anotados. Sino porque estaban guardados en una parte de mí que creí que ya no existía. *Pausa. Luego, con un tono más claro* Y sí, el mapa de Andrea era absurdo, pero lo tengo en casa. Lo guardé. Por si algún día hacíamos ese documental.

(Narra Alicia)

Andrea levantó las cejas, sorprendida. Rosa se ríe. Yo me tapé la boca con una mano para no llorar. Durante un momento, todas reímos suavemente, como si acabáramos de despertar de un sueño largo.

Luego, la risa cedió. La cámara seguía descansando al lado de la caja en la otra mesa, pero no grababa. En medio del silencio tibio, Andrea levantó la vista y me preguntó:

¿Y la caja?

No iba a dejar que el silencio volviera. Solo asentí y con delicadeza, agarré la caja y la acerqué al centro de la mesa donde estaba la laptop. Aún era esa caja que todas habíamos usado aquella noche. Seguía siendo pequeña, de cartón blanco por fuera, con marcas de uso y manchas que se mantuvieron ahí. Tiene un lazo viejo, deshecho. No hay candado. Solo una tapa que ninguna se atrevió a abrir sola.

Alicia: *bajito* La tuve todo este tiempo. Pensé en abrirla muchas veces. Pero siempre me decía: “Si no están ellas, no tiene sentido.” Me acuerdo del día que la nombramos. Casandra la llamó la caja de lo que no decimos.

Casandra asiente sin levantar la vista.

Rosa: *sonríe, nostálgica* Yo escribía papelitos y luego los rompía antes de meterlos. Decía: “¿Y si lo leen? ¿Y si no lo leen?” Luego terminé metiendo un dibujo. Solo un moño. El que perdí. *Se ríe sola* Ahora que lo pienso... fue lo más valiente que hice en esa época.

Casandra: *con voz firme pero suave* Una vez metí una nota que decía: “Cuando ya no sepamos cómo hablar, abramos esto.” Y aquí estamos. No sé si lo hice como consuelo o como trampa. Pero funcionó.

Andrea: *mira la caja, luego a sus amigas* Yo metí una llave. No dije de qué. Ni por qué. Pero la idea era que si alguien la encontraba viniera a buscarme. Nadie vino. Pero la llave siguió ahí. Y yo también.

Las cuatro rodeamos la caja. La miramos como si en su interior estuviera una versión intacta de nosotras mismas. pasé los dedos sobre la tapa sin soltar una palabra hasta que lo hice.

Alicia: ¿La abrimos?

Rosa asiente sin decir nada. Casandra inclina apenas la cabeza. Andrea cruza los brazos, pero dice:

Ya me vi llorar en video. No puede ser peor que eso.

Entonces yo sonreí. Y con un suspiro apenas audible abrí la caja. Dentro, los objetos estaban envueltos en papeles gastados, arrugados pero intactos. No son tesoros materiales. Son pedacitos de historia, fragmentos de quienes fuimos antes de separarnos. Lo importante no es solo lo que hay, sino cómo lo miramos ahora.

Yo fui la primera en levantar algo de la caja. De los muchos objetos que habíamos metido elegí sacar una llave oxidada. La reconocí sin preguntar. Andrea la miró, con una mezcla de ternura y vergüenza.

Andrea: *sonriendo torcido* Es de un candado que nunca usé. Me gustaba la idea de que alguien lo encontrara y me preguntara: ¿Qué abre esto? *Pausa* Ahora sé que abría esto. Este momento.

Casandra la acomodó sobre la mesa, en silencio, como si fuera sagrada. Rosa se inclina y toma con cuidado un moño rojo doblado. Tenía un pequeño alfiler oxidado. El rojo había perdido brillo, pero sigue intacto.

Rosa: *voz baja* Ese día no sabía si ponerlo o esconderlo. Lo metí en la caja pensando que si algún día no me reconocía, esto me recordaría quién fui con ustedes.

Acomodé ese moño en el borde de la caja. Andrea le hizo un gesto, como diciendo “sí, te reconocemos.” Casandra tomó una hoja de libreta arrancada antes de que alguien más lo lea. Estaba escrito con su caligrafía precisa, pero temblorosa. Decía:

“Lo guardo no porque lo entienda. Sino porque aún no sé cómo soltarlo.”

Casandra: *sin mirar a nadie* Ni recuerdo a qué me refería. Pero tal vez ahora sí lo entienda.

La dobla otra vez, sin esconderla. La deja sobre la tapa de la caja. Andrea saca una tarjeta de memoria pequeña y la levanta. Nadie dice nada.

Alicia: *respira profundo* No tiene video. No tenía nada. Solo la metí ahí para que no se me olvidara que no todo tenía que grabarse. *Rosa la toma con delicadeza* Parece vacía. Lo está. Y por eso vale.

Cuando los cuatro objetos están sobre la mesa, el silencio vuelve, pero no como antes. Esta vez, es un silencio lleno. Cargado. Repleto de memoria.

Andrea: *mirando la llave* No pensaba que todo esto fuera a sobrevivir. Pero sobrevivió.

Casandra: Nosotras también.

Afuera la noche seguía estando presente en todo momento. Dentro, nadie se movía. Como si al abrir la caja, algo dentro de nosotras también se hubiera abierto. Sin drama. Sin gritos. Solo verdad. La caja estaba abierta, sí. Los objetos, ya reconocidos. Y las cuatro nos quedamos ahí, en la mesa, sin prisa, por primera vez sin necesidad de revivir todo para entenderlo.

Rosa: *mirando la tarjeta de memoria vacía* ¿Y ahora qué se supone que hacemos?

Andrea: *cruzando los brazos, sin dureza* Podríamos fingir que nada pasó y vernos cada diciembre... O podríamos dejar de fingir.

Casandra: No vamos a ser las mismas. Y eso no es malo. Lo que duele no es cambiar. Lo que duele es no saber si vamos a tener espacio en la vida nueva de las otras.

Alicia: *mirando a Rosa primero, como hermana* Yo estuve tan obsesionada con guardar cada parte de nosotras, que olvidé vivirlas bien. Pero quiero que ahora nos vivamos como somos ahora. No como fuimos. *Se gira a Andrea y Casandra* No quiero que esto sea un reencuentro nada más. Quiero que sea el inicio de una segunda etapa.

Rosa: *mirando a Alicia, con una ternura que solo tienen las hermanas* Entonces no lo llamemos reencuentro. Reencuentro suena a algo que termina. *Se dirige a las otras* Esto puede ser algo nuevo. Tal vez no grabemos tanto. Tal vez no lo pongamos en cajas. Pero si nos volvemos a ver con el corazón abierto, ya es bastante.

Otra vez el silencio volvió. No uno incómodo. Era uno de esos que solo existe entre quienes realmente se conocen.

Andrea: *mirando la puerta* ¿Y si no sabemos por dónde empezar?

Casandra: Empezamos por hoy.

Escuchar esas palabras hicieron que abriera aun más mi corazón que estaba feliz de verlas. Extendí mi mano hacia el centro de la mesa. Rosa la tomó sin dudar. Andrea, después de una pausa, también. Casandra suspira y completa el círculo.

Alicia: *bajito* No grabé esto. Pero sí lo voy a recordar.

Esta breve escena que formamos cerró con nosotras juntas, bajo el mismo techo del que alguna vez salimos por separado. El salón ya no es un altar de lo que fuimos. Es ahora el punto cero de lo que seremos.

Afuera ya invadía la noche. Dentro, el salón guarda una luz más cálida que antes. La caja quedó abierta, pero ahora ya no importa su contenido, sino lo que provocó. Nosotras no nos abrazamos dramáticamente ni hicimos grandes promesas. Pero estábamos ahí. Juntas. Despiertas. Decididas.

Y así, con la amistad de las cuatro reparada, con el peso de los silencios nombrado, con las versiones antiguas despedidas con ternura, comenzó una nueva etapa para nosotras volviendo a ser, poco a poco, las amigas que fuimos alguna vez. Y tal vez, incluso más que eso.

Ya era tarde. El salón estaba en penumbra, iluminado solo por la luz tenue de un foco parpadeante que Andrea encendió y el resplandor lejano de la ciudad. Las cuatro seguíamos ahí, sin prisa por irnos. Regresé a la mesa de la laptop y saqué una cámara fotográfica de la mochila de Casandra.

Alicia: *mirándola, sin encenderla* No grabé nada de esto... Pero si lo hacemos ahora será porque todas queremos aparecer.

Las demás me miran. Rosa asiente primero. Andrea levanta las cejas, como diciendo por qué no. Casandra se acomodó el cabello y los lentes, pero no dice nada.

Rosa: *mirando a su hermana* Hazlo. Pero esta vez, nosotras decimos cuándo parar.

Yo volví a sonreír. No una sonrisa grande, sino de esas que duelen tantito por dentro. Coloqué la cámara sobre una pila de libros. Activé el temporizador. Corrí a sentarme entre ellas justo a tiempo.

La cámara captura: Las cuatro juntas. Cansadas. Diferentes. Pero completas. Andrea recuesta la cabeza en el hombro de Rosa. Casandra entrelaza los dedos frente a ella. Y yo solo reí, pero no miraba directo al lente. La foto se toma sola. *Click* No es perfecta. No está centrada. Pero esa imagen, es el principio.

A pesar de ser noche, el aire estaba tibio, suave, como si el mundo supiera que algo bueno acababa de ocurrir. Las puertas del salón se abrieron y, una a una, salimos felices.

Primero Rosa, con el moño de su atuendo desatado y una sonrisa aún viva en la boca. Luego Casandra, que cargaba en brazos la pequeña cámara con la que habíamos tomado la foto. Andrea caminaba con las manos en los bolsillos, pero por primera vez sin mirar al suelo. Y yo al final cerraba el grupo, aún abrazando un cuaderno que nadie más había notado: un viejo diario de cuando todo comenzó.

La calle estaba vacía, como si nos esperara. Ninguna dijo mucho, pero caminábamos cerca, con pasos sincronizados y sin hacer esfuerzo alguno.

Rosa: *en voz baja* Me gustaría que esto no se terminara nunca

Andrea le sonrió sin palabras, y sin pensarlo, yo le tomé de la mano. Casandra se unió al gesto, como si todas volviéramos a dibujar la silueta invisible de aquel lazo que habíamos perdido, y que ahora estaba entero otra vez.

Caminamos un rato más, sin rumbo definido, cruzando calles, esquinas y árboles que reconocían del pasado. Volvimos a casa, pero también volvimos a nosotras mismas. Como si cada paso reconstruyera algo que se había quedado esperando durante ese año.

Cuando nos acercamos a la esquina donde solíamos despedirnos en la secundaria, todas nos detuvimos por un momento.

Alicia: *con una sonrisa nostálgica* ¿Mismo lugar, misma hora?

Casandra: Pero esta vez sin dejar que el tiempo se nos escape.

Andrea: Ni que la distancia nos gane

Rosa: Y con un video que ahora sí vamos a terminar *guiña un ojo*

Nos abrazamos. No fue como en las películas. Fue torpe, algo desalineado, con nuestros atuendos chocando y risas bajitas... pero fue real. Fue suficiente. Luego, una por una, se despidieron. Andrea tomó una calle tranquila, Casandra se desvió por el camino del parque, Rosa y yo volvimos sobre nuestros pasos, ella con una sonrisa suave y yo con los ojos algo húmedos.

Mientras ellas se alejaban, volví a mirar mi cámara de video. La sostuve con fuerza contra el pecho, como si dentro ya no estuviera solo su historia, sino la de todas. Y en esa noche sencilla, sin más testigos que mi hermana y la brisa, supe que algo había vuelto a empezar.

(En casa de Alicia y Rosa)

El reloj marca las 2:14 a.m.

Estaba sentada en la orilla de mi cama, con la cámara apagada sobre mis rodillas. En la pantalla reflejada del cuarto, me veo a mí misma. No grabando. Solo estando. Abro mi diario de antes, ese que no tocaba desde hacía más de un año. Busco la última entrada. La fecha estaba incompleta. No quise terminarla.

“Hoy volvieron.”

Tomé una pluma. Dibujé el contorno de las caras de las chicas. No perfectas. Solo lo suficiente como para recordarlas sin video, aunque parecían más garabatos que otra cosa.

“No necesito pruebas. Esta vez solo quiero memoria viva.”

Cerré el diario. Apoyo la cámara al lado, no encima. Y me acuesto sin presionar nada.

Alicia: *susurrando* Gracias por venir.

(Narra Rosa)

Estaba sentada frente al espejo. En mi mano, un moño rojo. No el que guardé en la caja. Uno nuevo. Lo miraba como si lo viera por primera vez.

“Hoy me sentí como antes pero con menos miedo.”

Me recogí el cabello y me lo amarré, suave, sin ajustarlo mucho. No era para mostrar, ni para gustar, es para mí.

“Nunca supe si era parte del grupo o solo la que estaba cerca. Hoy entendí que sí fui parte.”

Miré mi reflejo. Y por primera vez en mucho tiempo, me reconocí completa: no como la hermana de Alicia, no como la que siempre sonreía, sino como Rosa.

Rosa: *con firmeza tranquila* Y esta vez no me pienso ir sin que lo sepan.

Apagué la luz. El moño se quedó puesto. Como un recordatorio de que ya no tengo que esconderlo.

(En el departamento de Andrea, ella narra)

El reloj marca las 3:08 a.m.

La ciudad duerme. Yo no. No hay música esta vez. Solo el sonido del refrigerador, muy lejano. Estaba sentada en el suelo, espalda contra la pared, frente a una caja de zapatos abierta. Dentro hay objetos dispersos: Una hoja doblada (un guion viejo escrito por Alicia). Un sticker con forma de moño (idéntico a los de Rosa). Un marcador seco que una vez usó Casandra para tachar una palabra que Andrea no se atrevía a borrar.

“Las quise tanto que me asusté.”

Tomé el papel, lo despliego. Es un fragmento del primer video que hicimos juntas. Recuerdo cómo se reían, cómo fingían no tener miedo. Y ella... ella siempre creyó que yo sería la primera en irse.

“Pero no me fui del todo, ¿verdad?”

Agarré mi celular. Abrí la foto del reencuentro. Vi esas caras tan reconocibles: Alicia con los ojos brillantes, Rosa doblada de la risa, Casandra seria pero con los labios apenas curvados y los dedos entrelazados. Y yo, con la cabeza en el hombro de Rosa. Nunca pensé que volvería a ser parte.

Andrea: *en voz baja, para sí* Si me quedo esta vez no va a ser a medias.

Apagué el celular. No dormía todavía. Pero mi cabeza ya no está atrapada en el pasado. Ahora piensa en lo que podría construir con ellas. Sin tener que huir.

(Casa de Casandra)

02:56 a.m.

Yo también estaba sentada en la cama, con la luz encendida. Tenía dos libretas frente a mí: la que usó siempre y una nueva, aún sin escribir. Abrí la nueva. No escribí nada aún. Solo pasé los dedos por la primera hoja, como si pensara en voz baja.

“No necesito controlar todo. No necesito saber si esto va a durar. Solo sé que no estoy sola.”

Pienso en Andrea. En Alicia. En Rosa. En cómo todas, sin planearlo, se sentaron juntas otra vez. Escribí solo una línea:

“Volver no fue un error. Fue un acto de fe.”

Cerré la libreta, pero no la guardé. La dejé sobre el buró. Lista para ser llenada. Y entonces, por fin, me permití dormir.

(Narra Alicia)

Y así, las cuatro, en distintas casas, con pensamientos distintos, respiramos un mismo aire tranquilo. No hay promesas. No hay garantías. Solo la sensación de que lo que comenzó ayer tiene un mañana.

(Pantalla en negro. Suena el clic de una cámara encendiéndose. Un leve zumbido. Una luz parpadea.)

(La voz en off de Alicia, más tranquila que antes)

Fue entonces cuando entendí que todo esto no era solo una etapa, ni un juego de adolescentes con una cámara vieja. Era algo que habíamos empezado sin saberlo. Una historia que merecía ser contada.

Me llamo Alicia. Todos me llaman Retroblogs o Retro, ustedes pueden llamarme como quieran. Y esta es la historia de cómo fuimos las mejores amigas de una forma más discreta. No porque nadie nos viera. Sino porque hubo partes de nosotras que solo nosotras conocimos.

Esta es la historia de cómo fuimos...

Anónimas

jueves, 18 de septiembre de 2025

Aquella época dedicada a Halo

A lo largo de todo el blog he mencionado de vez en cuando que entre el 2013 al 2015 pasaron los mejores años de mi vida, época en la que han sucedido un montón de cosas que aún recuerdo. Hoy toca hablar de una época en donde estuve demasiado pegada al primer juego de Halo en ese lado que se dedica los fans en hacer sus propios mapas.

En esos años varios miembros de mi familia estuvieron obsesionados con algo en específico al punto de llegar a ser molesto para los demás. Por ejemplo, mi hermanita estaba obsesionada con la película de Frozen, mi papá tenía un fuerte interés por el incidente de Chernóbil, o yo, que estaba interesada con buscar nuevos mapas de Halo: Custom Edition para sacarle mejor provecho al juego.

Hace poco decidí volver al juego para recordar todo lo que había hecho con los mapas que había encontrado. Quise hacerlo porque un día me puse a ver un video sobre mapas curiosos que, si la memoria no me falla, estuvo en privado por un largo tiempo hasta que un día simplemente apareció en recomendados. Por eso decidí escribir este artículo, para dar un repaso a cómo fue esa época donde entré a esta versión del juego por primera vez.

Honestamente no tenía un artículo en mente luego de haber escrito los anteriores, pero al pasar por mí la pregunta de que si la página de Halo maps aún seguía en pie supe que era buena idea escribir algo sobre Halo.

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Halo: Custom Edition es una variante del primer Halo que se dedica más al multijugador y los mapas custom en general. Me topé con esta versión del juego en un vídeo acerca de él y que se hacía pasar por curiosidades del juego original, lo curioso es que poco después de haber visto ese video me tope con otros más que hablaban de los mapas, tanto fue el contenido que encontré que mi hermano y yo decidimos instalar el juego y pasar un rato con esos mapas.

Por cierto, durante ese mismo año 2013 tuve mi primera vez en el modo multijugador de un juego en general, ya que en todos los juegos que tenían este apartado jugaba sola al desconocer de la existencia de partidas en línea; es por eso que haber jugado un multijugador por primera vez fue la novedad de ese entonces. 

Los días donde esto ocurrió fueron quizás los más divertidos de esa época, ya que los cuatro estuvimos al tanto de las partidas que nos tocaban. Tanto mi hermano como mi papá se ponían firmes en la siguiente partida (sobre todo mi hermano) dentro de los mapas predeterminados del juego, así pude ver que el juego tenía algo bueno que no había descubierto antes de ese entonces.

En 2014 fue cuando esta actividad se hizo mucho más frecuente. Las partidas en línea ya eran algo divertido para mis 10 años, y con haber visto ya varios videos sobre mapas interesantes se me hizo chido buscar más contenido para hacer del juego más divertido, aunque también lo hice para acceder a varios servidores que tenían mapas personalizados y que debía descargar. Empezando con mapas de Halo 2 que fueron recreados en este juego, a misiones completamente nuevas que sí podían dejarte entretenido por un rato. Son varios los mapas que han dejado una buena huella en el juego por lo bien hecho que estaban, y vaya que son varios que debo analizar por que me gustaron la gran mayoría que tengo.

Dato curioso: durante esa misma época del juego escuchaba los videos de Dross

En esos años fui una buena jugadora de Halo en el multijugador, no una experimentada, pero sí de esas que entran al multijugador para pasar un rato agradable sin importar el resultado final de la partida. Esos días fueron igual de divertidos porque al jugar los mapas sola me podía dar una que otra idea para mis fanfics personales, de la misma manera que hice con el Gmod en ese tiempo también.

Si lo recuerdan bien, en el artículo que hablé sobre la serie de Patos Astutos mencioné que usé varios mapas de este juego para escribir un fanfic basado en la serie y que me gustó bastante escribir, digo esto porque a los pocos días de volver a instalar este juego lo primero que hice fue buscar los mapas que usé para la historia. Fue un poco difícil debido a que no había respaldado todos los mapas que jugué, menos los que había utilizado para la historia, aunque no fue difícil dar con todos los mapas en la página donde siempre voy.
Entrando en el 2015 (¡ya diez años de haber pasado por esa época! ¡no mamen!), las cosas fueron igual de divertidas, aunque ya podía ver los signos de cansancio al entrar a una partida en línea o un mapa en solitario. La razón fue más por la llegada de las páginas de juegos que se podían encontrar en internet, dedicando más tiempo a ellos que a los otros juegos que tenía. Así fue como la época de las partidas de Halo estaba llegando a su final, el fin de una era.

A finales de 2016 fue cuando todo esto llegó a su final, las partidas en línea ya no eran tan divertidas como antes, los mapas en solitario pasaron de ser una buena experiencia a algo divertido y ya. El juego seguía ahí, pero ya no brillaba como lo fue antes, en la época donde el juego fue una sensación y daba ideas para las nuevas historias que estuvieron ahí conmigo.

De acuerdo, esos tiempos fueron buenos al estar experimentando con mapas curiosos y con resultados derivados, hablo de que algunas veces los mapas funcionaban, en otras no me dejaban entrar y mostraban un error de red, o simplemente se crasheaba el juego. En si probar los mapas se resumen en un ensayo de ‟prueba y error” al tratar de saber a ciegas si el mapa iba a funcionar o no. De cualquier modo fue una buena experiencia el haber pasado por la página y encontrar uno que otro mapa interesante, incluyendo la mayoría de las veces en las que un mapa que quiero probar no funciona porque el archivo estaba corrompido.

No recuerdo la cantidad de mapas que descargué, pero estoy segura de que son varias las que actualmente tengo. Pero... ¡pero! hay una serie de cosas que recordaba mejor cuando lo jugaba hace 10 años. Empezando con las partidas en línea, estas ya no son la cosa que fue antes dado al cierre de Gamespy hace ya unos años, y se nota que el cierre afectó tanto al juego. Al intentar entrar a un servidor para jugar me sale un error de conexión, y cuando digo cualquier me refiero a todos. Haberme enterado de esto apenas volví a instalar el juego fue un poco decepcionante para mí porque se fueron esos días en los que disfrutaba jugar en línea junto a mi hermano (ya me había enterado lo del cierre de Gamespy días antes de eso), y eso también me dejó ver lo vieja que ya estoy hablando de juegos que han estado conmigo.

Nota: Todas las capturas fueron sacadas de la pagina de Halomaps, no encontré forma de sacar las mías mientras jugaba

En si no fue del todo malo esa mala noticia, no soy tanto de jugar en línea, a lo mucho juego un pvp en juegos para móviles o una partida en línea rápida en Left 4 Dead 2. El punto es que durante este tiempo me di cuenta de que el multijugador no es lo mío y prefiero disfrutar más las partidas por cuenta propia, al menos en los juegos que he estado jugando actualmente.
Los modos de juego que tanto caracterizan al primer Halo siguen vigentes para mí, es decir que tanto el modo Asesino como el modo Carrera son los que más juego para explorar los mapas que descargo, el resto de modos solo los juego por si se me antoja jugarlos, a lo mucho juego un poco del modo Capturar la bandera conmigo misma en mapas que son compatibles.

Pasando ya a los mapas, hay por donde empezar al ser demasiados los que he jugado. Con los que son trabajos simples hay que decir que muchos que he probado son divertidos de explorar por lo bien trabajados que están. Un ejemplo que podría mencionar es el mapa de BC Raceway final (el que ven en la imagen). Este mapa es uno de los que más he visto en videos relacionados a mapas curiosos por las cosas que trae, es una simple pista de carreras donde uno puede relajarse manejando vehículos en el modo Carrera.

Mapas así hay muchos, que tienen sus cositas para entretener al jugador por un buen rato por las muchas cosas que hay y que llama la atención de cualquiera. Los que tienen como temática pistas de carreras para ese modo de juego son solo la punta del iceberg, hay otros que hacen de la experiencia más llamativa.

Luego están los que hacen los mapas predeterminados en algo distinto, sobre todo con el mapa de Bloodgulch, el cual tengo varios mapas que lo vuelven en un campo de batalla totalmente salvaje o en algo que ni parece Bloodgulch. Los que hacen ese tipo de cosas tienen un talento para hacer algo tan interesante o aburrido, porque sí, hubo también unos que no fueron tanto de mi agrado.

Ese tipo de mapas tienen su lado bueno ya que, como ya dije, le dan un segundo aire con los cambios que le dan. Si bien unos fueron buenos y otros malos, no quita el hecho de que me llegaron a divertir aunque sea un poco con algunos, los que más he disfrutado los tengo actualmente.

También hay que hacer mención de mapas que recrean estéticamente el apartado visual de otras entregas, es decir que tienen los mismos detalles que en Halo 3 o Halo Reach pero aún conservando todo lo que tiene Halo: Custom Edition. Es un bonito añadido que hace del juego más llamativo porque deja ver que la comunidad aún sabe hacer buenos trabajos pese a lo limitado que es el juego en algunos aspectos, aunque lo de los gráficos no son tanto problema hoy en día, digo, cualquiera que tenga una PC potente podrá arrancar el juego como si nada incluyendo los mapas que hasta imitan el detalle visual de Halo 4. Cosas así es lo que hacen de estos mapas algo único.

Siguiendo con los que dejan cosas interesantes, hay que hacer mención de mapas enormes, que te puede tomar horas en explorarlos por completo. Y es que escenarios tales como los de Esther, Extinction o Coldsnap hacen ver un buen talento de parte de la comunidad al hacer cosas más grandes y con vehículos necesarios para la exploración. Tratar de explorar hasta el último rincón era una de las cosas que más me divertía hace años (sobre todo con Extinction) ya que hay uno que otro detalle curioso que uno debe ver al entrar por primera vez, son experiencias tan divertidas de hacer.
Estoy pensando en hacer varios artículos hablando de cada mapa, ustedes digan si es buena idea hablar más a detalle de cada uno de ellos.

Los mapas no se limitan a solo eso, también hay otros que hacen de la experiencia mucho más interesante al meter otros personajes y enemigos. Unos logran recrear el modo Tiroteo de los juegos posteriores en escenarios tan peculiares como lo pueden ser una ciudad, una bahía, un campo abierto o un desierto; como ya podrán notar, la imaginación deja como resultado todo lo que he mencionado.

Al ser compatibles para el modo Asesino, las partidas dependerán de cómo hayas configurado el juego, pueden ser hasta cierto tiempo o sin limite, aunque llegados a cierto punto te aburrirás de hacer lo mismo una y otra vez y desearás ir a otro mapa. Si juegas en otros modos como Capturar la bandera o Rey de la colina la cosa no cambia del todo, podrá notar que los enemigos seguirán con el mismo patrón de atacarte sin importar lo que hagas en cualquier modo de juego.

En un pequeño resumen los que recrean el modo Tiroteo se acercan más a lo que vemos en Halo 3: ODST que en Halo Reach, todo se basa en aguantar hordas de enemigos hasta que te aburras. Es comprensible todo esto hasta cierto punto, uno no puede (o no podía) dar el lujo de poner una nave de transporte para mejorar la experiencia; digo hasta cierto punto porque en primer lugar uno no se estuvo quejando por esto, después de todo hay otros mapas donde puedes hasta conducir esos vehículos, así que no hay tanto problema para mí con ese pequeño detalle que puede pasar por alto.

Y ahora hay que hablar de la joyita que está presente en estos mapas, los cuales son los que simulan ser niveles de una campaña en concreto. Hay varios de esos que hacen del juego mucho más divertido por los muchos retos que te dejan como acabar con algunos enemigos o resolver puzles, son elementos que pocas veces he llegado a ver aquí y que cuando los experimento de primera mano hacen de los niveles interesantes.

Y es que mapas como The Floods 1 y 2, Chamber, Great Mission o la saga de Área han hecho trabajos tan impecables que se han vuelto unos referentes (al menos para mí) para los mapas más conocidos de los muchos que hay en este juego, aunque en la mayoría de los que he jugado los puzles casi no están presentes.
Pese a esto el gameplay es de lo más divertido al pasar de estar merodeando de un lado a otro en varios mapas a ir de punto A a punto B mientras vas disparando a cualquier enemigo que se acerque, rara vez tendrás compañeros en cada aventura. Todo esto hacen de estos mapas en unos trabajos tan bien hechos por parte de la comunidad, los resultados están casi a la altura de la campaña del juego original y para el año en los que jugué muchos de estos fueron un excelente añadido al repertorio de mapas que tenía de parte de la comunidad.

Si tuviera que comparar la cantidad de contenido que ha hecho esta comunidad con la que ha hecho la comunidad de Left 4 Dead o Garry's Mod la verdad es que tiene su lugar al ser una comunidad que al día de hoy sigue vigente, digo esto porque la página donde saco los mapas aún existe y la mayoría de las veces he estado encontrando algo nuevo que me termina gustando, de la misma manera que lo ha estado haciendo el juego de Valve con las campañas. Comparando estos mapas con los de Garry's Mod la diferencia no es tanta ya que, quitando el hecho de que me sirvieron para mis historias, han dado un buen detalle visual al momento de querer mostrar un nuevo escenario para los jugadores donde puedan dar paso a una partida y sacarle provecho a lo que ofrece cada uno. La única ventaja que tiene Gmod sobre Halo es que puedes hacer lo que se te de la gana mientras que en Halo tu limite es inventar algo mientras juegas solo y lo único que tienes en el mapa son las armas y los vehículos, aunque esto mejora un poco con los mapas con enemigos.

Tal vez sea poca la comparación por varios detalles como el uso limitado que algunos jugadores le daban, es decir que pocas veces los llegabas a ver en algún servidor si te ibas a meter a una partida en línea y en caso de entrar a una había poca gente ahí y no solían hacer mucho. De esto puedo afirmar que la gente no se limitaba a ignorarte, solían interactuar contigo por un minuto o menos y llegaban a tomarse en serio las partidas por un rato. Así era la mayoría de las tardes en las que jugaba, con el resto de jugadores siendo uno de los mayores pilares del multijugador en esos tiempos. Es algo que extraño del juego en días como estos, espero y sienta lo mismo con la Master Chief Collection.

Todo esto es un punto que he estado recordando poco después de haber vuelto al juego, fueron días en los que muchos de nosotros hemos estado al tanto de nuevos servidores en los que jugar y así mejorar en cada modo de juego. Actualmente se sigue haciendo eso con otros juegos, pero no está a la altura de lo que fue tiempo antes en juegos como este.

Son cosas que uno extraña de los viejos tiempos y que desea volver a vivir a pesar de que ya no se puede por las cosas que han pasado con el soporte en línea de varios juegos. Pero a pesar de esto, los mapas están ahí para dar una buena partida en solitario para el jugador. Uno terminará acostumbrándose al poco tiempo de estar viendo cada rincón de todos los mapas que tiene, y eso da un segundo aire al juego.
Y claro, no puede faltar lo que muchos hemos hecho alguna vez, buscar algún secreto escondido que mencionaban los videos narrados con Loquendo. En parte esa fue una de las razones por las que me metí al juego en 2013, por esas cosas curiosas que contaban de cada mapa y se mostraban que eran reales. Creo que muchos de ustedes ya conocen una versión del mapa de Ascension de Halo 2 donde aparece el arma Scarab y una canción de System of a Down de fondo. Ese secreto es un clásico de los muchos que hay en todos los mapas que he jugado, y también uno que deja ver que la comunidad ha dejado algunas cositas que pueden divertir a más de uno cuando las descubren, y eso extiende el tiempo de recorrer cada sitio de cada mapa.

Hay secretos tales como cuartos secretos, canciones ocultas en algunos puntos de poco acceso, armas extrañas o rutas alternas donde puedes terminar un nivel de forma rápida y sin hacer mucho. Hay más, pero esos son los más abundantes de los que he llegado a ver. Buscar cada una de esas cosas toma su respectivo tiempo pero que los veas con tus propios ojos es lo que lo vale todo.

Eso igual va para las armas y vehículos de muchos mapas donde abundan estos dos. En mapas como la saga de Área aparece la Rail Driver de Red Faction y cumpliendo la misma función (acabar con los enemigos de un disparo); en otros agregan armas de los juegos posteriores tales como el Laser Spartan o la Carabina Covenant, o en el mejor de los casos meten armas nuevas que mejoran la experiencia si estás con alguien más si hablamos de mapas para multijugador, los que son tipo campaña o tiroteo se vuelven más entretenidos con este añadido, aunque con los últimos todavía está presente el punto que ya mencioné antes.

Hay una buena variedad de armas en mapas tan interesantes, por ejemplo en Fox Island Insane, ahí es donde abundan una buena cantidad para dar paso a una buena partida con los amigos. En el caso de los vehículos pasa casi lo mismo, hay toda una variedad en muchos mapas que van desde recoloreados de los originales hasta añadir vehículos totalmente nuevos al juego. En las pistas de carreras se puede ver más lo primero, dejando ver que lo recolores van muy bien en este tipo de escenarios, todos sabemos eso; cuando meten vehículos nuevos se nota una pequeña mejora en esto al hacer de los escenarios un poco mejores que los de antes. No serán muchos los vehículos que meten, pero aprovechan para hacer el resto algo decente y entretenido.

En resumen, todos estos puntos dejan ver que, para cualquier mapa nuevo, hay toda una variedad de este contenido que puede llegar a gustar a muchos por los resultados que deja al usar las armas o conducir los vehículos. Son cosas que todos sabemos y por las cuales esta versión del primer Halo sigue siendo recordado al día de hoy.
Seguro se estarán preguntando, ¿cómo influyó en mí este juego? para dar una respuesta a la pregunta tengo que hacer mención de lo que estuve haciendo por esos años nuevamente. En esos años tuve el mayor punto de creación dentro de lo que escribir historias me refiero, hubieron un buen de cosas que hice por ese tiempo con varios personajes que a la larga resultaron en cosas tan icónicas para mí misma.

Aquí es donde entra Halo: Custom Edition. Muchos de los mapas fueron una fuente de inspiración para muchas historias, tanto para el multijugador como para un jugador, algo irónico si tomo en cuenta que las campañas de los siguientes juegos sirvieron como base para la gran mayoría de historia que escribí en esos años. Fox Island fue uno de los que me ayudaron con la escena de apertura de uno de ellos, o más bien se ambientaba en ese mapa con todo y vehículos; aunque algo que sí he notado al volver a leer ese fanfic es que no aproveché del todo las ubicaciones que tenía el mapa, fue un punto que no me había fijado hasta hace poco con los mapas grandes y que ahora debo aprovechar si quiero retomar eso de usarlo como inspiración.

(¿Cuántas veces voy diciendo ‟mapa” en todo el artículo?)

Los que eran de un tamaño considerable a uno menor solía usarlos para crear pequeñas subtramas que se conectaban con la historia principal, aunque a veces no había tanta conexión entre ambas. Mapas tales como Ambush, Precipice o Freezing Point estuvieron ahí para darme una que otra idea de cómo seguir con la historia y dar más protagonismo a los personajes de turno.

Ya he dicho que junto a esto se sumaron los mapas de Gmod con lo de desarrollar las historias, y con justa razón puedo mencionar esto, ambos juegos los jugué demasiado en esos años por las posibilidades que tenía para crear las cosas que estoy describiendo. Sin sonar tan repetitiva diré que cada mapa aportó algo para dar paso a la trama de las muchas historias que escribí hace tiempo, muchas secuencias clave toman lugar en varios puntos específicos de algunos mapas que he seleccionado cuidadosamente.

Los mejores los había dejado para el final o para momentos tan importantes al ser escenarios tan grandes que eran necesarios meterlas ahí, aunque también los usaba para conectar las subtramas con la principal en el mejor de los casos, Coldsnap es un ejemplo de esto que hice por lo extenso que es. Entre más grande más utilidad le daba para este tipo de situaciones en los que los personajes tenían que pasar por una serie de cosas para seguir adelante tales como encontrar algún objeto importante, luchar con un ejercito o de plano con un bicho gigante del cual se requería la ayuda de varios compañeros para acabarlo o alejarlo del refugio. Como ya han podido notar, todo esto era lo que hacía tanto en este juego como en el otro, de esta forma podía darme la idea de cómo estructurar cada parte de la trama sin hacer tanto enredo, aunque esto último sí pasaba con cambiar de juego y mapa.
Muchas historias han pasado por esto y los resultados han sido satisfactorios, aunque sí tienen uno que otro defecto al no saber aprovechar bien las cosas que tenían los mapas. Si llego a tener ánimos para retomar esto con las historias actuales es bastante probable que termine creando cosas mejores a como las hacía antes en este juego, sería interesante ver las mejoras que he hecho dentro del primer Halo.

Así fue como Halo: Custom Edition fue una fuente de inspiración para todo esto. Los años que pasé jugando me han estado ayudando en todo esto que les acabo de contar, algo que otros juegos no han podido hacer en gran medida, y eso es digno de recordarse por parte de alguien como yo.

Algo que también puedo mencionar de todo esto es que ya me había ayudado en otras historias antes pero en la participación que tuvo el juego no fue tanta hasta que llegué al 2015 cuando comencé a trabajar en proyectos más (o menos) elaborados, teniendo a la serie de Patos Astutos como base, escribiendo una historia que trataba simplemente de una invasión extraterrestre y los protagonistas tenían que actuar para evitar que la cosa se pusiera peor. No era algo tan innovador en lo que a trama me refiero, pero traté de hacer algo nuevo al usar los mapas para cada punto clave de la historia, siendo la saga de Área la base principal de todo lo que sucedía. El resto es algo genérica la verdad, volví a leer mi propia historia y, además de lo poco aprovechado en los mapas, no le di una trama tan estructurada como para que cada cosa se conectara bien, aunque para la historia sí me esforcé para que fuera al menos entendible.

Esa no fue la única historia que hice al mezclar los mapas con la serie animada. Tras el éxito que tuvo la primera historia conmigo misma decidí escribir otra con una nueva trama, absurda pero que funcionaba para el tono que maneja la serie. Pese a esto, en esta segunda historia ya no utilizaba tanto los mapas de Halo dado a que ya no lo solía jugar tan seguido, por ende la historia se sentía diferente al anterior pese a que era igual de largo.

Con esto puedo decir que este fue el último punto de participación para el juego, y fue una buena manera de terminar con ese ciclo que ha dejado el juego con tantas partidas y mapas que he visitado. Son tiempos que me gustan recordar y que he estado reviviendo este mes por nostalgia y por saber qué ha sido de la página donde he sacado todo este contenido, y vaya que todo esto sigue vigente al día de hoy.
Para terminar puedo decir que volver a Halo: Custom Edition ha sido una de las cosas que en algún punto iba a hacer por demasiadas razones, y creo que todas las que he mencionado fueron más que suficientes para regresar. Tenía la corazonada de que esto pasaría al haber hecho lo mismo con otros juegos que jugaba tiempo atrás, me agrada que esto haya pasado al final de todo.

Durante todo este tiempo he podido notar que, aún en un tiempo tan actual como este, los mapas para este Halo han envejecido tan bien, en la mayoría de los casos. Se sigue sintiendo esa vibra de estar jugándolos en tiempos tan lejanos como la década de los 2000's o 2010's, tiempos en los que una de mis mayores prioridades era seguir con muchos juegos hasta terminarlos. Con esta versión de Halo la prioridad era buscar contenido nuevo y servidores en los que jugar con gente random mientras escuchaba cosas inquietantes en Youtube (el canal de Dross), era lo que tenía por esos años y me gustaba.

Recordar todo esto me ha ayudado a la realización de este artículo, del mismo modo que lo hicieron otros juegos que he abordado en el blog. En este caso fue más por nostalgia que por otra cosa, aunque bueno, el resto de juegos que quiero hablar aquí pasan un poco por lo mismo. Aún con eso, estar recordando las cosas que mencioné acerca del juego fue de gran ayuda para tener una respuesta como tal de lo que se siente jugar esto ahora; y la respuesta es simple: sigue siendo tan divertido y atractivo como lo fue hace tiempo.

Al día de hoy sigo con todo esto de buscar nuevos mapas para explorar, de la misma manera que lo he estado haciendo en esos años, y si bien lo de crear pequeñas historias mientras juego sigue vigente, todavía estoy considerando crear una historia completa en base a las novedades que he visto. Ya veremos si consigo inspiración para eso.

Con todo esto que les dicho, puedo concluir que los años que pasé jugando esta versión de Halo fueron interesantes y que ha sido un punto importante dentro de mi trayectoria como escritora. Sirvió de mucho usar todo lo que les conté para mis historias. Actualmente me sigue gustando pese a que algunas cosas ya no se pueden hacer por varios motivos, pero los recuerdos siguen ahí, y eso es lo que lo vale todo como los mapas que han marcado mi vida.

Halo: Custom Edition es y será uno de los juegos más interesantes que haya jugado, tuvo un potencial que mucha gente aprovechó para crear su contenido y que nosotros hemos disfrutado. En todos estos años que han pasado sigue siendo un juego que puede llegar a divertir a más de uno con el contenido que ha hecho la comunidad, hay de todo para todos. Para mí se ha vuelto un gran juego por todo lo que pasé en esos años, y es lindo que lo vuelva a recordar en un año como lo es este.

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Así es como termina este artículo, uno que, si bien no me tardé demasiado en escribir, ha sido divertido por el hecho de retomar un juego que no había tocado en años, de ahí el por qué el artículo está descrito de esta manera en muchos puntos.

Como sea, espero y les haya gustado este artículo, igualmente me tardé un poco por varios eventos que ocurrieron la semana pasada porque ya deben saber que en este mes pasó mi cumple y las fiestas patrias, aunque con lo último no tuve manera de celebrarlo. De todas formas es lindo festejar eso con la familia y los amigos, todos estamos de acuerdo con eso.

Espero y tengan un buen día, visiten juegos que jugaban años atrás, coman elotes y que pasen un bonito. Estaré escribiendo un artículo acerca de una famosa que he conocido hace años y de la cual tenía tantas ganas de escribir para que ustedes la conozcan. Estoy segura de que les va a gustar, yo aquí me despido, adiós.

Recuerden que pueden comentar y dar su opinión de este articulo para continuar con cosas interesantes como esta, también puedes compartir tus ideas en los comentarios, cualquier sugerencia será aceptada de mi parte.

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De antemano les agradezco por sus vistas en el Blog.



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